Hallan en la Sima de los Huesos (Atapuerca) restos del cráneo de la homínida ‘Sara’

Los directores de las excavaciones arqueológicas de la sierra de Atapuerca: José María Bermúdez de Castro, Juan Luis Arsuaga, Eudald Cabonell y la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María Josefa Cirac, presentan el balance de la campaña de excavaciones de Atapuerca 2018. SANTI OTERO. EFE

El equipo Investigador de la campaña de excavaciones en los yacimientos de Atapuerca ha encontrado, en la Sima de los Huesos, restos del cráneo de una homínida adolescente de más de 300.000 años de antigüedad, el hallazgo más importante de este 2018.

Según ha explicado a los medios el codirector del Sistema Atapuerca,  Juan Luis Arsuaga, «se trata de la mitad izquierda de un cráneo del cuál ya teníamos la parte derecha, que pertenece a una chica de unos 13 años de edad que los investigadores han llamado Sara».

En concreto, se trata del maxilar izquierdo, el segundo molar, el pómulo y la zona de la oreja, todos ellos encontrados en la misma zona de la Sima de los Huesos donde con anterioridad hallaron la parte derecha de este cráneo.

«Con todas las piezas encontradas a lo largo de los últimos años reconstruiremos a Sara para que, quizá algún día, tenga una segunda vida en el Museo de la Evolución Humana», ha señalado Arsuaga, quien ha añadido que el objetivo también será el de estudiar la causa de la muerte.

La campaña de excavaciones de este 2018 también ha dejado otros resultados importantes como la finalización de los trabajos, después de más de veinte años, en el nivel TD10 de Gran Dolina, una cueva en la que se han tomado las coordenadas de más de 97.000 restos faunísticos y 37.000 restos de piedra.

Con esta finalización, ha relatado por su parte José María Bermúdez De Castro, codirector de los yacimientos, «se ha puesto al descubierto el nivel TD9 y a partir del año que viene comenzarán los trabajos en un tramo de la sucesión estratigráfica que no serán tan productivos desde el punto de vista arqueológico, ya que en los niveles TD8 y TD7 no se ha documentado presencia humana», hasta alcanzar al esperado TD6, donde se espera llegar en cuatro años, informa Efe.

En ese nivel TD6 es donde, según las estimaciones de los codirectores de Atapuerca, se encuentra el  Homo antecessor, por lo que, ha subrayado Bermúdez de Castro, «tendremos oportunidad de revisitar y ampliar nuestro conocimiento sobre una de las joyas de los yacimientos».

Foto: Arqueólogos trabajando en el yacimiento de Gran Dolina en la sierra de Atapuerca.   SANTI OTEROEFE

En cuanto al resto de yacimientos, cabe destacar también la recuperación de diferentes restos de animales en el nivel 7 de la Sima del Elefante, en concreto especies como el pigargo y el castro que apuntan a la existencia de un ambiente húmedo en la Sierra hace 1,3 millones de años, según informa EFE.

Foto: Muestra de los restos fósiles hallados en la actual campaña de excavaciones.

También se han realizado las primeras prospecciones en  La Paredeja, una nueva cueva cortada por una cantera localizada en Ibeas de Juarros (Burgos), donde se han identificado herramientas de piedra fabricadas con sílex y cuarcita, así como algún resto de fauna en los niveles inferiores, lo que lleva a pensar, a falta de estudios más intensivos, que se trata de un asentamiento ocupado durante el periodo paleolítico medio (150-300 mil años).

En  Cueva Fantasma, donde la Junta de Castilla y León está construyendo desde el pasado año una nueva cubierta, se han encontrado numerosos restos fechados durante el pleistoceno superior, es decir de una antigüedad de unos 50.000 años.

Foto: Cueva Fantasma ha sido una de las novedades en esta campaña de excavaciones de Atapuerca. / CÉSAR CEINOS

A este balance de la Campaña de 2018 ha acudido la consejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, María Josefa García Cirac, quien «ha puesto en valor el éxito y la importancia de los hallazgos en las excavaciones por el interés que despiertan todos ellos».

García Cirac ha asegurado que «el potencial de los trabajos sigue siendo elevado a pesar de que hace cuarenta años que se iniciaron las excavaciones», y ha cifrado en 340.000 restos arqueológicosy paleontológicos recuperados a lo largo de las campañas.

Por último, la consejera ha destacado el hecho de que se hayan cumplido los objetivos marcados a mediados del mes de junio, como la finalización de los trabajos en el nivel TD10 de Gran Dolina o el nuevo frente iniciado en La Paredeja, y seguir aumentando las expectativas de documentar la ocupación neandertal.

Fuente: abc.es | 23 de julio de 2018

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Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el julio 31, 2018 a las 3:11am

"Burgos debe ser consciente de su protagonismo mundial"

Los codirectores, en el MEH - Foto: VALDIVIELSO

Los codirectores de Atapuerca hablan de lo que ha sido, es y puede ser el proyecto, un viaje iniciado hace 40 años con un destino excitantemente incierto

Eudald Carbonell cumple este verano 40 años de trabajos en Atapuerca; José María Bermúdez de Castro y Juan Luis Arsuaga, 35, respectivamente. Los tres, cada cual a su manera, son la imagen viva de uno de los mayores y más innovadores proyectos científicos que están en marcha en España, una extraordinaria aventura del saber con base en Burgos y espíritu universal. Aunque veteranos ya, los tres ilustres codirectores se sienten más jóvenes si cabe que muchos de los cientos de investigadores que les rodean todos los veranos. Son famosos -y lo saben- pero eso no quita que sean muy conscientes de sus orígenes «de la nada», del largo y duro camino recorrido en estas últimas cuatro décadas. Lo único que les quita el sueño a estas alturas, reconocen, es el secreto que descubrirán el próximo verano en la Sierra, su reto e ilusión permanente.


¿Cómo han vivido el 40 aniversario estas últimas semanas?


Eudald Carbonell: Ha sido muy especial. Los años son años, pasan y llevamos muchos insistiendo en el tema de la evolución humana. Los resultados obtenidos son consecuencia de 40 años de trabajos. Es un año muy especial, sobre todo para los pioneros, para los que hemos estado al pie del cañón.


¿Quedan muchos de los pioneros?


E.C.: Quedan muy pocos y en cinco años seremos menos. Ser pioneros requiere de unas energías que ya no se dan cuando un proyecto está consolidado, aunque, insisto, mantener este proyecto es tan importante como emprenderlo.


Después de tantas campañas, tantas investigaciones, tantos avances y tantos reconocimientos. ¿Qué mensaje clave nos deja Atapuerca? ¿En qué concluye todo esto?


Juan Luis Arsuaga: En que la prehistoria nos une por igual a todos los seres humanos. Hemos estudiado la evolución humana desde múltiples ámbitos pero la aportación intelectual y cultural que nos envía lo que hemos descubierto es que es universal, interesa lo mismo a un chino, a un japonés... Atapuerca nos dice que todos los humanos que vivimos en el planeta Tierra tenemos raíces comunes y que somos hermanos. La ciencia contribuye así a que la especie humana tenga una visión de sí misma que, en cierto modo, supera aquella ilusión de que todos éramos muy distintos, que teníamos diferente color, diferentes lenguas... Hemos vivido durante miles de años bajo la ilusión de que los humanos éramos muy diferentes, pero era una ilusión, somos iguales y tenemos raíces comunes. Esto es una aportación de primer orden. Imagínense que la ciencia hubiese demostrado lo contrario...


José María Bermúdez de Castro: Atapuerca nos deja un patrimonio fantástico, diverso, fabuloso y que puede ser apreciado por todo el mundo, chicos y mayores. Tiene historias increíbles para contar de rinocerontes, de leones, de seres humanos construyendo herramientas... y para llenar los museos. Eso queda y quedará para el futuro. También quedará una parte reflexiva, la que nos corresponde a los que ya vamos cumpliendo años y que surge de la asimilación de toda la información acumulada sobre la historia de la humanidad, la que debemos e intentamos transmitir: Somos lo que somos, por qué estamos aquí, qué nos diferencia de otras especies que ha habido en el pasado y qué somos...


J.L.A.: Por eso interesa muchísimo a la gente. Es un tema que fascina, de primerísima importancia para el ser humano.


E.C.: Somos la misma especie en la diversidad, pero con lenguas, costumbres y ceremonias distintas. Integrar esta diversidad es lo que nos está enseñando la ciencia. Somos diversos pero, a la vez, somos la misma especie.


¿Cómo divulgar con éxito la fuerza y actualidad de ese mensaje universal después de los 40 años que llevan haciéndolo?


J.L.A: Yendo mucho más lejos. Burgos tiene que convertirse en una referencia mundial en este sentido y no estoy diciendo que el MEH se convierta en una referencia mundial, sino que la ciudad sea consciente de su protagonismo mundial, de que se encuentra en un lugar excepcional y que tiene una voz y un poder de convocatoria inigualables. Burgos puede convocar a cualquier líder mundial o a cualquiera porque es un lugar muy especial, porque tiene en Atapuerca una gran palanca.


E.C.: Burgos es un lugar de pensamiento y de reflexión con toda la historia de Atapuerca que atesora. Los fósiles, los yacimientos o el museo son los instrumentos para esta síntesis de reflexión y pensamiento.


J.L.A.: ¿Por qué no una gran cumbre de jefes de estado en Burgos? Del tema que sea..., el cambio climático, los derechos humanos, el desarme, la humanidad... Estamos en un lugar que ofrece las condiciones para reflexionar durante unos días sobre temas fundamentales...

Fuente: diariodeburgos.es| 29 de julio de 2018

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el julio 31, 2018 a las 4:43pm

Final de campaña en Atapuerca y 21 aniversario de Homo antecessor

A fecha de hoy se está clausurando la excavación de los dos últimos yacimientos de la campaña 2018 en la sierra de Atapuerca. El pasado 23 de julio se presentaron ante los medios los resultados más relevantes de esta cuadragésima campaña de campo. Se ha trabajado con intensidad y hay buenos hallazgos. Esos hallazgos incluyen algún resto humano en la Sima de los Huesos, como viene siendo habitual campaña tras campaña. Pero no quiero detenerme en los resultados finales, sino dedicar el post al vigésimo primer aniversario de la definición y publicación de la especie Homo antecessor. Quedan ya pocas campañas para volver a excavar en el nivel donde aparecieron los primeros restos fósiles de esta especie, que aún tiene mucho que decir sobre el último tramo de la evolución humana.

Los dientes del maxilar ATD6-69 asoman entre la arcilla cementada. No era posible saber que podía esconder el sedimento, hasta que se terminó de eliminarlo con paciencia. Foto del autor.

En 1995 se publicó en la revista Science el hallazgo de los primeros fósiles humanos en el nivel TD6 del yacimiento de la cueva de Gran Dolina. La publicación tuvo un gran eco, puesto que se había llevado hacia atrás en más de 200.000 años la primera colonización del continente europeo. Eudald Carbonell y quién escribe estas líneas fuimos invitados por nuestros colegas holandeses y alemanes a exponer los hallazgos en varias conferencias, que se celebraron en Leiden, Heidelberg y Tübingen. En ese viaje nos dimos cuenta del interés suscitado por todos los hallazgos realizados en la sierra de Atapuerca. Escuchamos los deseos de nuestros colegas europeos en participar en el proyecto, introduciendo dinero y especialistas en el equipo investigador. Pero aún no estábamos preparados para eso. Teníamos que seguir formando un equipo español, antes de renunciar al protagonismo de nuestra propia ciencia en el éxito de Atapuerca.

Paladar del maxilar ATD6-69, una vez limpio y restaurado, que perteneció a un joven de la especie Homo antecessor. Foto del autor.

Ese mismo año, las excavaciones del sondeo en Gran Dolina siguieron dando resultados espectaculares. Entre otros fósiles humanos, apareció el maxilar de un individuo inmaduro. Apenas se veían sus dientes, mientras que la mayor parte del hueso estaba escondido dentro de la arcilla endurecida por el agua carbonatada (ver figura 1). La limpieza de este resto llevó más de dos meses al equipo de restauradoras del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Cuando terminó su trabajo tuvimos ante nosotros la mitad inferior de la cara de un hominino, cuya morfología resultó inesperada. En lugar de una cara de aspecto primitivo, en consonancia con su antigüedad y con la morfología de los dientes hallados en TD6, sus caracteres eran prácticamente idénticos a los de Homo sapiens.

 

Aunque aún llegarían más restos de TD6 durante los primeros años del siglo XXI, los hallazgos de 1994 y 1995 resultaron sorprendentes y definitivos para la historia de un hecho singular que acababa de comenzar. La combinación de caracteres muy arcaicos y caracteres modernos, junto a la antigüedad de los fósiles reclamaba algún tipo de acción. Propuse con insistencia a mis compañeros la necesidad de crear y publicar una nueva especie del género Homo. Juan Luis Arsuaga expuso la idea de que aquellos fósiles podían representar al ancestro común de los neandertales y de la humanidad moderna, un espacio que estaba ya cubierto por la especie Homo heidelbergensis. Pero la morfología de los humanos de TD6 era más convincente.

 

Con toda esta información en la cabeza, Eudald Carbonell y quién escribe estas líneas asistimos en septiembre de 1996 al congreso de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (UISPP), que ese año se celebró en la ciudad italiana de Forlí. Durante el congreso, hablamos largo y tendido sobre la idea de publicar una nueva especie del género Homo. Estaba convencido de que podríamos hacerlo. Los dos bromeamos sobre el posible nombre que podíamos dar a la especie, pero no llegamos a ninguna conclusión definitiva. Pienso que aquella semana de debate con Eudald me dio energía para comenzar enseguida a escribir un artículo para la revista Science. Pero antes de eso, consulté un viejo diccionario de latín. Los nombres de las especies se escriben en esta lengua, caducada para su uso habitual, pero necesaria en taxonomía. Enseguida encontré el nombre “antecessor”, y su traducción: explorador, pionero... En su conquista del imperio, los generales romanos enviaban tropas de reconocimiento formada por los antecessor. Me gustó. Encajaba bien con la idea de los humanos de TD6, verdaderos pioneros en la colonización de Europa. El nombre cayó muy bien en el equipo que trabajábamos en la elaboración del artículo, que en poco tiempo estaba ya en la bandeja de salida del ordenador. El artículo pasó el primer filtro y fue enviado a varios revisores anónimos. Habíamos pasado el primer escollo, que no superan más del 5% de los manuscritos enviados a esta revista. Dos meses más tarde, recibí un correo de la revista. Echo un manojo de nervios y con el corazón a mil por hora, tardé unos segundos en leer lo más importante: el artículo había sido aceptado. Tan solo había que realizar algunas reformas en la organización del trabajo.

 

El 30 de mayo de 1997 todos juntos celebramos la publicación de la diagnosis de una nueva especie del género Homo, con la asistencia del editor de Science en España a la multitudinaria rueda de prensa. Aquella publicación fue decisiva en la concesión del Premio Príncipe de Asturias otorgado ese mismo año al Equipo Investigador de Atapuerca.

Fuente: quo.es| 26 de julio de 2018 

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