Hallan un antiquísimo pariente de asiáticos y americanos actuales en una cueva de China

Huesos de la pierna derecha del hombre de Tianyuan

 

El análisis del ADN de los restos fósiles de la pierna de un humano moderno temprano ha revelado el parentesco entre este y los asiáticos y los americanos actuales. Los restos tienen una antigüedad de 40.000 años y fueron encontrados en 2003 en una cueva cercana a Pekín. Según los investigadores, este parentesco genético no existe con los antepasados de los actuales europeos. Futuros análisis de los restos podrían explicar mejor cuándo y cómo los humanos modernos se expandieron por Europa y Asia.

 

Fuente: Tendencias 21.net | 22 de enero de 2013
                                                                                                                 

                                                                                                            

Un equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentran Svante Pääbo (izquierda) y Qiaomei Fu (derecha), del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, Alemania, ha secuenciado el ADN nuclear y mitocondrial extraído de la pierna de un humano moderno temprano cuyos restos fueron hallados en la cueva de Tianyuan, cerca de Pekín, China. 

 

Los análisis de ADN de estos restos han demostrado que este ser humano de Tianyuan compartió un origen común con los antepasados de muchos de los asiáticos y nativos americanos actuales.

 

Además, los investigadores han descubierto que la proporción de ADN neandertal  y denisovano presente en estos restos no es mayor que la de personas que viven en esta misma región actualmente, informa el Instituto Max Planck en un comunicado.

 

Comprender mejor la expansión del humano moderno

Humanos con una morfología similar a la de los hombres y mujeres del presente han aparecido en registros fósiles encontrados en Eurasia (término que designa a Europa y Asia unidas), datados entre hace 40.000 y 50.000 años.
Las relaciones genéticas entre estos primeros humanos modernos y las poblaciones humanas actuales, sin embargo, aún no se han establecido.

Los investigadores llevan a cabo trabajos de excavación en la cueva de Tianyuan desde el año 2003.

Qiaomei Fu, Matthias Meyer y sus colaboradores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, extrajeron ADN nuclear y mitocondrial del hueso de una pierna de 40.000 años de antigüedad, encontrada en 2003 en la mencionada cueva Tianyuan, situada en las afueras de Pekín.
Para su estudio, los científicos utilizaron nuevas técnicas que permiten identificar material genético antiguo procedente de hallazgos arqueológicos, aunque este esté contaminado por grandes cantidades de ADN de las bacterias del suelo.

Foto: Restos del esqueleto de Tinyuan.

Gracias a estas tecnologías, los investigadores lograron reconstruir el perfil genético del dueño de la pierna. "Este individuo vivió durante una transición evolutiva importante, en el momento en que los primeros humanos modernos -que comparten ciertas características con formas más antiguas, como los neandertales, estaban sustituyendo a los neandertales y a los denisovanos, que más tarde se extinguieron", explica el director del estudio, Svante Pääbo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

El perfil genético del humano moderno temprano ha revelado asimismo que este individuo se relacionó con los antepasados de muchos de los asiáticos y de los nativos americanos del presente, aunque ya se había separado genéticamente de los antepasados de los actuales europeos.

"Que los europeos y los asiáticos del este se habían separado hace 40.000 años es consistente con los datos de las primeras apariciones arqueológicas de los humanos modernos en Europa y también con el extremo superior de una estimación de la variación del ADN nuclear de las poblaciones del este asiático y europeo con las poblaciones de hoy en día", dice el coautor GAO Xing de IVPP.


Además, el individuo de Tianyuan no portaba una mayor proporción de ADN neandertal o denisovano que las poblaciones actuales de esa misma región. "Futuros análisis de los primeros humanos modernos en Eurasia tratarán de mejorar nuestra comprensión sobre cuándo y cómo los humanos modernos se expandieron por Europa y Asia", concluye Pääbo.

Referencia bibliográfica:

Qiaomei Fu, Matthias Meyer, Xing Gao, Udo Stenzel, Hernán A. Burbano, Janet Kelso, Svante Pääbo. DNA analysis of an early modern human from Tianyuan Cave, ChinaPNASOnline Early Edition (2013).

 

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El ADN del 'Homo sapiens' de Tinyuan (China) proporciona elementos para comprender las oleadas migratorias de los antiguos seres humanos

 

Foto: Cueva de Tianyuan. Crédito: (IVPP)

 

 

Fuente: PHYSORG | 29 de julio de 2013 (Traducción de G.C.C. para Terrae Antiqvae)

 

 

El descubrimiento de un "humano moderno temprano", que data de hace 40.000 años, en una cueva a las afueras de Pekín, y una comparación de su ADN con el de las poblaciones de todo el mundo, están proporcionando nuevas piezas en el rompecabezas de cómo el Homo sapiens dejó sus orígenes africanos para expandirse a través de los continentes.

El ADN extraído del individuo de la cueva Tianyuan indicaba que estaba relacionado genéticamente con los amerindios de hoy en día, dijo Qiaomei Fu, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología (IVPP) de la Academia China de Ciencias en Pekín, uno de los científicos que dirigió el estudio de investigación en el Instituto de Antropología Evolutiva 'Max Planck', en Alemania. Este individuo pescador-recolector de Tianyuan es uno de los primeros Homo sapiens descubiertos en China, dijo la arqueóloga en una entrevista.

Qiaomei Fu es parte de un equipo internacional que ha secuenciado el ADN de los humanos anatómicamente modernos, ha creado un perfil genético, y lo ha contrastado con los perfiles de las poblaciones que ahora viven en África, Europa y Asia.

Foto: La cueva de Tianyuan, que se muestra aquí, habría proporcionado protección contra los depredadores y los duros inviernos a los pescadores-recolectores que se reunieron allí hace 40.000 años

"El individuo de Tianyuan", escribe Qiaomei Fu en una revista científica, "deriva de una población que fue ancestral de muchos asiáticos y nativos americanos de hoy en día".

 

Eso significa, explica ella en una entrevista, que el grupo de los primeros humanos modernos representado por el individuo de Tianyuan podría haber sido el ancestro genético de las poblaciones diseminadas, en la actualidad, por todo el este de Asia y las Américas.


Cruzando el puente de tierra de Bering hacia América del Norte

Es posible, agregó, que los descendientes de estos Homo sapiens de Tianyuan fueran de los primeros seres humanos que cruzaron el puente terrestre intercontinental de Bering para explorar y poblar las Américas, cuando los glaciares del hemisferio norte comenzaron a retroceder durante la última Edad del Hielo.

Esa sería la explicación más lógica de las similitudes genéticas entre el individuo de Tianyuan y los amerindios actuales, añadió Fu, quien trabajó con investigadores del IVPP en el estudio.

 

Durante décadas, los paleoantropólogos han estado examinando la anatomía de los primeros seres humanos, junto con la tecnología de herramientas de piedra y/o artefactos culturales que se han hallado en excavaciones esparcidas por todos los continentes, a fin de reconstruir las rutas que el Homo sapiens tomó en su salida de África en las primeras oleadas migratorias.

Pero ahora, la información genética extraída de algunos de los seres humanos antiguos mejor conservados, y un enfoque sobre los cambios evolutivos del ADN que aparecieron a través de los siglos, están acelerando los esfuerzos para poner en el mapa las dispersiones geográficas del Homo sapiens y de otras especies más arcaicas.

¿Cómo llegó a China el Homo Sapiens?

Hace casi un siglo, el descubrimiento de una colección de cráneos, de 500.000 años de antigüedad, de la especie ancestral Homo erectus, en una caverna en las afueras de Pekín, llevó a algunos arqueólogos a proponer que China podría haber sido el origen de los humanos modernos. Pero excavaciones posteriores a través de África han puesto al descubierto el espectro de la evolución -desde las especies precusoras de hace 2 millones de años de antigüedad hasta los humanos modernos-, y han dado lugar al consenso de que el Homo sapiens surgió sólo en África y luego se expandió hacia afuera, tal vez a través de la península del Sinaí, en Asia.


Chris Stringer (izquierda), líder de investigación sobre los orígenes humanos en el Museo de Historia Natural de Londres, y uno de los primeros promotores del modelo "Out of Africa", dijo en una entrevista que los primeros humanos modernos muestraron una fuerte propensión a explorar y expandirse por el mundo. Hace cerca de 45.000 años comenzaron a moverse de manera constante a lo largo de las costas de Asia, y habían desarrollado una tecnología náutica que les permitió realizar incursiones en las aguas del Mar Rojo, el Mar Arábigo, y más allá.

 

"En cuanto a la dispersión a través o alrededor de Asia continental yo creo que una dispersión costera inicial fue lo más probable, seguido de un movimiento hacia el interior a lo largo de los cursos de agua", explicó. Hace por lo menos 42.000 años, el Homo sapiens habría comenzado a colonizar Australia, aunque podrían haber llegado al remoto continente austral a través de "una dispersión accidental, por la cual la dirección del viaje fue desviada de su curso por las corrientes y las tormentas", dijo Stringer.

Explorando las costas de China caminando y navegando

Los primeros humanos modernos probablemente comenzaron a explorar y asentarse a lo largo de las costas del sur y este de China por el mismo tiempo. Podrían haber navegado por las costas de Asia, combinando las caminatas a pie y usando pequeñas embarcaciones o balsas, dijo Tong Haowen, un profesor del IVPP que dirigió la excavación inicial de la cueva de Tianyuan.

Mientras tanto, Fu y sus colegas investigadores descubrieron durante su análisis del ADN del humano de Tianyuan que llevaba un componente genético relacionado con los neandertales.
Los neandertales fueron una especie hermana de los Homo sapiens que evolucionaron a partir de un ancestro común y poblaron partes de Europa y Asia durante la Edad de Hielo. No hay evidencia arqueológica de que los neandertales se hayan establecido alguna vez en África.
Ambas especies hermanas dejaron marcas genéticas en el Homo sapiens de Tianyuan.

 

"El componente genético neandertal del Homo sapiens de Tianyuan probablemente se debió a la hibridación, después de que los primeros humanos modernos dejaran África y se solaparan con los neandertales en Oriente Próximo, antes de dividirse en grupos separados en dirección a lo que hoy es Europa y el este de Asia", explicó Fu.

Fu y otros científicos compararon el ADN del Homo sapiens de Tianyuan con el genoma de los neandertales que el Instituto Max Planck secuenció y publicó en 2010. La decodificación inicial del genoma neandertal, y la comparación con poblaciones de hoy en día en todo el mundo, reveló que los humanos modernos fuera de África llevan un componente genético de hasta el 4 por ciento coincidente con el ADN neandertal. Fu dijo que el individuo de Tianyuan muestra una proporción similar de "mezcla arcaica".

Erik Trinkaus (izquierda), que dirigió un estudio previo del especímen de Tianyuan, dijo que el hallazgo ayudará a demostrar en qué medida comenzaron a expandirse más allá de África.

"Los humanos modernos se extendieron y mezclaron con grupos regionales de humanos arcaicos, es decir, con aquellos que llamamos neandertales".

Erik Trinkaus (izquierda), uno de los primeros defensores de la idea de que los Homo sapiens asimilaron a los neandertales a través del flujo genético en sus primeros encuentros, dijo que los que defienden el punto de vista alternativo -que los humanos modernos reemplazaron completamente a los neandertales- han mantenido durante un siglo prejuicios contra la especie hermana. Hace más de 50.000 años, los neandertales, como los Homo sapiens, transformaron conchas marinas en collares de cuentas decorativas, las pintaron y participaron en otras formas de comportamiento simbólico, añadió Trinkaus, paleoantropólogo de la Universidad de Washington, en Missouri.

Durante miles de años de encuentros en el Medio Oriente, los neandertales y los Homo sapiens conectaron no sólo genéticamente, sino también, de modo muy probable, lingüísticamente, de acuerdo con los investigadores del Instituto Max Planck de Psicolingüística, en los Países Bajos.

En un estudio recién publicado, los investigadores Dan Dediu y Stephen Levinson expresaron que hay "Una amplia gama de evidencias lingüísticas, genéticas, paleontológicas y arqueológicas, que sugieren claramente que los neandertales compartían con nosotros el habla y el lenguaje.

"Al igual que los primeros humanos modernos que salieron de África llevaban un componente genético de los neandertales, debido a las interacciones y la hibridación ocurrida en Oriente Próximo, estos Homo sapiens también podría haber conservado rasgos lingüísticos de estos intercambios cuando se extendieron a través de Asia y las Américas", dijo Dediu en una entrevista.

Es posible, agregó, que retazos del habla originaria con los neandertales hayan sobrevivido en las lenguas actuales.

A pesar de las evidencias de que los Homo sapiens y los Homo neanderthalensis se interrelacionaron cultural y genéticamente cuando sus poblaciones se solaparon hace más de 40.000 años, no queda claro si ambos linajes predominantes cooperaron o se disputaron el territorio y los recursos naturales cuando se extendieron a través de Eurasia occidental.

¿Podrían estas ramas de la humanidad, que una vez se relacionaron, haber participado, a través de las armas de piedra, en la primera carrera de armamentos del mundo? ¿Pudieron los crecientes éxitos de los primeros humanos modernos, cuando se extendieron por Asia y Europa, haber contribuido a la disminución y extinción de los neandertales?

"Todas estas cuestiones esperan una potencial resolución en el futuro", dijo Fu.

 

Mientras tanto, Zhonghe Zhou, director del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología, y que forma parte de la prestigiosa Academia de Ciencias de China, dijo que el IVPP está creando un laboratorio conjunto con el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva centrado en paleogenética. El nuevo laboratorio secuenciará cualquier información genética recuperada de los antiguos humanos y de los mamíferos del Pleistoceno, como el mamut lanudo, que se ha extinguido. Pero hay límites sobre cómo tan atrás en el tiempo estos intentos de reconstrucción genética pueden llevarse a cabo. "Hasta hace poco, no había ADN que hubiera sido recuperado de fósiles con más de 100.000 años de antigüedad", dijo Zhou.

Sin embargo, añadió: "Un informe en 'Nature' de la semana pasada sobre la secuenciación del genoma completo de un caballo, a partir de un hueso que databa hace unos 700.000 años, parece haber ampliado considerablemente los límites conocidos para recuperar ADN, merced a las nuevas tecnologías y a la preservación excepcional del hueso, ofreciendo así la posibilidad de realizar estudios de ADN sobre fósiles más antiguos".

Árbol del Tianyuan con los 36 ADN mitocondrial de hoy en día. Los números indican el número de individuos en el árbol y en el mapa (Qiaomei Fu et al)

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