Herramientas líticas halladas en Arabia Saudita pueden ofrecer claves sobre la salida de los primeros seres humanos fuera de África

Más de 1.000 artefactos de piedra, algunos de los cuales pueden tener hasta 1,76 millones de años, han sido descubiertos en el Wadi Dabsa, en el suroeste de Arabia Saudita, cerca del Mar Rojo.

Los artefactos, que se encontraron en lo que ahora es un paisaje árido, datan de una época en que el clima era más húmedo y los mismos pueden proporcionar claves sobre cómo y cuándo los seres humanos salieron de África, dijeron los investigadores.

Los artefactos líticos incluyen restos de hachas de mano, cuchillas, raspadores (utilizados para extraer la carne de las pieles de los animales), puntas de proyectil (que se habrían unido a los extremos de lanzas), perforadores (herramientas que puede hacer pequeños agujeros a través del cuero o la piel) y martillos de piedra. Una de las hachas de mano es inusualmente pesada (unos 3,6 kg), señalan los investigadores. Los descubrimientos han sido detallados en la edición de diciembre de 2017 de la revista Antiquity.

El área, una cuenca en la parte superior de Wadi Dabsa (llamada así por la ciudad costera de su desembocadura), se localizó por mediante Google Earth.

Según el diseño de las herramientas, los arqueólogos pueden decir que muchos de los artefactos son "achelenses", un término utilizado para describir los tipos de herramientas de piedra fabricadas entre 1,76 millones de años y 100.000 años atrás. Cuándo exactamente, dentro de este marco de tiempo, se hicieron los diversos artefactos hallados en el Wadi Dabsa es incierto, aducen los arqueólogos.

"Esperamos tratar la datación de la toba (un tipo de piedra caliza) y el basalto que fluyó en el lugar, los cuales están asociados con los artefactos líticos recuperados dentro del wadi", declara el autor principal del estudio, Frederick Foulds (izquierda), profesor de Arqueología en la Universidad de Durham, Inglaterra. Una vez que el equipo tenga dataciones más precisas sobre los artefactos, los científicos podrán determinar qué tipo de homínidos los fabricaron, afirma Foulds.

Un clima más húmedo

Los arqueólogos apuntan que los artefactos datan de una época en que el clima era más húmedo. "Hoy en día el lugar es mucho más árido de lo que fue en determinados momentos a lo largo del tiempo", dice Foulds a Live Science. "Es extraño caminar sobre rocas duras y secas formadas por la acumulación de agua durante un período mucho más húmedo. Creemos que fue durante esos períodos más húmedos cuando probablemente el sitio estuvo ocupado".

Foto: El sitio donde se encontraron la mayoría de los artefactos de piedra, el Wadi Dabsa, es ahora  parte de un desierto estéril. En determinados momentos tuvo un clima más húmedo que sustentaba diversas plantas y vida silvestre. Crédito: Andrew Shuttleworth.

El clima de toda la Península Arábiga ha cambiado varias veces en respuesta a los modificaciones masivas de los climas globales que acompañaron a los ciclos glaciales en los últimos 2,5 millones de años, sostiene Foulds.

"Durante los períodos en que las capas de hielo fueron más grandes, había una aridez generalizada en el Sáhara y en los desiertos árabes, pero durante los períodos en que tales capas de hielo se redujeron, el clima de estas regiones se tornó mucho más húmedo", dice Foulds.

"A este respecto, una de las grandes preguntas es cómo los cambios climáticos afectaron a la dispersión de los homínidos fuera de África", dijo Foulds. "Lo interesante acerca del Wadi Dabsa es que la geografía de la región pudo haber creado un refugio contra esos cambios climáticos", añade.

Debido a la topografía del Wadi Dabsa, la región pudo haber recibido lluvias cuando otras partes de Arabia Saudita eran áridas. "Los homínidos fueron capaces de vivir en el Wadi Dabsa cuando no pudieron hacerlo en otras áreas", dice Foulds. Los investigadores han hallado que la topografía del Wadi Dabsa incluye una cuenca que pudo haber tenido corrientes de agua que fluían por sus laderas, hasta acumularse en dicha cuenca.

La cuenca del Wadi Dabsa proporcionó potencialmente agua y presas a los primeros homínidos que la merodearon.  Foto: P. Fanning

El equipo está llevando a cabo su investigación como parte del proyecto DISPERSE, el cual tiene  como objetivo analizar el paisaje y los cambios arqueológicos en África y Asia con el fin de comprender mejor cómo los humanos evolucionaron y se dispersaron fuera del continente africano.

Fuente: Live Science | 27 de diciembre de 2017 (Traducción de G.C.C. para Terrae Antiqvae)

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Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el septiembre 22, 2018 a las 1:09am

El achelense de la península arábiga

Cuando pensamos en la península arábiga nos vienen a la mente grandes desiertos, pozos de petróleo y tal vez un AVE en construcción entre Medina y La Meca.

El paisaje de la península es ciertamente una continuación del desierto de Sahara, poco apta para la vida excepto en las altas montañas del sur y del este, que aprovechan la lluvia de los monzones. Pero el clima de esta península no siempre fue como lo conocemos en la actualidad.

La arqueología de ese territorio está poco desarrollada, pero se conocen algunos yacimientos del Pleistoceno. La revista PLOS ONE ha publicado recientemente el estudio de una región (Dawadmi) y de una localidad (Safaqah 206-76), en la que un equipo de investigadores liderados por Ceri Shipton (Universidad de Canberra, Australia) y Michael Petraglia (Instituto Max Planck, Alemania) ha dado a conocer un conjunto excepcional de herramientas achelenses.

Herramientas achelenses de la localidad de Safaqah 206-76. © PLOS ONE.

La región de Dawadmi se encuentra justo a medio camino entre el mar Rojo y el golfo Pérsico, en una región donde abundan los viejos cauces de ríos y arroyos. Su trabajo ha consistido en la prospección de un área muy extensa y en la excavación de un lugar concreto de la misma, donde se han localizado varios estratos con herramientas achelenses. La colección recuperada hasta el momento es impresionante y ya reúne la escalofriante cifra de un millón de herramientas de piedra, fundamentalmente fabricadas a partir de rocas volcánicas (en particular andesita y riolita). Es evidente que los humanos de una especie no determinada ocuparon estas tierras en otro tiempo durante miles de años.

Durante diferentes momentos del Pleistoceno, y en particular hace aproximadamente un millón de años, el Corredor Levantino y la península arábiga tuvieron un clima húmedo, muy apto para la vida de un ecosistema floreciente. Varios yacimientos e investigaciones paleoclimáticas testimonian este hecho. Las poblaciones con industria achelense se expandieron entonces hacia la península arábiga aprovechando los cursos fluviales, entonces llenos de vida y soportes de una rica vegetación. Faltan dataciones que permitan tener una buena idea de la secuencia temporal de Dawadmi. Las estimaciones por medio de las series de uranio en calcitas adheridas a algunas de las herramientas ofrecen un dato de aproximadamente 200.000 años. Esta antigüedad puede suponer una larga estancia de los humanos que fabricaron estas herramientas en la península arábiga.

Situación de la región arqueológica de Dawadmi. © PLOS ONE.

El lapso temporal de 800.000 años desde la primera ocupación de la península estuvo sometido a cambios climáticos importantes. Para muchos investigadores (pero no para todos/as) esos cambios están relacionados con la sucesión de épocas glaciares e interglaciares del hemisferio norte. Sea como sea, hubo cambios en la península arábiga, que se notaron en la mayor o menor humedad, alternando períodos húmedos con períodos más secos. Los humanos pudieron resistir todo ese tiempo, adaptándose a las condiciones cambiantes. Así como en el Corredor Levantino, África y Europa se observan cambios en la tecnología –tal vez por evolución o quizá por la llegada de diferentes grupos humanos–, en la región de Dawadmi la monotonía en la tecnología es llamativa. Abundan los bifaces, obtenidos de grandes lascas y otras herramientas bifaciales más pequeñas. No aparecen tantos hendedores como en otros conjuntos achelenses. Esta herramienta se ha asociado con la fabricación de instrumentos de madera (lanzas y otras armas arrojadizas). Posiblemente, la región de Dawadmi no tenía la frondosidad de otras regiones.

Esa monotonía en la fabricación de instrumentos puede estar relacionada con la incapacidad mental para la innovación. Aunque me inclino más por el aislamiento de aquellas poblaciones. Siempre he defendido que la capacidad innovadora sucede cuando los grupos humanos intercambian información. Es muy llamativa la diversidad tecnológica en el Corredor Levantino, verdadero cruce de caminos entre África y Eurasia. Mientras, el oeste de Europa no conoció el achelense hasta hace unos 600.000 años, alejado de las innovaciones que se producían en el este de África. La península arábiga pudo estar aislada durante las épocas más secas, sin recibir el aporte innovador de otras poblaciones. De hecho, no parece haber una transición hacia el Paleolítico Medio, como se observa en muchas otras regiones habitadas por las especies del género Homo.

Fuente: quo.es | 20 de septiembre de 2018

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