Una nueva datación asegura que nuestros famosos antepasados fueron casi contemporáneos. Lucy vivió hace 3,2 millones de años y «Little Foot» hace 3,67 millones de años en Sudáfrica. El investigador Ron Clarke sostiene el cráneo fósil de «Little Foot», el homínido más antiguo.

Fuente: ABC.es | 1 de abril de 2015

Ese pequeño «hombre mono» sudafricano, bautizado como «Little Foot», ya no tiene que luchar por convertirse en el antepasado del primer hombre. Una nueva investigación que publica la revista «Nature» muestra con el mayor grado de precisión que este protohumano velludo, de apenas más de un metro de altura, fue casi contemporáneo de la pequeña Lucy, su famosa prima etíope que vivió hace 3,2 millones de años.

Un equipo internacional de científicos de Canadá, Estados unidos, Francia y Sudáfrica han efectuado una nueva datación del esqueleto de «Little Foot» en el que se demostraría que tiene 3,67 millones de añosSe convertiría, así, en el homínido más antiguo jamás identificado, y Sudáfrica en la cuna de la humanidad. El hecho de que ambos tuvieran una edad similar, a pesar de tener rasgos diferentes, plantea un nuevo debate sobre las relaciones de nuestros ancestros.

El esqueleto fósil de «Little Foot» («Australopithecus prometheus»fue hallado, extraordinariamente bien conservado, hace 21 años en una cueva de Sterkfontein, en Sudáfrica. En la cueva también se encontraron varias herramientas fósiles que, con la nueva datación, se han convertido también en las herramientas más antiguas fabricadas con piedra.

El paleantropólogo Ron Clarke observa los restos de "Little Foot" en el yacimiento de Sterkfontein (Sudáfrica)

Foto: La nueva datación del esqueleto también arroja luz sobre la antigüedad de las herramientas de piedra halladas en la cueva. Tales artefactos 'Oldowan' se estima que tienen unos 2,2 millones de años. (Crédito: Kathleen Kumán.)

Su edad, a debate

Desde su hallazgo no se había llegado a un consenso sobre su verdadera edad. Las primeras dataciones estimaban que tendría entre 2 y 4 millones de antigüedad. Algunos investigadores incluso habían descartado el esqueleto por su joven edad como candidato a ser un ancestro humano.

Hasta hace poco también se descartaba Sudáfrica como cuna de los primeros humanos. Darryl Granger, de la Universidad de Purdue y sus colaboradores Ron Clarke y Kathleen Kumán de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), Ryan J. Gibbon, de la Universidad de New Brunswick (Canadá) y Laurent Bruxelles, de la Universidad de Toulouse (Francia) han puesto fin al debate.

La datación se ha realizado con una nueva tecnología, desarrollada por la NASA, que utiliza radioisótopos. El cálculo se realizó midiendo los niveles de isótopos del aluminio y del berilio en el cuarzo de las rocas que rodeaban el esqueleto. Estos isótopos se forman por bombardeo cósmico y actúan como relojes en las rocas.

Ágil en la tierra y en los árboles

El esqueleto de «Little Foot» había permanecido en su tumba conservado por una capa de mineral calcáreo, hasta que en 1994 el paleontólogo sudafricano Ron Clarke descubrió cuatro huesecillos de su pie izquierdo en una caja llena de huesos de animales prehistóricos que exhumaron un grupo de mineros entre los escombros. Pero el esqueleto completo no se descubrió hasta trece años más tarde, con un trabajo minucioso de excavación que obligó a utilizar taladros similares o los que utilizan los dentistas.

Se piensa que nuestro antepasado era tan ágil en tierra como en los árboles. Probablemente una caída mortal desde unos 20 metros de altura le sepultó en el fondo de la gruta de Sterkfontein, cerca de Johanesburgo.

Los desmoronamientos que sufrió la gruta, las inundaciones y la dinamita utilizada por los mineros en las canteras vecinas a principios del siglo XX convirtieron la zona en un rompecabezas geológico que hizo muy difícil el estudio de su antigüedad analizando los minerales y tierras que le rodeaban.

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‘Little Foot’, la nueva protagonista de la evolución humana

Fuente: El PAIS.com | Materia| Nuño Domínguez | 1 de abril de 2014

Foto: Cráneo del 'Australopithecus prometheus' conocido como 'Little Foot' / JASON HEATON

Hasta ahora, la película que cuenta los orígenes de la humanidad tenía un primer protagonista clarísimo. Antes de que hubiese humanos sobre la faz de la tierra, existieron los australopitecos, monos con cerebro de chimpancé que andaban erguidos y apenas superaban el metro de estatura. Entre todos ellos destaca Lucy, la australopiteca que vivió hace entre tres y cuatro millones de años en Etiopía y que es el supuesto ancestro de todos los miembros del género humano, incluidos los Homo sapiens.

Este protagonismo de Lucy (y el tronco del árbol genealógico de la humanidad) acaban de tambalearse debido a la nueva datación de los fósiles de Little Foot. Se trata de otra especie de mono erguido que vivió en Sudáfrica y que, según sus descubridores, tiene unos 3,6 millones de años, es decir, fue coetánea de Lucy y candidata a ser el primer ancestro conocido de todos los humanos.

"Little Foot" era una australopiteca, como Lucy, pero de una especie más grande y alta (medía algo menos de metro y medio). Tenía los hombros muy fuertes, los brazos largos y, aunque bípeda, sus pies aún estaban diseñados para colgarse de los árboles. Su nombre científico es Australopithecus prometheus.

Un mal día, "Little Foot" cayó en una sima y murió en lo que hoy es Sterkfontein, a 40 kilómetros de Johannesburgo. Sus restos no se localizaron hasta 1997, en la oscuridad de una cueva a más de 20 metros de profundidad y sepultados en roca. Ron Clarke, uno de sus descubridores, explica que su equipo tardó 13 años en separar los huesos del mineral y poder subirlos a la superficie, aún sepultados en un ataúd de sedimentos. Desde entonces han pasado tres años limpiando los fósiles y reconstruyéndolos, aunque todo ha merecido la pena: ha resultado ser el esqueleto más completo de un australopiteco. Está casi entero y, además de un brazo y una mano en articulación y los pequeños huesos del pie de los que recibe su apodo (pie pequeño en inglés), destaca su espectacular cráneo.

Foto: Reconstrucción del 'Australopithecus prometheus' / LAURENT BRUXELLES

La gran pega para aceptar a "Little Foot" como protagonista de los primeros compases de la evolución humana es su controvertida antigüedad. El terreno de la cueva se ha removido y cambiado mucho, tanto por fenómenos geológicos como por la dinamita de los mineros que sacaron de la roca esquirlas de hueso que ayudaron, un siglo después, a que Clarke encontrara el esqueleto. Su equipo y el de otros especialistas han hecho diferentes dataciones. Las más favorables apuntan a que podría tener hasta cuatro millones de años. Otros grupos le dan poco más de dos millones de años, es decir, posterior a la aparición de los primeros humanos.

En 2014 se publicó una nueva datación de sedimentos supuestamente de la fecha de su muerte que indicaba una edad de al menos tres millones de años. Ahora, el equipo de Clarke recurre a la última técnica de datación que quedaba disponible: la cosmogénica. Se basa en el tipo de átomos de aluminio y berilio contenidos en el cuarzo que encapsula el fósil. Esos elementos cambian por el bombardeo de los rayos cósmicos llegados del espacio y los convierte en una especie de reloj dentro de la piedra. Los resultados, publicados hoy en Nature, concretan una antigüedad de 3,67 millones de años con un margen de error de 160.000 años, todo un embrollo científico, según Clarke.

“Hasta ahora la gente consideraba que los australopitecos más antiguos que se conocen [como Lucy] eran los ancestros directos de todo lo que vino después”, explica a Materia el paleoantropólogo de la Universidad del Witwatersrand (Suráfrica). “Ahora podemos demostrar que no eran las únicas especies que vivían hace 3,5 millones de años y la verdad es que no podemos saber cuál de ellas es nuestro ancestro directo”, recalca.

Caras poco humanas

Los rasgos físicos tampoco parecen ayudar demasiado. “Lucy es mucho más pequeña que 'Little Foot' y menos parecida a un gorila, pero ninguno de los dos tiene rasgos humanos en su cara, es imposible decir cuál de ellas está más cerca de nosotros”, añade.

Así las cosas, el origen de los humanos antes de ser humanos se bifurca. Pudo empezar con Lucy en Etiopía hace entre tres y cuatro millones de años y luego desembocar en los primeros miembros del género Homo, una opción reforzada por el reciente hallazgo allí del humano más antiguo, hace 2,8 millones... 

Por otro lado, la nueva datación en Sudáfrica “mete a 'Little Foot' de nuevo en la carrera” y podría ser este australopiteco que vivió en una zona reconocida por la Unesco como la Cuna de la Humanidad “el que diese lugar a 'Homo habilis', nuestro ancestro”, explica Laurent Bruxelles, coautor del presente estudio.

Expertos independientes reconocen la importancia del trabajo, pero recalcan que lo mejor está aún por llegar. “Este estudio casi cierra definitivamente la polémica de la datación”, opina Carlos Lorenzo (izquierda), arqueólogo de Atapuerca e investigador del IPHES. El verdadero plato fuerte llegará, dice, cuando el equipo de Clarke desvele el estudio completo de todo el esqueleto de "Little Foot", en especial de su cráneo y sus dientes que contienen rasgos claves para saber cómo de parecido era a los humanos que surgirían después y si se le puede considerar nuestro ancestro.

Clarke espera publicar las primeras descripciones de este excepcional espécimen el próximo año, aunque se la coge con papel de fumar desde ya: “Es posible que nuestro verdadero ancestro no sea ninguno de los australopitecos que conocemos”.

El australopiteco no robó el fuego

En 1948, el pionero de la paleoantropología Raymond Dart (derecha) clasificó un homínido encontrado en Makapansgat, Suráfrica, como ‘Australopithecus prometheus’. El origen de su nombre científico viene de un error.

Dart pensó que había huesos quemados en el yacimiento e interpretó que su australopiteco dominaba el fuego. Por eso le puso el nombre del titán griego que roba el fuego a los dioses para dárselo a los humanos. En realidad los huesos se habían ennegrecido por el manganeso.

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«Little Foot» es el fosil completo más antiguo del mundo

Fuente: La Razón.es | 1 de abril de 2015

Ron Clarke presentando el tamaño de pie de 'Little Foot'

Investigadores de Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá y Francia han anunciado este miércoles nuevas fechas relativas a algunos de los hallazgos de las internacionalmente famosas Cuevas de Sterkfontein, Patrimonio de la Humanidad, ubicadas en Gauteng, Sudáfrica. En concreto, los científicos informaron de una nueva fecha del STW 573, el esqueleto de 'Australopithecus prometheus' bautizado como "Little Foot", de 3,67 +- 0,16 millones de años y de 2,18 +- 0,21 millones de años para el utillaje lítico Oldowan, informa Ep.

El anuncio fue realizado en la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo, tras la publicación este miércoles de su artículo, titulado "New cosmogenic burial ages for Sterkfontein Member 2 Australopithecus and Member 5 Oldowan", en la revista 'Nature'.

Sterkfontein ha sido internacionalmente famoso desde 1936 por sus descubrimientos homínidos y paleontológicos claves, y desde la década de 1950 por sus primeros hallazgos arqueológicos. Sin embargo, hasta ahora, ninguna datación directa de los depósitos ha estado exenta de polémica y, en particular, ha habido mucha confusión en torno a la datación de STW 573, el esqueleto de 'Little Foot' (Pie Pequeño) de Australopithecus prometheus.

Foto: Durante la caída del Australopithecus, esta cavidad no estaba obstruida con sedimentos y una abertura se encontraba en la parte superior de la galería, a pocos metros por encima de las escaleras.

Datos paleomagnéticos de estalactitas publicados en 1999 sugieren una edad de cerca de 3,3 millones de años, pero no fue ampliamente aceptada. La datación cosmogénica realizada por el profesor Darryl Granger, de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, y sus colegas que publicaron en 2003 sugirió una edad cercana a los 4 millones de años para los sedimentos de las cuevas que contienen el fósil.

Con posterioridad, la datación por uranio de estalactitas de calcita indicó una edad mucho menor de 2,2 millones de años, poniendo la datación cosmogónica en tela de juicio. Aunque el profesor Ronald Clarke, de la Universidad de Wits, en Sudáfrica, reconoció ya en 2002 que las estalactitas de calcita son más jóvenes que el esqueleto, la gran discrepancia sobre las edades dejó la edad del esqueleto en duda.

Recientemente, en 2014, los doctores Laurent Bruxelles, del 'Institut de recherches archéologiques préventives' (INRAP, por sus siglas en francés), en Francia, Clarke y sus colegas publicaron un mapa detallado de los sedimentos de la cueva y su estratigrafía y demostraron sin lugar a dudas que las estalactitas se habían formado por la caída de los sedimentos de la cueva.

De hecho, las estalactitas separan partes juntas del esqueleto y deben ser más jóvenes que el propio esqueleto. Esto abre la posibilidad de que el sedimento y el esqueleto presente en su interior podrían ser mucho mayores que los 2,2 millones de años de las estalactitas.

En 2010, el alumno Witts Ryan Gibbon, de la Universidad de New Brunswick, en Canadá, asumió la investigación postdoctoral con Granger y trabajó extensamente en la datación cosmogénica en Sterkfontein y otros lugares.

En la edición de esta semana de Nature, los investigadores informan sobre una nueva fecha para 'Little Foot' de 3,67 + - 0.16 millones de años, que fue posible calcular gracias a dos avances que realizaron en la metodología. El equipo comenzó a trabajar a mediados de 2014 y las muestras de Sterkfontein fueron las primeras en ser reanalizadas.

Los investigadores utilizaron un 'Manuport', un canto realizado en el sitio por los homínidos Oldowan, para eliminar el problema de la reelaboración de sedimentos. La edad de Oldowan en Sterkfontein es de aproximadamente 2 millones de años, similar a otros tres sitios con herramientas Oldowan recientemente fechados con nucleídos cosmogénicos en Sudáfrica.

El proceso de descubrimiento y excavación de STW 573, el homínido fósil "Pie Pequeño", ha estado en curso desde 1994, cuando se encontraron los primeros cuatro huesos en una caja de fósiles de animales por Clarke. En julio de 1997, Clarke y sus ayudantes, Stephen Motsumi y Nkwane Molefe, hallaron el extremo del hueso de la espinilla del esqueleto en un depósito profundo de las cuevas de Sterkfontein conocido como miembro 2 en la Cueva Silberberg.

La fecha de entierro cosmogénico para el Oldowan que anuncian ahora los científicos es de 2,18 + - 0,21 millones de años, similar a la fecha recientemente publicada de 2.19 + - 0.08 millones de años para herramientas Oldowan en el sitio vecino de Swartkrans y que muestra que la cuna de la humanidad de Sudáfrica fue el hogar de los homínidos de fabricación de herramientas hace dos millones de años o antes.

Foto 

Un tercer grupo de edad similar (también fechado por Gibbon y Granger) está actualmente en excavación en Cantina Kopje en el Cabo Norte y se ha publicado un cuarto conjunto Oldowan de hace 1,8 millones de años en la Cueva Wonderwerk, también en el Cabo Norte.

Por lo tanto, ahora sabemos que el Oldowan está constantemente presente en Sudáfrica hace 2 millones de años, una edad mucho más temprana de herramientas de homínidos de lo previsto en esta parte de Africa. Ahora está claro que el pequeño número de sitios Oldowan en el sur de Africa se debe sólo a la investigación limitada y no a la ausencia de estos homínidos.


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Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el abril 16, 2015 a las 10:48am

Ronald Clark es entrevistado en Burgos

Fuente: elcorreodeburgos.com | 16 de abril de 2015

En el año 1994 Ronald Clarke tuvo su primer contacto con 'Little Foot'. En una caja encontró las primeras piezas de lo que le pareció un pie de australopithecus. En otra caja de restos de primates localizó huesos similares del pie izquierdo, pero no era su lugar. Las piezas aparecieron en una explotación minera en Sterkfontein (Sudáfrica). Cuando quiso bajar allí, en una profunda y oscura cueva encontraron, tras un día y medio de búsqueda, incrustado en la roca, la parte que casaba con los huesos de la caja. Eran los restos de una hembra de Australopithecus prometheus. Recientes dataciones la sitúan como la abuela de la humanidad, con 3,6 millones de años. Es incluso más antigua que Lucy. La relación de Clarke con 'Little Foot' es curiosa y larga. Desde el año 1994 lleva trabajando en un esqueleto completo al que sólo un explosivo minero eliminó los restos de los dedos del pie. En septiembre la podremos conocer, pero hoy podrán escuchar su historia en una charla pública que arrancará a las 20.00 horas en el salón de actos del Cenieh y que se retransmitirá vía streaming en www.cenieh.es.

 

Pregunta.- ¿Cómo encontró a Little Foot?

Respuesta.- En 1978 se habían hecho trabajos mineros en las cuevas de Sterkfontein y aparecieron restos de animales que se guardaron en cajas. Al revisar algunas de ellas en 1994 encontré fósiles que se creía que eran de animales, pero vi que eran otra cosa. Al ir al lugar de donde proveían, muy lejos, a mucha profundidad vimos una cueva muy grande y oscura. Allí en una especie de rincón, en un área pequeña y empinada, aparecieron los fósiles que casaban con aquellos que encontramos en la caja. Al excavar descubrimos que estaban las piernas, pero no la parte del tronco ni el cráneo. Entonces pensábamos que era imposible. Tenía que estar completo. Vimos que había una caída de la estratigrafía y una capa de estalagmitas, pero apareció completo.

P.- ¿Es el único resto?

R.- Es el único australopithecus, en otra zona de la cueva ha aparecido fauna, pero son chimpancés y otros animales que nos han ayudado a saber en qué ambiente vivió, un bosque tropical.

P.- Está completo entonces. ¿Cómo ha tardado tanto tiempo en la extracción de los fósiles? Lleva más de 20 años.

R.-  El fósil estaba muy incrustado en la roca. En la zona de excavación sólo podía trabajar uno perfilando el esqueleto. Después se cortó en rocas y desde entonces se trabaja en el laboratorio. Ya estamos terminado y calculo que para septiembre podamos presentar el esqueleto completo a la comunidad científica.

P.- ¿Qué falta?

R.- Quedan algunas costillas y vértebras que están muy unidas a la roca pero creo que para septiembre se podrá conocer.

P.- ¿Cuáles son las características más destacadas de 'Little Foot'?

R.- Es mucho más alto,  y más grande que Lucy, aunque también es una hembra como ella. Era bípeda, las piernas empiezan a ser humanas, la mano tiene el pulgar (dedo prensil) como el de los humanos. La mano es muy grande para ayudarse a subir a los árboles. Y los brazos largos como los de los primates. En cuanto al cráneo la cara es plana, se parece a la de un gorila, con la frente ancha y tiene los dientes muy grandes.

P.-  Con partes tan humanas y otras tan relacionadas con los primates y las dataciones que se acaban de conocer de 3,67 millones de años, ¿puede ser la abuela de la humanidad?

R.- Hay tres posibles ancestros comunes a la especie. Esta 'Little Foot', pero en Etiopía y en Kenia hay otros hallazgos que también podrían serlo. O podría haber más que aún no se conocen.

P.- Diversa especies, en un mismo espacio, en una misma época. ¿Es posible?

R.- El planteamiento antiguo era la sucesión cronológica de especies, pero no había buenas cronologías y tampoco fósiles suficientes. Ahora hay más tecnología aplicada al estudio de muchos más restos, se tiene más información y se puede pensar en la coexistencia de especies. Un ejemplo es Olduvai donde conviven en el tiempo hasta cuatro especies diferentes. Considero que entonces habría diversificación en la evolución humana, aunque serían más parecidos a los primates. Por eso, centros como el Cenieh y proyectos como el de Atapuerca, son necesarios para poder descubrir nuestra propia historia.

P.- La crisis ha golpeado de lleno la investigación en España y a los jóvenes investigadores.

R.- Los problemas económicos no deben impedir investigar la prehistoria humana, dado que es importante conocerla para saber más sobre nuestra cultura, sobre porqué somos como somos. Saber de dónde venimos es vital para nosotros, y por eso es importante que centros como este del Cenieh puedan investigar el pasado no sólo en España sino también en África, como están haciendo Mohamed Sahnouni o Sileshi Semaw, que conozco de nuestros trabajos en África y que investigan aquí en el Cenieh.

P.- La cueva de Little Foot suena un poco a la Sima de los Huesos. ¿Conoce Atapuerca?

R.- Conocí el yacimiento por Emiliano Aguirre. En los años 70 en Nairobi me comentó que habían aparecido unos pocos restos. Desde entonces claro que conozco Atapuerca por las publicaciones, sigo la información y una de las razones de venir es la oportunidad de poder conocer los yacimientos y ver el Museo asociado (los visitará el viernes). Es fantástico que de los pocos restos que yo conocí ahora hayan conseguido tanto. Sé lo difícil que es bajar a una cueva y las condiciones tan malas de trabajo que hay y por eso me merecen toda la consideración. 

 

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el abril 28, 2015 a las 4:34pm

Little Foot

Fuente: Quo.es | 28 de abril de 2015

La cueva de Sterkfontein está situada en la provincia sudafricana de Guateg, cerca de Johannesburgo. Esta cueva y otras próximas, como Swartkrans y Kromdraii, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. Su valor para el estudio de las primeras etapas de nuestra evolución es impresionante. Tan solo podemos poner un pequeño “pero” a estos yacimientos y es la dificultad para obtener dataciones fiables. Por lo demás, el registro de fósiles humanos y de otros mamíferos, así como el registro arqueológico, tienen un valor incalculable.

La dificultad para obtener buenas fechas con las que construir un marco cronológico adecuado para estos yacimientos es mucho más común de lo que podemos imaginar. Pero las investigaciones sobre nuevos métodos para estimar la edad geológica de las rocas avanza a pasos agigantados. En pocos años tendremos un escenario mucho más fiable que el actual. Tanto en Sterkfontein como en las demás cuevas de la región con rellenos sedimentarios se había utilizado hasta el momento el paleomagnetismo y el método de los isótopos del uranio. La fiabilidad sobre el momento de la deposición de los homininos hallados en estas cuevas siempre ha sido baja, porque se movía en un rango muy amplio de hasta dos millones de años. Este ha sido siempre un hándicap importante para los yacimientos y para establecer un escenario creíble y coherente.

En las cavidades sudafricanas se han encontrado restos fósiles de varios homininos. Tras su descubrimiento en la primera mitad del siglo XX, los restos fósiles recibieron nombres específicos distintos. Un ejemplo es el de Australopithecus prometheus, que se ha difundido por varios medios de comunicación a raíz de esta investigación. Sin embargo, poco a poco se llegó a un consenso sobre la identidad de las especies de las cuevas sudafricanas. Los ejemplares más gráciles y delicados fueron asignados a la especie Australopithecus africanus y los más robustos a Paranthropus robustus.

El hallazgo de Lucy y un conjunto extraordinario de fósiles en Hadar (Etiopía) y Laetoli (Tanzania) durante los años 1970s restó protagonismo a los fósiles de Sudáfrica. Australopithecus afarensis pasó a ser considerada como la especie origen de todos los demás homininos, incluidos los sudafricanos. Con una cronología bien estimada mediante los isótopos del potasio y el argón entre 3,8 y 3,2 millones años, esta especie vivió una época dorada durante un par de décadas. Pero en cierto momento, los expertos decidieron que Australopithecus afarensis podía ser el origen de los parántropos, un linaje desaparecido hace un millón de años. En otras palabras, había que seguir buscando el origen de las especies del género Homo y, por tanto, de nuestro linaje directo. Esta búsqueda no ha terminado. Se han postulado para este “honor” Australopithecus garhi (Etiopía, 2,5 millones de años) y Australopithecus africanus de Sudáfrica. Sin embargo, sigue sin haber acuerdo. Hace pocos meses se ha propuesto la presencia del género Homo en 2,7 millones de años (Ledi Geraru, Etiopía), pero las evidencias son demasiado escasas para estar seguros de ello.

El nuevo método basado en los isótopos del aluminio y del berilio contenidos en granos de cuarzo está revolucionando el mundo de la geocronología. Recordemos que este método sirvió para datar el yacimiento de la cueva de la Sima del Elefante, en Atapuerca, donde se pudo estimar la cronología de uno de los fósiles más antiguos de Europa. Ahora, este método ha sido por fin utilizado en las cuevas de Sudáfrica con resultados muy interesantes. Las primeras estimaciones ofrecieron fechas de hasta cuatro millones de años, que no convencieron a nadie. Darryl Granger ha conseguido refinar el método y acaba de publicar en la revista Nature (1 de abril de 2015) una fecha de 3,67 millones de años para el nivel donde en 1994 se encontró unos de los esqueletos mejor conservados de Australopithecus, STW 573, apodado como “Little Foot”. Este fósil, y muy probablemente otros homininos de las cuevas sudafricanas, tiene una edad similar a la de Australopithecus afarensis. Y esta vez Granger ha convencido a los editores de la revista y a los revisores de su trabajo.

Con este dato, resulta muy tentador dar un protagonismo a los australopitecinos del Sudáfrica, en detrimento de los encontrados en el este de África. Estos últimos aparecen muy derivados hacia los parántropos, mientras que los hallados en el sur del continente parecen mejores candidatos para ser antepasados del género Homo. No obstante, y como ha venido sucediendo en el ámbito de la evolución humana desde siempre, me parece prematuro cantar victoria antes de tiempo. Queda mucho por descubrir y un gran margen para la mejora de los métodos de datación. Esta mejora ayudará a comprender mejor el período entre tres y dos millones de años. En mi opinión, el origen del género Homo está todavía por determinar. Una buena datación en Sterkfontein, lo mismo que el hallazgo de la mandíbula de Ledi Geraru en Etiopía, representan solo pequeños pasos en la buena dirección.

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