Hace unos 4.500 años los varones de la península ibérica fueron reemplazados violentamente por inmigrantes de la cultura Yamna

Un esqueleto perteneciente a la cultura Yamna en una tumba de la estepa rusa, patria de los hombres que emigraron al centro y sur de Europa. XVodolazx / Wikimedia Commons.

Las poblaciones de lo que actualmente son los territorios de España y Portugal fueron invadidas desde el este hace unos 4.500 años. El efecto de este evento fue tan grande que la línea masculina local desapareció casi inmediatamente. Esa fue la conclusión a la que llegó un análisis genético presentado el último sábado en el New Scientist Live en Londres, Reino Unido.

De acuerdo al estudio realizado por David Reich (izquierda), de la Harvard Medical School, en Boston, Massachusetts, hace aproximadamente 4.500 años un nuevo grupo de humanos llegó a Europa y entró en conflicto con las poblaciones existentes.

La cultura Yamna 
La nueva población surgió "en el lejano este de Europa en las estepas al norte de los mares Negro y Caspio", dijo Reich. Los arqueólogos los llaman la cultura Yamna o Yamnaya y vivieron del pastoreo. "La rueda había sido inventada poco antes y el caballo domesticado", añade Reich.

Los Yamna enganchaban los caballos a los carromatos y los utilizaron para transportar suministros a través de las estepas, lo que les permitió cuidar grandes rebaños y explotar la estepa mejor que nadie.

Antes de que surgieran los Yamna, existían una gran cantidad de culturas diferentes en la estepa, cada una de las cuales dejó artefactos distintivos. La mayoría de estos grupos desaparecieron y fueron reemplazados por una cultura Yamna homogénea.

Mapa que muestra la ubicación de la Cultura Yamna en el 3500 a.C.

"Estas personas se extienden por un vasto territorio desde Mongolia a Hungría y Europa, y son los principales contribuyentes primarios más importantes para los europeos de hoy", afirma Reich. Solo después de la llegada de los Yamna, los genomas antiguos comienzan a parecerse a los de los europeos modernos. Reich también sugirió que las lenguas indoeuropeas, un vasto grupo que incluye la mayoría de las lenguas europeas modernas, fueron traídas por primera vez a Europa por gentes de la cultura Yamna.

Por la misma época, la gente en las cercanías de la península ibérica comenzó a fabricar vasos distintivos. Estos parecen estar asociados con un conjunto de creencias religiosas, y se les asocia con la conocida cultura del vaso campaniforme (derecha). Primero se difundió de boca en boca, hasta que los Yamna entraron y la adoptaron, y en ese punto se convirtió en un marcador de su expansión.

El equipo de Reich examinó lo que sucedió en la península ibérica y encontró que los descendientes de los Yamna comenzaron a mezclarse con los lugareños desde hace unos 4.500 años. La población resultante tenía un 40% de ascendencia Yamna y un 60% de ascendencia local.

Los detalles fueron mucho más violentos
 
Sin embargo, el equipo encontró un cambio dramático en los cromosomas Y, que solo son portados por los hombres. "Hay un reemplazo completo del cromosoma Y", informa Reich. El ADN de los varones originales desapareció del conjunto de genes. "Eso significa que los hombres que entraron en la península ibérica tuvieron acceso preferencial a las mujeres locales, una y otra vez", sostiene  Reich. La conclusión a la que llegaron los investigadores es que pudo tratarse de una conquista violenta, en la cual un ejército invasor mata o esclaviza a los varones locales y toma a las mujeres locales como suyas.

"La colisión de estas dos poblaciones no fue amistosa, ni siquiera igual, sino que los varones foráneos desplazaron a los locales y lo hicieron casi por completo", concluye Reich.

Tal circunstancia solo podría haber sucedido si la sociedad hubiera quedado bajo el firme control de los hombres, con las mujeres siendo tratadas como ciudadanos de segunda clase o incluso como propiedad, a diferencia de las sociedades de cazadores-recolectores más igualitarias que habían desaparecido hacía un  tiempo.

Fuente: nmas1.org | 29 de septiembre de 2018

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Comentario por María // el octubre 3, 2018 a las 5:07pm

No sé si es que el titular es excesivo o qué, pero me dá que esta noticia,tal y como está presentada,requiere de cierto análisis y "desbroce" y por alguién que sepa más que yo.

 

Sólo esto : ".. Reich también sugirió que las lenguas indoeuropeas, un vasto grupo que incluye la mayoría de las lenguas europeas modernas, fueron traídas por primera vez a Europa por gentes de la cultura Yamna.." Significa que puede estar mal expuesto todo,porque esto ya lo propuso María Gimbutas hace mucho tiempo y no creo que este Reich se lo atribuya como una idea original suya.

Por otra parte,habría que compararlo con lo que dice la arqueología .Por ejemplo ,no sé si esto es verdad :

" Antes de que surgieran los Yamna, existían una gran cantidad de culturas diferentes en la estepa, cada una de las cuales dejó artefactos distintivos. La mayoría de estos grupos desaparecieron y fueron reemplazados por una cultura Yamna homogénea. "

Esto también es un poco incoherente  : "..Por la misma época, la gente en las cercanías de la península ibérica comenzó a fabricar vasos distintivos. Estos parecen estar asociados con un conjunto de creencias religiosas, y se les asocia con la conocida cultura del vaso campaniforme (derecha). Primero se difundió de boca en boca, hasta que los Yamna entraron y la adoptaron, y en ese punto se convirtió en un marcador de su expansión..."

Me parece que es como los errores de los niños en los exámenes lo de que el campaniforme se difundió primero de boca en boca (!¿?!) (aunque en las "cercanias " de la península iberica ya se había fabricado "vasos distintivos " ) y luego lo adoptaron los Yamma (no sé si después de haber acabado con todos los varones de la península ibérica ) y desde aquí los Yamma lo difunden por Europa (se volvieron para atras?) :-)

En fin:espero que una cabeza con más conocimiento del bronce antiguo ordene un poco esta información  

 Para mí sería importante saber ,por ejemplo,a lo largo de cuanto tiempo se pudo producir este cambio.No tendría nada de particular que los yamma poco a poco  hubieran ido  ocupando posiciones de poder y por lo tanto,de mayor acceso a las mujeres pero ¿en que lugares? No sé:me parece todo muy confuso 

 

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el octubre 4, 2018 a las 5:04pm

Hola, María:

Estoy de acuerdo en que la noticia -tal como se ha dado- no proporciona mucha información y plantea, en consecuencia, múltiples dudas respecto a las afirmaciones que se hacen. De hecho, cuando tuve constancia de la noticia por vez primera (dada la insuficiencia de información que se daba) esperé dos días a ver si aparecía en alguna publicación en inglés (periodística o especializada) una mejor presentación del asunto en cuestión, pero no encontré nada, y opté por publicar la que ofrecía "nmas1.org" para, al menos, tener conocimiento de la investigación que había llevado a cabo el genetista David Reich, el cual, todavía no la ha publicado en una revista científica, según leo en la noticia que publica EL PAIS y que pongo más abajo al ofrecer algo más de información. Habrá que esperar, pues, a que la misma salga a la luz para ver el alcance y fundamentación de sus resultados (siempre y cuando no sea de pago).

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Una invasión borró del mapa a los hombres de la península Ibérica hace 4.500 años

Enterramiento humano en el yacimiento de La Bastida, en Totana (Murcia). ASOME/UAB

Hace más de 5.000 años, grupos de pastores a lomos de caballos se lanzaron desde las estepas del este de Europa a la conquista del resto del continente. Los jinetes, conocidos hoy como yamnayas, llevaban consigo una innovación tecnológica: carretas con ruedas que facilitaban la rápida ocupación de nuevas tierras. Hace 4.500 años los descendientes de estos habitantes de las estepas llegaron a la península Ibérica y borraron del mapa a los varones locales, según una nueva investigación de un equipo internacional de científicos. “La colisión de estas dos poblaciones no fue amistosa, sino que los hombres llegados del exterior desplazaron a los hombres locales casi por completo”, según el genetista estadounidense David Reich, que adelantó sus resultados el 22 de septiembre en un evento organizado por la revista New Scientist.

"La llegada de los invasores a lo que hoy es España y Portugal tuvo un rápido y generalizado impacto genético”, según afirmó el genetista español Íñigo Olalde (izquierda) hace dos semanas en un congreso científico en Jena (Alemania). "Las posteriores poblaciones de la Edad del Bronce presentaban un 40% de la información genética y el 100% de sus cromosomas Y procedentes de estos migrantes", según la charla de Olalde. "Dado que el cromosoma Y se hereda de los padres, esto significa que los hombres que llegaron tenían un acceso preferente a las mujeres locales, una y otra vez”, describió Reich en el acto de New Scientist.

El nuevo estudio, que analiza el ADN de los restos de 153 individuos desenterrados en la península Ibérica, está pendiente de publicación en una de las revistas científicas más importantes del mundo. Ni Reich ni Olalde, ambos de la Universidad de Harvard (EE UU), quieren ofrecer más detalles por el momento. En el trabajo también ha participado el genetista Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.

Hace tres años, otra investigación del equipo de Reich sugirió que las lenguas indoeuropeas —la familia lingüística a la que pertenece la mayoría de los idiomas de Europa— se propagaron sobre las ruedas de los yamnayas y sus descendientes. El prehistoriador  Roberto Risch (derecha), de la Universidad Autónoma de Barcelona, explicó entonces a este diario que la excavación en el yacimiento murciano de La Bastida sacó a la luz una “inmensa sorpresa”. “Nos hemos dado cuenta de que la península Ibérica no solo fue colonizada por la primera migración neolítica de hace 8.000 o 9.000 años, sino también por otra muy posterior, de hace 4.500 años, y portadora de una cultura muy diferente”, apuntó Risch. En las capas de tierra de hace 4.500 años aparecen hachas de guerra y carros de cuatro ruedas. “Las tumbas de los hombres acaparan desde entonces casi todo el armamento, los adornos y las muestras de riqueza, y la arqueología revela marcados signos de una sociedad jerárquica que rompió con el antiguo igualitarismo del Neolítico temprano”, describió Risch.

Los nuevos resultados del grupo de David Reich también concuerdan con otro estudio previo. El año pasado, el equipo de los genetistas Dan Bradley (izquierda) del Trinity College de Dublín, y Rui Martiniano  (derecha), de la Universidad de Cambridge, anunció “una discontinuidad” del cromosoma Y durante la Edad del Bronce en la península Ibérica, tras analizar el ADN de los restos de 14 personas hallados en yacimientos de Portugal. “En cuanto a por qué sucedió este reemplazo del cromosoma Y, se podría especular que estas poblaciones de las estepas tenían una tecnología superior, con mejores armas y también caballos domesticados, lo que pudo haberles aportado alguna ventaja en la guerra”, hipotetiza ahora Martiniano.

Fuente: elpais.com | 2 de octubre de 2019

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el octubre 6, 2018 a las 2:57am

No, nadie exterminó a los hombres de la península ibérica hace 4.500 años

Cráneo de un individuo Yamna, de la región de Samara (Rusia), coloreado con ocre rojo.

Cerca de un centenar de expertos en prehistoria de la Península Ibérica han enviado un comunicado a los medios para protestar por las informaciones aparecidas en los últimos días en las que se habla de una invasión de poblaciones del este que “borraron del mapa” a los varones y tuvieron “un acceso preferente a las mujeres locales, una y otra vez” hace 4.500 años.

“Queremos mostrar nuestra perplejidad, consternación y preocupación por el tono y el lenguaje de la noticia, así como nuestra protesta por su falta de rigor científico y periodístico”, aseguran, al tiempo que insisten en que "la utilización de términos como 'invasión', 'conquista' o 'borrar del mapa no solo está completamente fuera de contexto en el conocimiento que actualmente se tiene de este periodo prehistórico, sino que es injustificada a la luz de las evidencias empíricas existentes”.

La polémica se produce a partir de las afirmaciones hechas por el genetista estadounidense David Reich en un foro organizado por en la revista New Scientist. En un artículo en el mismo medio, el periodista Michael Marshall aseguraba que las evidencias genéticas halladas por Reich y su equipo a partir del análisis del ADN de más de 150 individuos desenterrados en la Península Ibérica, indican que hace unos 5.000 años, una población de nómadas de la cultura yamna llegó desde el este con tecnologías superiores -como carros y caballos domesticados- y sobrepasó a las poblaciones locales. El hecho de que el cromosoma Y masculino desaparezca en las poblaciones posteriores les lleva a concluir que los hombres locales fueron “reemplazados”.

Aparte de que se trata de un estudio que todavía está en fase de revisión, lo que ha desatado el enfado de los arqueólogos e historiadores españoles y portugueses firmantes del comunicado es la utilización de términos que bien parecen sacados de un episodio de 'Juego de Tronos’ y que no casan con las evidencias que se han hallado hasta ahora. Entre los firmantes hay varios de los coautores del estudio de Reich, quienes aseguran a Next que en el equipo principal “están muy disgustados por cómo se ha manejado una información de forma descontextualizada  convirtiendo en titulares términos sensacionalistas, que nada tienen que ver con el lento devenir de nuestras sociedades del pasado”.

“El contenido de ese estudio científico de ADN no tiene absolutamente nada que ver con la noticia  falsa, sensacionalista y manipulada en la que se habla de masacres e invasiones”, asegura otro de los coautores que prefiere permanecer en el anonimato. “Como muchos otros colegas, estamos ciertamente  preocupados con la forma en la que se traslada al gran público unos resultados, que tras muchos años de riguroso e intenso estudio, no concuerdan con el contenido de un artículo en revisión”, asegura una de las coautoras españolas firmantes del comunicado. “La terminología empleada es poco afortunada, arriesgada y reduccionista en cuanto al complejo mosaico genético que muestran nuestras poblaciones del pasado en el ámbito peninsular”

Otros expertos se muestran molestos por que no se haya contrastado antes esos titulares con alguno de los muchos especialistas en la materia que hay en España y Portugal. “Estos resultados son fruto de muchísimas excavaciones y de muchos años de investigación”, aseguran.  “Por tanto creemos que deben de trascender a la sociedad unos resultados científicos debidamente interpretados en su tiempo y en su contexto”.

El catedrático de Prehistoria de la Universidad de Sevilla y experto en la Edad del Cobre, Leonardo García Sanjuán (izquierda), cree que "el malentendido viene de una combinación de circunstancias desafortunadas” en el que un científico comenta una posible interpretación en un foro y un periodista se queda con la parte llamativa. “El uso de esos términos de invasión y exterminio es inconcebible para los hombres de esa época, porque nadie tiene una tecnología de exterminio ni de matanza”.

¿Qué sucedió entonces en la península en ese periodo de transición entre el Neolítico y la Edad de Bronce? Hace entre 4.000 y 4.500 años las evidencias arqueológicas muestran que hubo un cambio en algunas manifestaciones culturales y estructurales de las sociedades, pero apuntan a que fue de una manera gradual. 

“Hay varias investigaciones que tienen eso como temática. En el final del tercer milenio a.C. ocurre algo en un periodo de tiempo relativamente corto, entre el 2000 y el 2100 a. C., pero todo apunta a que puede ser fruto de una serie de variables”, asegura el arqueólogo portugués  António Valera (derecha). “Pudo tener que ver con el clima, la movilidad social, las contradicciones internas o la desigualdad, un conjunto de factores que nada tiene que ver con invasiones, exterminios o esclavización de mujeres, todo eso es absolutamente increíble”.

Como ejemplo, entre los expertos cobra cada vez más fuerza la posibilidad de que un evento climático, identificado por los climatólogos en ese periodo con el nombre de evento 4.2 ky BP, y que provocó una gran sequía que duró décadas, tuviera un papel determinante en estos cambios. “Hay un montón de elementos y lo que no es aceptable es simplificar de manera tan brutal. Lo que sucedió no es tan simple como que llegara una caravana de guerreros y arrasaran con todo”, sentencia García Sanjuán.

No le puedo adelantar resultados del estudio, pero ninguna de las ideas titulares  [aparecidas en los medios] es cierta. Desde luego la Península Ibérica en el tercer milenio a.C. debió estar lejos del escenario que se dibuja, y por lo que vamos sabiendo más bien debió mostrar escenarios de convivencia e integración de gentes e ideas”, apunta una de las investigadoras que trabaja estrechamente con Reich.

Detrás de la polémica también hay un choque entre genetistas y arqueólogos, ya que los primeros están revolucionando el conocimiento que tenemos de estas épocas con sus resultados, sin tener en cuenta, en ocasiones, el trabajo realizado antes por los prehistoriadores. Ni Carles Lalueza-Fox ni Iñigo Olalde, genetistas implicados en el estudio, han querido hacer declaraciones a este diario.

"Los genetistas pueden identificar variabilidad en el código genético, pero para explicar eso hay que entender a la sociedad y los datos los tenemos los arqueólogos”, asegura el catedrático de la Universidad de Sevilla. “Todo esto se está estudiando y tiene que ser comparado con datos de diferentes ciencias y tenemos que ser muy cautelosos con lo que decimos”, añade Valera. “Hablar de invasiones y masacres, con los datos arqueológicos que tenemos, es erróneo, y decirlo de la manera en que se ha dicho es irresponsable”.

Sobre la mesa está también un componente de responsabilidad, a juicio de los firmantes de la carta de protesta, "debido a la actual sensibilidad social y política con respecto a los procesos migratorios”. “En el contexto que vivimos, con el auge del populismo xenófobo, que se hable de estas cuestiones como invasiones y exterminios, con esta ligereza, es lo que están deseando escuchar algunos”, añade García Sanjuán. “En los años 30 cuajó el fascismo y en esa época la arqueología fue utilizada por los movimientos fascistas y el nazismo para justificar sus fines. Lo que no conviene es hacer una presentación defectuosa y pobre de la ciencia que pueda ser malinterpretada, sobre todo en medios importantes con una influencia mundial”.

El problema viene del texto publicado por un periodista británico en el New Scientist”, indica una de las coautoras españolas muy próxima a Reich. “No es un fallo cualquiera, se trata de un tema complicado por las consecuencias interpretativas, detrás de las palabras malinterpretadas y tervigersadas del periodista se pueden transmitir ideas racistas, xenófobas y machistas, cuanto menos”. “Solo la  estrecha colaboración de diferentes campos científicos podrá ir perfilando estos interrogantes en los que influyeron muchos factores de cara a la movilidad de grupos o individuos a lo largo de la Prehistoria”, concluye.

Fuente: vozpopuli.com | 5 de octubre de 2018

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el octubre 7, 2018 a las 12:48pm

Nos envía nuestra buena amiga de Terrae Antiqvae, Carmen L., el aviso de que en el muro que tiene el Museo Arqueológico Nacional en Facebook se hacen eco de la denuncia que han formulado diversos especialistas en torno a la noticia que refleja este post. Pasamos, pues, a reseñarla como ampliación de la ya publicada, en el mismo sentido, por Voz Populi (véase comentario anterior):

 

Museo Arqueológico Nacional

No podemos dejar de compartir el texto, y la crítica a las tergiversaciones periodísticas del pasado y de los estudios históricos y arqueológicos.

Genética de una “fake news”: respuesta a las noticias sobre “invasiones” y “exterminios” en el III milenio Antes de Nuestra Era en la Península Ibérica”, publicada por El País y otros medios esta semana.

91 arqueólogas y arqueólogos portugueses y españoles, hemos enviado a El País y a otros medios, el siguiente escrito para llamar la atención sobre la inconsistencia y carácter manipulador y manipulable de una noticia que de forma poco rigurosa, se publicó esta semana. Agradecemos a António Carlos de Valera haber tomado esta importante iniciativa para resituar la arqueología en la posición correcta frente a los debates políticos e ideológicos del presente.

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“Una invasión borró del mapa a los hombres de la península Ibérica hace 4.500 años”
Manuel Ansede, El País, 2 Oct 2018 - 21:25

“Los yamnayas conquistaron el territorio y tuvieron "un acceso preferente a las mujeres locales, una y otra vez", según una investigación dirigida por la Universidad de Harvard”

“Hace 4.500 años los descendientes de estos habitantes de las estepas llegaron a la península Ibérica y borraron del mapa a los varones locales”

Estos son algunos extractos de la noticia publicada por Manuel Ansede en El País el día 2 de octubre de 2018, en las que se comentan las supuestas conclusiones de un estudio genético presentado en el evento New Scientist, celebrado en Londres el 22 de septiembre pasado, pero todavía inédito.

Sin detrimento de lo que puedan establecer los resultados de la investigación mencionada, todavía en proceso de evaluación para su publicación en una revista científica, el grupo de firmantes de este escrito, todos/as profesores/as y especialistas en la arqueología prehistórica de la península ibérica, la mayoría especializados/as en el estudio de las sociedades de la Edad del Cobre ibéricas, y algunos/as incluso co-autores/as del estudio al que se refiere la noticia, queremos mostrar nuestra perplejidad, consternación y preocupación por el tono y el lenguaje de la noticia, así como nuestra protesta por su falta de rigor científico y periodístico.

La utilización de términos como “invasión”, “conquista” o “borrar del mapa” no solo está completamente fuera de contexto en el conocimiento que actualmente se tiene de este periodo prehistórico, sino que es injustificada a la luz de las evidencias empíricas existentes. Aunque el desarrollo de la Arqueogenética es una de las novedades más potentes y de más profundo efecto de la llamada Tercera Revolución Científica en Arqueología, siendo actualmente una importante aproximación al estudio del Pasado de la Humanidad, la validez de sus resultados dependerá siempre del conocimiento proporcionado por la Arqueología, en su concepción de ciencia social y humanística centrada en el estudio de la dimensión material de la conducta humana con una fuerte base de las ciencias naturales y biológicas. Es la Arqueología la que proporciona los datos y las garantías de calidad contextual para que, mediante la interdisciplinariedad, los datos arqueogenéticos resulten significativos y relevantes, y es mediante su integración con los datos arqueológicos como los datos arqueogenéticos adquieren una relevancia que por sí solos no tienen. Es sobre esta base que varios de los abajo firmantes, profesores/as y expertos/as en Arqueología, colaboran en el estudio genético de las poblaciones antiguas ibéricas del que se informa en la noticia.

El tema de la movilidad humana está otra vez en la vanguardia de la investigación científica. Los desarrollos tecnológicos que permiten estudiar esta cuestión sobre nuevos parámetros (no solo la genética, sino también por ejemplo los estudios de isótopos estables de huesos de animales y seres humanos, o la caracterización geo-química de los artefactos) han incentivado la aparición de numerosos proyectos de investigación centrados en esta temática, tanto en España como en Portugal, muchos de los cuales se han centrado precisamente en el III milenio Antes de Nuestra Era, que es cuando, como sabemos ahora, la movilidad y la interacción a diferentes escalas se intensificaron notablemente, con importantes repercusiones sociales y culturales.

En vista de las actuales circunstancias históricas relativas a los fenómenos migratorios, incluyendo las convulsiones políticas y sociales relacionadas, este campo de investigación del Pasado no podría ser más oportuno, demostrando la relevancia social de las ciencias históricas en general, y de la arqueología en particular, para contribuir efectivamente a la comprensión y resolución de los problemas presentes. Pero precisamente por ello, porque no se trata de contar “historias”, la responsabilidad es muy grande, y desde luego incompatible con la ligereza que se presta a una manipulación fácil e impúdica. La actual sensibilidad social y política con respecto a los procesos migratorios, o simplemente con respecto al “extranjero”, exigen responsabilidad, rigor y compromiso ético-profesional tanto de parte de quienes investigan sobre estas temáticas como de quienes informan de ello al gran público. Si en una sociedad del conocimiento, nunca tan mediática como lo es hoy, la mercadotecnia científica puede ser justificable (pues se hace necesaria en el contexto fuertemente competitivo en que se desarrolla la ciencia actual), la forma que ha asumido en este caso en la noticia en cuestión es preocupante por la falta de rigor, por la simplificación, por la superficialidad, por la sumisión a la búsqueda de la espectacularidad y, en definitiva, por la irresponsabilidad. Ninguna evidencia en los datos científicos conocidos permite en ningún caso hablar de “exterminios”, “invasiones” o sociedades “borradas del mapa”, simplemente porque ello está totalmente fuera de contexto entre las sociedades del III milenio, por su tecnología, por su organización y por su forma de vida.

Somos conscientes de la prudencia y rigor con que los responsables de este estudio (recordemos, aún no publicado) tratan sus investigaciones. Y por ello nos sorprendería mucho que la manera y el lenguaje con que las mismas han sido presentadas en El País contasen con su aval. La noticia que se ha transmitido no se basa en una posición final reconocida por un equipo o grupo científico (o por el conjunto de la comunidad científica), sino en una composición de declaraciones descontextualizadas y luego re-armadas en forma de una noticia exagerada, infundada y carente de rigor. Solicitamos, por tanto, que El País publique nuestra declaración y rectifique respecto a la noticia dada, que es esencialmente incorrecta desde un punto de vista científico estricto y que confunde gravemente al público sobre la realidad científica de nuestra Prehistoria.

Firmantes:

• António Carlos Valera (Coordinador del Núcleo de Investigação Arqueológica de Era Arqueologia / Coordinador del Grupo de Investigación en Sociedades Complejas del ICArEHB-Universidad del Algarve)
• Felipe Criado Boado (CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio, Incipit), Presidente de la Asociación Europea de Arqueólogos
• Leonardo García Sanjuán, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Sevilla 
• Susana Lopes, Catedrática de Prehistoria, Universidad de Oporto Susana Lopes
• Victor dos Santos Gonçalves, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Lisboa 
• João Luís Cardoso, Catedrático de Prehistoria, Universidad del Algarve 
• Germán Delibes de Castro, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Valladolid
• Manuel Rojo Guerra, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Valladolid 
• Primitiva Bueno Ramírez, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Alcalá de Henares
• Ramón Fábregas Valcarce, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Santiago de 
• José María Fullola Pericot, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Barcelona
• José Clemente Martín de la Cruz, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Córdoba
• Carlos González Wagner, Catedrático de Historia Antigua, Universidad Complutense de Madrid
• Francisco Contreras Cortés, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Granada
• Martin Bartelheim, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Tübingen (Alemania)
• Joaquin Barrio Martin, Catedrático de Arqueología, Universidad Autónoma de Madrid
• Ángel Esparza Arroyo, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Salamanca
• Joaquín Rodríguez Vidal, Catedrático de Geología, Universidad de Huelva
• José Luis Ubera Jiménez, Catedrático de Botánica, Universidad de Córdoba
• Joan Bernabéu, Catedrático de Prehistoria, Universidad de Valencia 
• Concha Blasco Bosqued, Catedrática de Prehistoria, Universidad Autónoma de Madrid
• Pedro Díaz del Río, Científico Titular, CSIC, Madrid
• Juan Vicent García, Científico Titular, CSIC, Madrid
• María Isabel Martínez Navarrete, Científica Titular, CSIC, Madrid
 Cesar Parcero Oubiña, Científico Titular, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
• Alfredo González-Ruibal, Científico Titular, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
• Corina Liesa Von Lettow Vorbeck, Profesora Titular de Prehistoria, Universidad Autónoma de Madrid
 João Carlos Senna-Martinez , Profesor Titular, Universidad de Lisboa
• Ignasi Grau Mira, Profesor Titular, Universidad de Alicante
• Joaquín Lomba Maurandi, Profesor Titular, Universidad de Murcia
• Joan B. López Melcio, Profesor Titular, Universidad de Lleida
• Fernando Carrera Ramírez, Profesor Titular, Universidad de Vigo
 Álvaro Arizaga Castro , Escola Superior de Conservación e Restauración de Bens Culturais de Galicia
• Rafael Micó Pérez, Profesor Titular, Universidad Autónoma de Barcelona
 Teresa Orozco Köhler , Profesora Titular, Universitat de València
• Consuelo Mata Parreño, Profesora Titular, Universitat de València
• Juan Antonio Barceló Álvarez, Profesor Titular, Universidad de Autónoma de Barcelona
• Roberto Risch, Profesor Titular, Universidad de Autónoma de Barcelona
• Cristina Rihuete Herrada, Profesora Titular, Universidad de Autónoma de Barcelona
• Ana Delgado Hervás, Profesora Titular, Universidad Pompeu Fabra
• Rosa Barroso Bermejo, Profesora Titular, Universidad de Alcalá de Henares
• Juan Antonio Cámara Serrano, Profesor Titular, Universidad de Granada
 Francisco Carrion Méndez, Profesor Titular, Universidad de Granada
 Gonzalo Aranda Jimenez , Profesor Titular, Universidad de Granada
• José Enrique Márquez Romero, Profesor Titular, Universidad de Málaga
• Almudena Hernando Gonzalo, Profesora Titular, Universidad Complutense de Madrid, 
• Jesús Álvarez Sanchís, Profesor Titular, Universidad Complutense de Madrid
• Juan Aurelio Pérez Macías, Profesor Titular, Universidad de Huelva
• Ana Maria Silva, Profesora Auxiliar, Universidad de Coimbra
• Antonio Faustino Carvalho, Profesor Auxiliar, Universidad del Algarve
• Sérgio Monteiro Rodrigues, Profesor Auxiliar, Universidad de Oporto
• Rafael Garrido Pena, Profesor Contratado Doctor, Universidad Autónoma de Madrid
• José Antonio Ruiz Gil, Profesor Contratado Doctor, Universidad de Cádiz 
 Bea Comenda, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Vigo 
• Patricia Ríos Mendoza, Profesora Contratada Doctora, Universidad Autónoma de Madrid 
• Xosé-Lois Armada Pita, investigador posdoctoral Ramón y Cajal, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
 Cristina Tejedor, investigadora posdoctoral Juan de la Cierva, CSIC, Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit)
 David González Álvarez, investigador posdoctoral Juan de la Cierva, Instituto de Ciencias del Patrimonio, Incipit-CSIC
• Raquel Vilaça, Catedrática de Arqueología, Universidad de Coimbra
 Ana Catarina Sousa, Profesora Auxiliar, Universidad de Lisboa
• Mariana Diniz, Profesora Auxiliar, Universidad de Lisboa
• Antonio Blanco González, Profesor Asociado, Universidad de Salamanca
 Joaquina Soares, Directora del Museo de Arqueologia e Etnografia del Distrito de Setúbal; UNIARQ-Universidade de Lisboa
• Carlos Tavares da Silva , Museo de Arqueologia y Etnografia del Distrito de Setúbal, UNIARQ-Universidade de Lisboa
• Rui Mataloto, Arqueólogo Municipal do Redondo (Portugal)
 Lucy Shaw Evangelista, Era Arqueologia, ICArEHB-Universidade do Algarve
• Francisco Almeida, Cultural Heritage Programs Manager Taungurung Clans Aboriginal Corporation
• Juan Antonio Martín Ruiz, Academia Andaluza de la Historia
• Catarina Costeira, Arqueóloga Profesional
• Filipa Rodrigues, Arqueóloga Profesional
• João Muralha, CEAACP - Centro de Estudos de Arqueologia, Artes e Ciências do Património Department, Post-Doc
• Miguel Serra (Arqueólogo da Câmara Municipal de Serpa)
• Ricardo Miguel Godinho (Bolseiro FCT)
 Miguel Lago (Administrador da Era Arqueologia S.A.)
• Nelson Cabaço (Arqueólogo, Era Arqueologia)
• André Donnas-Botto (Investigador Independente)
• J. Francisco Fabián García, Arqueólogo Territorial de Ávila
• J. A. Gonçalves Guimarães (Gabinete de História, Arqueologia e Património, ASCR - Confraria Queirosiana).
• José Suárez Otero (Universidad de Santiago de Compostela)
• Patrícia Jordão (FCUL/IDL-Bolseira FCT).
• Vitor Filipe (Bolseiro FCT)
• Rodrigo Villalobos García, Investigador Postdoctoral, Universidad de Valladolid
• Jorge Feio (Investigador del Instituto de História da Arte de la Universidade Nova de Lisboa.)
• Rui Oliveira (Investigador de História Local, professor aposentado).
• Gonçalo Pereira Rosa (Director de la Revista National Geographic Portugal; investigador del CECC/UCP).
 Ana Pajuelo Pando (Arqueóloga)
• José Suárez Padilla (Arqueóloga)
• Angelina Pereira (Arqueóloga na Câmara Municial de São Brás de Alportel)
• Artur Ribeiro (Universidad de Kiel)
• Ana Cristina Araújo (Laboratório de Arqueociências
• Sérgio Gomes (CEAACP/UC)

Pedro Paulo Funari Instituto de Ciencias del Patrimonio - Incipit EAA European Association of Archaeologists

Comentario por María // el octubre 7, 2018 a las 4:08pm

Está muy bien  esta llamada de atención .Y además los que la hacen son gente de primer nivel. 

Resalto esto :

Es la Arqueología la que proporciona los datos y las garantías de calidad contextual para que, mediante la interdisciplinariedad, los datos arqueogenéticos resulten significativos y relevantes, y es mediante su integración con los datos arqueológicos como los datos arqueogenéticos adquieren una relevancia que por sí solos no tienen. Es sobre esta base que varios de los abajo firmantes, profesores/as y expertos/as en Arqueología, colaboran en el estudio genético de las poblaciones antiguas ibéricas del que se informa en la noticia.

 

Comentario por María // el octubre 7, 2018 a las 6:58pm

Ya lo único que queda es esperar a que se termine y  publique el trabajo

Comentario por Carmen L. el octubre 7, 2018 a las 7:05pm

Gracias por poner mi copypega en orden y contexto, Guillermo. La idea de fondo es sencilla: nos "han colado" una de esas noticias que merecen un poquito de matización (el poquito puede hacerse del tamaño de ladrillo o de catedral). Y una buena matización es lo de los abajofirmantes. Si es una guerrita entre departamentos, pues bueno, no vamos a entrar. Pero que "racionalmente" los artículos publicados por El País y otros eran un poquito deslavazados.

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