¿Quiénes fueron los misteriosos pueblos neolíticos que permitieron el surgimiento del antiguo Egipto?

Cráneo neolítico hallado en Gebel Ramlah, Egipto.

Para muchos, el antiguo Egipto es sinónimo de los faraones y las pirámides del Período Dinástico Temprano, el cual comenzó alrededor del 3.100 a.C. Sin embargo, mucho antes de eso, alrededor de 9.300-4.000 a.C, florecieron los enigmáticos pueblos neolíticos. De hecho, fueron los estilos de vida y las innovaciones culturales de estos pueblos los que proporcionaron la base de las civilizaciones avanzadas que estaban por venir.

¿Pero quiénes fueron estos pueblos? Tal como se constata, en realidad no se les ha estudiado mucho, al menos en relación con sus sucesores. Sin embargo, excavaciones realizadas en seis yacimientos -con algunos de los análisis al respecto publicados recientemente- nos han proporcionado importantes conocimientos sobre sus misteriosas formas de vida.

Una razón por la que sabemos tan poco sobre el Egipto neolítico es que los yacimientos a menudo son inaccesibles al estar por debajo de la antigua llanura de inundación del Nilo o en desiertos periféricos.

Con el permiso del Egypt’s Supreme Council of Antiquities (SCA), nosotros, miembros de la Combined Prehistoric Expedition, hemos podido explorar enclaves neolíticos en el desierto occidental de Egipto. Estos yacimientos que estamos actualmente excavando se encuentran a lo largo de las antiguas orillas de un lago estacional extinto cerca de un lugar llamado Gebel Ramlah.

Aunque el emplazamiento no es exuberante, durante el periodo Neolítico era más húmedo que hoy en día, lo que permitió a los antiguos pastores asentarse en medio de la nada. Nos hemos centrado en el Neolítico Final (4.600-4.000 a.C), el cual fue construido sobre el éxito del Neolítico Tardío (5.500-4.650 a.C) con base a vacas y cabras domesticadas, procesamiento de plantas silvestres y entierros de ganado. Estas personas también hicieron aparentes megalitos, santuarios e incluso círculos de piedra, los cuales parecen un poco a un pequeño Stonehenge.

Durante la fase final del período Neolítico, la gente comenzó a enterrar a los muertos en cementerios formales. Los esqueletos nos proporcionan información importante, dado que son de personas que alguna vez vivieron e interactuaron con los entornos culturales y físicos de aquellos tiempos. La salud, las relaciones, la dieta, e incluso las experiencias psicológicas, pueden dejar signos reveladores en los dientes y restos óseos.

Entre 2001 y 2003 excavamos tres cementerios de esta época -el primero en el desierto occidental-, donde descubrimos y estudiamos 68 esqueletos. Las tumbas estaban llenas de artefactos, con cerámica decorada, conchas marinas, piedras y adornos de cáscaras de huevo de avestruz. También descubrimos mica tallada (un mineral de silicato) y restos de animales, así como elaboradas herramientas cosméticas para mujeres y armas de piedra para los hombres.

Artefactos hallados en las excavaciones realizadas entre 2001 y 2003.


Hemos averiguado que estas gentes disfrutaron de una baja mortalidad infantil, eran altos y tuvieron una larga vida. Los hombres tenían un promedio de 170 cm de estatura, mientras que las mujeres ostentaban unos 160 cm. La mayoría de los hombres y mujeres vivieron más de 40 años, y algunos tenían más de 50 años, edades avanzadas para aquellos tiempos.

Curiosamente, entre 2009 y 2016, excavamos dos cementerios más que resultaron muy diferentes. Después de analizar otros 130 esqueletos, descubrimos que pocos artefactos los acompañaban en sus tumbas, que sufrieron una mayor mortalidad infantil, y que su estatura y sus vidas fueron más cortas. Estamos hablando, respecto del caso anterior, de varios centímetros menos y quizás diez años menos de vida en los adultos de ambos sexos.

 

Sorprendentemente, el más grande de estos dos cementerios tenía un área de enterramientos separada y destinada a los niños menores de tres años, en su mayoría eran bebés, incluidos fetos avanzados. También se encontró tres mujeres enterradas con bebés, por lo que cabe deducir que tal vez murieron en el parto. De hecho, este es el cementerio infantil más antiguo que se conoce en el mundo.

Gebel Ramlah. Cementerio para recién nacidos. Entierro 33 (Foto: A. Czekaj-Zastawny)

Interpretación de los hallazgos

En consecuencia, ¿qué nos puede decir todo esto sobre tales pueblos, dejando de lado sus descendientes? Resulta que mucho. Podemos emplear los hallazgos para hacer interpretaciones sobre el género, las etapas de la vida, el bienestar del que disfrutaban, su estatus y otras cosas.

Por ejemplo, ¿por qué había tales diferencias entre los dos tipos de enterramientos excavados? Podían haber pertenecido a poblaciones separadas, pero semejante circunstancia es poco probable debido a las similitudes físicas generales entre los mismos. Entonces, tal vez ello implique la existencia de una variación debido al estatus, con un cementerio destinado a la élite y otro para los trabajadores. Tal evidencia se constituye en la más antigua hallada en Egipto.

Izquierda: restos óseos en una tumba bien conservada. Derecha: restos óseos muy erosionados por la acción del viento. 

Los enterramientos también arrojan luz sobre las estructuras familiares de la época. La proporción general de sexos en todos los cementerios es de tres mujeres por cada hombre, lo que puede indicar la práctica de la poligamia. Por otra parte, el número total de tumbas y la falta de referencia a casas individuales sugiere que estos sitios fueron cementerios familiares extendidos.


También creemos que el logro de la "personalidad", es decir, la edad en que los niños eran socializados y convertidos en "personas", se alcanzaba a los tres años, dada su inclusión, a partir de esta edad, en los cementerios para adultos.

Foto: Las flechas indican inserción incorrecta de los premolares

Se ha constatado, asimismo, que hay una clara evidencia de respeto hacia las personas previamente enterradas por parte de aquellos que reutilizaban las tumbas para depositar a sus muertos. Al encontrarse con viejos esqueletos, a menudo reposicionaron cuidadosamente los huesos de estos antepasados. En algunos casos interesantes hicieron incluso intentos de "reconstruir" los esqueletos al reemplazar, por ejemplo, aquellos dientes que se habían caído, si bien no siempre de forma correcta.

Todos estos indicadores de conducta, junto con la arquitectura tecnológica y ceremonial aparentemente innovadora, mencionada anteriormente, como son los círculos de piedra y los santuarios, implican un nivel de sofisticación que va más allá de unos simples pastores. Tomados en su conjunto, los hallazgos nos brindan una idea de lo que estaba por venir en el antiguo Egipto.

Conservación de los yacimientos

Un componente clave de nuestro trabajo implica la conservación del patrimonio egipcio (y mundial). No hemos encontrado evidencias de saqueos de tumbas, a diferencia de los enterramientos en el Valle del Nilo. Las últimas personas en tocar material neolítico en Gebel Ramlah vivieron en aquel tiempo. Sin embargo, la erosión relacionada con el viento ha llegado a un punto donde los restos que fueron enterrados comienzan a estar en o cerca de la superficie.

De hecho, el ritmo de destrucción ha aumentado significativamente desde 2001. Una vez expuestos, el contexto de estos enterramientos puede perderse y el material orgánico convertirse en pedazos. Ello significa qu,e si no hubiéramos descubierto estos restos cuando lo hicimos, se habrían perdido muy pronto para siempre. Desgraciadamente, esto significa, con mucha probabilidad, que otras tumbas de la época estén desapareciendo.

Por esta razón, nosotros y el SCA hemos decidido que, cuando hayamos estudiado el material excavado, sea de nuevo enterrado en el lugar para que pueda, con suerte, sobrevivir otros miles de años más.

Fuente: theconversation.com | 1 de agosto de 2019



  1. Profesor y Líder de Materia, Antropología y Arqueología, Liverpool John Moores University

  2. Profesor Asociado, Academia Polaca de Ciencias

  3. Investigador en el Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Polonia.



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