Tragedia cultural: el Museo Nacional de Brasil ha sido consumido por las llamas

"...Un incendio ha arrasado el Museo Nacional de Río de Janeiro, el más antiguo de Brasil y que alberga unos 20 millones de piezas que datan de diferentes periodos de la historia, entre ellos el esqueleto de "la primera americana", animales disecados, momias y decenas de huesos de dinosaurios.

El fuego, cuyo origen se desconoce, comenzó en el recinto en torno a las 19.30 horas del domingo cuando ya estaba cerrado al público y solo había cuatro vigilantes en su interior.

No obstante, según la información ofrecida por el propio Museo de dos siglos de antigüedad, no hubo heridos, ya que todos lograron salir a tiempo, pero la mayor parte de la colección fue destruida.

Las reacciones en torno a la destrucción del museo ubicado en la Quinta da Boa Vista, en el norte de la ciudad, no se hicieron esperar.

El exdirector adjunto del Museo Nacional, José Perez Pombal Jr., envió un audio a Efe desde el lugar del suceso, en el que afirmaba desolado que "no va a permanecer nada".

 Entre 15 y 20 años tardaría en restaurarse zona afectada por incend...



"No va a quedar nada. Las llamas están altísimas y el fuego está por todos lados. El palacio se va a quemar todo y también las colecciones, las momias, todo", dijo.

"Se acabó. No sé si la institución va a seguir existiendo después de eso", remató.

Más crítico que apenado se mostró el vicedirector de la institución, Luis Fernando Duarte, quien denunció que la "falta de apoyo y la falta de conciencia" del poder público llevó a esa "trágica situación".

"Luchábamos hace años, en distintos Gobiernos, para lograr recursos para preservar adecuadamente todo lo que fue destruido hoy", declaró Duarte a la televisión local.

Y es que el edificio que otrora fue la residencia oficial de la familia real portuguesa en Brasil afrontaba dificultades financieras en los últimos años debido a los recortes de presupuesto y, en 2014, dejó de recibir gran parte de los aportes destinados a su manutención y conservación.

Una sala del Museo Nacional de Río de Janeiro

En un comunicado oficial, el presidente del país, Michel Temer, lamentó el suceso, que calificó como "un día trágico para la Museología" del país.

"Incalculable para Brasil la pérdida del acervo del Museo Nacional", pues "fueron perdidos doscientos años de trabajo, investigación y conocimiento", expresó Temer.

"Es un día triste para todos los brasileños", completó.

También el ministro de Cultura de Brasil, Sérgio Sá Leitao, dijo que se trataba de un "día de luto" y que la situación "es lamentable", pero comentó que es consecuencia de "años de negligencia".

"Que eso sirva de alerta para que tragedias como esa no se repitan en otros museos y otras instituciones", manifestó el ministro a la televisión local.

Imagen aérea del Museo Nacional totalmente devastado tras el incendio. / / AP

El Museo Nacional, vinculado a la Universidad Federal de Río de Janeiro, celebra este 2018 sus 200 años de historia y contaba con la mayor colección de arqueología egipcia de América Latina.

Creado por el rey Juan VI de Portugal el 6 de junio de 1818, la institución es considerada la quinta mayor del mundo por su patrimonio e incluye colecciones compuestas por decenas de miles de objetos provenientes de varias civilizaciones de América, Europa y África.

La joya del Museo Nacional era "Luzía" (derecha), la mujer de unos 12.000 años hallada en Minas Gerais, en el sureste del país, y que se trata del ejemplar humano más antiguo jamás encontrado en el continente americano.

Aún se desconoce si "la primera americana" ha sido consumida por las llamas.

Se da la trágica circunstancia de que hace 40 años, el 8 de julio de 1978, otro pavoroso incendio, esta vez en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, supuso la desaparición de importantes pinturas de artistas de talla mundial como Pablo Picasso, Salvador Dalí o Joaquín Torres-García, expuestas allí en una muestra temporal.

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Comentario por Montsel el septiembre 4, 2018 a las 2:19am

Tremendo. Una pérdida irreparable para Brasil y para toda la humanidad. Triste día.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el septiembre 5, 2018 a las 1:16am

Creen que el cráneo de 11.000 años sobrevivió al incendio en Brasil

Un bombero que se encuentra trabajando entre los escombros del Museo Nacional de Brasil, incendiado el pasado domingo, afirmó hoy que halló un cráneo que podría tratarse del fósil de "Luzia", según informó el diario "O Globo". 

El bombero, que no quiso dar su nombre, contó que cuando estaba removiendo los escombros encontró un cofre y que dentro de él había un cráneo. Según había dicho este lunes Cristiana Cerejo, vicedirectora del museo, "Luzia" se hallaba justamente dentro de un armario de acero. 

A pesar de estas versiones, la arqueóloga Claudia Rodrigues, una de las directores del museo, pidió mantener la prudencia y avisó que se necesitarán varios analisis técnicos para determinar si el cráneo pertenece a "Luzia". 

"Luzia", considerado el fósil más antiguo de Homo Sapiens encontrado en América del Sur, con una antigüedad de más de 11.000 años, era una de las piezas más destacadas del museo, que fue consumido el domingo por un voraz incendio. 

Se estima que de las 20 millones de piezas que componían el acervo de la institución, al menos el 90 por ciento fueron destruidas por las llamas. Algunas colecciones, como la egipcia, que incluía momias y era la más importante del continente, quedaron reducidas en su totalidad a cenizas. 

No obstante, en las últimas horas surgieron algunas esperanzas de que ciertas piezas de valor podrían haberse salvado de las llamas, y por eso las Fuerzas Armadas cercaron el recinto a fin de evitar que se produzcan saqueos de posibles valiosas piezas que podrían haber resistido al fuego.

Fuente: losandes.com.ar | 4 de septiembre de 2018

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el septiembre 12, 2018 a las 12:43am

Renacer sobre las cenizas

Resulta siempre muy triste la pérdida de bienes patrimoniales, testigos de nuestra historia y de nuestra evolución. Se puede mirar hacia delante sin reflexionar sobre nuestro pasado, pero nadie puede decir que ha conseguido un objetivo por sí mismo. Nuestros logros son el resultado del esfuerzo de quienes nos han precedido. Es por ello que guardamos con celo los recuerdos más importantes de ese pasado, que podemos contemplar en instituciones públicas y privadas. El incendio que ha consumido prácticamente la totalidad de los fondos del Museo Nacional de Río de Janeiro ha dejado un vacío irreemplazable. Han desaparecido colecciones de ejemplares que nos recuerdan la biodiversidad de una región del planeta y una parte muy importante de las evidencias de la historia de la humanidad. Quién escribe estas líneas ha investigado durante años en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, cuyas colecciones pude admirar desde niño. Es por ello que me resulta sencillo empatizar con quienes han conservado e investigado las colecciones del Museo de Río de Janeiro.

Detalle de Luzia, el resto humano más antiguo de Brasil, desparecido en el pavoroso incendio que ha devorado las valiosas colecciones del Museo Nacional de Río de Janeiro.

Los medios de comunicación han enfatizado la pérdida de los restos del ser humano más antiguo de Brasil y uno de los más antiguos de todo el continente americano. Luzia, la primera “brasileña” conocida ha desaparecido para siempre. Puedo comprender fácilmente la tremenda desazón de quienes han conservado y admirado este patrimonio único e icónico de la historia de un territorio. Aunque las evidencias de aquella mujer de la prehistoria de Brasil seguirán en el imaginario colectivo, su desaparición deja un vacío en los amantes de nuestra historia evolutiva. Deseo que pronto aparezcan nuevos restos en otros yacimientos, que llenen una parte de ese vacío y que el Museo Nacional de Río de Janeiro renazca sobre sus cenizas.

 

Luzia fue encontrada en 1975 en el yacimiento de Lapa Vermelha IV, próximo a Lagoa Santa, por un equipo de brasileños y franceses dirigidos por Annete Laming-Emperaire. Su datación, estimada en unos 12.000 años, convierte a Luzia en uno de los restos humanos más antiguos de todo el continente americano. Remito a los lectores al post de 11 de enero de 2018, publicado en este mismo blog, en el que se describen los últimos avances en el escenario de la primera ocupación del continente americano.

 

Esta irreparable pérdida me ha recordado mis viajes para estudiar originales de fósiles humanos en otros países. Por todo lo que he visto, puedo asegurar que desde hace algunos años España dispone de sistemas de seguridad envidiables para conservar nuestro patrimonio del pasado. Cierto es que no siempre es posible conservar y proteger ese inmenso patrimonio. Pero no es menos cierto que las administraciones tienen una especial sensibilidad en todo lo que se refiere a la preservación de los objetos e inmuebles que permiten recordarnos nuestro pasado. La mayoría de los fósiles humanos están bien protegidos en cámaras de seguridad, que le permitiría resistir incendios o cualquier otro desastre. En algunos países desarrollados, que prefiero no mencionar, me he sorprendido de la pésima conservación de fósiles famosos, medio olvidados en cajones, llenos de polvo y soportando cambios de temperatura y humedad en función de las condiciones ambientales del momento.

 

También podemos presumir de que tenemos profesionales de la conservación y de la restauración, cuya labor no es solo pasiva. Estos profesionales investigan nuevos métodos de conservación y pueden llegar a rechazar viejas prácticas que dañan la integridad de los fósiles. Por ejemplo, desde hace pocos años la mayoría de los profesionales ya no realizan copias de los originales de manera directa, sino que recurren a las imágenes virtuales obtenidas mediante tomografía computarizada. Las impresoras 3D mejoran cada día y las copias son de altísima calidad.

 

Espero que la triste lección aprendida en Río de Janeiro nos lleve a reflexionar sobre la necesidad de invertir más en la conservación de los tesoros que nos recuerdan nuestro pasado. Por supuesto, sin las evidencias y lecciones de tiempos pretéritos también puede haber un tiempo futuro. Pero sin referencias nuestro devenir es más incierto e impredecible.

Fuente: quo.es| 11 de septiembre de 2018

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