La impresionante hacienda romana que ocultaba un pueblo de Cuenca

Castilla-La Mancha abrirá al público la villa de un aristócrata inmensamente rico que incluye el mayor mosaico figurativo del mundo y una colección de 500 piezas de mármol

Érase una vez un hombre inmensamente rico. Más. Más aún. Tan adinerado como para hacerse traer en el siglo IV el vino desde Siria (a 4.921 kilómetros de distancia) porque los caldos de la tierra donde residía no resultaban de su gusto. Un individuo tan poderoso que la villa en la que vivía y hacía negocios (un conjunto de edificaciones) ocupaba 10 hectáreas, según los últimos datos del georradar. Solo el salón de su casa (triclinium) medía 291 metros cuadrados y estaba decorado con mosaicos dignos del palacio de un emperador. “Ese hombre existió”, explica Miguel Ángel Valero, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Castilla-La Mancha. Todavía se desconoce cómo se llamaba aunque los arqueólogos lo han bautizado en broma romanizando el nombre de un archimillonario español. “Pero tarde o temprano lo sabremos”, sostiene Valero, que lleva una década desenterrando sus impresionantes propiedades —ya lo ha hecho en un 5% del total—, en la actual provincia de Cuenca, que en breve serán visitables.

Miguel Ángel Valero pulveriza agua desionizada sobre una escena que representa una pantomima. A la derecha, se distingue un órgano de fuelle.

Ahora la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha va a abrir el yacimiento, denominado Villa de Noheda, en la localidad de Villar de Domingo García (218 habitantes), y a hacer públicos los espectaculares resultados de las investigaciones: el mayor conjunto escultórico en mármol de la Hispania romana, con medio millar de grandes fragmentos, y el mayor mosaico figurativo del Imperio. El alcalde de la localidad, Javier Parrilla (PP), quiere que su apertura coincida con la nueva campaña de trabajos arqueológicos del verano, donde está previsto, entre otras actividades, iniciar la excavación de la sala de recepción (salón áulico) de la villa, “normalmente de mayor superficie que el 'triclinium'”, explica Valero. Por supuesto, esta zona también oculta su propio mosaico y cientos de secretos

Detalle del mosaico del salón ('triclinium') de la villa romana de Noheda. Forma parte del Cortejo dionisiaco y en él se distinguen centauros, músicos, sátiros y a Sileno, representado como un anciano montado sobre un burro.

Hace algo más de una década, un tractor topó con un terreno muy duro (conocido desde siempre como El Pedregal o Cuesta de los Herreros) en Villar de Domingo García. Esa parte del municipio recibía esos nombres porque los vecinos no cesaban de hallar grandes sillares de piedra y objetos metálicos de los que desconocían su origen.

Cuando el arado abrió la tierra, cientos de pequeñas piedras de vivos colores volvieron a la luz. Eran parte de las teselas que conformaban los mosaicos. Los servicios arqueológicos comenzaron las excavaciones ya que en un mapa de Alonso de la Cruz (1554), que se guarda en el monasterio del Escorial, denomina al lugar Villar de la Vila y en 1897 Francisco de Coello ya describió la “existencia de unas ruinas romanas, con teselas, en la pedanía de Noheda”.

Detalle de una de las dos pantomimas que fueron representadas en el mosaico. Uno de los personajes lleva un escarpín largo y sólido con el que marcaba los 'tempos' de la música. Es una de las escasas representaciones que existen en el mundo.

La realidad superó a todo lo imaginable. Noheda es un fiel reflejo de un intento de transmitir un mensaje de alta carga ideológica y propagandística: el poder de un terrateniente (dominus) que garantizaba la estabilidad económica y social a la comunidad. Erigió un gigantesco complejo residencial que conjugaba los conceptos de “ocio y negocio” dentro de una gran extensión de tierras (fundus). De hecho, “a estos conjuntos de explotación agraria se los denomina urbes in rure (ciudades en el campo)”, recuerda el profesor.

El fundus —que ocupaba 80 kilómetros cuadrados— lo componían las tierras de cultivo (ager), los pastos para el ganado (saltus) y un área montañosa (silva) de donde se obtenía madera. La villa se alzaba en un punto estratégico de la hacienda con suficientes recursos hídricos, resguardada de los vientos del norte y cercana a una vía de comunicación. En el caso de Noheda, la hacienda estaba suficientemente alejada de la calzada romana para no ser detectada por visitas indeseadas o asaltada por legiones hambrientas.

Cabezas cortadas de los pretendientes de Hipodamia, hija del rey Enomao, que perdieron las carreras de cuadrigas en las que competían con la del monarca para conseguir la mano de la princesa y que les costó la vida.

Las pinturas que decoran las paredes de las villas romanas, los mosaicos de los suelos, las esculturas y otros elementos que ornamentan estos espacios poseen un sentido. En Noheda significan la posesión de la máxima riqueza. Los especialistas no encuentran una respuesta a cómo fue posible tal acumulación de opulencia: se han detectado más de 30 tipos de mármoles traídos de todo el mundo conocido en la época. La construcción ocupaba 10 hectáreas y solo el triclinium del edificio, 291 metros cuadrados. “Puede ser que el dominus estuviese relacionado con el emperador, en ese momento Teodosio, eso aún no lo sabemos, pero lo que sí está claro es que pertenecía a la alta aristocracia”, explica Valero.

Las dimensiones son tales que el mosaico del triclinium es el más grande de tipo figurativo del imperio conocido hasta ahora. Las medidas de esta sala solo son superadas por el de Cercadilla (Córdoba) si bien este carece de mosaico. Es equiparable —aunque el de Noheda es 20 metros cuadrados mayor— al de la famosa villa siciliana de Casale, en Piazza Armerina (270 metros).

Vista de la parte sur del mosaico de Noheda. En el centro, el lugar donde estaba la fuente del edificio y de la que se conserva el sistema de alimentación.

El pavimento lo componían una zona central, dividida en seis paneles con escenas de temática mitológica y alegórica, donde se abigarran enormes figuras, como la de Atenea, que mide 2,18 metros. El número de teselas empleadas es “incontable”. En cada cuadrado de 25 por 25 centímetros se usaron de media de 1.243 de estas pequeñas piezas, algunas de milímetros para conseguir dar movimiento o sombras a las figuras.

Los arqueólogos consideran, en virtud de la diferencia en el número de piezas utilizadas en cada parte de la estancia, que no hubo un solo "pictor imaginarius" [diseñador], sino varios. También han descubierto que debajo de algunas zonas del gran mosaico se oculta otro con diferentes motivos. “Es como si al dueño de la villa no le gustase un primer resultado y ordenase que se elaborase otro encima diferente. El dinero no iba a resultar un problema”, bromea Miguel Ángel Valero.Y, en el centro de la estancia, una fuente ornamental de la que se conservan sus canalizaciones.

Detalla del mosaico que representa a Helena de Troya en el momento de ser raptada por Paris: el hecho costó una guerra.

¿Y qué representan las escenas? Los especialistas enumeran el mito de Enómao, Pélope e Hipodamia, dos Pantomimas, el Juicio de Paris y el Rapto de Helena, El cortejo dionisiaco y Thiasos marino.

De toda la superficie construida solo se ha excavado una mínima parte. “En ese espacio, además del increíble mosaico, hemos hallado más de 550 grandes fragmentos de esculturas, todas realizadas en mármol importado de Oriente y de Carrara [Italia]. Es el conjunto escultórico más amplio de toda Hispania, donde se incluyen figuras de Dionisios, Venus o los Dioscuros".

Figura en mármol hallada en la villa romana, una de las 50 que se exponen en la muestra 'Noheda, la imagen del poder en la antigüedad tardía' en Cuenca capital.

¿Y por qué desapareció y fue olvidado? Con la caída del Imperio romano, toda Hispania sufrió una rápida cristianización. Los nuevos habitantes utilizaron las estancias de la villa como lugar donde habitar. Las esculturas paganas fueron destruidas y lanzadas a un vertedero. Parte de ellas fueron usadas para elaborar polvo de mármol. Pero muchas pervivieron. De hecho, los arqueólogos las están montando como un puzle. Algunas ya han sido recuperadas y se pueden ver en la exposición "Noheda la imagen del poder", en la capital de la provincia.

“Ahora falta que podamos mostrar este yacimiento”, dice el alcalde de Villar de Domingo García. “Está todo casi preparado para abrirlo, además de un centro de interpretación que tenemos en el municipio. La idea es que los visitantes puedan disfrutar de esto, mientras ven cómo trabajan los arqueólogos”, añade Javier Parrilla, que no oculta que se está jugando el futuro de su pueblo. "Somos la España vaciada", admite.

De hecho, uno de los objetivos de la apertura es conseguir que los visitantes de la villa romana conozcan también el municipio a la que esta pertenece y no se desplacen a la cercana y siempre atractiva Cuenca. El Ayuntamiento y los especialistas que trabajan en la excavación han impartido cursos y realizado actividades con los vecinos para implicarlos en lo que puede ser su gran atracción turística y cultural. “Nos gustaría contar con ellos para todo, incluso para enseñarlo”, señala Valero, si bien Parrilla admite que su contratación “es muy difícil por problemas administrativos”. “Ya me gustaría a mí”, se lamenta el alcalde, “pero la legislación...”.

El mosaico del Cortejo dionisiaco tiene 10,80 metros de largo por 2,30 de ancho. Es el más dañado de todos los existentes, ya que fue sobre él donde entró el arado que permitió el descubrimiento de la villa. Representa al dios subido a una cuádriga dorada tirada por cuatro centauros músicos.

Fuentes del Gobierno regional han confirmado a EL PAÍS que "la apertura será cuanto antes". “Es algo único en el mundo. Cuando muestro las imágenes en los congresos internacionales [ha impartido conferencias por todo el mundo], los especialistas de otros países se quedan atónitos. Y eso que lo mejor está por venir, porque solo hemos excavado una mínima parte”, concluye Miguel Ángel Valero mientras se encoge de hombros y sonríe ampliamente. 

Fuentes: elpais.com | elpais.com (Fotos) | 9 de junio de 2019

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Comentario por Alicia M. Canto el martes

Ayer mañana ya eché en falta en tan buen reportaje que no se citara para nada en él a dos protagonistas principales de este estupendo hallazgo, cuya mención por justicia no debía de haber faltado (aunque, obviamente, no puede ser responsabilidad del periodista). Por eso añadí este comentario, que con la venia reproduzco aquí:

"El yacimiento se conocía más atrás, desde mediados de los 60. Pero sobre los soberbios mosaicos exhumados sobre todo desde 2005, el empeño por excavarlos del buen amigo Dimas Fernández-Galiano Ruiz (fallecido aún joven en 2015) fue fundamental, porque en aquellos años era Jefe del Servicio de Bienes Muebles, y de Monumentos, en el Instituto de Patrimonio Histórico Español, además del respeto que se le tenía  en Castilla-La Mancha, tras años dirigiendo el Museo de Guadalajara y luego excavando en sitios similares, como Carranque (Toledo). Nada mejor que leer esta sentida "Necrológica" que le dedicó M. Almagro Gorbea.

Pero creo que la justicia de al menos una mención debería hacerse también con otra persona a la que tampoco se cita en este (estupendo) reportaje de V. G. Olaya: el psiquiatra José Luis Lledó Sandoval que, intuyendo la importancia del lugar, lo adquirió en 2004, y movió todos los hilos posibles para que se excavara. Lo cuenta en su libro de 2007, reeditado en 2010, muy instructivo al respecto: Mosaico romano de Noheda (Cuenca): Su descubrimiento.

Cuique suum..."

Esta mañana el propio Vicente G. Olaya (Jefe de Cultura de El País) ha continuado la información sobre Noheda con otro reportaje, esta vez sobre el intrincado problema de si el hallazgo se denunció o no a tiempo, y, sobre todo, de si es justo o no el premio en metálico que quiere percibir el propietario del terreno.

El exdueño de la villa de Noheda reclama 49 millones ante el Supremo

El Tribunal Superior de Castilla-La Mancha respaldó en 2018 la expropiación del suelo rústico por 7.500 euros, pero dejó en el aire la valoración del yacimiento romano

Para este tema el periodista ha sido tan amable de recabar mi opinión. El asunto es complicado, ya que además el pasado febrero el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha anuló la tasación previa hecha por la Comisión de Valoración en 6 millones de euros, frente a los 49 nada menos que pedía el propietario, y los realmente míseros 7.500 € en que valoró la finca el Ayuntamiento. Como suele decirse, "ni tanto ni tan calvo".

Aparte de todo esto, un problema que me parece bastante preocupante, pero del que no se habla apenas, es el de, a la vista de la anunciada apertura al público del yacimiento (algo que aún parece lejano), y recordando los recientes robos de mosaicos en conjuntos arqueológicos parecidos, como los de Baños de Valdearados y La Olmeda, es el de si se va a poder garantizar la protección y seguridad del conjunto de la villa cuando se abra definitivamente al público.

Esto es algo que no debe ser tomado nada a la ligera por las autoridades competentes en Patrimonio, tratándose de unos tesoros musivarios de tal calibre, que el magnífico reportaje gráfico de El País deja en bastante justo lugar, y siendo aún mucho lo que queda por excavar.

Gracias por estar siempre pendiente, Sr. Caso, y saludos cordiales.

Comentario por Carmen L. el martes

Hay tantísimas cosas que hacer respecto al Patrimonio, a su conservación y seguridad y a su divulgación, que nos faltaran vidas para hacer la lista. Pero, calla, que es más importante quien se sienta con quien en el Parlamento y la carita guapa de los que siempre salen en la tele, aunque sea porque parece ser que estrenan novia.

Los reportajes que ha sacado el País me han dejado "ojiplática" y más siendo que algunas de mis correrías infantiles (y las de mis antepasados cercanos) fueron por esos pueblos "vaciados" de Cuenca. El estilo de los mosáicos, personalísimo y magnífico... y el soñar con lo que fue la Hispania de los siglos post-Imperiales, a la vista de la riqueza de sus "caritas guapas" de entonces, impagable. Gracias por darnos a conocer otros nombres importantes de este asunto, Dª Alicia. Intentaré hacer un post en mi blog personal (Mujerárbol) recopilando estas noticias.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el martes

De nada, Dra. Alicia. Se agradecen igualmente sus oportunos e interesantes comentarios, como siempre, pues siempre viene bien conocer más detalles sobre los restos de esta magnífica villa romana, y hacer justicia con aquellos que han favorecido que, hoy en día, podamos contemplar la posibilidad de su disfrute en todos los aspectos.

Un saludo 

Comentario por Alicia M. Canto el miércoles

Muchas gracias a ambos, por compartir que la justicia hacia quien lo merece nunca sobra.

Aprovecho ya para enlazar a otro reportaje sobre la villa de Noheda que publicó antes de ayer el diario 20 minutos, porque al final se dan algunos nuevos datos más.

No deja de tener gracia que la palabra "millonario" se cuele tantas veces en los titulares de prensa, se ve que es un buen gancho ;-)

Saludos.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos Hace 15 horas

Hijos de Roma: los habitantes de la villa de Cuenca más ostentosa de Hispania

Entrada a la aldea de Noheda, Cuenca, donde está la villa romana. / José Gómez

"¿Qué si me siento romano? ¡Yo soy católico, apostólico y romano! ¡Romano por partida doble soy yo!", bromea Federico, uno de los once habitantes de la pedanía conquense de Noheda, que depende el pueblo conquese de Villar Domingo García. A Federico le hemos pillado frente a la iglesia parroquial de Nuestra Señora, de la Asunción vigilando la evolución de un joven nogal. "Esa piedra junto a la Iglesia es romana. Todos tenemos cosas en nuestras casas, antiguamente se construía con lo que había y las piedras del yacimiento y estaban ya cortadas. Aquí si escarbas un poco sale un trozo de cerámica romana o una tesela (fragmento de mosaico)", dice señalando los alcorques de unos olmos recién plantados

"Toda la aldea está sobre una gran villa romana; la necrópolis está por allí y encima, en este cerro, hay restos íberos. Hay alguna moneda roñosa, pero poca cosa", dice mientras baja la mirada y se vuelve a su casa para hacer la comida a su mujer enferma. Federico Alcalde tiene 85 años y ha sido toda la vida maestro encuadernador en Cuenca. Es padre de ocho hijos y después de vender el piso "que le dio Franco" se ha vuelto a su pueblo, que casualmente está en el lugar donde se emplaza una la villa romana más ostentosa de toda la Hispania Romana. Un hecho que fascina a este anciano, que tiene un vicio confesable: buscador de tesoros "con licencia, ¿eh?"

Mosaico de la villa romana de Noheda, Cuenca. / José Gómez

Y sabe que los romanos ricos amaban la 'rurs in urbe' (el campo en la ciudad en latín), por lo que tiene claro que lo más jugoso está por desenterrar. También que tres poderosas ciudades romanas también son conquenses: Segóbriga, Valeria y Ercávica y que Noheda no está muy distante de esta última. Conoce al dedillo que la conquista de estas tierras llevada a cargo por Tiberio Sempronio Graco en el año 179 a.C., la romanización dejó sus huellas en Cuenca. La riqueza de la tierra, y las posibilidades de explotación económica fueron el móvil que condujo al pueblo romano hasta ellas. Pero vayamos por partes.

Federico Alcalde, maestro encuadernador y habitante de Noheda, Cuenca. / José Gómez

Hace la friolera de 17 siglos un misterioso noble romano, que algunos apuntas que podría ser el propio emperador Teodosio I de origen hispano, levantó una gigantesca hacienda rural. Diez años de excavaciones han permitido desenterrar el 5% del yacimiento y han sacado a la luz, de momento, el mayor mosaico figurativo del Imperio y una gran colección de esculturas de mármol con las principales divinidades clásica. Un lujo para un anciano buscador de tesoros. Y una potencial fuente de riqueza para este pequeño municipio de 225 habitantes que ve como se ha cerrado la escuela, se ha abandonado el cuartel de la Guardia Civil con sus familias con niños y donde la cercanía con Cuenca (15 minutos en coche) juega más en contra que a su favor. 

De la mano de Federico, conocemos a Agustina, casada con Andres, descendiente de los colonos de Noheda. Tanto que la familia sigue refiéndose inconscientemente a José Luis Lledó, un afamado psiquiatra que adueña el 50 % del pueblo "y las tierras hasta donde llega la vista", como "el amo". Noheda era en un principio tierras del Cabildo de Cuenca pero en la desamortización del siglo XIX lo compró un antepasado de Lledó. Como no podía ser de otra manera el rico galeno tenía el mosaico en su finca, lo descubrió porque se le enganchó un arado a uno de sus operarios en los años 80. El titular fue expropiado por el Ayuntamiento en 2013, reclama 48,9 millones de euros por el valor del yacimiento romano. Una comisión académica lo valoró en 2014 en seis millones, mientras que el municipio ofreció 7.500 euros por las cinco hectáreas de suelo rústico.

Agustina con Federico en Noheda, Cuenca. / José Gómez

Ahora todos quieren un pedazo de la hacienda de un romano inmensamente rico que tuvo su paraíso de 80 kilómetros cuadrados con edificaciones que ocupan 10 hectáreas. Un misterioso hombre que hace traer los mejores materiales del mundo conocido para decorar las estancias y ordena diseñar un gigantesco mosaico figurativo, que los expertos consideran que es el más grande del Imperio romano: 291 metros cuadrados de teselas elaboradas con los mármoles y piedras más preciados. Tesalas de hasta quince tamaños para simular proporciones. De oro y de cristal. Y toda la gama de colores y sus matices. Un virtuosismo que pocos podían costearse. 

Esta mañana en Noheda apenas hay vecinos. La pareja joven que vive con dos niñas en la parte alta están trabajando en Cuenca y el resto, están laborando en las viñas, una costumbre romana que perdura en esta serranía. El alcalde Javier Parrilla nos conduce hasta la villa. Lleva 20 años en el cargo por el Partido Popular y nos abre un yacimiento cerrado al público, porque se ha acabado para seguir haciendo catas en el yacimiento y desenterrando el tesoro que esconde el subsuelo. "Todo lo que se ha invertido aquí ha sido gracias a la Diputación. Ahora hemos conseguido una subvención de Fomento de 500.000 euros, pero para sacar esta Villa se necesitan millones", asegura. Parrilla, como el 80% de los habitantes de este pueblo tiene los ojos claros, dice que aquí  más que romanos con gallegos, de repoblación después de la Reconquista y es muy fuerte en el pueblo el apellido Carballo

Uno de los mosaicos de la villa romana de Noheda, Cuenca. / José Gómez

Parrilla habla como un arqueólogo explicando los impresionantes frescos del triclinum, una estancia de la casa romana que ocupa más de 700 metros cuando en las villas de Pompeya no llega a 50. El rictus político le sale cuando habla de Lledó y la reclamación millonaria por su expropiación: "La Ley de Patrimonio Histórico establece en su artículo 44 que el descubridor deberá comunicar a la Administración competente su descubrimiento en el plazo máximo de 30 días e inmediatamente cuando se trate de hallazgos casuales", alega. Como se descubrió en los años 80 y al no haber avisado en el plazo que marca la ley, no le correspondería el “premio”.

No fue hasta 2004 cuando las autoridades fueron conscientes del hallazgo. Ramón Villa, jefe de servicio de Patrimonio de la Junta, da su versión: “Lo encontraron y no hicieron nada. Se callaron. Es cierto que durante más de 20 años pararon la actividad agrícola en la finca, por lo que ha llegado hasta nosotros en buen estado, esto hay que reconocerlo, pero no dieron el aviso a que obliga la ley”. Ahora, el edificio permanece cerrado y el yacimiento parado por falta de financiación. 

El alcalde popular Javier Parrilla en el centro de interpretación de Villar, Cuenca. / José Gómez

Son las 16.00 En el Bar Goyo hay varios miembros de la Asociación Villa Romana de Noheda, que congrega a unas 50 personas del pueblo que se consideran "muy romanos". Están preparando las jornadas romanas que llevan en el pueblo ocho ediciones. Todos han participado en las excavaciones y relatan con pasión de arqueólogo sus descubrimientos. "Yo me había dedicado siempre a la limpieza y trabajar en el yacimiento como voluntaria se convirtió en mi pasión. Yo les preguntaba a los arqueólogos, y ¿por qué este mármol se limpia tan bien? Y me decían que porque era más caro. Hay treinta tipos de mármoles aquí, esto no tiene precedentes en ningún edificio del Imperio Romano". Lo relata María del Mar Arribas, una mujer que se siente orgullosa de haber encontrado una escultura de mármol blanco. "Isabel, la arqueólogo, me dijo: 'sácalo, tú'. Nunca lo olvidaré".

Ella, como Carmen Ballesteros, llevan una década formándose de manera autodidacta sobre Roma. Carmen se siente también muy afortunada por haber sacado mosaicos. "Con una postura malísima, tumbada en el suelo con un cepillito. Entonces no estaba el edificio construido y estábamos en el campo con sombrillas y luego con una carpa. Es una pena que solo se haya sacado el 5%, queda el edificio de recepciones, todas las estancias de la villa, solo hemos sacado una, las termas....", relata. Y es que a estas señoras no les falta vocabulario y tan pronto te hablan de la 'terra sigilata Hispánica', como de las teselas doradas o de los mitos de sus mosaicos que conocen al dedillo. 

María del Mar Arribas, en el centro de interpretación Villa de Noheda, Cuenca. / Jose Gómez

Ellas también forman parte de la comitiva que organiza las jornadas romas que trufan con obras satíricas de teatro. Todos claman para que la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha venga, de algún modo, a visitarles e inyecte dinero para poder abrir el mosaico al público y seguir descubriendo tesoros. "Es que aquí, señora, somos muy de Roma", afirman. Pues eso.

Fuente: lainformacion.com | 15 de junio de 2019

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos Hace 15 horas

Hijos de Roma: los habitantes de la villa de Cuenca más ostentosa de Hispania

Entrada a la aldea de Noheda, Cuenca, donde está la villa romana. / José Gómez

"¿Qué si me siento romano? ¡Yo soy católico, apostólico y romano! ¡Romano por partida doble soy yo!", bromea Federico, uno de los once habitantes de la pedanía conquense de Noheda, que depende el pueblo conquese de Villar Domingo García. A Federico le hemos pillado frente a la iglesia parroquial de Nuestra Señora, de la Asunción vigilando la evolución de un joven nogal. "Esa piedra junto a la Iglesia es romana. Todos tenemos cosas en nuestras casas, antiguamente se construía con lo que había y las piedras del yacimiento y estaban ya cortadas. Aquí si escarbas un poco sale un trozo de cerámica romana o una tesela (fragmento de mosaico)", dice señalando los alcorques de unos olmos recién plantados

"Toda la aldea está sobre una gran villa romana; la necrópolis está por allí y encima, en este cerro, hay restos íberos. Hay alguna moneda roñosa, pero poca cosa", dice mientras baja la mirada y se vuelve a su casa para hacer la comida a su mujer enferma. Federico Alcalde tiene 85 años y ha sido toda la vida maestro encuadernador en Cuenca. Es padre de ocho hijos y después de vender el piso "que le dio Franco" se ha vuelto a su pueblo, que casualmente está en el lugar donde se emplaza una la villa romana más ostentosa de toda la Hispania Romana. Un hecho que fascina a este anciano, que tiene un vicio confesable: buscador de tesoros "con licencia, ¿eh?"

Mosaico de la villa romana de Noheda, Cuenca. / José Gómez


Y sabe que los romanos ricos amaban la 'rurs in urbe' (el campo en la ciudad en latín), por lo que tiene claro que lo más jugoso está por desenterrar. También que tres poderosas ciudades romanas también son conquenses: Segóbriga, Valeria y Ercávica y que Noheda no está muy distante de esta última. Conoce al dedillo que la conquista de estas tierras llevada a cargo por Tiberio Sempronio Graco en el año 179 a.C., la romanización dejó sus huellas en Cuenca. La riqueza de la tierra, y las posibilidades de explotación económica fueron el móvil que condujo al pueblo romano hasta ellas. Pero vayamos por partes.


Federico Alcalde, maestro encuadernador y habitante de Noheda, Cuenca. / José Gómez


Hace la friolera de 17 siglos un misterioso noble romano, que algunos apuntas que podría ser el propio emperador Teodosio I de origen hispano, levantó una gigantesca hacienda rural. Diez años de excavaciones han permitido desenterrar el 5% del yacimiento y han sacado a la luz, de momento, el mayor mosaico figurativo del Imperio y una gran colección de esculturas de mármol con las principales divinidades clásica. Un lujo para un anciano buscador de tesoros. Y una potencial fuente de riqueza para este pequeño municipio de 225 habitantes que ve como se ha cerrado la escuela, se ha abandonado el cuartel de la Guardia Civil con sus familias con niños y donde la cercanía con Cuenca (15 minutos en coche) juega más en contra que a su favor. 

De la mano de Federico, conocemos a Agustina, casada con Andres, descendiente de los colonos de Noheda. Tanto que la familia sigue refiéndose inconscientemente a José Luis Lledó, un afamado psiquiatra que adueña el 50 % del pueblo "y las tierras hasta donde llega la vista", como "el amo". Noheda era en un principio tierras del Cabildo de Cuenca pero en la desamortización del siglo XIX lo compró un antepasado de Lledó. Como no podía ser de otra manera el rico galeno tenía el mosaico en su finca, lo descubrió porque se le enganchó un arado a uno de sus operarios en los años 80. El titular fue expropiado por el Ayuntamiento en 2013, reclama 48,9 millones de euros por el valor del yacimiento romano. Una comisión académica lo valoró en 2014 en seis millones, mientras que el municipio ofreció 7.500 euros por las cinco hectáreas de suelo rústico.


Agustina con Federico en Noheda, Cuenca. / José Gómez


Ahora todos quieren un pedazo de la hacienda de un romano inmensamente rico que tuvo su paraíso de 80 kilómetros cuadrados con edificaciones que ocupan 10 hectáreas. Un misterioso hombre que hace traer los mejores materiales del mundo conocido para decorar las estancias y ordena diseñar un gigantesco mosaico figurativo, que los expertos consideran que es el más grande del Imperio romano: 291 metros cuadrados de teselas elaboradas con los mármoles y piedras más preciados. Tesalas de hasta quince tamaños para simular proporciones. De oro y de cristal. Y toda la gama de colores y sus matices. Un virtuosismo que pocos podían costearse. 

Esta mañana en Noheda apenas hay vecinos. La pareja joven que vive con dos niñas en la parte alta están trabajando en Cuenca y el resto, están laborando en las viñas, una costumbre romana que perdura en esta serranía. El alcalde Javier Parrilla nos conduce hasta la villa. Lleva 20 años en el cargo por el Partido Popular y nos abre un yacimiento cerrado al público, porque se ha acabado para seguir haciendo catas en el yacimiento y desenterrando el tesoro que esconde el subsuelo. "Todo lo que se ha invertido aquí ha sido gracias a la Diputación. Ahora hemos conseguido una subvención de Fomento de 500.000 euros, pero para sacar esta Villa se necesitan millones", asegura. Parrilla, como el 80% de los habitantes de este pueblo tiene los ojos claros, dice que aquí  más que romanos con gallegos, de repoblación después de la Reconquista y es muy fuerte en el pueblo el apellido Carballo


Uno de los mosaicos de la villa romana de Noheda, Cuenca. / José Gómez


Parrilla habla como un arqueólogo explicando los impresionantes frescos del triclinum, una estancia de la casa romana que ocupa más de 700 metros cuando en las villas de Pompeya no llega a 50. El rictus político le sale cuando habla de Lledó y la reclamación millonaria por su expropiación: "La Ley de Patrimonio Histórico establece en su artículo 44 que el descubridor deberá comunicar a la Administración competente su descubrimiento en el plazo máximo de 30 días e inmediatamente cuando se trate de hallazgos casuales", alega. Como se descubrió en los años 80 y al no haber avisado en el plazo que marca la ley, no le correspondería el “premio”.

No fue hasta 2004 cuando las autoridades fueron conscientes del hallazgo. Ramón Villa, jefe de servicio de Patrimonio de la Junta, da su versión: “Lo encontraron y no hicieron nada. Se callaron. Es cierto que durante más de 20 años pararon la actividad agrícola en la finca, por lo que ha llegado hasta nosotros en buen estado, esto hay que reconocerlo, pero no dieron el aviso a que obliga la ley”. Ahora, el edificio permanece cerrado y el yacimiento parado por falta de financiación. 


El alcalde popular Javier Parrilla en el centro de interpretación de Villar, Cuenca. / José Gómez


Son las 16.00 En el Bar Goyo hay varios miembros de la Asociación Villa Romana de Noheda, que congrega a unas 50 personas del pueblo que se consideran "muy romanos". Están preparando las jornadas romanas que llevan en el pueblo ocho ediciones. Todos han participado en las excavaciones y relatan con pasión de arqueólogo sus descubrimientos. "Yo me había dedicado siempre a la limpieza y trabajar en el yacimiento como voluntaria se convirtió en mi pasión. Yo les preguntaba a los arqueólogos, y ¿por qué este mármol se limpia tan bien? Y me decían que porque era más caro. Hay treinta tipos de mármoles aquí, esto no tiene precedentes en ningún edificio del Imperio Romano". Lo relata María del Mar Arribas, una mujer que se siente orgullosa de haber encontrado una escultura de mármol blanco. "Isabel, la arqueólogo, me dijo: 'sácalo, tú'. Nunca lo olvidaré".

Ella, como Carmen Ballesteros, llevan una década formándose de manera autodidacta sobre Roma. Carmen se siente también muy afortunada por haber sacado mosaicos. "Con una postura malísima, tumbada en el suelo con un cepillito. Entonces no estaba el edificio construido y estábamos en el campo con sombrillas y luego con una carpa. Es una pena que solo se haya sacado el 5%, queda el edificio de recepciones, todas las estancias de la villa, solo hemos sacado una, las termas....", relata. Y es que a estas señoras no les falta vocabulario y tan pronto te hablan de la 'terra sigilata Hispánica', como de las teselas doradas o de los mitos de sus mosaicos que conocen al dedillo. 


María del Mar Arribas, en el centro de interpretación Villa de Noheda, Cuenca. / Jose Gómez


Ellas también forman parte de la comitiva que organiza las jornadas romas que trufan con obras satíricas de teatro. Todos claman para que la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha venga, de algún modo, a visitarles e inyecte dinero para poder abrir el mosaico al público y seguir descubriendo tesoros. "Es que aquí, señora, somos muy de Roma", afirman. Pues eso.

Fuente: lainformacion.com | 15 de junio de 2019

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