El río Guadiana a su paso por Mérida

Vía: extremadura al dí@ | Carmelo Arriba Pérez| 2 de abril de 2011

 

El viandante que sube por la Calle Puente se encuentra con una reproducción del dintel encontrado en el mausoleo tardorromano del liberto y augustal Gaius Iulius Successianus, de la época de Galieno (253-268 d.C.) excavado en 1994 junto a la Casa del Anfiteatro de Mérida, por los arqueólogos del Consorcio, Félix PalmaAna Bejarano. El análisis de este dintel permite confirmar, a simple vista, la denominación de Ana, para el río Guadiana y Barraeca, para el Albarregas, y sugerir la existencia de un antiguo santuario federal vetón,  cercano a la confluencia de ambos ríos, en  la de zona "El Calvario". Este sentido de "confluencia" es aprovechado  en una exposición "Ana-Barraeca" realizada por el Consorcio en febrero-marzo de 1998, aprovechando este hecho con el simbolismo de "Mérida, Confluencia de Culturas", y en la que a través de los hallazgos arqueológicos se va siguiendo una persistencia, a través del tiempo, de  la vida urbana.


Las palabras en griego, del senador Dion Casio «...acabada esta  guerra (la Cántabra), Augusto licenció a los más veteranos de sus soldados, y les permitió (y usa en su escrito la palabra "ktísai") "fundar"  una ciudad en Lusitania y llamarla Augusta Emerita...», [1] han constituido la base por la que, desde siempre, se ha considerado ese año 25  a.C. como la fecha inicial de la fundación de Mérida. Sin embargo no era creíble que un lugar tan estratégico y bien situado, como era la confluencia de estos dos ríos estuviera despoblado.

Así lo hace constar, y cada día los argumentos de los investigadores aportan más pruebas, Alicia M. Canto. Uno de estos argumentos se basa en la evolución del sentido cambiante que la palabra griega "ktísai" -que aparece en el escrito de Dion Casio- ha tenido, ya que su significado original era fundar "ex novo", sin nada preexistente con anterioridad -una ciudad-, y cuyo contexto fue evolucionando, para convertirse en "construir, edificar", con un sentido más cercano incluso al que tiene la palabra "remodelar", lo que da por supuesto la existencia anterior de una población actuando sobre ella y creando algo nuevo partiendo de lo ya preexistente, vocablo que implica, sin duda, la posible existencia de algún tipo de población, antes de esa fecha, en ese lugar, aspecto este que tendría su confirmación en el mismo vocabulario utilizado por Dion Casio, ya que cuando habla de las colonias fundadas por Augusto en Hispania en el año 16-15 a.C. [2] dice: "como en Galia, "fundó" muchas ciudades", y no usa la palabra "ktísai", "fundar", sino el término "apoikítso", verbo que sí está unido al significado romano de "colonia, colonizar", y que sin embargo no utilizó al hablar de la fundación de Mérida.

Esta introducción, quizás algo engorrosa para el no muy ducho en historia y en semántica [3], es necesaria no sólo para ampliar el conocimiento sobre los orígenes de esta ciudad, sino porque la existencia de una población anterior, posiblemente de origen vetón, es la clave que nos va a dar la pauta para descubrir el significado del nombre de los dos ríos que circundan la ciudad, el Guadiana y el Albarregas.

Río Albarregas a su paso por un puente romano en Mérida. Se puede ver el acueducto de Los Milagros de fondo.

El origen de los nombres de los ríos que rodean la ciudad, como si de un abrazo acuático se tratara, ha estimulado la imaginación de muchos a la búsqueda de un significado que arrojara luz sobre ambas denominaciones. Del río Anas, se pensó el algún momento, con más fantasía que datos, que incluso podría  tratarse de un nombre originado por la presencia de múltiples patos en su curso -"Anas" en latín es pato-, de ahí que el Wadi-Anas, en esta mezcla de idiomas que nos ha llegado hasta la actualidad de árabe y (supuestamente) latín, querría decir: el "río de los patos".

Su afluente de raro nombre, Albarregas, parecía constituir una palabra todavía más cargada de resonancias árabes, Al-barregas, y así se dio por mucho tiempo como de tal origen, sin saber exactamente cuál podría ser el significado de tan extraña denominación. Se cree en la actualidad que tal nombre está asociado a una de las palabras hispanas sin origen claro, que significaría "barro", y que describiría el cauce, habitualmente escaso de agua, y por lo tanto fangoso, como es el del Albarregas. A su vez, de esta manera se desestima, como han insinuado algunos investigadores, que el nombre del río fuera puesto por los fundadores romanos denominándolo "Alba regia", como recuerdo de esta ciudad.

Fuente: Alicia M. Canto, 'Anabaraecus y confluencias divinas en Mérida: un mausoleo excepcional'. © Foto V. Novillo-Consorcio de Mérida, en MM 1997 lám. 43a

El hallazgo de un dintel, en un estilo tosco, en la necrópolis instalada en el área de la Casa del Anfiteatro, en el que aparecen un viejo y un joven con el nombre de Ana y Barraeca al lado de cada uno de ellos, significó la revisión de ciertas interpretaciones, como la de una moneda, un as, en la que en una parte aparece la cabeza de un anciano barbado rodeado por la inscripción, "Permissu Caesaris Augusti", que tiene ante su boca un ánfora de la que fluye agua, y que se había interpretado por Sileno [4], el sátiro dios de la embriaguez, y que ahora se sabe correspondería a una alegoría referida al río Ana, en la otra cara de la moneda se representa la conocida iconografía de la Puerta de Mérida. Y nos define que el nombre original del  río era Ana, no "Anas" como ha sido denominado durante muchísimo tiempo.

Foto

Las abundantes inscripciones votivas [5] estudiadas, encontradas en lugares termales o con abundancia de agua, nos indican que estos nombres hacen referencia a ciertas divinidades acuáticas, como las que se encontraron en Orense en el Yacimiento de la "Casa dos Fornos". Y nos hablan de la amplia distribución geográfica, al menos en el oeste hispano, de esta denominación y su origen, debido a pueblos prerromanos y la asimilación romana de tales divinidades:


                                                               REVVE.AN
                                                               ABARAEGO
                                                               T.FLA+VIVS
                                                               FLAVINVS

[6]


El término "Revve", que aparece en la lápida, es interesante porque mientras algunos lo asocian a río, o manantial, con propiedades salutíferas, otros y parece que este podría ser el caso del Guadiana y el Albarregas, lo identifican con un significado simbólico de "potencia torrencial", siendo originarios, tales nombres, de una divinidad lusitana, y que no tendría que ver pese a su parecido aparente con el "rivus" (río) latino.



El dintel en el que aparece los nombres, Ana y Barraeca, con un viejo y un joven, llevando cuernos de abundancia, y que parece ser perteneciente al Mausoleo del [7] "sevir augustal" Iulius Successianus, da todavía más pistas sobre el tema. ¿Quiénes eran los "sevires Augustales"? Unos sacerdotes  romanos componentes de una corporación formada por seis miembros, de ahí su nombre, (sex viri), siempre libertos, dedicados al culto al emperador. Lo que implica la  asimilación de los cultos preexistentes, y demuestra  la existencia antes de la Fundación de la ciudad, que cita Dion Casio, de una población en este lugar que mantenía el culto a dichas divinidades acuáticas, y que fueron acogidas como propias por los sacerdotes  que oficiaban las ceremonias del culto al emperador.

Foto: Monedas coloniales con ambos ríos.

Los nombres de tales ríos, fueron reinterpretados por los árabes llamándoles Wadi-Ana, "río Ana", y Al-Barregas, "el Barregas". ¿Y qué quiere decir Ana?  Algunos estudiosos creen que "an" es un prefijo con un significado cercano a "agua", posiblemente de origen celta, pero de gran difusión geográfica, así  encontramos sitios como en Menorca, en cuya isla una Cala es llamada "Galdana", cuyo nombre sería una deformación de Guadi-ana, pero en este caso tal nombre no tendría nada que ver con  el culto referido a una diosa fluvial, sino que significaría, "el río agua", aunque tuviera el mismo nombre del río que pasa por la ciudad de Mérida, con la diferencia de que este nombre hace referencia a unas divinidades acuáticas.

No todos los investigadores [8] piensan que los dos nombres puedan unirse en uno sólo, Anabarraeca; negando por lo tanto la posibilidad de que tal nombre tuviera algo que ver con tal divinidad fluvial, ya que ambos nombres aparecen diferenciados y debidamente individualizados.

A ambos lados del dintel y de la inscripción, están representadas en relieve, debidas a dos manos diferentes por el estilo en que están realizados, con una realización "provincial" y tosca, las personificaciones de los dos ríos que confluyen en Mérida, el Ana (hoy Guadiana) y el Barraeca (actual Albarregas), cada uno con su respectivo letrero inscrito. Ambos epígrafes son de gran interés porque el primero nos confirma que el apelativo antiguo no era Anas, sino Ana, y el segundo porque nos permite saber por primera vez el verdadero nombre del río secundario de Mérida, que conservó su primitiva denominación indígena "Barraeca". Con ello se desechan otras interpretaciones, como el que los primeros fundadores le habrían llamado "Albarregas" para recordar a la vetusta y noble Alba Regia. La verdad parece ser que el nombre es mas prosaico y está asociado a una de las palabras hispanas sin origen claro, que se ha conservado: "barro", definiendo con cierta precisión el tipo de cauce amplio y de poco fondo, muchas veces fangoso, de este río.

 
Carmelo Arribas Pérez 

[1] Estudio de Alicia M. Canto Universidad Autónoma de Madrid : Sobre la verdadera fecha de la fundación de Mérida. Pag, Web. Publicado en Hispania Romana el 15 de Enero, 2006, 14:20 por terraeantiqvae

[2] Idem.

[3] El término semántica se refiere a los aspectos del significado, sentido o interpretación del significado de un determinado elemento, símbolo, palabra, o expresión.

[4] Sileno era un viejo sátiro, que siempre estaba borracho. Padre adoptivo, preceptor y leal compañero de Dioniso, dios del vino.

[5] Acta Palaeohispanica X Palaeohispanica 9 (2009), pp. 203-214

I.S.S.N.: 1578-5386.REVE ANABARAECO, DIVINIDAD ACUÁTICA DE LAS BURGAS (ORENSE)Blanca María Prósper

[6] Idem.

[7] Alicia Canto y otros. 1997.

[8]  C. Rivas Fernández, 2004.

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Respuestas a esta discusión

Por actualizar algunos trabajos citados en este artículo, o posteriores, que hoy ya se pueden leer en Internet:

- A.M. Canto, 2017: "Treinta años de reflexiones sobre la Emerita cesariana_De lo que Dión Casio nunca dijo, a la alineación astronómica de la ciudad y los auspicia de César" (las monedas citadas se tratan en concreto en el argumento nº 11: "Monedas de una colonia, sin Colonia. Y dos dioses indígenas en las mejores", págs. 363-365 y fig. 7 a-b). 

- A.M. Canto, F. Palma y A. Bejarano, 1997: "El Mausoleo del Dintel de los Ríos de Mérida, 'Revve Anabaraecus' y el culto de la confluencia" (con una addenda)

- A.M. Canto, 2001: "Fuentes árabes para la Mérida romana" (para los nombres árabes de ambos ríos).

B. M. Prósper, 2009: "Reve Anabaraeco, divinidad acuática de Las Burgas (Orense)".

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