El primer beso registrado de la humanidad ocurrió en Mesopotamia hace 4.500 años, afirma un nuevo estudio

Tablilla de arcilla de Mesopotamia fechada alrededor de 1800 a. C., en la que se muestra a una pareja besándose. El original se conserva en el Museo Británico. FOTO: EL MUSEO BRITÁNICO/CC BY-SA 4.0

Investigaciones recientes han planteado la hipótesis de que la evidencia más temprana de besos de labios humanos se originó en una ubicación geográfica muy específica en el sur de Asia hace 3500 años, desde donde se pudo haber propagado a otras regiones, acelerando simultáneamente la propagación del virus del herpes simple 1.

Pero según el Dr. Troels Pank Arbøll y la Dra. Sophie Lund Rasmussen, quienes en un nuevo artículo en la revista Science se basan en una variedad de fuentes escritas de las primeras sociedades mesopotámicas, besar ya era una práctica bien establecida hace 4.500 años en el medio Oriente. Y probablemente mucho antes, trasladando la documentación más antigua para retroceder 1.000 años en comparación con lo que se reconocía previamente en la comunidad científica.

"En la antigua Mesopotamia, que es el nombre del lugar de las primeras culturas humanas que existieron entre los ríos Éufrates y Tigris, en los actuales Irak y Siria, la gente escribía en escritura cuneiforme en tablillas de arcilla. Muchos miles de ellas han sobrevivido hasta nuestros días y contienen claros ejemplos de que besarse era considerado parte de la intimidad romántica en la Antigüedad, así como que besarse podía ser parte de las relaciones de amistad y de las relaciones familiares”, dice el Dr. Troels Pank Arbøll (izquierda), experto en Historia de la medicina en Mesopotamia. "Por lo tanto, besarse no debe considerarse como una costumbre que se originó exclusivamente en una sola región y se extendió desde allí, sino que parece haber sido practicada en múltiples culturas antiguas durante varios milenios".

La Dra. Sophie Lund Rasmussen (derecha) agrega: "De hecho, la investigación sobre los bonobos y los chimpancés, los parientes vivos más cercanos a los humanos, ha demostrado que ambas especies también se besan, lo que puede sugerir que la práctica de besar es un comportamiento fundamental en los humanos, y ello explica el porqué se puede encontrar en todas las culturas".

El Dr. Rasmuseen añade que "las primeras referencias a los besos ocurren en narraciones mitológicas sobre el comportamiento y las acciones de los dioses. Solo un poco más tarde (especialmente a principios del segundo milenio a. C.) encontramos referencias claras a los besos en documentos privados”.

Según relata el estudio, la primera vez que se mencionó al beso, de carácter sexual, fue en el texto mitológico "Cilindro de Barton", escrito en sumerio hace entre 4.350 y 4.500 años. El experto cuenta, de acuerdo al diario El País de España, que en dicho manuscrito se puede leer lo siguiente:

“Aquellos días son ciertamente días lejanos. Aquellas noches son en verdad noches lejanas. Aquellos años son ciertamente años lejanos. La tormenta rugió, los relámpagos destellaron. En la zona sagrada de la ciudad de Nippur, la tormenta rugía, los relámpagos centelleaban. El Cielo habló con la Tierra. La Tierra habló con el Cielo. Con la diosa ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor del dios Enlil, con Ninhursag, con la ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor de Enlil, con Ninhursag, tuvo relaciones sexuales. Él la besó. El semen de siete mellizos él embarazó en su vientre”.

Dicho texto es un milenio anterior a los poemas sagrados hindúes que hablaban de juntar los labios como en el Atharva Veda, que usaban la expresión "oler con los labios". Entonces, de ahí en adelante, aparecieron mil menciones de un sinfín de tipos de besos.

Una página del Atharva Veda Samhita 

Besar como potencial transmisor de enfermedades

Además de su importancia para el comportamiento social y sexual, la práctica de besar puede haber desempeñado un papel no intencional en la transmisión de microorganismos, lo que podría causar la propagación de virus entre los humanos.

Sin embargo, la sugerencia de que el beso puede considerarse un disparador biológico repentino detrás de la propagación de patógenos particulares es más dudosa. La propagación del virus del herpes simple 1, que los investigadores han sugerido que podría haberse acelerado con la introducción del beso, es un buen ejemplo: "Existe un corpus sustancial de textos médicos provenientes de Mesopotamia, algunos de los cuales mencionan una enfermedad con síntomas que recuerdan al virus del herpes simple 1", comenta el Dr. Arbøll.

Agrega que los textos médicos antiguos fueron influenciados por una variedad de conceptos culturales y religiosos y, por lo tanto, se debe enfatizar que no se pueden leer al pie de la letra.

"Sin embargo, es interesante notar algunas similitudes entre la enfermedad conocida como 'bu'shanu' en los textos médicos antiguos de Mesopotamia y los síntomas causados ​​por las infecciones por herpes simple 1. La enfermedad de 'bu'shanu' se localizaba de modo principal en o alrededor de la boca y la garganta, y los síntomas incluían vesículas dentro o alrededor de la boca, que es uno de los signos dominantes de infección por herpes".

"Si la práctica de besar estaba muy extendida y bien establecida en una variedad de sociedades antiguas, los efectos de besarse, en términos de transmisión de patógenos, probablemente debió haber sido más o menos constante", dice el Dr. Rasmussen.

El Dr. Arbøll y el Dr. Rasmussen concluyen que los resultados futuros que surjan de la investigación del ADN antiguo, que inevitablemente conducirán a discusiones sobre desarrollos históricos complejos e interacciones sociales, tal como el acto de besarse como impulsor de la transmisión temprana de enfermedades, lo que significa que se beneficiará de un enfoque interdisciplinario.

Fuentes: University of Copenhagen | 13.cl/smart13 | 18 de mayo de 2023

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