Los rasgos propios de los seres humanos evolucionaron por separado

Estos cráneos fósiles, que se corresponden con el pre-Homo erectus y el Homo erectus, presentan diversas características que indican que la primera diversificación del género humano fue un período de experimentación morfológicaFoto: PHOTOS: KENYAN FOSSIL CASTS – CHIP CLARK, SMITHSON

Fuente: Europa Press| 4 de julio de 2014

Una nueva evidencia climática y fósil analizada por un equipo de investigadores sugiere que los rasgos propios de los seres humanos no surgieron juntos en un solo paquete.

Por el contrario, varios ingredientes clave que se creían que definían al 'Homo' evolucionaron de antepasados anteriores como el Australopithecus hace entre 3 y 4 millones de años, mientras que otros surgieron mucho más tarde.

Se ha creído durante mucho tiempo que muchos rasgos únicos de los seres humanos se originaron en el género Homo hace entre 2,4 y 1,8 millones de años en África. Aunque los científicos han reconocido estas características desde hace décadas, se están reconsiderando los verdaderos factores evolutivos que los generaron.

Un cerebro grande, piernas largas, la capacidad de elaborar herramientas y largos periodos de maduración, se cree que han evolucionado de forma conjunta al inicio del linaje del Homo conforme las praderas africanas se ampliaban y el clima de la Tierra se volvía frío y más seco.

  

Este equipo de investigación, cuyo trabajo se publica este viernes en Science, usó un enfoque innovador al integrar datos paleoclimáticos, nuevos fósiles y la comprensión del género Homo, restos arqueológicos y estudios biológicos de una gran variedad de mamíferos (incluidos los humanos).

  

La síntesis de estos datos llevó a estos expertos a la conclusión de que la capacidad de los primeros seres humanos de adaptarse a las condiciones cambiantes posibilitó, en última instancia, a las primeras especies de Homo variar, sobrevivir y empezar a propagarse desde África hacia Eurasia hace 1.850.000 años.

  

Uno de los autores, el paleoantropólogo de la Institución Smithsonian, en Washington, Estados Unidos, Richard Potts  (izquierda), desarrolló un nuevo marco climático para la evolución humana de África oriental que representa la mayor parte de la era de entre hace 2,5 millones a 1,5 millones años como una época de fuerte inestabilidad climática e intensidad cambiante anual de las estaciones secas y húmedas.

Este marco, que se basa en los ciclos astronómicos de la Tierra, proporciona la base para algunas de las principales conclusiones del artículo y sugiere que múltiples especies coexistentes con el Homo, que se superpusieron geográficamente, surgieron en entornos altamente cambiantes.

"Las condiciones climáticas inestables favorecieron la evolución de la flexibilidad de las raíces humanas en nuestros ancestros", sentencia Potts, conservador de Antropología y director del Programa de Orígenes Humanos en el Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian. "La narrativa de la evolución humana que surge de nuestro análisis hace hincapié en la importancia de la capacidad de adaptación a entornos cambiantes, en lugar de adaptarse a cualquier entorno, en el temprano éxito del género 'Homo'".

  

El equipo revisó todo el cuerpo de la evidencia fósil relevante para el origen de Homo para comprender mejor cómo evolucionó el género humano. Por ejemplo, cinco cráneos de alrededor de 1,8 millones de años del sitio de Dmanisi, en la República de Georgia, muestran variaciones en los rasgos típicamente vistos en el Homo Erectus de África, pero difieren de la definición de los rasgos de otras especies de Homo temprano conocido sólo en África.

 

Esqueletos recientemente descubiertos de Australopithecus sediba (de unos 1.980.000 años de edad) de Malapa, Sudáfrica, también incluyen algunas características del Homo, como sus dientes y manos, al tiempo que muestran rasgos no únicos de este género, como el cráneo y los pies.

Este gráfico muestra la evolución de homínidos desde hace 3 hasta 1,5 millones años y refleja la diversidad de las primeras especies humanas y las conductas que fueron críticas para que los primeros Homo se adaptaran a hábitats variables, una característica que les permitió ocupar diversos entornos a través de todo el mundo.

Actualmente se conocen, en ese rango temporal, las siguientes especies: Pa (Paranthropus aethiopicus), Pb (Parantrhropus boisei), Pr (Paranthropus robustus), A afr (Australopithecus africanus), Ag  (Australopithecus garhi), As (Australopithecus sediba), H sp (Homo sapiens). Los grupos 1470 y 1813 representan una nueva interpretación de los tradicionalmente conocidos Homo habilis y Homo rudolfensis. He (Homo erectus), He (D) indica Homo erectus de Dmanisi. Los iconos de conducta indican desde la parte inferior la primera aparición de herramientas de piedra (tecnología Olduvayense), en torno a 2,6 Millones de años; la dispersión del género Homo hacia Eurasia, en torno a hace 1,85 millones de años, y la aparición de la tecnología achelense, en torno a hace 1,76 millones de años. El número de taxones de homínidos contemporáneos durante este periodo refleja diferentes estrategias de adaptación a la variabilidad del hábitat. Los hitos culturales no se correlacionan con las primeras apariciones conocidas de cualquiera de los actualmente reconocidos taxones Homo. Science.

LA DIVERSIFICACIÓN DEL HOMO, UN TIEMPO DE EXPERIMENTACIÓN

  

La comparación de estos fósiles con el rico registro fósil de África del Este indica que la diversificación temprana del género Homo fue un periodo de experimentación morfológica, en el que varias especies del linaje Homo vivieron al mismo tiempo.

  

A pesar de que todas las especies Homo superpusieron los tamaños del cuerpo, el cerebro y los dientes, también tenían cerebros y cuerpos más grandes que sus posibles ancestros, los Australopithecus. Según el estudio, estas diferencias y similitudes muestran que los distintos rasgos humanos evolucionaron por separado y en diferentes momentos en el pasado, en lugar de todos juntos.

Además de estudiar el clima y los datos fósiles, el equipo de investigadores  también revisó la evidencia de antiguas herramientas de piedra. "En conjunto, estos datos sugieren que las especies de 'Homo' antiguo eran más flexibles en sus hábitos dietéticos que otras especies -dice Leslie Aiello  (derecha), presidenta de la Fundación Wenner-Gren para la Investigación Antropológica, en Nueva York, Estados Unidos-. Su dieta flexible, probablemente centrada en la carne, se ingirió con la ayuda de herramientas de piedra que ayudaron a nuestros antepasados a explotar una amplia gama de recursos".

  

El equipo llegó a la conclusión de que esta flexibilidad probablemente mejoró la capacidad de los ancestros humanos para adaptarse con éxito a un entorno inestable y disperso de África. Esta flexibilidad sigue siendo un sello distintivo de la biología humana en la actualidad y, en última instancia, fomenta la capacidad de ocupar diversos hábitats en todo el mundo.

  

Las investigaciones futuras sobre nuevos fósiles y hallazgos arqueológicos tendrán que centrarse en la identificación de las características adaptativas específicas que se originaron con los primeros Homo, lo que dará lugar a una mejor comprensión de la evolución humana.

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Amplío a continuación el post con la información que nos proporciona LiveScience en aquello que no está contemplado en la que nos ofrece Europa Press.

¿Tres especies humanas primitivas?

Los investigadores sugieren que estos entornos dinámicos favorecieron la diversidad evolutiva. Con base en la evidencia fósil, selañan que tal vez tres especies distintas de Homo temprano coexistieron y se solaparon geográficamente en el este de África hace entre 2,4 y 1,5 millones de años.

"La evolución es un arbusto complicado, no una línea recta", dijo Aiello a Live Science. "Hubo muchas especies de los primeros humanos en el período de tiempo comprendido entre aproximadamente 2,4 y hace 1,5 millones de años".

Los científicos pueden decir que estas especies se constituyen aparte "sobre la base de las diferencias en la forma de sus cráneos, especialmente de su cara y la mandíbula", dijo en comunicado Susan Antón (izquierda), paleoantropóloga de la Universidad de Nueva York. "Las diferencias en sus cráneos sugieren que los primeros Homo se desperdigaron por los medios ambientales y cada uno utlizó una estrategia ligeramente distinta para sobrevivir".

Estas especies humanas primitivas incluyen al Homo erectus, el más probable ancestro de los Homo sapiens. Los investigadores actualmente tienen en cuenta, asimismo, a otras dos especies: una del grupo 1470, tradicionalmente clasificado como Homo rudolfensis, el cual tenía un rostro relativamente alto y plano; y otra del grupo 1813, tradicionalmente clasificado como Homo habilis, el cual tenía un rostro más primitivo y cuyo paladar era más redondeado hacia la parte posterior de la cabeza. (Los grupos 1470 y 1813 obtienen sus nombres de los números asignados a los fósiles clave que definen cada linaje).

El primitivo Homo erectus tenía un 20 por ciento más grande el cerebro y un 15 por ciento más grande el cuerpo que las especies de los grupos 1470 y 1813. "'Homo erectus' fue la especie que creemos tuvo la capacidad de adaptación evolutiva en los entornos cambiantes de la época, y, debido a esto, fue la especie que prosperó, mientras que los otros, en última instancia, se extinguieron", dijo Aiello.

Cronología evolutiva de importantes características anatómicas, conductuales y de  vida, que se han pensado asociadas con el origen del género 'Homo' o el primer 'Homo erectus'. Crédito: Antón et al, Science, 2014

Los cráneos fósiles sugieren que los cerebros humanos se hicieron más grandes y más complejos entre hace 200.000 y 800.000 años. Al mismo tiempo, el nivel de diversidad e innovación de las herramientas humanas aumentó, y evidencias de distribución cooperativa de alimentos se han observado alrededor de hogares y abrigos rocosos, un desarrollo que habría ayudado a la estirpe humana a sobrevivir en entornos inciertos. En último término, la flexibilidad humana fue probablemente esencial para que el género Homo se expandiera fuera de África, con el Homo erectus llegando a lo que hoy es la nación de Georgia, hace alrededor de 1,8 millones de años.

Los fósiles y hallazgos arqueológicos que datan entre hace 2,5 y 1,5 millones años, y que los científicos podrían descubrir en el futuro, ayudarán a arrojar luz sobre la evolución de los primeros especímenes Homo. Mientras tanto, para aprender más acerca de la evolución humana, los científicos pueden investigar y ahondar sobre la biología de los seres humanos modernos y otros animales vivos. Esto posibilitará desarrollar y probar los modelos que implican intrincadas relaciones entre el cerebro y el tamaño corporal, la dieta, la mortalidad y otros factores, "lo que nos servirá para interpretar los fósiles y las evidencias arqueológicas que ahora tenemos", dijo Aiello.

Artículos relacionados:

* Scientists revise timeline of human origins (PHYS.ORG)

* How Evolving Traits Helped Humans Survive Unstable World (LiveScience)

* Long-Term Climate Factors Led Early Humans Into Patchwork Evolution (Red Orbit)

* Climate Swings Drove Patchwork-Like Human Evolution, Study Says (National Geographic)

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Estamos ante un muy interesante trabajo de investigación que curiosamente viene a refrendar, una vez más, la teoría evolutiva de tipo "modular" o en "mosaico" que nos describían recientemente los paleontólogos de Atapuerca con motivo de la presentación de 17 nuevos cráneos surgidos de la Sima de los Huesos, y de lo cual nos hicimos eco en este post.

Es decir, en la evolución de las especies surgieron distintos grupos de homínidos con rasgos anatómicos funcionales diferenciados y en diferentes momentos de la evolución, lo que obliga a descartar definitivamente la hipótesis alternativa de que el proceso evolutivo fue un continuo más o menos uniforme en el tiempo.

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