
Álava puede presumir de un rico patrimonio romano. Pero también de tener yacimientos que llevan años siendo noticia no solamente por los descubrimientos –el último un circo de grandes dimensiones, por ejemplo– sino también por falsificaciones o expolios. En Iruña-Veleia, la principal ciudad de la época ubicada a muy pocos kilómetros al oeste de Vitoria, se produjo un sonado caso de daño al patrimonio cuando se emplearon.... En Suestatium, también pegado a la capital, en Arkaia, en el este, surgió el caso de una estatuilla original de un Baco desaparecida d.... Ahora es el turno de unas viejas cerámicas del yacimiento de Las Ermitas, en Espejo. Estuvieron almacenadas en su momento en Iruña-Veleia. Son dos piezas. En una pone “Cesar” y en otra “Neron”. No “Caesar” o “Nero”, como debería corresponder en latín. Están siendo investigadas por especialistas de la Ertzaintza al presentar claros indicios de que también están manipuladas. “Para detectar algunas cosas se requiere cierto nivel. Pero esto es muy burdo. Basta con haber leído Astérix y Obélix para saber que es falso”, resumen en la Diputación, titular de los yacimientos y codenunciante de las irregularidades junto con el Gobierno vasco.
¿Cómo se han detectado? En Espejo, un pueblo alavés del término municipal de Valdegovía, quisieron construir chalés a mediados de la década de 1990. Y, por ello, hubo que hacer una “intervención arqueológica” para analizar el terreno. Los trabajos los realizó la empresa Lurmen, la de Idoia Filloy y Eliseo Gil. Unos pocos años después, Lurmen asumió las excavaciones de la antigua ciudad romana de Veleia. Fueron trabajos patrocinados y financiados por Euskotren, el operador ferroviario autonómico. Es allí donde empezaron a brotar hallazgos “excepcionales”. Se pretendió convertir un tesoro en sí mismo en algo de alcance mundial. Se vendió que había aparecido el primer calvario de Jesucristo, la primera representación de la última cena y hasta referencias a los faraones egipcios Nefertiti y Ramsés desconocidas en capitales romanas como Emerita Augusta (Mérida) o Hispalis (Sevilla). Igualmente, se mostraron inscripciones en euskera muy anteriores a las primeras documentadas. Sin embargo, en 2008, con Lorena López de Lacalle como responsable alavesa de Cultura, se denunciaron las sospechas luego acreditadas por la comunidad científica y en los tribunales. Y, sobre todo, se confiscó todo el material de Lurmen de sus almacenes en Veleia.
Según la Diputación, en Iruña-Veleia se decomisaron unas 760 cajas con materiales tomados de allí mismo y otras 92 de trabajos de Lurmen en otros yacimientos alaveses, incluido el de Espejo. Quedaron “a buen recaudo” en el Bibat, que es el museo foral compartido de arqueología y naipes de Heraclio Fournier. En 2020, justo antes del confinamiento por la COVID–19, se celebró el juicio sobre las falsificaciones. En él se acreditó el fraude. Después de la pandemia, se retomó la revisión y la catalogación de todo el material incautado, ya que la Justicia solamente analizó unas pocas decenas de grafitos. Están inventariadas del orden de 104 cajas de Iruña-Veleia y, en paralelo, el Gobierno vasco ha financiado un proyecto sobre la vida cotidiana en la Euskadi romana. Se han revisado materiales de Oiasso en Gipuzkoa o de Forua en Bizkaia, pero para trabajar el yacimiento de Las Ermitas era necesario recurrir a las 92 tomadas en Iruña-Veleia. Es ahí –y no sólo en el mismo recipiente sino en una misma bolsa de plástico– donde estaban juntas las cerámicas de “Cesar” y “Neron”.

“A partir de los grafitos de época romana de toda la comunidad autónoma queremos llegar a conclusiones de la vida cotidiana, sobre todo de antroponimia. Creemos que el estudio de las inscripciones tiene muchas posibilidades. La mayoría marcan la propiedad de los recipientes. Vemos las piezas de los yacimientos más importantes y las estudiamos, catalogamos y contrastamos con expertos como Joaquín Gorrotxategi. El año pasado ya entregamos una memoria. Pedimos una prórroga para seguir en 2025 y consultamos este material que apareció en Iruña-Veleia de Las Ermitas. Y vimos algo raro”, cuenta Miguel Loza sobre el hallazgo. Él es el responsable del proyecto junto con su colega Javier Niso. Son de la empresa Iterbide.
No tiene reparos en considerar “burda” la falsificación detectada. Por un lado, porque “es un vacile” para cualquiera con un mínimo conocimiento de latín. En Iruña-Veleia, por cierto, también había errores lingüísticos muy básicos como “Eneas” en vez de “Aeneas” o “Cuore”, una palabra en italiano, una lengua mucho más moderna. Dio más que hablar la inscripción RIP, también contemporánea. Y, por otro lado, porque de su experiencia las vasijas tenían incorporado el nombre de sus dueños y no de emperadores o altos cargos romanos. Dar por bueno que son inscripciones reales sería pensar que el propio Julio César, dictador, dejó un recipiente en un pequeño pueblo del norte de Hispania. “Que en un grafito aparezcan nombres de emperadores no nos ha pasado nunca. En todas las colecciones de Hispania no vas a encontrar eso jamás. Pero, en fin, eso no es la prueba definitiva. Lo son los errores de bulto en la grafía latina. Esto es muy infantil. Sólo hay que mirar un poquito la bibliografía”, señala Loza.
Además, estas dos piezas comparten una característica con la mayoría de hallazgos “excepcionales” de Iruña-Veleia. La inscripción aparece bien centrada y completa. “Todos son lienzos. Y eso es muy raro”, explica Loza. Los grafitos se hacían en vasijas y, con el tiempo, esos utensilios se rompían en varios pedazos. Los dibujos también se partían y cortaban, por consiguiente. “Es muy raro tenerlo entero. Es más normal tras recomponer una pieza, por ejemplo. De los más de 2.000 que hemos catalogado, tendremos unos 200 completos”, estima este profesional. Es un indicador de que se usaban aparentemente piezas originales ya rotas para operar sobre ellas 'a posteriori'.
Encontraron a “Cesar” y “Neron” el 19 de marzo, hace una semana, y el 24 ya estaba formalizada la denuncia ante la Ertzaintza. Este cuerpo ya calificó Iruña-Veleia como “una de las mayores falsificaciones arqueológicas del mundo romano”. Según Loza, el profesor Gorrotxategi lo tuvo muy claro desde el primer momento. Es experto lingüista. También la Diputación. Fuentes del área de Cultura, liderada ahora por Ana del Val, recalcan que en cuanto se “encendieron las alarmas” se actuó con celeridad. Ironizan que para comprobar la manipulación de los nuevos grafitos hallados es suficiente con haber leído las historias de Astérix y Obélix. La Diputación indica que va a seguir abriendo cajas de Iruña-Veleia y que no hay que descartar más sorpresas.
En todo lo que rodea a Iruña-Veleia siempre ha habido un grupo reducido pero ruidoso de negacionistas y defensores de Gil y de sus hallazgos. Ni siquiera las pruebas exhibidas en el juicio –la más contundente fue que en los surcos de los grafitos había restos de metales modernos– han detenido esta corriente. De hecho, antes de saltar la noticia sobre “Cesar” y “Neron” estaba ya convocada una manifestación para este domingo para denunciar la conspiración en torno al yacimiento. “No podemos hacer frente al terraplanismo alavés”, se resignan desde la Diputación.

Este periódico ha contactado a otro arqueólogo ajeno a Iterbide pero que conoce bien la realidad de la Álava romana. Este profesional rompe una lanza por sus colegas y carga contra las gentes “de muy escaso criterio” que siguen poniendo en tela de juicio las investigaciones contra las falsificaciones. “No conozco otro caso con condenados en firme en que pase lo mismo. Hemos tenido incluso discusiones personales en el propio yacimiento”, afirma.
Las instituciones asumen que estas noticias ahondarán en la mala imagen que persigue a Iruña-Veleia en particular y a los yacimientos romanos alaveses en general. Pero insisten en que sacarlo a la luz es imprescindible para poner en valor la “credibilidad” del “99%” de los científicos y el gran valor patrimonial bajo el subsuelo alavés. En opinión de Loza, muchas de las piezas manipuladas ni siquiera alcanzan la categoría de falsificación. No pasan de “una broma”. Sí le preocupa que se haya gastado “un montón de dinero” en “comprobar” la falsedad de los supuestos tesoros de Lurmen cuando “nadie” en la comunidad científica rigurosa les da valor. “Es que nunca aparecían en la excavación. Milagrosamente salían en el lavado”, recuerda. En otros descubrimientos está documentado cada paso de las piezas. Aquí no.
En su momento, la Diputación barajó montar una exposición con las piezas falsas debidamente contextualizadas, incluido el 'porky', como fue apodado un cerdo dibujado junto a una referencia escrita al dios Júpiter. Ahora, precisamente, se ha inaugurado una muestra en la plaza de la Provincia para poner en valor la relevancia para Vitoria y para Álava de Iruña-Veleia. La oposición (EH Bildu), eso sí, preguntará la semana próxima a la Diputación si no convendría más invertir en seguir explorando el patrimonio que en cuestiones de imagen. Al fin y al cabo, aún no se ha desenterrado el pretendido tercer circo romano más grande de la Hispania romana después del de Tarraco (Tarragona) y Calagurris (Calahorra).
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