Trozos de tela de ortigas revelan conexiones comerciales durante la Edad del Bronce en centroeuropa

Restos de tela de ortigas. (Crédito: Museo Nacional de Dinamarca)

Fuente: University of Copenhagen / 22 de septiembre de 2012 (Traducción: G.C.C. para Terrae Antiqvae)

Trozos de tela de ortigas, recuperados en el rico túmulo de enterramiento conocido como Lusehøj, en Dinamarca, y correspondiente a la Edad del Bronce, pueden en realidad proceder de Austria, según sugieren nuevos análisis. De este modo, los trozos de tela cuentan una historia sorprendente acerca de las conexiones comerciales de larga distancia durante la Edad del Bronce, alrededor de 800 años a.C.

 

Hace 2.800 años, uno de los hombres más ricos y poderosos de Dinamarca murió. Su cuerpo fue quemado. Los familiares del difunto envolvieron sus huesos en una tela hecha de ortigas urticantes y los pusieron en un digno recipiente de bronce, el cual también funcionaba como una urna (izquierda).

 

Ahora, nuevos hallazgos sugieren que el viaje del hombre hacia su lugar de descanso final podría haber sido más largo que los viajes que generalmente se hacían durante la Edad del Bronce: el paño de ortigas, el cual envolvía los huesos del difunto, no se hizo en Dinamarca y la evidencia apunta a la actual Austria como el lugar de origen.

 

 

 

"Yo esperaba que las ortigas habían crecido en suelo danés, en la isla de Fionia, pero, cuando analicé los niveles de isótopos de estroncio de las fibras de las plantas, pude ver que ese no era el caso", explica la post-doctorada Karin Margarita Frei (izquierda) del Centro de Investigación Textil de la Fundación para la Investigación Nacional de Dinamarca, en la Universidad de Copenhague.

 

"Los niveles indican que las ortigas crecieron en una zona con lecho rocoso geológicamente antiguo. Sólo podemos encontrar rocas con  niveles similares de isótopos de estroncio en Suecia y Noruega, así como en Europa Central".

 

Karin Margarita Frei tuvo, pues, que concluir que los daneses de la Edad de Bronce no utilizaron ortigas locales para hacer sus textiles con ellas.

 

El estroncio nos dice de dónde venimos

El método desarrollado por Karin Margarita Frei, para determinar los niveles de isótopos de estroncio en las plantas textiles, la ha llevado a este descubrimiento sorprendente.

 

El estroncio es un elemento que existe en la corteza terrestre, pero su prevalencia está sujeta a variaciones geológicas y topográficas. Los seres humanos, los animales y las plantas, absorben el estroncio a través del agua y los alimentos. Al medir el nivel de estroncio en los restos arqueológicos, los investigadores pueden determinar dónde vivieron los humanos y los animales, y dónde crecieron las plantas.

 

El nuevo descubrimiento es el resultado de una colaboración entre un equipo internacional de investigadores del Centro de Investigación Textil de la Fundación para la Investigación Nacional de Dinamarca, en la Universidad de Copenhague, la Universidad de Bergen, en Noruega, y el Museo Nacional de Dinamarca. Los resultados se describen en un artículo que acaba de ser publicado en los Scientific Reports de Nature.com.

 

Hecho en Austria

El trabajo de Karin Margarita Frei y los restos arqueológicos de la tumba sugieren que la tela pudo haberse producido tan lejos como en los Alpes.

 

Un recipiente de bronce, que se había utilizado como urna, tiene su origen en Europa Central, probablemente en la región de Kärnten-Steiermark, en Austria. El análisis de isótopos de estroncio de la tela indica que puede muy bien ser de la misma región. Esta hipótesis está apoyada por los análisis aún incompletos de brea hallada en la tumba de Lusehøj.

 

La arqueóloga especializada en textiles, Ulla Mannering (izquierda), del Museo Nacional de Dinamarca, ofrece una explicación de por qué un paño austriaco terminó en Funen, Dinamarca:

 

"Los daneses de la Edad del Bronce conseguían este metal en Europa Central, estando las importaciones controladas por hombres ricos y poderosos. Podemos imaginar a un importador de bronce de Funen, en Dinamarca, que murió en un viaje de negocios a Austria. Sus huesos se envolvieron en un paño de ortigas austriaco y colocados en una urna señorial que sus compañeros de viaje transportaron de vuelta a Dinamarca".

 

Las ortigas proporcionaban buenos textiles

Los análisis de isótopos de estroncio han sorprendido a Ulla Mannering. Ella llega a la conclusión, sobre la base de los análisis, de que los centroeuropeos todavía utilizaban plantas silvestres para producir textiles durante la Edad de Bronce, mientras cultivaban, al mismo tiempo y a gran escala, plantas textiles como el lino.
Los textiles de ortigas podían aparentemente competir con los textiles fabricados con lino y otros materiales, dado que su calidad era tan buena como la seda en bruto. Los análisis de isótopos de estroncio también significan que la historia textil danesa necesita una revisión.

 

"Hasta hace poco el paño de ortigas de Lusehøj era la tela de este tipo más antigua que conocíamos, y el único paño de ortigas de la Edad de Bronce, pero con los nuevos resultados no tenemos, en realidad, ninguna evidencia de que los textiles de ortigas se produjeran en Dinamarca durante toda la Edad del Bronce", señala Ulla Mannering.

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