La arqueología descubre propagación de enfermedades infecciosas desde hace 4.000 años

Una nueva investigación bioarqueológica de una candidata al doctorado de la Universidad de Otago ha demostrado cómo ciertas enfermedades infecciosas podían propagarse hace 4.000 años, al tiempo que ha puesto de relieve los peligros de dejar que esas enfermedades se propaguen.

 

El pian –una infección causada por la misma clase de bacterias responsable de la sífilis (Treponema pallidum)- es una enfermedad infantil que causa lesiones cutáneas altamente infecciosas. Se transmite por contacto de persona a persona y, en casos avanzados, puede dejar a los afectados con una severa deformación de los huesos. Aunque es fácilmente curable en sus primeras etapas, las desfiguraciones óseas son irreversibles.

 

La enfermedad ha sido erradicada en gran parte del mundo, pero todavía prevalece en el Pacífico occidental y afecta a unas 30.000 personas. Un intento mundial anterior de erradicar esta enfermedad tropical fracasó en el último momento en la década de 1950 y un nuevo intento se vio frenado por el brote de la COVID-19, según la candidata al doctorado en Anatomía de la Universidad de Otago, Melandri Vlok (izquierda).

 

Foto: Nódulos en el codo como resultado de una infección bacteriana de  'Treponema pertenue'.

Su investigación, publicada en Bioarchaeology International, utiliza la arqueología para arrojar luz sobre la propagación de enfermedades cuando diferentes poblaciones humanas interactúan por primera vez. Su interés específico está en lo que ella llama la "zona de fricción", allí donde los antiguos agricultores se encontraron con cazadores y recolectores.

 

En 2018 viajó a Vietnam para estudiar los restos óseos del yacimiento arqueológico de Man Bac. Situado en la provincia de Ninh Bình, en el norte del país, Man Bac fue excavado en 2005 y 2007 y ha proporcionado un tesoro de información a los arqueólogos gracias a su papel durante la transición de la etapa de cazadores-recolectores a la agricultura en el sudeste asiático continental.

 

Alojados actualmente en el Instituto de Arqueología de Hanoi, esos restos óseos están bien estudiados, pero no fueron nunca analizados en busca de pruebas de pian, dice la Sra. Vlok.

 

Su supervisora en Otago, la renombrada bioarqueóloga Hallie Buckley  (izquierda), había visto lo que ella pensaba que podían ser síntomas de pian en una fotografía de los restos de Man Bac. La profesora Buckley viajó con la Sra. Vlok, y, junto con un apasionado equipo de expertos de Vietnam, confirmaron sus sospechas. Más tarde, Vlok encontró un segundo ejemplo de la enfermedad.

 

Esto fue significativo, ya que el yacimiento de Man Bac data de hace 4.000 años. Hasta ahora, no había evidencia fuerte de pian en el Asia prehistórica.

La investigación de sugiere que el pian se introdujo entre los cazadores-recolectores de la actual Vietnam a través de una población agrícola que se desplazó al sur de China. Esos grupos de cazadores-recolectores descendían de los primeros pueblos que salieron de África y entraron en Asia, los cuales también acabaron habitando en Nueva Guinea, las Islas Salomón y Australia.

 

Los agricultores habían estado en China durante al menos 9.000 años, pero no fue hasta hace unos 4.000 años que introdujeron la agricultura en el sudeste asiático. Es posible que este movimiento de personas trajera enfermedades, incluyendo el pian, al mismo tiempo.

 

Vlok dice que el tiempo que ha existido esta enfermedad en la región es relevante a la hora de abordar lo difícil que ha sido erradicarla.

Excavaciones en el yacimiento de Man Banc, Vietnam. Universidad de Otago.

"Esto importa, porque conocer más sobre esta infección y su evolución cambia la forma en que entendemos la relación que la gente tiene con ella. Nos ayuda a entender por qué es tan difícil de erradicar. Si ha estado con nosotros miles de años, probablemente se ha desarrollado para encajar muy bien con los humanos", dice Vlok.

 

"La pandemia de COVID-19 de este año ha centrado la atención de la gente en las enfermedades infecciosas, y hay lecciones que aprender del pasado", agrega.

 

"Una arqueología como esta es la única manera de documentar cuánto tiempo una enfermedad ha estado con nosotros y se ha adaptado en nuestro seno. Hoy entendemos, respecto a la COVID-19, lo fantástico que es que tal infección se adapte a los humanos. Y la 'Treponema' ha estado con nosotros durante mucho más tiempo".

 

"Ello nos demuestra lo que sucede cuando no tomamos medidas contra estas enfermedades. Es una lección de lo que las enfermedades infecciosas pueden hacer a una población si dejas que se propaguen ampliamente. Resalta la necesidad de intervenir, porque a veces estas enfermedades son muy buenas a la hora de adaptarse y extenderse entre nosotros".

Fuentes: noticiasdelaciencia.com | eurekalert.com | 26 de septiembre de 2020

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