Profunda renovación del Museo Arqueológico Nacional

Reportaje: El 'lifting' de un tesoro cultural
ARQUEOLÓGICO SÍ, MODERNO TAMBIÉN

El museo de la Dama de Elche y otros tesoros de la antigüedad se sacuden el polvo con una radical renovación - Nuevos accesos y techos de cristal, entre las novedades
© Ángeles García - El País - Madrid - 11/09/2010

Pero por fin ha sonado la hora del renacimiento para el Arqueológico Nacional. El museo, que exhibirá su nueva cara a partir del verano de 2011 pero mostrará al público una de sus remodeladas alas el próximo mes de octubre, presenta ya un aspecto que corta definitivamente con su pasado y entra de lleno en el siglo XXI. Para resolver el espinoso tema de las colecciones y su necesaria reordenación, el Ministerio de Cultura abrió el 3 de agosto un concurso museográfico público que deberá resolverse también en el próximo mes.

El responsable de esta radical transformación es el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade (Madrid, 1957), cuya rehabilitación del Palacio de Carlos V, en la Alhambra granadina, logró el Premio Nacional de Restauración en 1995. Las cifras básicas dan idea de la envergadura del proyecto: el espacio del museo ha pasado de 14.350 metros a 20.510, y el espacio expositivo que existía, 7.300 metros, ha aumentado hasta 9.715. El presupuesto límite es de 35 millones de euros y la fecha de terminación se ha dilatado un año.

El nuevo aspecto del Museo Arqueológico se aprecia ya desde la entrada principal. Se ha mantenido y concedido aún más protagonismo a la bella y protegida escalinata que va a dar a la calle de Serrano en medio de unos de los escasos jardines históricos que se pueden ver en el madrileño barrio de Salamanca. Una de las principales novedades en el lifting del edificio se refiere a los accesos: en el nuevo Arqueológico, el público entrará por unas puertas laterales; éstas confluirán en un espectacular vestíbulo que servirá de punto de encuentro, información y venta de entradas; dos salones de actos para 100 y 200 personas, cafetería, ascensores, rampas para minusválidos y dos salas de exposiciones temporales.

Desde ese vestíbulo, el visitante se adentra en lo que el arquitecto considera como la joya de la obra y su gran apuesta creativa: la recuperación de los patios romano y árabe de 20 metros de altura, 30 de largo y 14 de ancho cubiertos con cristal. Presididos por sus fuentes originales, están rodeados de las salas en las que se exhibirá la colección permanente. Una vistosa escalera interior hecha de madera remata la zona central.

Los materiales empleados en la resurrección del edificio son otro de los capítulos esenciales.En las tres plantas del edificio se ha utilizado madera de Merbau ranurado para las paredes, mientras que los suelos serán recubiertos de mármol travertino. Son materiales que diferencian visualmente estos espacios respecto a otros museos y que no han sido especialmente costosos, según el arquitecto. Juan Pablo Rodríguez Frade explica que ha querido hacer una operación de limpieza del interior: "Mi trabajo ha consistido en depurar, en evitar agregar barreras prescindibles. Me interesa la Museografía que emociona en silencio, que facilita la contemplación. Soy de los que opina que hay que conjurar todos los elementos posibles para que se cree una intimidad total entre la obra contemplada y el público", explica.

Pero conseguir ese ambiente no ha sido sencillo, según el autor de la remodelación: "El ambiente de aparente simpleza se ha logrado con tecnología de última generación que está oculta a los ojos del visitante", explica. Y como ejemplo, señala los cristales que cubren las bóvedas de los patios: unos cristales que experimentan transformaciones en función de la intensidad de la luz y el calor. En caso de incendio, serían los primeros en abrir se de manera automática para expulsar el humo.

Otro de los retos cuya resolución técnica más ha satisfecho el arquitecto es la organización de lo que es actividad pública o privada del museo. El mundo de quienes allí trabajan se cruzaba con la parte expositiva. "Los laterales de las antiguas salas eran espacios ciegos que ahora he podido aprovechar para que las actividades no se mezclen. En la tercera planta está una de las joyas del edificio y ya está ocupada por las 300.000 monedas que integran la colección numismática del museo; las monedas han sido instaladas en estantes metálicos en los que se garantiza una protección eficaz contra el paso del tiempo, algo que no aseguraban las antiguas repisas de cristal.
Cuando hace dos años comenzaron las obras de restauración del Museo Arqueológico Nacional, el edificio sufría todas las deficiencias imaginables. Era un coloso repleto de tesoros, sí, pero un coloso obsoleto, un gigante dormido y anclado en el pasado. Y, sobre todo, un museo incómodo y démodé. No sólo sus magníficas piezas (las damas de Elche y Baza, el tesoro de Guarrazar....) se estaban exponiendo en deficientes condiciones: también se contravenían las más elementales normas de seguridad (incendios, accesos...) en un edificio que comparte estructura con la Biblioteca Nacional (un tercio es museo y el resto Biblioteca), algo que complicaba la rehabilitación del espacio.

Los nuevos almacenes pintados en rojo y amarillo acumulan en un orden militar los armarios en los que se guardan las piezas de los numerosísimos tesoros propiedad del museo. La fría temperatura y la tenue luz cumplen las exigencias impuestas por los últimos avances en conservación museística.

Sin duda alguna, uno de los principales alardes arquitectónicos es el practicado en la biblioteca del edificio, en el espacio abuhardillado, donde metal, madera y cristal crean un espacio que recuerda las estaciones ferroviarias parisienses. Los fondos documentales de los tesoros del museo se instalarán aquí, protegidos de polvo y luz.

En la azotea del edificio confluye la maquinaria que da vida al edificio. Las espléndidas vistas sobre el centro de Madrid se mezclan con el cableado regulador de las necesidades vitales del museo. Todo un mundo que habla de una brutal transformación tanto del aspecto interior como exterior del edificio.

Para el arquitecto y su equipo, las obras han entrado ya en una etapa en la que se nota por fin como las piezas van encajando, y el resultado está próximo. "Ha habido momentos en los que aquí han trabajado simultáneamente 30 empresas diferentes, cada una con un cometido específico", recuerda Rodríguez Frade, "parecía un milagro que no hubiera encontronazos. ¿Lo más difícil? Hacer todo este trabajo mientras que el museo seguía abierto al público. Sólo se ha cerrado durante el verano".

Como testigos mudos de las palabras del arquitecto, en una de las salas de la planta baja, perfectamente embaladas, se acumulan algunas de las piezas más valiosas del museo. Las damas de Baza y Elche no se distinguen ahora de las momias egipcias o esculturas griegas y romanas que centran la atención del público. Se despojarán de sus peculiares camisas de fuerza a finales de octubre para una selectiva muestra de los fondos. La colección permanente tendrá que estar preparada para el próximo verano.

© FOTOS - JOSÉ MANUEL BALLESTER - El País (dan una serie de 8, con otras vistas).

Se añade una valoración por Francisco Calvo Serraller (UCM) quien, entre otras cosas, fue director del Prado durante una breve etapa entre 1993 y 1994:

DESCONOCIDO Y MALTRATADO
11/09/2010

Larguísimo tiempo adormecido entre sus tesoros, justo como nuestro país en trance hipnótico secular, el tradicionalmente llamado Museo Arqueológico Nacional, lo sepan o no los españoles, es uno de los 10 mejores del mundo. En relación con su contenido, aún me quedo corto en cuanto a la clasificación, pero lo cierto es que, para ser, hay que existir, y el Arqueológico ha dormido el sueño de los justos, como Lázaro antes de que Cristo se acercase a Betania; esto es: más muerto que vivo.

Como quiera que a nuestros políticos les gusta el arte de alancear toros muertos, no hace mucho a uno se le ocurrió resucitar el Arqueológico destruyendo sus entrañas; es decir: no solo cambiándole el nombre, lo que es una tontería poco tóxica, sino desbaratando sus fondos, todo esto, además, con un director de pega y en plenas obras de remodelación del edificio. Hubo una airada reacción internacional ante el atentado, cuyo efecto, como la lapidación de Sakineh, está por ver si se consumará, pero, sea como sea, es triste que un museo de esta excepcional categoría todavía hoy sea tan desconocido y esté tan maltratado.

Oficialmente cerrado por un Real Decreto del 21 de marzo de 1867, la procelosa historia política de nuestro país dilató su inauguración hasta el 9 de julio de 1871, contando ya, en 1876, con 120.000 objetos. No es extraño que semejante patrimonio, constantemente incrementado, pusiera en aprietos a su primera sede en la calle de Embajadores y que fuese reubicado en la actual de la calle de Serrano, en un edificio de nueva planta diseñado por el gran arquitecto Francisco Jarreño, que se remató en 1892. Se trata, pues, de un museo centenario, que en 1936 ya contaba con 200.000 piezas, cifra hoy ampliamente sobrepasada. No solo se trata de cantidad, porque allí hay obras capitales de la prehistoria, la historia antigua y medieval del mundo occidental y, en particular, lo esencial de toda nuestra historia, tan rica en efemérides y tan multicultural. Debe llegar la hora de que, por fin, se tome en serio este museo y se le restituya su dignidad, aunque no se la pida prestada a los políticos de turno. Piénsese que, entre otras joyas, el Arqueológico conserva no solo la Dama de Elche o la Bicha de Balazote, sino maravillosas piezas de arte grecorromano y un sinfín de testimonios escalofriantes de arte medieval, con su sobrecogedor añadido de todo tipo de arte hispano-árabe.

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Aprovecho para rescatar una noticia del pasado 2 de septiembre sobre el previsto nuevo director del M.A.N., en sustitución de Rubí Sanz Gamo, que, según parece, no será un arqueólogo, sino un museólogo stricto sensu:

Cultura propone a Andrés Carretero como nuevo director del Museo Ar...
Su misión será concluir el proyecto de renovación arquitectónica, que acaba de iniciar su segunda fase
[....]
Andrés Carretero Pérez (Madrid, 1955) es doctor en Geografía e Historia por la Universidad Complutense y miembro del Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos. Ha sido director de los Museos Estatales del Ministerio de Cultura (1991-1994) durante la etapa de los ministros Jordi Solé Tura y Carmen Alborch, director del Museo del Traje CIPE (2004-2008), director y subdirector del Museo Nacional de Antropología (1994-2002) y subdirector del Museo del Pueblo Español (1984-2001).

[...sobre otras destituciones, y protestas del PP...]

Finalmente, el portavoz del PP anunció que su partido presentará en el Congreso una proposición de Ley sobre Autonomía Museística para que los criterios de selección de los directores de los museos se rijan por criterios de estricta excelencia profesional.

Visitas: 1919

Comentario por María // el septiembre 11, 2010 a las 7:22pm
"....Como quiera que a nuestros políticos les gusta el arte de alancear toros muertos, no hace mucho a uno se le ocurrió resucitar el Arqueológico destruyendo sus entrañas; es decir: no solo cambiándole el nombre, lo que es una tontería poco tóxica, sino desbaratando sus fondos, todo esto, además, con un director de pega y en plenas obras de remodelación del edificio...."

¿a qué se refiere F.Calvo Serraller con lo de que se están desbaratando los fondos?

me alegro de que estén restaurando los patios ,y de la actualización de las medidas de seguridad,pero me dá la impresión,por la primera foto,de que se está "tapando" el edifico antiguo por dentro y no sé si es lo adecuado ,pues también es un edificio histórico.
Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el septiembre 11, 2010 a las 8:33pm

Hola, María:

A lo que se refiere el catedrático e historiador Calvo Serraller es a lo que en su día anunció el que fuera director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, José Jiménez, el cual llegó a exponer, dentro del proyecto de remodelación del MAN, que sus colecciones se verían divididas, yendo muchas de sus obras a parar a distintos y variopintos museos, como el Museo del Traje o el Museo de Artes Decorativas, etc. En fin, un auténtico despropósito que suscitó muy airadas protestas, y que todavía, como dice Calvo Seraller, no nos llega a muchos la camisa al cuerpo sobre cómo terminará finalmente tal idea. Esperemos que la idea haya quedado, como decimos en Asturias, "pa prau".

Yo, de todos modos, no confío nada en que vayamos a ver un museo arqueológico con gran cantidad de piezas (que es lo que me gustaría), pues, aparte de la idea demencial de dividir las colecciones, si no recuerdo mal, se había dicho que había que "limpiar" la "abigarrada" colección permanente. No sé, pero yo me temo lo peor. Tengo la impresión de que lo que se quiere, a pesar de haberse ganado más espacio con la reforma, es un museo "light", "asequible", como dicen algunos, "que no aburra" por la cantidad de obras expuestas y que vayan muchos visitantes.

Lo que sí parece, a tenor de esta fotografia que pongo debajo, es que no prosperó la idea (que también era una solemne tontería) de cambiar el nombre al "Museo Arqueológico Nacional" por el de "Museo Nacional de Arqueología". Por lo menos en eso ha habido suerte.

Según la foto, se ha puesto el nombre en letras de bronce en uno de los laterales del edificio (ignoro si sigue el antiguo en centro y alto del edificio) y un rampa de acceso al mismo. También parece lo que dices: las estructuras del interior parecen combinarse con las antiguas. Es difícil opinar como quedará el resultado final sin verlo "in situ" y en pleno funcionamiento.

Ya veremos en qué queda todo.

Foto

PS: Gracias Dra. Alicia por este post, que nos pone en conocimiento de cómo van las cosas en nuestro apreciado MAN.

Comentario por María // el septiembre 11, 2010 a las 9:24pm
Si Guillerrmo,me acuerdo que aquí también se trató el tema, pero es que ,simplemente,no quiero terminar de creer que los que nos gobiernan sean tan animales.
A mí lo que me interesa de un museo son las peizas;que si el entorno peude ser bonito y moderno,mejor,pero que me parece secundario;está bien que se renueven las instalaciones de seguridad etc pero parece que ahora los museos teien la función de atraer a los turistas,tener una gran tienda de regalos y una buena cafetería.

Resalto esto del enlace que has puesto:

El mayor disparate que se comete es la separación de las colecciones.

La cantidad de información que se perderá será traumática. Van a separar las piezas de su contexto, de su origen... Es una temeridad. No sé qué quieren hacer con el museo. ¿Exhibirán trajes de mandarines chinos del XVIII regalados a los Reyes de España junto a vestidos de Ágatha Ruiz de la Prada? ¿La colección del marqués de Salamanca se separará?»

El museo cuenta con más de 1.300.000 piezas. Saldrá la mitad. «Serán 600.000 disparates
-dice José María Luzón-. Esa línea divisoria es técnicamente imposible de trazar.

Aquí hay 150 años de historia del coleccionismo que van a quedar absolutamente diluidos, que no se van a poder estudiar jamás, y hay colecciones a las que se les va a perder la procedencia.

El museo no está catalogado en su totalidad. Se está empezando la casa por el tejado y sin planos. El único proyecto que hay es cambiar la dirección, echar al Patronato, cambiar de nombre al museo y partir la colección por la mitad».

En su carta a la ministra, le pide Luzón que «no dé un paso en el vacío; tiene que estudiarse más esta decisión. ¿Quién conoce mejor el museo? Las personas que llevan toda su vida trabajando en las colecciones, los conservadores, y no se les ha consultado».



¿qué piezas serán la elegidas parA irse a otro lado?

Yo la experiencia que he vivido más de cerca y soy muy pesada porque siempre la cuento al hablar de esto ,es la del museo de reproducciones artísticas y el museo del traje.

http://mnreproduccionesartisticas.mcu.es/contenido/historia1.html

En este museo se tenía una panorámica de la historia de la escultura ,iban alumnos de institutos,otros interesados y también gente de bellas artes y otra gente por libre (yo) para dibujar.Tenían caballetes etc.

Un día,hace unos 8 años o así, el museo cerró antes del verano “por obras”;a la vuelta del verano,las obras continuaban,pero el museo ya no iba a ser el de reproducciones artísticas, sino el Museo del traje.

Fui a informarme y me explicaron que la directora del MRA había reservado ,en la misma zona de oficinas una habitación grande con algunas piezas (el discóbolo y alguna más) para que siguiera yendo la gente de bellas artes.
Pregunté qué que iba a pasar con la colección y me dijeron que “de momento, está toda embalada”.

Cuando se inaguró el Museo del traje, resulta que estaba en otra zona del edifico,y que las antiguas dependencias del museo de reproducciones s e habían destinado a un restaurante de super -diseño ,sala de cokteles etc para presentaciones de cosas de moda etc ,y a una supertienda.

En el museo del traje hay una colección de modistos contemporáneos junto a la colección tradicional trajes populares ,trajes de la época de Goya (que no estoy segura,pero creo que venían del palacio de Aranjuez) etc.

Ahora parece que la colección de trajes regionales se la van a llevar a Teruel y la de modistos creo que a otro lado,y la de Goya no sé si se considerará antigua o moderna o qué…y la colección del museo de reproducciones sigue embalada y …..¡! que país,señor!!!! Todo sea por el diseño y la modernidad.
Comentario por Paloma el septiembre 12, 2010 a las 1:30pm
Yo todavía me indigno con el recuerdo del robo de las colecciones del XIX durante unos quince años me aventuraría a decir, desde que decidieron cerrar el Casón por reformas y nunca más se supo. Cada vez que paso por delante del Casón me sube un torbellino de rabia. Qué cosas.
Vengo diciendo que lo del MAN me hace temblar, no espero nada bueno, pero ahora que leo la carta de Luzón "se me abren las carnes". Mucho show que es lo que vende y poca pieza.
Estoy de acuerdo en lo que dices María sobre lo "histórico" de los interiores. Pero no parece que esté de moda conservar el interior adaptándolo en la medida de lo posible a las necesidades modernas pero respetándolo. Se sustituye lo viejo aunque sea noble por lo nuevo aunque sea de una pésima calidad y de moda transitoria. Por lo menos en las fotos aparece luminoso y en colores claros, no parece que tengamos que enfrentarnos al negro y a la luz tenue, mínima, que impide en muchos casos hasta leer la información de la pieza.
Yo, personalmente, cada vez que voy a un Museo "a la antigua" me emociono. El último ha sido el de Amsterdam, pequeño, nada moderno, y ver esas vitrinas repletas con notas a máquina con las referencias de los catálogos es muy emocionante, te acerca al momento de su descubrimiento, como si solo hubieran pasado por unas manos y se ofrecieran a continuación a la vista de todos.
En estos casos me defino como romántica conservadora.
Comentario por Ituci el septiembre 12, 2010 a las 1:50pm
Felicidades para todos los que somos amantes de estas cosas. Ahora tan solo falta renovar las mentes de los que están en la poltrona(las mentes o a ellos mismos).
Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el febrero 15, 2011 a las 1:18am

 

 

 

"Tour" por la casa de las momias

 

El Museo Arqueológico reabre con las obras de rehabilitación aún en marcha

 

Vía: EL PAIS. com | Patricia Gonsálvez| 14 de febrero de 2011

 

Las frases más repetidas por el guía de la visita son "¿recuerdan cómo estaba?" e "imaginen cómo estará". El Museo Arqueológico Nacional abre al público sus salas con las obras todavía en marcha en una serie de tours privilegiados que permiten contemplar una transformación arquitectónica. Todavía huele a serrín, a escayola y pegamento. "¡Uy, aquí estaban las momias, fíjate!", dice una señora en medio de una enorme sala diáfana, bañada de luz y aún con polvillo sobre el suelo recién pulido. "Ahora será el lobby, al que se entra por una rampa accesible para todos", explica el guía. "Aparte de saciar el morbo que tiene ver una obra en marcha, las visitas muestran el enorme trabajo que hay detrás", dice Juan Pablo Rodríguez Frade, el arquitecto al cargo.

En otra sala, bargueños del XVII esperan encontrar su sitio en la nueva casa cubiertos con telas. El guía combina arquitectura, historia y arqueología en sus explicaciones. Habla del edificio original, levantado en el XIX por Francisco Jareño como parte de la biblioteca y de la leyenda de la división, que se supone que se realizó a mano alzada el propio Cánovas. Empezó siendo un gabinete para iniciados. La entrada al público del siglo XXI cambia de lugar y consiste en tres enormes puertas de cristal que invitan a entrar desde la calle ("siempre fue un cofre cerrado, era fundamental convertirlo en un lugar de encuentro", explica Frade). El guía se detiene en detalles arquitectónicos, como el mármol de travertino y la madera de Merbau que usa la obra, y explica cómo la cámara acorazada cuelga del techo, porque el forjado de la sala Cervantes de la biblioteca que hay debajo no aguantaría el peso. La clave de la reforma es la recuperación de los patios árabe y romano, que nacieron cubiertos, pero se abrieron en los años setenta. Se han vuelto a acristalar y llenan de luz el corazón del museo. Eso sí, en vez de vidrieras del XIX sus cristales son fotosensibles, automáticos y calendarios.

Durante la visita el grupo se sorprende de la luz, la amplitud y la modernidad que destila un museo que siempre resultó oscuro, angosto y algo atiborrado. Sin crecer, el museo ha pasado de 14.350 metros a 20.510, y estará terminado en 2012. Las mejoras no son solo estéticas, había necesidades imperiosas como cumplir las normativas de seguridad antiincendios y de accesibilidad. Además, la reforma busca que el centro sea más solvente. Se ha incluido una cafetería con terraza y una vistosa tienda. Nada que ver con el rincón de souvenirs del antiguo, esta tiene cinco enormes escaparates. "Pero hemos evitado forzar la entrada y salida por ella", apunta Frade. El nuevo museo es alegre, fácil y luminoso comparado con el antiguo, pero no quiere convertirse en otra cosa, la tecnología está escondida, el minimalismo se compensará con las colecciones.

Dos señoras de la visita cuchichean. "Yo voy a echar de menos el antiguo, era como muy acogedor, tan oscurito...". "Ya", le dice la otra, "pero siempre estábamos aquí tú y yo solas, y hace falta que venga la gente". "Comprendo la nostalgia", dice Frade al escuchar la anécdota, "por eso hay que combinar tradición y desarrollo, tan malo me parece que los visitantes se pregunten '¿dónde está el museo que conocía?', como que opinen que apenas ha cambiado nada". Le queda la mitad del trabajo por delante. Está desarrollando la museografía, para que las piezas expuestas tengan "un discurso".

La visita tiene una última sorpresa. Se adentra por almacenes, archivos y oficinas a los que solo tienen acceso los investigadores. El orden es hospitalario, limpio y blanco. Los extintores, del tamaño de personas. Es una ocasión única para ver las asépticas tripas de un museo que renace. Quedan tres citas para colarse.

 

Visitas El Museo Arqueológico Nacional: obras en marcha. 26 de febrero y 12 y 26 de marzo. A las 12.00 y a la 13.00. Gratuitas, con cita previa en el 915 780 203. (http://man.mcu.es).

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A ver si alguien de Madrid, o alrededores,  se anima y se apunta a una de esas visitas y luego nos comenta sus impresiones de cómo ve la reformas.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el marzo 4, 2012 a las 5:19pm

El Museo Arqueológico Nacional, la nueva joya de la corona cultural de Madrid

 

La obra arquitectónica ha concluido y las piezas comienzan a ocupar su espacio. ABC desvela el proyecto

 

Sendas escaleras voladas de gran belleza

 

Vía: ABC | 4 de marzo de 2012

Aunque El Prado, Reina Sofía y Thyssen se lleven la fama, los visitantes y la mayoría de los presupuestos museísticos de Cultura, hay en Madrid otros museos que, pese a la altísima calidad de sus colecciones, han estado siempre a su sombra. Es lo que le ha ocurrido al Arqueológico Nacional, anclado durante décadas en «cualquier tiempo pasado fue mejor». Ya era hora de retirar de este museo ese tufo a naftalina que ha impedido valorar los grandes tesoros que alberga. El museo adolecía de instalaciones obsoletas, problemas de accesibilidad, falta de adaptación a las normativas actuales... Tenía que mejorar su comunicación interna, actualizar su discurso museológico y poner en valor su colección permanente.

El museo, obra del arquitecto Francisco Jareño y Alarcón, se abre al público en su actual sede en 1895. Se halla en el antiguo Palacio de Bibliotecas y Museos de la calle Serrano: la Biblioteca Nacional ocupa dos tercios del mismo, y un tercio, el Arqueológico Nacional. Este ha sufrido algunas reformas a lo largo de su historia. La última, en 1968, cuando estaba al frente del museo Martín Almagro.

Pero este museo, como sus propias colecciones, seguía anclado en el pasado. Se convoca un concurso de ideas en 2006: se adjudica a la UTE Frade Arquitectos S.L. y Prointec S.A. Juan Pablo Rodríguez Frade sabe muy bien lo que es remodelar museos: el Palacio de Carlos V en la Alhambra, proyecto por el que ganó el premio Nacional de Restauración; el Museo Sefardí de Toledo, el Museo Municipal de Arte Contemporáneo y el Museo de Historia, ambos en Madrid; el Museo de Medina Azahara en Córdoba... En primavera de 2010 se convoca el concurso para la museografía del museo, que gana de nuevo Frade Arquitectos, en colaboración con la UTE Acciona-Empty. El presupuesto de las obras ha sido de 33.094.008 euros. A ello ha habido que sumar 18.666.200 euros más de equipamiento y museografía. En total: 51.760.208 euros. Un presupuesto que parece «razonable» —aunque sea políticamente incorrecto decirlo en estos tiempos de crisis—, si tenemos en cuenta la complejidad de las obras llevadas a cabo o lo que nos costaron otros museos.

Las esculturas esperan su turno para exhibirse de nuevo en todo su ...

Durante más de tres años, la mayoría de los trabajos se han llevado a cabo con parte del muse.... Se expusieron en una sala sus tesoros y ha habido visitas guiadas para que el público pudiera conocer la obra arquitectónica y una exposición con fotografías de José Manuel Ballester, que ha inmortalizado el proceso de reconstrucción. La obra arquitectónica está acabada y a punto de entregarse. Falta por saber si el nuevo museo se abrirá escalonadamente por zonas —como pretendía el anterior Ministerio de Cultura— o si Wert prefiere esperar a finales de año para inaugurarlo cuando esté completamente terminado.

Recorremos el edificio, aún con las tripas al aire, junto a su artífice, Juan Pablo Rodríguez Frade. Llama la atención que es una arquitectura anónima, sencilla, limpia, sin alardes, silenciosa. De 7.000 metros cuadrados se pasa a 9.000. Apenas habrá más obras expuestas (seguirán en torno a 12.000; más de un millón se mantienen en los almacenes), pero sí cambiará radicalmente el entorno en el que se exhiben y los servicios al visitante, que hasta ahora eran casi inexistentes. El primer gran cambio se verá ya desde la entrada. No se entrará al museo por la parte noble, como hasta ahora —reservada para personal y actos protocolarios—. Se han creado tres puertas de bronce ranurado en el ala sur.

Espectacular cubierta

Uno de los aspectos más llamativos de la intervención arquitectónica es la construcción de una espectacular cubierta de acero y vidrio en los dos patios (ala norte y sur). Ambos estaban cubiertos originalmente, pero en los años 40 y 50 Luis Moya desmontó las cubiertas originales. Frade ha querido recuperar este espacio como referente museográfico. Ambos tienen acceso por la planta 1. En el patio del ala norte se instalarán grandes piezas del mundo ibérico, entre ellas el Sepulcro de Pozo Moro; en el Sur, esculturas romanas. En ambos se han creado sendas escaleras voladas de gran belleza.

No se ha escatimado en la calidad de los materiales: travertino sin rellenar en el suelo y los muros; madera de Merbau (del sudeste asiático), muy resistente, que además insonoriza bastante. En los techos, la madera es ranurada. El suelo es radiante.

Visitamos la planta sótano, donde están los almacenes de obras de gran formato y peso, una sala de exposiciones temporales y dos salones de actos: uno para 200 personas (para conciertos, presentaciones), con un foyer anexo, y otro para 70. Esta zona puede funcionar a museo cerrado para eventos.

La planta baja (anteriormente era la -1, donde se exhibían las obras de Egipto) es ahora un gran espacio de acogida al visitante (vestíbulo, mostrador de información con paneles digitales...) Contará con una tienda, taquillas (las hay colectivas para colegios), guardarropa, una sala de usos múltiples para actividades didácticas o pequeñas exposiciones, una cafetería —el museo no tenía— con terraza exterior a Serrano y un jardín del que se ocupa el mismo equipo que hizo el parterre del Prado. En esta planta se ha instalado una zona, denominada «Arqueología y patrimonio», que servirá de introducción a la visita al museo. Habrá grandes paneles digitales en forma de mosaico. Será una zona interactiva, donde poder descubrir los trabajos de los arqueólogos españoles en el extranjero. Muchas piezas se agolparán en una especie de peceras que simularán los yacimientos. Aquí estará la parte dedicada a la Prehistoria.

La primera planta alberga el corazón del museo: el mundo ibérico. «España, lugar de encuentros» acoge Protohistoria, Hispania (incluyendo Roma) y parte del arte medieval (hasta Al-Andalus). En una de las salas hay repartidos por el suelo espectaculares mosaicos. Un grupo de técnicos se afanan por instalar uno de ellos en la pared. El proceso es complejo. Nos dice Frade que los habrá tanto en el suelo como en las paredes. La entreplanta entre los pisos 1 y 2 estará dedicada a la exposición de numismática. El museo atesora una colección de más de 300.000 piezas. Llegamos a la segunda planta: «De gabinete a museo». Se completa el arte medieval, a partir de los Reinos Cristianos. Se mantienen las salas nobles del museo. En el ala de la calle Villanueva se ha instalado el departamento de numismática con la impresionante cámara acorazada: un espacio muy singular que descansa sobre la sala Cervantes de la Biblioteca Nacional. Está suspendida y es un gran reto arquitectónico. Además, esta planta alberga Próximo Oriente, Egipto, Nubia —hay una sala impresionante dedicada al Nilo—, Grecia y la Edad Moderna.

Instalación en una pared de un imponente mosaico


Plantas no expositivas

Las dos plantas restantes no son expositivas. La tercera acoge almacenes «visitables» de obras de menor formato y despachos de conservadores. La cuarta: Gerencia y Dirección, una biblioteca con luz cenital, sala de lectura, el archivo histórico... Un espacio en doble altura en las plantas 3 y 4 ocupa el área de restauración que, durante los trabajos del edificio, se ha instalado provisionalmente por todos los rincones. Un equipo trabaja con unas preciosas vigas mudéjares en uno de los patios, mientras otro se ocupa en una de las salas de devolver todo su esplendor a unos paños bordados del siglo XVII. Se crean «in situ» peanas y vitrinas con moldes de cada una de las piezas para que encajen a la perfección. Esperando su turno para lucir de nuevo espléndidas, las esculturas permanecen ocultas, envueltas con plásticos. Parecen fantasmas.

Queda ya muy poco para que la Dama de Elche, la Dama de Baza, la Esfinge de Agost, la Leona de Baena, el Toro de Osuna, la Gran Dama Oferente, la Dama de Ibiza, la Estatua sedente de Livia, y tantos tesoros que alberga este museo, luzcan como nunca en su nueva y espectacular casa. Un Museo Arqueológico para el siglo XXI.

 

 

Comentario por María // el marzo 4, 2012 a las 9:25pm

No sé,yo hubiera preferido que en vez de tanto  presupuesto para travertino y madera del sureste asiático  se hubiera posibilitado el que salieran a la luz varias de esas piezas que siguen en los almacenes;espero que al menos no hayan dejado de exponer algunas para dejar  sitio a la cafetería y al gran vestíbulo de recepción de visitantes.

Comentario por Alicia M. Canto el febrero 3, 2015 a las 8:57am

Me he encontrado en un blog algunas reflexiones interesantes sobre el "nuevo" M.A.N. y el cumplimiento de sus funciones.

El nuevo Museo Arqueológico Nacional

El autor es profesor de Bellas Artes en la UCM, y en su blog hay bastantes menos "paridas" de las que con su título amenaza. Sobre museos, arqueología y otros muchos aspectos, y buenas fotos, propias o antiguas, como las dos curiosas que rescato debajo, del Museo en 1895 y 1905. Me ha sorprendido bastante, y pensé que a otros podría también resultarles de interés.

Coincidimos en lamentar que no se aprovechara la oportunidad para hacer un museo de nueva planta en otro espacio, en la triste quasi ocultación interna del soberbio edificio neoclásico debido al arquitecto Francisco Jareño y Alarcón (1818-1892) y de aquella bella luz natural que tenía, y en algunos otros detalles, como seguir exponiendo materiales no antiguos, no tan "arqueológicos, que quedarían más coherentes en otros museos especializados.

Algún punto de vista crítico siempre es de agradecer. El principal, para mí (y para otros muchos expertos, que en su día no consiguieron convencer a los políticos), que no se decidiera permitir a la asfixiada Biblioteca Nacional, su gemela univitelina, una necesaria expansión, y de paso se aprovechara la oportunidad para concebir un nuevo gran museo con criterios del siglo XXI, sin tener que renunciar a exponer, como ha pasado, la mayor parte de sus piezas (incluso tres mil menos que las que antes se exponían), gastando en -supongo- costosos y lejanos espacios para guardarlas. Quizá los 65 millones de euros que nos ha costado la reforma lo habrían permitido.

Ver en TA, de José L. Santos, 29-3-2014: "El Museo Arqueológico Nacional salta del siglo XIX al XXI"

El MAN hacia 1895, de La Ilustración Española y Americana

El MAN hacia 1905, foto de Hauser y Menet

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