Reconstrucción de la pirámide, con la esfera en la cúspide.

 

Vía:
EL MUNDO.es | EFE| 21 de mayo de 2012

 

Las investigaciones del arquitecto catalán
 Miquel Pérez Sánchez durante más de diez años han permitido reconstruir por ordenador con gran exactitud la pirámide de Keops y determinar que estaba coronada por una esfera de más de dos metros.


 

Pérez Sánchez, que ha hecho de esta investigación su tesis doctoral, ha explicado hoy en la presentación del estudio que 
"del análisis de la pirámide se deduce que era una especie de enciclopedia del saber de su tiempo".

 

La Gran Pirámide, la edificación más importante del Reino Antiguo, fue construida durante el reinado de Khufu (-2550 a -2527), segundo faraón de la IV Dinastía, a quien
 Herodoto llamó Keops.

 

Fue 
la primera de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo y la única que ha permanecido en pie, y en la actualidad se encuentra desprovista de su recubrimiento original de bloques de piedra caliza blanca y su cima ha perdido 9 metros de altura, por lo que hasta ahora no se conocía su forma exacta, asegura Pérez Sánchez.

 

La esfera que coronaba la pirámide, según la hipótesis de Pérez Sánchez, 
simbolizaba el Ojo de Horus y tenía un diámetro de 2,718 codos reales(2,7 metros), la medida del número e.

 

Añade que esta esfera de coronación estaba, a la vez, proporcionada con el Sol y con Sirio, la estrella más brillante del cielo, asociada a Isis.

 

Las investigaciones del arquitecto, que ha contado con el apoyo de un equipo pluridisciplinar, 
han permitido dibujar el monumento por ordenador con una exactitud de 4 decimales, lo que es
 "100 veces superior a la precisión habitual en arquitectura".

 

El dibujo tridimensional de la Gran Pirámide ha permitido descubrir sus medidas originales, analizarla y entender el significado histórico del monumento.

 


Precisión más que milimétrica

Pérez Sánchez ha explicado que, además de la esfera de coronación, hoy desaparecida, esta reconstrucción
 ha posibilitado conocer
"el ángulo de inclinación, de 51,84º; la plataforma de apoyo de la esfera, del perímetro pi en codos reales; y la altura del vértice piramidal, de 277.778 codos reales, igual al cociente de dividir 1.000.000 por 3.600".

 

A su juicio, el descubrimiento de la forma y medidas originales de la Gran Pirámide, y su reconstrucción y análisis, ha revelado
 "una arquitectura hecha de pura filigrana matemática y geométrica, geodésica y astronómica".

 

Los egipcios que idearon Keops tenían
 "conocimientos científicos insospechados, entre los que cabe destacar el uso del Teorema de Pitágoras dos milenios antes del sabio de Samos, una precisión en la definición del número pi con 6 decimales que se adelantó en 3 milenios, así como el conocimiento del número e y de las medidas de la Tierra, el Sol y Sirio que se anticiparon en más de 4 milenios".

 

La dependencia geodésica de la Gran Pirámide ha sido confirmada por relaciones de escala basadas en el sistema sexagesimal: el meridiano terrestre puede obtenerse como 43.200 veces el perímetro del zócalo en contacto con la tierra; el radio polar, como 43.200 veces la altura total del monumento, y el perímetro medio de la Tierra, como 21.600 veces el perímetro total del zócalo".

 

Los datos astronómicos aportados por 
Plutarco han permitido situar el monumento en su contexto histórico:
 "En la Gran Pirámide, el faraón Khufu, al tiempo que construyó su tumba, edificó un cenotafio conmemorativo del Milenario del Diluvio en homenaje a sus antepasados muertos".


Este hecho explica la causa de que Snefru, el padre de Khufu, construyera durante su reinado tres pirámides en busca de la pirámide perfecta:

"Tenía una cita con la historia y este hecho explica el esfuerzo de los arquitectos de Khufu para incluir dentro de la Gran Pirámide los conocimientos del pasado".

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Miquel Pérez-Sánchez: "La pirámide de Keops conmemora el diluvio universal"

 

Vía:
 LA VANGUARDIA | Silvia Colomé | 21 de mayo de 2012



El arquitecto Miquel Pérez-Sánchez presenta su tesis en una serie de conferencias en el CSIC

 

 

Si hay un monumento en la tierra que ha levantado la admiración de cuántas civilizaciones lo han contemplado, este es, sin duda, la
 Gran Pirámide de Guiza, la única de las siete maravillas de la antigüedad que todavía se alza majestuosa a pesar de los contratiempos que ha sufrido a lo largo de los milenios. Por ejemplo, ha perdido su revestimiento original e incluso el vértice que la culminaba.  El arquitecto
 Miquel Pérez-Sánchez ha puesto fin a estos agravios reconstruyendo informáticamente la que fuera la última morada del faraón Keops. Pero su tesis doctoral va mucho más allá de recuperar la forma original del monumento, también desarrolla una serie de teorías cuanto menos, sorprendentes.



-Se han hecho varias recreaciones en 3D de la Pirámide de Keops. ¿Qué aporta la suya?
-Hasta ahora se han hecho recreaciones ideales y esta es una recreación en su medida exacta. Y puedo decir que es exacta porque la propia pirámide certifica la reconstrucción.


-¿Cómo?
-A través de las leyes matemáticas. La primera confirmación fue que la superficie de la pirámide es 100.000 veces el número Pi en la unidad de medida que ellos utilizaban, el codo real. Eso significa que avanzaron en 3.000 años la definición del número Pi, y en una exactitud de seis decimales, cosa que no se consigue hasta el 500 d. C en China. Y la Gran Pirámide es del 2.500 a.C. Quise analizar a fondo todas sus medidas por si aportaban datos científicos.


-¿Y los aportan?
-Sí, y muchos. Es una pirámide muy singular porque empieza por tener un zócalo que da su unidad de medida, el codo real: 0,5236 metros.


-Era la medida habitual en las obras faraónicas…
-Efectivamente, pero es la única pirámide con zócalo y de un codo real. Otra peculiaridad: Las cuatro caras que definen la pirámide no son lisas. Su eje está un poco introducido para dentro, de tal manera que las apotemas están hundidas. No tiene cuatro caras triangulares, sino ocho semicaras triangulares, aunque las apotemas rehundidas presentaban un problema geométrico.


-¿Cúal?
-Hasta ahora se había definido que la base tenía 440 codos reales y la altura 280 más uno del zócalo. Estos 281 codos están proporcionados con la distancia del Sol en el perihelio, es decir, en el momento en que está más cercano a la Tierra. Mide 147,134 metros y la distancia al Sol en el perihelio es poco más de 147 millones de kilómetros. Multiplica la altura de la pirámide por 1.000 millones y…


-…llegamos al Sol. ¿No puede ser una casualidad?
-Podría serlo, pero curiosamente eso ya se sabía en la mitología asociada a la pirámide, la voz que nos llega del pasado.


-¿Qué más dice esa voz?
-En la reconstrucción, como que los ejes de las caras están ligeramente rehundidos, se producía una contradicción con las medidas hasta ahora aceptadas. La hilada de recubrimiento que ha quedado en la cara norte nos da con mucha aproximación la inclinación que tenía. Si la aplicamos, no llegamos arriba, nos quedamos cortos, no llegamos a la altura de 280 codos más uno. Eso me hizo pensar que quizás faltaba en la pirámide una coronación.


-El piramidón, ¿no?
-Sí, pero es que hasta ahora eran piramidales, por lo que hubiera tenido la misma inclinación y no se resolvía el problema de la falta de altura. Lo que estaría coronando la pirámide tenía que ser algo distinto, algo sobrepuesto. Pensando que las aristas de las pirámides representan los rayos pétreos del Sol, pensé que tal vez lo que había arriba era un símbolo del Sol, una forma esférica, una esfera.


-¿Lo ha podido verificar?
-Como en el vértice de la pirámide había una relación con el número e, la base de los logaritmos neperianos, pensé que el diámetro de la esfera podría ser 
e. Hice la simulación y me di cuenta de que el perímetro en codos reales de la plataforma que trunca la pirámide en su parte superior era el número Pi. Eso me confirmó la hipótesis de trabajo. Además, la altura del vértice me salía muy próxima al cociente de dividir un millón por 3.600. Para los egipcios, el millón era el número del infinito, y 3.600 son los segundos de una hora y un grado. Podría representar lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño.


-Vaya.
-Era una hipótesis de trabajo, pero no tuve la certeza hasta que medí la dimensión del monumento, y resultó ser 100.000 veces el número Pi. Eso ya me dio la pista de que íbamos por el buen camino y que la reconstrucción estaba realizada, pero el monumento me ofreció otra comprobación.


-¿Cuál?
-La suma en codos reales de la superficie, el volumen y el perímetro de la Gran Pirámide nos da un múltiplo de 888. Por otra parte, extrañamente, el monumento parecía tener medidas en metros, lo que es difícilmente explicable. Se me ocurrió hacer la transformación de codos reales a metros a través del número Phi, la proporción áurea, lo que permite una transformación absolutamente exacta entre ambas unidades. Y la suma de la superficie, el volumen y el perímetro en metros lo confirmó al repetir la ley del 888.


-¿Y qué simboliza el 888? Suerte que no es el 666…
-El análisis del 888 nos lleva seguramente a entender que lo del 666 es un mito, como tantas cosas que nos llegan de la antigüedad. No he encontrado a nadie que me sepa explicar esta ley a nivel matemático. El dios único se oculta tras el 888. Es un tema complejo y apasionante. Utilizaron el 888 como confirmación del espacio y el tiempo del monumento.


-¿El tiempo?
-La Gran Pirámide tiene cuatro canales estelares que salen dos en dirección al norte y dos en dirección al sur de la Cámara del Rey y de la Cámara de la Reina. Dos alineaciones de Marte con los canales estelares del sur han permitido fijar con total exactitud las fechas inicial y final de la Gran Pirámide. Dentro del reinado de Keops vemos, a tres años del inicio, una alineación de Marte con uno de los canales, y unos tres años antes del final del reinado, se produce la otra. Las conclusiones nacen cuando ves que la distancia temporal que hay entre una y otra es de 6.216 días, y esto es 7 veces 888.


-¿Las alineaciones no podrían señalar otras cosas que no fueran el inicio y final de la construcción?
-No estábamos allí para fotografiarlo, pero ¿qué dirías que podrían indicar si no?


-Por ejemplo, el nacimiento de Keops.
-Eso podría ser si estuviéramos ante un monumento funerario, pero tiene una trascendencia muy superior.


-¿Cuál?
-Si te digo que este monumento conmemora el milenario de un gran cataclismo, ¿qué me dirás? La fecha inaugural son 1.000 años astronómicos de 365,25 días y la del inicio, 983 años solares, de 365,2422 días. Plutarco dice que la muerte de Osiris, que los egipcios celebraban con cuatro días de duelo, se produjo el 17 de athyr, y nos sitúa la posición del Sol en las constelaciones y nos describe la fase en que se halla la Luna. Con un avanzado programa informático de astronomía vi que unas de las fechas en las que se cumplían los datos de Plutarco, era exactamente 1.000 años antes del día señalado por el canal que fijaba el final de las obras.


-¿Y qué pudo haber pasado 1.000 años antes de la construcción?
-Muy probablemente se trate del llamado diluvio universal. La mitología del génesis egipcio es diluvial. Y en un templo se explica que el saber de Egipto proviene de siete sabios originarios de una tierra en la que todos sus habitantes murieron por una inundación repentina. Este tema ligaría con el mito de Osiris, un semidios extranjero que trajo la agricultura y que fue el primer faraón en unificar el Alto y el Bajo Egipto.


-¿Pero ese no fue el rey Escorpión?
-Son mitos paralelos, en algunos momentos puede fundirse entre ellos, aunque el mito de Osiris sea anterior.


-En el año 3.500 a.C. estamos en el período de Naqada II, en el pleno predinástico egipcio, y no se han encontrado evidencias de diluvios…
-Puede ser, pero no está claro que el diluvio fuera universal. Desde el punto de vista arqueológico no se han encontrado restos de un diluvio que lo cubriera todo.


-¿La teoría es que Osiris era una persona de otra civilización coetánea con el período de Naqada?
-Efectivamente. Y una persona o la personificación de un pueblo.




-¿Y qué es la pirámide de Keops?
-El monumento conmemorativo de una gran destrucción, del diluvio universal, de su milenario. El padre de Keops, Snefru, construyó tres pirámides. La primera, la de Meidum, inicialmente era una pirámide escalonada, y al final de su reinado, después de haber construido dos pirámides en Dashur, la recubrieron con la misma inclinación que la Gran Pirámide: 51,84º. Parece, pues, como que estuvieran ensayando para conseguir la pirámide perfecta, como si tuvieran una cita con la historia.


-Vaya.
-El nombre oficial del monumento es El Horizonte de Keops. Cuando calculas el círculo del horizonte visible a partir de la curvatura de la Tierra desde la esfera que lo corona —que simbolizaría el Ojo de Horus o Udyat—, su radio es 43.200, en metros, un número que corresponde a los segundos de 12 horas. Y su diámetro, 86.400, los segundos de un día. La pirámide está ligada al 432 por varios elementos. Según nuestro estudio, el monumento tiene 99 hiladas. Si calculas la longitud de estas hiladas, ¿sabes qué te da en codos reales?




-¿888?
-No. 86.400.


-Los segundos del día.
-Sí. La esfera de coronación representa el Sol, por lógica simbólica. La suma de las inclinaciones de cada apotema es 432 por 432 segundos de arco, lo que multiplicado por las cuatro apotemas, da 864 por 864. Por tanto, el número solar está al menos repetido tres veces: en la inclinación, en la medida de las hileras y en el diámetro del Horizonte de Keops.


-¿Por qué las otras pirámides no se hicieron siguiendo estas medidas?
-Porque hablamos de una pirámide simbólica, una especie de enciclopedia pétrea que pretendía fundir el saber del pasado. El conocimiento que se encuentra en la Gran Pirámide es enciclopédico.


-¿Qué nos enseña esta enciclopedia?
-Que conocían el número Pi, el Phi, el e, el plástico… Tenían conocimientos en matemáticas que nosotros no hemos alcanzado hasta el siglo XX, como es el caso del número plástico. En Astronomía conocían la precesión, las distancias de las estrellas… En geodesia, se sabían la Tierra de memoria, que era redonda, y algo excepcionalmente sorprendente: Puedo demostrar que tenían referenciada la Gran Pirámide respecto a un sistema de coordenadas geográficas, algo que nosotros no hicimos hasta el siglo XIX. El desconcierto es total. Hablamos de una civilización científica avanzada en el 2.500 a.C.




-¿Qué dicen los egiptólogos de su teoría?
-Estamos empezando a hablar. Los descubrimientos realizados no hubieran sido posibles sin 200 años de investigación egiptológica sobre el Antiguo Egipto, sin los ordenadores que permiten utilizar hojas de cálculo y sin los programas astronómicos que reconstruyen el cielo del pasado. Esta investigación es deudora de su tiempo, pero no resuelve todos los enigmas de la Gran Pirámide, al revés, abre enigmas nuevos.

-¿Cómo cuáles?
-¿Cómo lo hicieron, utilizando los números, ni que sea como unidades abstractas, para introducir tal cantidad de información matemática, geométrica, astronómica y geodésica en el monumento? La capacidad combinatoria es desconcertante. Hay tantas interrelaciones que es imposible pensar que sean fruto de la casualidad.


-Y yo que pensaba que el misterio de la Gran Pirámide estaba en su interior…
- El interior sigue siendo un misterio.


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Comentario por Paloma el mayo 24, 2012 a las 1:51pm

jajajajajajajajajaja... qué bueno... piramidiotología... qué arte...

Reverencias al profesor Parra.

Comentario por Augusto Pugliese Rossi el mayo 24, 2012 a las 4:54pm

Lo de la pirámide de Pérez Sánchez es una anécdota, pero lo que es muy serio es el último párrafo de la nota del profesor Parra.

Comentario por Percha el mayo 24, 2012 a las 5:05pm

Completamente de acuerdo con usted, Augusto. Es muy grave la cobertura universitaria y del CSIC a trabajos de este tipo.

Y con la que está cayendo en la universidad y la investigación en este país nuestro......

Comentario por Horacio Atilio Fleitas el mayo 24, 2012 a las 5:34pm

Bueno, al escuchar estos últimos comentarios me viene la duda. Cuando aparecen este tipo de notas lo primero que me ocurre es decir "que bueno" pero al hilar mas fino me doy cuenta que con eso solo no alcanza. A pesar de saberlo, no es lindo conocer de los que aquí en mi tierra se denominan como CHANTAS, esta palabra viene de un idioma "orillero" o lunfardo(que se hablaba en las orillas y lejos del centro de la ciudad por los llamados guapos) gente de mal vivir y pendenciero, armados a cuchillo. Chanta se denomina al que habla sin decir nada y hace el que conoce. Al parecer el titulado Ingeniero Perez Sanchez vendría a ser un chanta.

Comentario por Jabo el mayo 24, 2012 a las 10:32pm

En España cualquiera puede ser doctor. He ojeado tesis donde se cita la Wikipedia. El título está completamente desprestigiado. Obviamente aunque la tesis haya sido defendida en un centro del CSIC, tiene que estar respaldada por una universidad en la que existirá un tutor. Esto no ocurre en todas las universidades, en algunas (más serias) es necesario contar con un respaldo para poder defender una tesis (i.e. en áreas de ciencias se necesita un determinado número de artículos en revistas con un cierto índice de impacto). En esas universidades no es doctor cualquier persona.

Pero lo que si es cierto es que no todas las tesis doctorales tienen el mismo impacto. Como me dijo un profesor hace muchos años (referido a tesis en ciencias): “las tesis tienen apellidos, y todos los podemos conocer (Scopus, WOK, etc.), los apellidos son los artículos y sus citas, y obviamente hay tesis sin apellidos y otras con apellidos muy importantes”.

Mientras no se varíe la forma en la que se establecen los tribunales y se establezcan unos mínimos no cambiará nada. Con el nuevo decreto al que se están adaptando las universidades no creo que varíe nada, si acaso más mediocridad al limitar el tiempo máximo a tres años. Habrá que ver lo que pasa en los próximos años.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el junio 15, 2012 a las 4:25pm

‘Piramidiotología’ cum laude, por la Universidad de Politécnica de Cataluña

Vía: elcorreo.com | magonia | Luis Alfonso Gámez| 4 de junio de 2012

Si “Galileo es el santo patrón de todos los chiflados autocompasivos”, como decía Isaac Asimov, la egipcia es su civilización preferida. Se han dicho tantas bobadas y con tanta impunidad sobre el antiguo Egipto que mucha gente tiene una visión distorsionada de esa cultura, una imagen deformada por el filtro de la pseudohistoria. El último disparate, del que me he enterado gracias a Mikel Iturralde, es que la Pirámide de Keops estuvo coronada por una esfera y se levantó en conmemoración del primer milenio del Diluvio Universal. Es lo que sostiene el arquitecto Miquel Pérez-Sánchez en La Gran Pirámide, clau secreta del passat, una tesis que ha merecido un excelente cum laude del tribunal correspondiente de la Universidad Politénica de Cataluña (UPC).

Que alguien obtenga el grado de doctor con una tesis piramidiota debería ser motivo de vergüenza para cualquier universidad y, sobre todo, para el tribunal responsable del desaguisado, pero estamos en España, no lo olviden. Así que nuestro protagonista se ha encontrado con una muy favorable acogida a sus estrambóticas ideas en grandes medios como La VanguardiaEl Periódico y la agencia Efe, y es de esperar que le reciban con los brazos abiertos en esas revistas donde conviven en armonía platillos volantes, monstruos, poderes paranormales, conspiraciones mundiales, medicinas alternativas, continentes desaparecidos y fines del mundo.

Pérez-Sánchez afirma que la Gran Pirámide es “el monumento conmemorativo de una gran destrucción, del Diluvio Universal, de su milenario”; que es “una especie de enciclopedia del saber de su tiempo”; que estaba coronada por una esfera que simbolizaba el ojo de Horus; que la altura de la estructura fue, original e intencionadamente, una milmillonésima parte de la distancia entre la Tierra y el Sol; que los egipcios conocían los números Pi, Phi, e y plásticos; que sabían que la Tierra era redonda; que Osiris fue un extranjero o la personificación de un pueblo que llevó la agricultura a Egipto…

“No da ni una. No hay nada de cierto en lo que dice Miquel Pérez-Sánchez”, sentencia Mara Castillo Mallén, doctora en Historia Antigua. Esta egiptóloga considera las afirmaciones del flamante doctor en arquitectura “absurdas”, equiparables a las de otros piramidiotas que atribuyen estas construcciones a extraterrestres, hablan de procesos de reblandecimiento de la piedra, de la existencia de electricidad en tiempos de los faraones… Para el también egiptólogo José Miguel Parra, autor del libro Las pirámides: historia, mito y realidad (2001), la nota de prensa con la que se dieron a conocer los resultados de la investigación de Pérez-Sánchez “no tiene desperdicio en cuanto a la cantidad de ..., casi ninguno de los cuales es original, por cierto”.

Las afirmaciones del arquitecto no aguantan una mínima reflexión. “Si querían representar el ojo de Horus en lo alto de la pirámide, ¿por qué usaron una esfera? ¿Por qué en todos los documentos -papiros, estelas…- en los que se ve una pirámide no aparece nunca esa esfera? ¿Por que lo obeliscos están coronados por un piramidión y no por esa esfera?”, se pregunta Castillo Mallén. Por mucho que diga Pérez-Sánchez, los egipcios no tenían los conocimientos matemáticos que él cree, aunque respecto a Pi los expertos de verdad -los egiptólogos de carrera- mantengan discrepancias: los hay, como Parra, que dicen que, aunque esté presente en sus obras, “los egipcios ni lo conocían ni utilizaban”; y otros que sostienen lo contrario.

‘Friquismo’ contra egiptología

Vincular a Osiris con un pueblo extranjero es “una forma más de racismo y no es ni original”, apunta Castillo Mallén. Lo de conectar la Gran Pirámide con un aniversario del Diluvio Universal es tan serio como hacerlo con el del episodio de Eva y la manzana en el Jardín del Edén (no se me despisten: no hubo tal episodio; es otro mito). Y, así, sucesivamente… Numerología y piramiditiotismo a más no poder. Porque, para encontrar una relación entre cualquier dimensión de un objeto y la distancia de la Tierra al Sol, por ejemplo, sólo hay que elegir el dato apropiado: un bolígrafo Bic mide 15 centímetros, la billonésima parte de los 150 millones de kilómetros que nos separan de nuestra estrella. ¿Significa esa mágica relación que es un artilugio extraterrestre?

Castillo Mallén cree que estamos ante un ejemplo más de cómo el friquismo se ha apoderado de la egiptología en nuestro país. Aficionados sin formación académica y con “un conocimiento histórico limitadísimo” han tallado la imagen popular del Antiguo Egipto desde los años 60, cuando el realismo fantástico de Louis Pauwels y Jacques Bergier empezó a llenar el pasado de misterios inventados. Luego, llegaron revistas como Karma.7 y Mundo Desconocido, antecesoras de las que ahora se venden en los quioscos y donde ya se multiplicaron las chifladuras. Un poco más tarde, salió a la venta El poder mágico de las pirámides (1974), de Max Toth y Greg Nielsen, con una pirámide roja de cartón que el lector podía poner debajo de la cama para descansar mejor o en la que podía meter cuchillas de afeitar para que duraran más tiempo afiladas gracias a la energía piramidal.

Ya en 2004 y en TVE, Juan José Benítez ofrecía en su serie Planeta encantado una visión completamente tergiversada del Egipto de la IV Dinastía.  “Hace 4.600 años (cuando se construyó la Gran pirámide), el valle del Nilo despertaba al periodo Neolítico”, y  los habitantes de la región “se hallaban todavía en la Edad de Piedra, con un precario desarrollo agrícola y un incipiente pastoreo. Sus herramientas eran groseras, basadas fundamentalmente en la industria lítica”, y “ni siquiera conocían la escritura”, según el autor de Caballo de Troya. Y, ahora, un tribunal académico en el que la egiptología está representada por un aficionado da la máxima calificación a una tesis piramidiota.

Como dice Castillo Mallén, y yo suelo recordar en cuanto tengo oportunidad, “¡Egipto era la gran potencia de su tiempo!”. Me molestan los astroarqueólogos que, racistas como el más racista, atribuyen los logros de ésa y otras culturas a extraterrestres o misteriosas civilizaciones desaparecidas y también aquéllos que, ignorantes de la Historia, creen -como Pérez-Sánchez- que el ser humano sólo recientemente ha alcanzado unos conocimientos equiparables a los de los antiguos egipcios. No, tampoco es así. “Resulta chocante que una civilización tan compleja siguiera practicando la navegación de cabotaje; superara las cataratas sacando sus barcos del agua y subiéndolo o bajándolos a pie; no desarrollara el motor de explosión…”, concluye Castillo Mallén. Y vergonzoso que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ponga su sede de Cataluña a disposición de Pérez-Sánchez y sus colegas para que difundan tonterías como las anteriores y que la Atlántida fue una realidad. Pero, claro, es que el primero es doctor, en arquitectura,  por la UPC con una tesis numerológica y piramidiota.

Comentario por Augusto Pugliese Rossi el junio 15, 2012 a las 5:30pm

Quizá el flamante doctor Pérez-Sánchez debería haber titulado su tesis "Boludeces sobre la gran  pirámide". Tal título daría a sus lectores, al menos a sus lectores argentinos, una idea ajustada de su contenido. En cuanto al tribunal calificador no tengo palabras para calificarlo.

Muy buena la nota de Gámez, Sr. Caso.

Comentario por Augusto Pugliese Rossi el junio 15, 2012 a las 7:20pm

Podría ser, Servan,... pero luego de que aprendieran a construirlas. Lo cierto es que evolucionaron desde la mastaba pasando por la pirámide escalonada hasta que pudieron dominar la técnica.

Comentario por MARC PESARESI el junio 18, 2012 a las 6:17am

que bárbaro, re encarnó Piazzi Smith!!!!

Comentario por Roberto el julio 10, 2012 a las 6:23pm

Los amigos de lo absurdo siguen en la brecha

La Gran Pirámide es “una gran matriz de datos espacio-temporales”, dice un exrector de la UPC

2012 JULIO 6

por Luis Alfonso Gámez

Gabriel Ferraté, exrector de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y presidente del tribunal que otorgó un excelente cum laude a una tesis que sostiene que la Gran Pirámide estuvo coronada por una esfera y se levantó en conmemoración del primer milenio del Diluvio Universal, considera que está probado científicamente que esa construcción es “una gran matriz de datos espacio-temporales”, según una carta que me ha mandado. Ingeniero industrial de formación y con una larga carrera política, Ferraté muestra en la misiva su desconcierto y preocupación por mis críticas a las conclusiones del arquitecto Miquel Pérez-Sánchez, y me acusa de, “con malos -muy malos- modos y una mejorable educación”, intentar “echar por los suelos la credibilidad y el buen hacer científico y académico de toda una universidad y de un tribunal de tesis doctoral”.

Pérez-Sánchez afirma en su trabajo que la Gran Pirámide es “el monumento conmemorativo de una gran destrucción, del Diluvio Universal, de su milenario”; que es “una especie de enciclopedia del saber de su tiempo”; que estaba coronada por una esfera que simbolizaba el ojo de Horus; que la altura de la estructura fue, original e intencionadamente, una milmillonésima parte de la distancia entre la Tierra y el Sol; que los egipcios conocían los números Pi, Phi, e y plásticos; que sabían que la Tierra era redonda; que Osiris fue un extranjero o la personificación de un pueblo que llevó la agricultura a Egipto… Como ya dije en su momento -sigo manteniéndolo-, que alguien obtenga el grado de doctor en lo que sea con una tesis piramidiota, como ésta, debería ser motivo de vergüenza para cualquier universidad y, sobre todo, para el tribunal responsable del desaguisado.

‘Friquismo’ contra egiptología

Ferraté -les animo a leer su carta de principio a fin, que me la ha enviado para colgarla aquí- sostiene que “todo lo que expone el doctor arquitecto Pérez-Sánchez está fundamentado en datos objetivos y parametrizables”. Le tranquiliza que yo no soy del ámbito de la ciencia y deduce que mi opinión ha “sido inducida por aparentes expertos del campo de la historia antigua, frustrados por el hecho de que alguien se atreviera a mostrar posibilidades, observaciones o hechos que ellos -o ellas- no conocían o, en el mejor de los casos, no habían homologado”. Ciertamente, no soy científico; pero mi formación como licenciado en Historia y mi conocimiento de la literatura pseudohistórica me ayudan a la hora de diferenciar entre ficción y realidad, entre charlatanería y conocimiento. Que yo sepa, ni el nuevo doctor en arquitectura ni ningún miembro del tribunal tenían formación académica en egiptología, hecho que me tranquiliza enormemente porque demuestra que los disparates de Pérez-Sánchez no están avalados por nadie con un mínimo de formación en esa parcela de la Historia. Como suele decir la egiptóloga Mara Castillo Mallén, estamos ante un ejemplo más de cómo el friquismo se ha apoderado de la egiptología en nuestro país.

Que Ferraté tache a dos egiptólogos como Castillo Mallén y José Miguel Parra de “aparentes expertos del campo de la historia antigua” frustrados, raya lo insultante. Entiendo que le moleste que historiadores de verdad -no aficionados- consideren que es absurda y está llena de tonterías la tesis por él alabada, pero no dejan de ser egiptólogos por mucho que él intente desacreditarlos. Esta argucia es propia de los charlatanes pseudocientíficos, que la han practicado desde hace décadas, e indigna de un exrector por partida doble, lo fue también de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), que ha sido director general de Política Científica de la Generalitat de Cataluña y director general de Universidades e Investigación del Gobierno de España. ¿Quién está más capacitado para hablar del Antiguo Egipto, un historiador y arqueólogo o un aficionado? Para mí, el primero; para Ferraté, parece que el segundo.

Le molesta al exrector de la UPC y la UOC que califique la tesis de Pérez-Sánchez de piramidiota. Lo siento; pero es así. Y, por tanto, el doctorado que su tribunal concedió al arquitecto es en piramiditiología. Ferraté considera que la utilización de esa palabra en el titular del artículo de este blog es algo casi soez. Yo no. Tampoco me parece soez Parra cuando titula su crítica “Gilipolleces piramidales”. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Además, en respuesta a una carta de Pérez-Sánchez, también molesto por el uso del término piramidiota, Parra recuerda: “La palabra piramidiota no resulta de la contracción de las palabras pirámide e idiota, sino de la palabra pirámide junto con el sufijo -iota, como en chipriota. Fue inventada por Noel F. Wheeler en 1935 en un artículo publicado en el número IX de la revista Antiquitytitulado “Pyramids and their purpose. III. Pyramid mysticism and mystification”, en el párrafo final concretamente. Y no, no se me escapa la sorna que subyace a la invención, destinada al equívoco como muy bien sabía Wheeler cuando propuso su uso”.

La piramidiotología abarca todas las teorías disparatadas sobre el origen y propósito de esas construcciones, incluidas las del flamante doctor en arquitectura por la UPC que he resumido en el segundo párrafo, que demuestran lo fuera de lugar de su tesis y de las que ya hablé en su momento.Luc Montagnier, Nobel de medicina por haber descubierto el virus de..., y Kary Mullis, Nobel de química por la invención de la técnica de la .... ¿Tienen razón por ser premios Nobel? No. Lo que dicen, en ambos casos, son disparates. Si el premio Nobel no inmuniza contra las barbaridades y la anticiencia, tampoco lo hace el de doctor universitario en la especialidad que sea.

¡Cuidado con abrir la mente demasiado!

Por cierto, indica Ferraté: “En el periodo de gestación de la tesis -al igual que los demás miembros del tribunal-, mantuve diversas reuniones de trabajo y supervisión de la evolución de la misma. En estas reuniones me mantuve siempre formalmente escéptico, no aceptando hipótesis suficientemente fundamentadas y estimulándole a solventar y justificar objetivamente con el mayor grado de fiabilidad posible, las afirmaciones o supuestos que presentaba”. He preguntado a varios amigos doctores en diversas disciplinas y les ha sorprendido que los miembros de un tribunal se reúnan con el doctorando antes de la defensa de la tesis. No es algo normal, me han dicho, confirmando lo que yo creía, que el único que se reúne habitualmente con el futuro doctor durante la elaboración de una tesis es el director de la misma.

Me alegra, eso sí, que el exrector de la UPC y la UOC esté convencido de que “no existen explicaciones sobrenaturales o esotéricas de los fenómenos o aconteceres de la naturaleza y de su historia y evolución”, y de que “los milagros no existen”. En eso, estamos de acuerdo. Pero me pregunto cómo es posible entonces que avale una tesis que defiende que la Gran Pirámide se levantó para conmemorar el primer milenio del Diluvio Universal, un hecho mítico como sabe, o debería saber, cualquier bachiller. Tambiénme pregunto qué significa eso de que la pirámide de Keops es “una gran matriz de datos espacio-temporales”, porque a los “aparentes expertos del campo de la historia antigua” y a mí nos parece piramidiotología en grado sumo. (Para evitar malentendidos, he preguntado a Ferraté si es correcta mi deducción, a partir de su texto, de que él considera probado científicamente que la Gran Pirámide es ”una gran matriz de datos espacio-temporales”, y me ha respondido que sí.)

“Seamos abiertos, sin miedo a lo que todavía no conocemos, con mentalidad interdisciplinar y exigente, y podremos llegar a comprender y a justificar con rigor muchas cosas y fenómenos que todavía no dominamos o no estamos en situación de aceptar, descartando teorías y suposiciones que actualmente consideramos dogmas”, concluye Ferraté. Estoy de acuerdo. Totalmente. Apertura de mente y rigor deben ir juntas en la aventura del conocimiento, lo que no pasa en el caso que nos ocupa. La tesis de Pérez-Sánchez y el veredicto del tribunal que presidió Ferraté son un triste ejemplo de lo que dijo Richard Feynman: “Hay que tener la mente abierta, pero no tanto como para que se te caiga el cerebro”

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