El análisis del suelo de una tumba infantil proporciona claves sobre el periodo Mesolítico en Finlandia

Representación artística de la tumba infantil excavada en Majoonsuo, Finlandia. Crédito: Tom Bjorklund.

Una excepcional excavación de un cementerio de la Edad de Piedra fue llevada a cabo en Majoonsuo, en el municipio de Outokumpu, en el este de Finlandia, la cual proporcionó fragmentos microscópicos  de plumas de aves, pelos de canes y pequeños mamíferos, así como fibras vegetales. 

Los hallazgos obtenidos a través del análisis del suelo son únicos, ya que la materia orgánica se conserva mal en el suelo ácido de Finlandia. El estudio, dirigido por la arqueóloga Tuija Kirkinen (izquierda), tenía como objetivo investigar cómo estos materiales de origen vegetal y animal, altamente degradados, podrían rastrearse a través del análisis del suelo.

En Finlandia, durante la Edad de Piedra, los difuntos eran enterrados principalmente en fosas. En tumbas finlandesas de la Edad de Piedra se ha conservado poca materia orgánica de los objetos hechos por el hombre, pero se sabe, sobre la base de lugares de entierro en regiones circundantes, que los objetos hechos de huesos, dientes y cuernos, así como pieles y plumas, se colocaban en las tumbas.

Un par de dientes y puntas de flecha encontrados en la tumba

Mapa: Ubicación de Majoonsuo.

El equipo de Servicios Arqueológicos de Campo de la Agencia del Patrimonio de Finlandia examinó el yacimiento en 2018, ya que se consideró que estaba en riesgo de destrucción. El lugar del entierro estaba ubicado debajo de un camino de grava y arena en un bosque, con la parte superior de la tumba parcialmente expuesta. El sitio fue originalmente descubierto por el intenso color de su rojo ocre. El ocre rojo, o suelo arcilloso rico en hierro, se ha utilizado no solo en los entierros sino también en el arte rupestre de todo el mundo.

Durante la excavación arqueológica en el lugar, solo se encontraron algunos dientes del difunto, cuyo análisis muestra que pertenecían a un niño de entre 3 y 10 años. Además, en la tumba se encontraron dos puntas de flechas transversales hechas de cuarzo y otros dos posibles objetos de cuarzo. Según la forma de las puntas de flecha, y la datación del nivel de la costa, se puede estimar que el entierro tuvo lugar en el período Mesolítico de la Edad de Piedra, aproximadamente 7.500 años a.C.

Lo que hizo que la excavación fuera excepcional fue la preservación casi completa del suelo que se originó en la tumba. Se recogieron un total de 65 bolsas de muestra del mismo con un peso de entre 0,6 y 3,4 kilogramos, además de las cuales se tomaron muestras de comparación del exterior de la fosa. El suelo se analizó en el laboratorio de arqueología de la Universidad de Helsinki, donde se separó la materia orgánica de las muestras utilizando agua. De esta manera, las fibras y pelos expuestos fueron identificados con la ayuda de microscopía de luz transmitida y electrónica.

Los fragmentos de plumas más antiguos encontrados en Finlandia

De las muestras del suelo se identificaron un total de 24 fragmentos microscópicos (0,2–1,4 mm) de plumas de aves, la mayoría de los cuales se originaron en el plumón. Siete bárbulas fueron identificadas como el plumón de un ave acuática (Anseriformes). Estos son los fragmentos de plumas más antiguos jamás encontrados en Finlandia. Aunque el origen del plumón es imposible de precisar con certeza, puede provenir de ropa hecha con pieles de aves acuáticas, tal como una parka o un anorak. También es posible que el niño estuviera acostado en una cama de plumas.


Además del plumón de ave acuática, se identificó un fragmento de pluma de halcón (Falconidae). Puede haber sido originalmente parte del emplumado unido a los segmentos de madera de las puntas de flechas o, por ejemplo, de las plumas utilizadas para decorar la prenda.


El lugar de la tumba infantil en Majoonsuo, Finlandia. Crédito: Kristiina Mannermaa


Pelos de perro o lobo

Además de las plumas, se identificaron 24 fragmentos de pelos de mamíferos, con una longitud de 0,5 a 9,5 mm. La mayoría de ellos estaban muy degradados, por lo que no fue posible identificarlos. Los mejores descubrimientos fueron los tres pelos de un can encontrados en el fondo de la tumba. Los pelos también pueden tener su origen, por ejemplo, en el calzado de piel de lobo o de perro, si bien es igualmente posible que un perro estuviera a los pies del niño.


“Se han encontrado perros enterrados con los difuntos, por ejemplo, en Skateholm, un famoso lugar de entierro en el sur de Suecia que data de hace unos 7.000 años”, dice la profesora Kristiina Mannermaa (derecha).


“El descubrimiento realizado en Majoonsuo es sensacional, aunque no queden más que pelos del animal o animales, ni siquiera dientes. Tampoco sabemos si era un perro o un lobo”, dice, y agrega: “Sin embargo, el método utilizado demuestra que se pueden encontrar rastros de piel y plumas incluso en tumbas de hace varios miles de años, incluso en Finlandia”.

Una imagen de microscopio electrónico de un posible pelo de un can. Crédito: Tuija Kirkinen.

Lo que sí fue posible identificar es un puñado de pelos pertenecientes a pequeños mamíferos. Es muy posible que sean de naturaleza secundaria, es decir, no colocados intencionalmente en la tumba. Sin embargo, es factible que pieles de topo se utilizaran en tiempos prehistóricos. Por ejemplo, la piel del topo europeo se ha venido considerando un bien valioso.


También se encontraron tres fragmentos de fibras vegetales, las cuales se conservan particularmente mal en el suelo ácido de Finlandia. Las fibras eran lo que se conoce como fibras bastas, lo que significa que proceden, por ejemplo, de sauces o de ortigas. En ese momento, el objeto del que formaban parte pudo haber sido una red que se usaba para pescar, un cordón que se usaba para atar la ropa o un manojo de cuerdas. Por el momento, solo se conoce en Finlandia otro descubrimiento de fibra basta que se remonta al periodo Mesolítico: la famosa red Antrea (derecha) que se exhibe en el Museo Nacional de Finlandia, entrelazada con fibras de sauce.


En el estudio se desarrolló una técnica de separación de fibras que ya se está aplicando en investigaciones posteriores. El proyecto ha demostrado el gran valor informativo de los suelos extraídos de yacimientos arqueológicos. El mismo forma parte del proyecto financiado por ERC titulado Animals Make Identities, dirigido por Kristiina Mannermaa.


El estudio fue publicado enPlosONE. Además de Kirkinen y Mannermaa, contribuyeron al estudio Olalla López-Costas y Antonio Martínez Cortizas del grupo de investigación EcoPast de la Universidad de Santiago de Compostela, Sanna P. Sihvo , Hanna Ruhanen y Reijo Käkelä, de la Unidad de Lipidómica de la Universidad de Helsinki (HiLIPID), Marja Ahola y Johanna Roiha, de la disciplina de arqueología de la Universidad de Helsinki, Jan-Erik Nyman , Esa Mikkola y Janne Rantanen, de la unidad de Servicios Arqueológicos de Campo de la Agencia del Patrimonio de Finlandia y Esa Hertellde los museos de la ciudad de Lappeenranta.

Fuentes: Universidad de Helsinki | eurekalert.org |  3 de noviembre de 2022

 

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