Arqueólogos israelíes encuentran nuevas pistas sobre aspectos dietéticos, funerarios y rituales, de la cultura Natufiense

Restos esqueléticos de hace 13.000 años, encontrados en la Cueva Raqefet, con indicios de rituales funerarios elaborados. Foto cortesía de Dani Nadel.

 

Fuente: Haaretz | Ran Shapira| 23 de enero de 2014 (Traducción de G.C.C. para Terrae Antiqvae)

 

Los hombres de la cultura Natufiense, en el antiguo Israel, no sólo enterraban a sus muertos con flores. Al parecer, también tenían una cultura avanzada en la utilización de las plantas, no sólo para el consumo, sino igualmente en los rituales que llevaban a cabo.

 

La evidencia más temprana del uso de lechos con flores en enterramientos, hace unos 13.700 años, fue hallada en la Cueva Raqefet, en el Monte Carmelo, el verano pasado. En cuatro tumbas diferentes del periodo Natufiense, que data entre 13.700 a 11.700 años atrás, docenas de restos de salvia y otras especies de menta fueron encontradas bajo esqueletos humanos.

 

Ahora, el profesor Dani Nadel (izquierda), de la Universidad de Haifa, y sus colegas, argumentan que el empleo de plantas en la Cueva Raqefet fue mucho más amplio que su utilización sólo en rituales funerarios. En un artículo publicado en Journal of Anthropological Arqueology describen, a partir del análisis de los fitolitos encontrados en la cueva, cómo los habitantes de la época, en el Monte Carmelo, procesaban granos y utilizan plantas en su vida cotidiana.

 

Dichos habitantes de la Cueva Raqefet formaban parte de la cultura Natufiense, la cual existió, como se ha mencionado, en el Medio Oriente entre hace 15.000 y 11.500 años. (La cultura Natufiense se llama así por arroyo Natuf, a 15 kilómetros al noreste de la ciudad israelí de Lod, que es el lugar en el que sus restos fueron descubiertos por primera vez).

 

Los Natufienses se cree que fueron los primeros seres humanos que abandonaron el nomadismo y se establecieron en lugares permanentes. Ellos también están entre los primeros grupos conocidos que construyeron cementerios, espacios concretos en los que enterraron a sus muertos a lo largo de generaciones. Y en el que, evidentemente, tomaban la 'cena final'.

 

Comer hierbas

La Cueva de Raqefet fue un lugar de enterramiento: 29 esqueletos de bebés, niños y adultos, fueron descubiertos en su interior tras las excavaciones realizadas entre 2004 y 2011. Los investigadores también encontraron cerca de 100 dispositivos tallados en el fondo rocoso en diferentes formas y tamaños, desde pequeños agujeros de 2 a 5 centímetros de ancho a cazoletas de diverso tamaño, así como pequeños cuencos y morteros.

 

 

Foto: Muestras de fitolitos halladas en la cueva.

 

Algunos de estos agujeros se utilizaron para hacer comida, sobre todo para moler o machacar cereales, según creen los científicos sobre la base de las muestras de fitolitos tomadas de las tumbas, de los morteros y de otros lugares dentro y alrededor de la cueva.

 

Los fitolitos son partículas silíceas microscópicas formadas por las plantas que continúan existiendo mucho después de que las mismas se descomponen. Sus distintas morfologías permiten a los científicos identificar los tipos de plantas que los hombres de las cavernas utilizaron hace miles de años.

 

Las mayores concentraciones de fitolitos fueron hallados en sedimentos relacionados con la actividad humana, dicen Robert C. Power (izquierda), del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, y Arlene M. Rosen (derecha), del Departamento de Antropología de la Universidad de Texas, Austin.

 

La principal categoría de plantas hallada en la cueva eran gramíneas. Al igual que el hombre moderno, los natufienses evidentemente comían semillas de trigo y cebada, así como semillas de hierbas más pequeñas que no se utilizan hoy en día para el consumo. Por supuesto, las especies de plantas que son la fuente de los fitolitos no siempre pueden ser claramente identificadas.

 

De particular interés fueron los fitolitos extraídos de sedimentos cerca del abdomen de dos de los humanos enterrados en la cueva. Nadel y sus colegas creen que pueden representar una comida ofrecida a los muertos, o bien su dieta.

 

Foto: Porcentajes de fitolitos hallados en la tumba nº 18  

 

Las semillas de hierbas de pequeño tamaño pudieron haber sido consumidas en la Cueva Raqefet como un alimento importante: posiblemente ellas sirvieron como una especie de "comida final". Esta idea sería coherente con otro hallazgo del mismo sitio, en el que los habitantes del Carmelo celebraban velatorios con carne de animales, especialmente gacela, después de enterrar a sus muertos.

 

Se constataron otros actos simbólicos en la cueva, tales como el establecimiento losas alargadas cerca de la cabeza de los muertos, y la colocación horizontal de piedras planas por encima de varias tumbas.

 

Con las flores de algunas de las tumbas y con las ofrendas de plantas a los muertos, una imagen más detallada de la conducta ritual y simbólica, respecto a los enterramientos de hace unos 13.000 años, está ahora emergiendo.

 

Post de Terrae Antiqvae relacionado:

* Las tumbas más antiguas decoradas con flores tienen 13.000 años (03/07/2013)

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