El Homo Sapiens llegó a Asia hace al menos 80.000 años, antes de lo pensado

Los 47 dientes hallados en la Cueva de Fuyan (Daoxian, China). / S. Xing X-J. Wu

Fuente: SINC | 14 de octubre de 2015

El descubrimiento de 47 dientes humanos en la cueva de Fuyan, al sur de China, confirma que el Homo sapiens ya vivía en esa región hace entre 80.000 y 120.000 años. El hallazgo, en el que participan científicos españoles, adelanta en al menos 35.000 años la presencia de nuestra especie en ese territorio.

Hasta ahora no se habían conseguido muestras de Homo sapiens con una antigüedad superior a 45.000 años en el sur de Asia. Sin embargo, un conjunto de 47 dientes encontrados en la cueva de Fuyan (Daoxian, China) revela que nuestra especie ya habitaba esa región hace más de 80.000 años, y tener una antiguedad de hasta 120.000 años, según un estudio publicado en Nature esta semana.

Los dientes de la cueva son más pequeños que otros del Pleistoceno Superior (hace entre 12.000 y 126.000 años) localizados en Europa, África y otras partes de Asia, pero presentan similitudes con los ejemplares fósiles de Homo sapiens modernos, según los investigadores.

“La atribución de estos dientes a nuestra especie era clara, pero la sorpresa radica, precisamente, en su antigüedad”, recalca a Sinc María Martinón-Torres (izquierda), investigadora del CENIEH y de la Universidad de Burgos mientras codirigió este trabajo, y actualmente en el centro UCL Anthropology de Londres (Reino Unido).

El estudio revela que los homínidos con una dentadura moderna habitaban el sur de China 30.000 ó 70.000 años antes que en el este del Mediterráneo y Europa. Además, las similitudes de los dientes encontrados con otros de individuos europeos del Pleistoceno Superior pueden ayudar a conocer las relaciones y migraciones de aquellos seres humanos.

En la esquina superior izquierda, la localización geográfica de la cueva de Fuyan en Doaxian (China). Abajo a la izquierda, la vista interior de una de las zonas de muestreo. En el centro, un plano del área de excavación con las capas de estratificación marcadas. A la derecha, la relación espacial entre las zonas de trabajo y los dientes hallados. / Y-J Cai, X-X Yang y X-J Wu.

Viajes de hace miles de años

Las rutas de propagación geográfica explicarían, por otro lado, que las poblaciones se asentaran más en China meridional que en la región central y norte durante aquella época.

“Respecto a la expansión general hacia el este es, desde el punto de vista ambiental y climático, más sencilla que hacia el norte, donde nos encontramos con grandes masas desérticas y los homínidos se enfrentarían, además, a inviernos más duros”, explica Martinón-Torres.

Sin embargo, la investigadora considera que esta explicación no es suficiente para entender por qué el Homo sapiens tardó casi 50.000 años en trasladarse a Europa, a pesar de que hay evidencias de poblaciones a las puertas de nuestro continente hace 90.000 años (en los yacimientos de Skhul y Qafzeh, en Israel) y de que habitaban en Asia desde hacía unos 100.000 años.

“Pienso que podía haber un elemento adicional frenándoles el paso: los neandertales. Así, la historia de que se extinguieron por la llegada del 'Homo sapiens' quizá tenga una lectura bastante diferente”, señala la investigadora.

“Quizá los humanos modernos solo fueron capaces de entrar cuando la especie neandertal estaba en decadencia, cuando después de cientos de miles de años castigados por los crudos inviernos glaciales y el aislamiento pasa a ser una especie genética y demográficamente agotada. El 'Homo sapiens' parece, entonces, más un oportunista que un avezado incursor”.

Sin embargo, las duras condiciones climáticas o la presencia de los neandertales son solo teorías sobre los obstáculos que se pudieron interponer entre los homínidos asiáticos y su llegada al continente europeo. El próximo paso consiste en averiguar si esta expansión de nuestra especie se debió a un desarrollo de las capacidades cognitivas o a otros factores que hasta ahora se desconocen.

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María Martinón, José María Bermúdez de Castro y el equipo chino, en los yacimientos - Foto M. Martinón

En vozpopuli.com (Next) también leemos el siguiente comentario:

El trabajo abre también otras incógnitas sobre quiénes eran estas poblaciones de primeros sapiens y que ocurrió con ellos, en qué otros grupos evolucionaron. En general, ante esto, los autores aprecian un panorama en que los sapiens tuvieron más sencillo avanzar hacia el este y el sur, mientras que en las poblaciones del norte sobrevivieron especies más fuertes y adaptadas al frío, como neandertales y denisovanos.

“Es bonito que Asia también tenga cosas que contar sobre la historia principal de Homo sapiens y del neandertal”, dice Martinón.

Por otro lado, este hallazgo rompe la cuarentena a la que se había sometido cualquier otra hipótesis distinta de la conocida como Out of África y una sola oleada de humanos. Parece que la realidad fue más compleja y fascinante que todo eso y que pudo haber varias oleadas de sapiens en diferentes momentos.

“Queda la duda de si los humanos modernos de Europa provienen de África o de Asia”, concluye Martinón. “Pudo haber sapiens africanos y asiáticos. Ahora toca juntar todos los datos, genéticos, morfológicos… y saber el origen y el destino de estas poblaciones, qué les pasó, si llegaron y se extinguieron, o se mezclaron con otras poblaciones”.

En otras palabras, el gran libro sobre el origen de los humanos modernos aún tiene muchas páginas por escribir. 

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Fuente: quo.es | 14 de octubre de 2015

La historia de nuestra especie se complica (I)

Acaba de publicarse en la revista “Nature” nuestro trabajo sobre la descripción de los representantes más antiguos de Homo sapiens hallados hasta la fecha fuera del continente africano. Este hallazgo y sus consecuencias para la historia evolutiva de nuestra especie son sumamente importantes. Por todo ello, pienso que el relato del desarrollo de este trabajo merece más de un post. Trataré de resumir una pequeña parte de los muchos entresijos que ha conllevado esta investigación. Los medios de comunicación han contado la noticia y tal vez alguna de sus posibles consecuencias. Pero cuando leemos sobre el resultado de una investigación de alcance, publicada en un buena revista científica, no podemos ni imaginar todo lo que ha podido suceder durante el largo proceso que conlleva este trabajo.

Miembros de la expedición a la cueva de Fuyan. A la izquierda de la imagen aparece el profesor Liu Wu. A su lado está la Dra. María Martinón, mientras que con jersey rojo está la directora de la excavación, la Dra. Wu Xiu-jie.

Para empezar, mi colega la Dra. María Martinón Torres (artífice de una parte muy importante de la investigación) y un servidor viajamos hace casi un año por cuarta vez a Pekín desde Madrid, con la idea de proseguir nuestra colaboración con el equipo del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia de Ciencias de China. Esa colaboración está dando resultados muy importantes, como el caso que nos ocupa. En este viaje, el profesor Liu Wu (primer firmante del artículo de “Nature”) puso encima de la mesa 47 dientes humanos y nos contó que procedían de una excavación del sur de China, dirigida por su colega la Dra. Wu Xiu-jie. El objetivo de este viaje consistía en estudiar los dientes y trasladarnos más tarde al yacimiento, localizado 2.000 kilómetros al sur de Pekín. Nuestra experiencia de campo durante más de 30 años en la sierra de Atapuerca y otros yacimientos podía ser muy útil para comprobar que todo lo que se estaba realizando en la cueva de Fuyan era correcto. Todo un honor y a la vez una gran responsabilidad.

La colina donde se ubica la cueva de Fuyan. Para llegar a la entrada de la cueva hemos de pasar por varios edificios antiguos, al final de los cuales se encuentran varios animales estabulados.

Antes de sacar los fósiles de un cajón de su despacho, Liu Wu nos contó con toda naturalidad que aquellos dientes podían tener una antigüedad de entre 80.000 y 120.000 años. Así que antes de ver los fósiles se nos pasó por la mente la idea preconcebida de que estudiaríamos dientes de aspecto arcaico. Incluso, podía tratarse de fósiles pertenecientes a las últimas poblaciones de Homo erectus o de cualquier otra forma primitiva de hominino desconocida hasta entonces en China. Cuando abrimos las primeras cajas de plástico nuestra impresión fue de sorpresa mayúscula. Los dientes tenían un aspecto totalmente moderno. Por supuesto, su pátina nos decía que habían sido recuperados en un yacimiento antiguo, pero las revelaciones sobre su posible cronología se nos antojaron equivocadas. Si ciertamente aquellos dientes tenían más de 80.000 años estaríamos antes los restos humanos de nuestra especie más antiguos conocidos fuera de África. Es natural que durante los días que duró el estudio tuviéramos momentos de un cierto escepticismo.

A pesar de nuestras dudas iniciales, realizamos un estudio meticuloso y muy profesional de los dientes, apuntando todas y cada una de sus características, dimensiones, observaciones pertinentes y hasta estimamos el número mínimo de individuos representado en aquella muestra. Nos llamó la atención el hecho de que varios dientes tuvieran las raíces roídas, seguramente por algún animal, y que no se hubieran recuperado restos óseos ni de humanos ni de otras especies de mamíferos. En la cueva de Fuyan solo se habían encontrado dientes humanos y de varias especies de mamíferos del Pleistoceno, algunas ya extinguidas. Leyendo la literatura pertinente llegamos a la conclusión de que los posibles causantes de aquel sesgo paleontológico podían haber sido los puercospines, animales muy comunes en el sur de China desde hace miles de años. María Martinón consiguió averiguar que aquellos animales podían roer todo menos el duro esmalte de los dientes.

Nuestro viaje a la China más profunda y entrañable fue increíble. María tomó buena nota de todo lo que vimos y sentimos en aquellos parajes y ha prometido escribir sobre ello. Con toda seguridad, su relato no tendrá desperdicio. Tan solo un detalle: algunas de las personas que conocimos en la aldea de Daoxian jamás habían visto un occidental. La acogida de los aldeanos fue excepcional y jamás la olvidaremos. Rivalizaron entre ellos por decidir quién nos invitaría a comer en su casa. Tampoco podremos olvidar la visita a la cueva de Fuyan. Allí pudimos comprobar que el hallazgo iba muy en serio. Vimos con nuestros propios ojos la estratigrafía de la cueva. Los diferentes niveles se podían seguir a través de toda la cavidad sin ningún tipo de problema. Un espeleotema (costra de carbonato cálcico) cubría toda la secuencia estratigráfica de principio a fin de la cueva como una gigantesca lápida. Resultaba imposible pensar que ningún sedimento más moderno y, por supuesto, ningún resto orgánico moderno hubiese podido penetrar a través de la capa de carbonato y distribuirse de manera homogénea por todo el yacimiento. En un lugar de la cueva pudimos ver una pequeña estalagmita que había crecido encima del espeleotema. Esa estalagmita había sido datada en 80.000 años antes del presente. En otras palabras, tanto el espeleotema (capa 1), como los sedimentos donde se habían encontrado los dientes de humanos y de otros mamíferos (capa 2) eran aún más antiguos que esa fecha. Las dataciones realizadas por nuestros colegas de China y de Estados Unidos tanto de la estalagmita como de otras partes del yacimiento no tenían porque ponerse en duda. Así que todo estaba en orden.

Imagen de paisanos de la aldea donde se encuentra la cueva de Fuyan.

Dejamos la aldea de Daoxian convencidos de que aquel hallazgo era mucho más importante de lo que pudimos imaginar en Pekín una semana atrás. Los dientes eran totalmente modernos y mucho más derivados que otros “sapiens” hallados en el Corredor Levantino con una antigüedad similar. Los yacimientos de Skhül y Jabel Qafzeh, en el actual estado de Israel, han proporcionado restos humanos de nuestra especie también datados entre 120.000 y 80.000 años. Su aspecto todavía muestra un cierto aspecto arcaico en el cráneo o en los dientes, pero no cabe duda que pertenecieron a Homo sapiens ¿Era posible encontrar miembros de nuestra especie en el sur de China con la misma antigüedad, pero con aspecto aún más moderno? Y si era así, ¿cómo habían llegado desde África hasta ese lugar tan remoto de China?

Los días que siguieron en China y nuestro largo viaje de regreso (12 horas de vuelo) desde Pekín a Madrid sirvieron para debatir sobre lo que habíamos visto y escuchado. Sabíamos que estábamos ante un gran hallazgo y repasamos las principales publicaciones sobre el éxodo de nuestra especie en la conquista del planeta. Fue como una verdadera “tormenta de ideas” a 12.000 metros de altitud sobre las regiones de Siberia. Las evidencias encontradas en los últimos años jugaban a favor de una colonización temprana del sur de Asia. La cueva de Fuyan era prueba de ello, pero los datos superaban todo lo que se sabía hasta entonces. Las implicaciones eran tan importantes, que merecía pensar en una gran publicación. Y María Martinón se puso a trabajar en ello nada más llegar a Burgos.

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Comentario por Percha el octubre 15, 2015 a las 6:25pm

La versión neandertal de los hechos ( El País)

La antropóloga española María Martinón-Torres cuenta en primera persona el hallazgo de 47 humanos en una cueva china que acaba de publicar en 'Nature'

Los investigadores María Martinón-Torres, José María Bermúdez de Castro, Liu Wu y Wu Xiujie. / IVPP


Ser la única especie humana sobre la faz de la Tierra nos provoca sin quererlo un sentimiento inconsciente de superioridad. Dejamos tras nosotros una larga estela de especies humanas que se extinguieron y no fueron capaces de llegar a nuestros días. Nuestros hermanos neandertales desaparecieron de Europa hace solo 40.000 años, coincidiendo con la invasión H. sapiens, una oleada de humanos tropicales y esbeltos que le arrebataron las tierras del norte y los empujaron a la extinción. Pero la historia la cuenta siempre el superviviente y sin quererlo la reconstrucción de los hechos puede estar sesgada. El descubrimiento de que a los humanos modernos les llevó el doble de tiempo entrar en Europa de lo que les costó expandirse por Asia nos obliga sin embargo a replantearnos el mito de nuestra superioridad.

El artículo que acabamos de publicar en Nature presenta al mundo el hallazgo de 47 humanos en la cueva de Fuyan (Daoxian) en el sur de China. Esta muestra se ha datado en más de 80.000 años y apunta a que nuestra especie, H. sapiens, estaba presente en Asia mucho antes de lo que habíamos sospechado. Cuando José María Bermúdez de Castro y yo tuvimos la oportunidad de examinar los dientes por primera vez, hace aproximadamente un año, en el Institute of Vertebrate Paleontology and Paleoanthropology de Pekín, no tuvimos ninguna duda sobre su asignación taxonómica a nuestra especie.

La sorpresa venía de la afirmación de nuestros colegas, Liu Wu y Wu Xiujie, con quienes llevamos colaborando ya varios años, de que estos fósiles tenían una antigüedad entre 80.000 y 120.000 años. Como Santo Tomás, teníamos que meter el dedo en la llaga, así que tras un largo viaje en avión y coche a través de la inmensa China, pudimos finalmente arribar al pequeño pueblo de Daoxian y visitar personalmente la cueva.

Nos quedamos sin habla. La estratigrafía era clara y sencilla. La cueva estaba cubierta por un espeleotema [formaciones de las cavidades] continuo, de manera que todo el material que está por debajo tiene que ser por fuerza más antiguo. La datación de una estalagmita que se ha formado sobre este suelo calcítico proporcionaba una edad mínima de 80,000 años para estos fósiles, y el hallazgo junto con los humanos de una abundante muestra de animales que incluyen hienas, pandas y elefantes extintos, típicos del Pleistoceno superior, sugiere una edad máxima de 120.000. Cuando salimos al exterior después de horas dentro de la cueva, la luz cegadora del sol nos fue nada comparada con la de la revelación que acabábamos de tener.

Desde que salimos de la cueva de Fuyan hasta que regresamos a España, los recuerdos del viaje me llegan como en nebulosa, mareada por la sorpresa, la excitación y la euforia a la que sin duda ayudaron el espléndido agasajo de comida y abundante bebida con que los amables habitantes de Daoxian querían agradecer el honor de nuestra visita. Creo que no eran conscientes de que quienes en verdad tenían que agradecer el honor de haber pisado la cueva con los restos humanos más modernos y a la vez más antiguos fuera de África que se conocen hasta el momento, éramos nosotros.


Los 47 dientes humanos hallados en China. / S. Xing and X-J. Wu

También pensé entonces que la mejor forma de corresponderles era intentar contar esta historia donde se tenía que contar, en una revista científica de prestigio donde la versión neandertal de los hechos fuera escuchada por todo el mundo. Asia tiene todavía mucho que contar no solo sobre lo que ha pasado allí, sino sobre asuntos que nos interesan para comprender mejor a humanos actuales y neandertales. Veremos sin duda en los próximos años el advenimiento de una nueva R-Evolución china.

Quizá H. sapiens no entró en Europa hasta tan tarde porque simplemente no pudo, porque los neandertales eran una barrera difícil de franquear y Europa un territorio demasiado pequeño para ambos. Tras miles de años de aislamiento y castigados por los fríos glaciares, los neandertales ya no son quienes eran y H. sapiens, quien tampoco es el mismo de hace 100.000 años, ve ahora su momento para entrar. La extinción neandertal ya había comenzado sin nosotros, y lo único que hizo H. sapiens, agazapado a las puertas de Europa durante más de 50.000 años fue aprovechar, al fin, su oportunidad.

María Martinón-Torres. University College London. Equipo Investigador de Atapuerca.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el octubre 16, 2015 a las 2:13am

Neandertales: 60.000 años de resistencia numantina

Fuente: diariodeburgos.es | José María Bermúdez de Castro | 15 de octubre de 2015

La revista Nature publica hoy (por ayer) un artículo científico que, con toda seguridad, será fuente de un cálido y apasionado debate entre los especialistas. Cuando la doctora María Martinón y el autor de estas líneas vimos y estudiamos por primera vez los dientes humanos que se describen en la revista Nature no tuvimos ninguna duda sobre su pertenencia a una población de nuestra especie. 

El profesor Liu Wu, nuestro anfitrión de la Academia China de Ciencias de Pekín, nos aseguró que aquellos dientes procedentes de una excavación en la cueva de Fuyan (cercana a la localidad de Daoxian) podían tener un mínimo de 80.000 y un máximo de 120.000 años de antigüedad. Con la mayor sinceridad, confieso que su revelación era difícil de aceptar. Los dientes eran totalmente modernos y los antecedentes científicos no invitaban a pensar que la antigüedad de aquellos dientes llegara tan lejos. Baste recordar que Europa fue colonizada por nuestra especie hace poco más de 40.000 años y que, con los datos disponibles, sabemos que los primeros miembros de Homo sapiens llegaron a China y Australia hace unos 50.000 años.

El profesor Liu Wu proponía de manera muy natural que aquellos dientes de aspecto tan moderno eran nada menos que 30.000 años más antiguos que los de otros yacimientos de Asia, Europa y Australia, con presencia segura de restos humanos de nuestra especie. Había que verlo para creerlo, porque su información rompía con todos los modelos establecidos. La propuesta de conocer el yacimiento de primera mano era una oportunidad para salir de dudas. El viaje era largo desde Pekín (cerca de 2.000 kilómetros en línea recta), pero merecía la pena.

Los yacimientos de Es Skhül y Jabel Qafzeh, en el actual estado de Israel, han proporcionado restos humanos de nuestra especie con una antigüedad de entre 120.000 y 80.000 años. Su aspecto todavía muestra un cierto aspecto arcaico en el cráneo o en los dientes, pero no cabe duda que pertenecieron a Homo sapiens ¿Era posible encontrar miembros de nuestra especie en el sur de China con la misma antigüedad, pero con un aspecto aún más moderno? Y si era así, ¿cómo habían llegado desde África hasta ese lugar tan remoto de China?

Hace más de 100.000 años los miembros de nuestra especie tratamos de salir fuera de África y colonizar Eurasia a través del Corredor Levantino, un camino natural entre los dos continentes. No cabe duda de que los neandertales, bien asentados en aquellas tierras, les cortaron el paso durante más de 60.000 años. En fecha reciente, un investigador de la Universidad de Israel publicó también en la revista Nature el hallazgo de un cráneo de Homo sapiens en la cueva de Manot (derecha) situada a pocos kilómetros de cualquiera de los muchos yacimientos tanto de neandertales como de humanos modernos que se localizan en el Corredor Levantino. El cráneo de Manot cuenta con poco más de 50.000 años de antigüedad, y para su descubridor, el profesor Israel Hershkovitz, el cráneo de Manot podía representar el comienzo del final de la resistencia de los neandertales al avance de nuestra especie hacia Europa y tal vez hacia del resto del continente eurasiático.

Sin embargo, desde hace algunos años varios especialistas vienen proponiendo que los miembros de nuestra especie salimos fuera de África a través del estrecho de Bab el-Mandeb, por..., entre los actuales estados de Eritrea y Djibouti (en África) y Yemen (en la península de Arabia). Existen numerosos yacimientos arqueológicos en la península de Arabia, cuyas colecciones de herramientas de piedra apoyan esta tesis. Además, los genetistas han probado que los babuinos también fueron capaces de atravesar el estrecho de Bab... Es más que probable que las oscilaciones del nivel marino posibilitaran un paso relativamente sencillo a través de este brazo de mar, tanto para los humanos como para los propios babuinos. 

Una vez en la península de Arabia los miembros de Homo sapiens tuvieron que atravesar el estrecho de Ormuz, situado entre los actuales estados de los Emiratos Árabes Unidos e Irán. Desde allí, habrían colonizado todo el sur de Eurasia, donde las condiciones climáticas eran muy favorables y no muy diferentes a las de su África natal. Y todo esto habría sucedido, mientras los neandertales ofrecían una ‘resistencia numantina’ al avance de Homo sapiens a través del Corredor Levantino. Como mucho, los neandertales tuvieron lances amorosos con los visitantes procedentes de África. Según los genetistas, las poblaciones humanas de Eurasia llevamos en nuestro genoma entre un 2 y un 4% de genes transmitidos por los neandertales. Si las dos especies permanecieron en contacto durante 60.000 años, es normal que acabaran por tener una relación muy estrecha.

Cuando María Martinón y servidor llegamos al pueblecito de Daoxian, en el sur de China, y visitamos la cueva de Fuyan nos quedamos perplejos. La estratigrafía de la cueva es muy sencilla y fácil de entender. Los niveles se pueden seguir por toda la cueva, cuyo nivel más alto está rematado por un espeleotema continuo. Esta capa de carbonato cálcico cubría todo el yacimiento como una gigantesca lápida, que no habría permitido la intromisión de ningún tipo de sedimento o de fósiles más modernos. Una pequeña estalagmita había crecido sobre el espeleotema y su datación mediante el método de las series de uranio por expertos de China y de Estados Unidos daba una cifra de unos 80.000 años. Esta era la fecha más reciente posible para los niveles cubiertos por el espeleotema. La fauna que se encontraba junto a los dientes humanos ponía un límite superior temporal de unos 120.000 años. Nuestras dudas se disiparon casi de manera inmediata. Examinamos el yacimiento de arriba abajo durante varias horas, escuchamos con atención todas las explicaciones de la directora de la excavación, la Dra. Wu Xiu-jie, y pudimos ver los fósiles de mamíferos asociados a los dientes humanos. Salimos de la cueva totalmente convencidos de que habíamos estado en el yacimiento más antiguo de Homo sapiens fuera del continente africano. 

Tras nuestro periplo por otros yacimientos de China, las doce horas de vuelo de regreso a España fueron una verdadera tormenta de ideas. Las implicaciones de este hallazgo eran muy importantes. Entre otras, parecía claro que los neandertales habían representado una verdadera barrera biológica al avance de nuestra especie en el Corredor Levantino ¿Era posible pensar que Europa no llegó a ser colonizada por los primeros sapiens que intentaron salir por ese Corredor?, ¿Qué podrían decirnos los genetistas al respecto? Los interrogantes se sucedían en nuestro debate a 12.000 metro de altura. Ya en España, María tomó la iniciativa de arriesgarse a trabajar durante meses en la elaboración de un artículo para la revista Nature, conociendo las dificultades para conseguir ese logro. Había que ordenar toda la información en un texto coherente, recopilando todos los datos e información aportados por cada especialista. Un reto y un esfuerzo que ha tenido una merecida recompensa para su carrera científica. Una pena que la doctora María Martinón ya no esté con nosotros en Burgos para celebrarlo. Una parte considerable del prestigio que confiere publicar en estas revistas ha viajado con ella a Londres, donde ya imparte clases e investiga en el University College para mayor gloria del Reino Unido.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el octubre 21, 2015 a las 11:33am

La historia de nuestra especie se complica (II)

Fuente: quo.es| 20 de octubre de 2015

Quedan ya muy pocos colegas dispuestos a defender el origen de nuestra especie en distintas regiones de África y Eurasia (teoría multirregional). La inmensa mayoría estamos a favor de la hipótesis de un origen único en el continente africano hace entre 200.000 y 250.000 años. Sin embargo, la teoría del origen africano (Eva mitocondrial = ”Out of Africa” y otras formas para denominar esta hipótesis) tiene también sus variantes y su debate interno. En el post anterior hablé de nuestra última publicación en la revista “Nature”, donde describimos 47 dientes de los representantes más antiguos de Homo sapiens hallados hasta la fecha fuera del continente africano. Veremos ahora algunas de las inferencias de ese trabajo.

Interior de la cueva de Fuyan (Daoxian, China).

En 2011 Simon J. Armitage y sus colaboradores publicaron un artículo en la revista “Science”, que fue muy importante para el debate científico creado en el seno de la teoría de la Eva mitocondrial. Armitage y sus colegas nos contaron sus hallazgos en el yacimiento de Jebel Faya, situado en la península de Arabia a las puertas del estrecho de Ormuz. En este yacimiento solo aparece industria lítica, muy similar a la que se encuentra en el este de África y en otros lugares de la península de Arabia, con una antigüedad de unos 120.000 años. La cronología de las herramientas de Jebel Faya cubre un rango de 143.000-72.000 años (método del OSL: luminiscencia estimulada ópticamente en partículas minerales enterradas desde hace miles de años). Estos resultados venían a dar la razón a otros investigadores, como Mike Petraglia o Robin Dennell, que han abogado por varias salidas de África en lugar de una única expansión de nuestra especie desde ese continente. En trabajos posteriores otros científicos, como Hugo Reyes-Centeno y su equipo, también han vuelto a insistir envarias salidas de África en momentos distintos, utilizando en este caso información tanto de datos antropométricos como de ADN. Pero, de ser correctas estas ideas ¿cuándo y por dónde se produjeron esas hipotéticas escapadas de África?

Cuando se postuló la teoría del origen africano de Homo sapiens la lógica de los acontecimientos defendía una única salida por el Corredor Levantino, aprovechando las mejorías climáticas experimentadas en el norte de África hace unos 130.000 años. La barrera del desierto del Sáhara quedó expedita y las poblaciones subsharianas pudieron emigrar hacia el norte. Los yacimientos de Es Skhül y Jabel Qafzeh, en Israel, que tienen una antigüedad superior a 100.000 años, representaban una evidencia fiable para defender esta hipótesis. Los restos fósiles de este yacimiento pertenecen a nuestra especie, aunque todavía conservan algunos rasgos arcaicos en su cráneo o en los dientes. De lo que no cabe duda es  que los miembros de nuestra especie entramos en Europa hace tan solo unos 40.000 años. Sin duda, los neandertales representaron una verdadera barrera biológica para la expansión de Homo sapiens por el Corredor Levantino durante nada menos que 60.000 años.

Pero el Corredor Levantino no fue la única puerta hacia Eurasia. Hace entre 135.000 y 120.000 años la notable mejoría climática en el norte de África y en la península de Arabia vino acompañada por un descenso del nivel del mar, que posibilitó la salida de nuestros ancestros por el estrecho de Bab el-Mandeb, en el cuerno de África, entre los actuales estados de Eritrea y Djibouti (en África) y Yemen (en la península de Arabia). Allí no estaban los neandertales para cortarnos el paso. Una vez cruzado el estrecho brazo de mar que separa África de la península de Arabia, y con unas condiciones climáticas ideales, el viaje hacia el estrecho de Ormuz, la India, el sur de China, Indonesia y Australasia pudo ser cuestión de unos pocos miles de años.

Los humanos modernos nos adaptamos sin problemas a vivir en el sur de Eurasia, que tenía un clima muy similar al africano. El avance hacia latitudes más elevadas, por el contrario, se demoraron miles de años. El hallazgo en la cueva de Fuyan (120.000-80.000 años) demuestra la presencia de seres humanos similares a la humanidad reciente muy poco después de esta hipotética salida por el estrecho de Bab el-Mandeb. Es más, yo apostaría por más de una migración a través de este pequeño brazo de mar lugar en varias ocasiones, quizá durante varios miles de años. Los 47 dientes encontrados en la cueva de Fuyan son prácticamente idénticos a los nuestros. Este hecho es importante y sugiere nada menos que la definitiva evolución hacia seres humanos como los que vivimos actualmente en el planeta pudo suceder fuera de África.

La migración desde el sur de Eurasia hacia el norte del este continente pudo suceder al mismo tiempo que fuimos capaces de apartar a los neandertales y a otras especies pleistocenas de nuestro camino. Solo entonces Homo sapiens pudo adaptarse poco a poco a vivir en latitudes elevadas y consiguió, entre otros logros, atravesar el puente de Beringia para colonizar las Américas.  En definitiva, la historia de nuestra especie es mucho más compleja e interesante de lo que se pensó hace unos años, cuando se postuló la teoría del “0ut of Africa”. En los próximos años asistiremos a nuevos descubrimientos, algunos de ellos en el sur de China. La cueva de Fuyan es solo la punta de iceberg de la riqueza arqueológica y paleontológica de este enorme y vasto territorio de China.

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* De 6/6 a 12/11 sin datos.

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