Lixus, la perla romana en la orilla africana del "Círculo del Estrecho"

Vista de Lixus


Una importante ciudad del Círculo del Estrecho, de fundación fenicia y de importancia similar a Gadir, era Lixus. Esta impresionante ciudad romana se encuentra a 35 km de Asilah. A diferencia de la ciudad gaditana, las fuentes clásicas no narran el momento y circunstancias de su fundación, sino que hacen referencia a ella, poniéndola en relación con Gades y el Estrecho de Gibraltar, o haciendo mención al propio Heracles-Melkart.  Esta importante ciudad atlántica fue fundada a unos 4 km al noreste de la actual Larache, sobre una colina (Tchoummich) en las proximidades de la costa atlántica marroquí, sobre el margen del rio Loukkos.

Los textos de los autores clásicos, como Plinio, “el Viejo”, datan el momento fundacional de esta colonia en torno al siglo XII a. C., pero hasta la fecha este dato no ha podido ser corroborado por la arqueología, situando su origen en el siglo VIII a. C. Esto parece demostrarlo la convivencia de restos de cerámica elaborada a mano de factura indígena, junto con recipientes cerámicos de engobe rojo propios del mundo oriental.


En esta discutible problemática fundacional, algunos investigadores defienden la teoría de que, desde ciudades como Cádiz, Málaga, Granada o Almería, fundadas en un primer momento por los fenicios orientales, pusieron en marcha la fundación de una segunda generación de fundaciones durante el siglo VII a. C. No obstante, los recientes hallazgos están arrojando cronologías más elevadas al respecto en relación a algunas de estas colonias que, en principio, fueron consideradas tardías. Por tanto, desde mi punto de vista, Lixus debe ser considerada como la primera fundación fenicia en la costa atlántica de África. Los textos antiguos, por lo general, se refieren a la ciudad de Lixus con alusiones míticas, legendarias o fabulosas, poniéndolas en muchas ocasiones en relación con la ciudad de Gadir, encuadrándola dentro de este círculo geopolítico, que es el Círculo del Estrecho.


Lo que parece claro es que su fundación se debió exclusivamente a una razón puramente comercial, orientada a la explotación de los innumerables recursos que existían en una región de incuestionables posibilidades comerciales. La importancia de esta colonia fenicia en el área del Círculo del Estrecho, debió ser predominante, si tenemos en cuenta a Estrabón, el cual considera a Lixus capaz de crear nuevas colonias, la cual, junto a su importancia en el terreno religioso, debió ejercer una cierta hegemonía territorial sobre otras ciudades de su entorno. Por consiguiente, desde los primeros momentos de su fundación, Lixus se constituyó en el gran foco regional fenicio, dominador de la fachada atlántica africana, equiparándose a la propia Gadir o Cartago.

Centrándonos ahora en el aspecto urbanístico de la ciudad, debemos partir de la idea de que Lixus se trataba de una fundación fenicia de grandes dimensiones. En los siglos VIII-VII a. C., Lixus ya contaba con una estructura urbana, al igual que Gadir y el poblado de Doña Blanca (Puerto de Santa María). No obstante, en esta época no se tiene conocimiento ni de murallas, ni de almacenes, ni tampoco de necrópolis en Lixus (Carmen Aranegui Gasco). Posteriormente se levantará una acrópolis, como dejan constancia los autores clásicos. También la arqueología ha sacado a la luz una zona industrial, de tipo artesanal, ubicada en la ladera, con estructuras de hábitats de varias dependencias realizadas con cimientos de piedra y paredes de adobe. La cima de la colina, la ocupaban varias construcciones de recios muros, aunque aún se desconoce su funcionalidad. La ciudad contaba con un templo dedicado a Melkart, según algunos autores era más antiguo que el de Gadir. Al respecto, desde un punto de vista mitológico, y según Plinio, en Lixus se encontraba el Jardín de las Hespérides, lugar donde Hércules se hizo con las manzanas de oro tras enfrentarse al dragón que las custodiaba. También los textos clásicos sitúan el Palacio de Anteo y la singular batalla que Hércules entablo con Anteo.

El material cerámico de este periodo, en torno al siglo VIII a. C., apunta a estrechos contactos con las ciudades de la costa de Andalucía, el cual muestra una tipología variada de recipientes de cerámica de engobe rojo, cerámicas grises, claras, pintadas y material anfórico.  Estas ánforas demuestran que ya en sus momentos iniciales la economía de la ciudad empezaba a mostrar un claro interés hacia la pesca y otros productos resultantes de ella, comenzando a gestionar, en torno al siglo IV a. C., industrialmente los recursos del mar, como el atún y sus derivados.


La ciudad de Lixus destacaba por su importante puerto, incluido dentro del circuito comercial del Mediterráneo y punto fundamental para la economía de las ciudades del Círculo del Estrecho. A esta ciudad llegaban procedentes de lejanos lugares del Mediterráneo, como Atenas, Marsella o Cerdeña, un sinfín de productos, como cerámica griega y elementos de bronce de gran valor, que posteriormente se encargaban de redistribuir. A la vez, Lixus se caracterizaba por exportar recipientes cerámicos y ánforas, producidas ambas en sus talleres alfareros, además de un amplio catálogo de objetos de lujo como pieles de animales, madera de tuya, marfiles, elefantes, plumas o huevos de avestruz, entre otros, así como alimentos. Destaca en este aspecto la cerámica del tipo “Kouass”, procedente la propia ciudad de Kouass.

Cuenco de cerámica púnica tipo Kouass, Museo de San Fernando (Cadiz)

Pero Lixus no fue inmune a la crisis del siglo VI a. C., y, a la caída de Tiro, al igual que el resto de ciudades fenicias de occidente, se sumió en una profunda depresión. Con los monarcas que reinaron en Mauritania Occidental en los siglos I y II a. C., y principalmente en tiempos de Juba II y su hijo Ptolomeo, la ciudad experimentó un considerable crecimiento demográfico y un desarrollo urbanístico muy importante. En estos siglos se reconstruyó la ciudad según un proyecto de tipología helenística, destacando las edificaciones, tanto civiles como de carácter sagrado, así como un sistema de recogida de aguas a base de cisternas.

La rica decoración de sus casas demuestra el momento de prosperidad por el que atravesaba la ciudad, lo cual también se refleja en su arquitectura urbana, con casas de diferentes alturas dispuestas a lo largo de la ladera sur, dotadas de numerosas estancias, llegando a tener algunas hasta cinco habitaciones. Además estas edificaciones contaban con semisótanos y patios enlosados, dispuestos a cielo abierto.

La necrópolis se sitúa, como era común en la Antigüedad, fuera de los muros de la ciudad. Esta bonanza económica, que se podía ver reflejada en los más diversos aspectos de la vida cotidiana, se debía al auge comercial que adquiere Lixus y a su relevancia económica dentro de las ciudades del Círculo del Estrecho, llegando al puerto lixita gran variedad y cantidad de productos, como vino, cerámicas y monedas romanas, al tiempo que desde este mismo puerto partían mercancías con destino a los más diversos puntos del Mediterráneo, exportando sobre todo los apreciados salazones.


Se acuñaron diversas piezas en bronce para facilitar las transacciones comerciales, fundamentalmente. Los motivos que aparecen representados en el reverso de las monedas aluden a elementos propios de la economía de la ciudad, como atunes, racimos de uvas o espigas, o elementos religiosos como la representación de altares. Los anversos, por lo general, representan una cabeza masculina cubierta con una especie de birrete coniforme. Las monedas cuando presentan elementos epigráficos, son de carácter púnico, ya que era la lengua oficial. No obstante, se han hallado estelas con signos epigráficos tanto inscritos en libio como en púnico, lo que puede apuntar a la existencia de una cierta pluralidad étnica.

Jardín de las Hespérides y Santuario de Hércules – Lixus, Marruecos


Con la llegada de la época imperial romana, el emperador Augusto, intenta anexionar el reino Mauritano a Roma, aprovechando la muerte de su soberano Boco, aunque finalmente el emperador desistirá en sus pretensiones, conformándose con transformarla en una monarquía vasalla de Roma, colocando al frente de la misma a Juba II, soberano mauritano, pero educado en la propia Roma.  En este periodo histórico, la ciudad y su arquitectura monumental experimentaron un gran desarrollo. A través de una exedra o criptopórtico se consiguió aunar toda la zona occidental de la urbe, donde, en su parte central, se puede observar un pórtico columnado. En la parte posterior de dicho criptopórtico, se articula y se dispone espacialmente una serie de salones, jardines enmarcados con grandes exedras y pórticos yuxtapuestos a tres edificaciones de forma rectangular, de época precedente, cuya interpretación y funcionalidad, hoy en día, se desconoce del todo. En este sentido no han faltado autores que le han otorgado un sentido religioso al conjunto.

Yacimiento arqueológico de Lixus (Marruecos)


Tras la muerte de Juba II y el asesinato de su hijo Ptolomeo, por orden de Calígula en el siglo I d. C., , y ante la falta de sucesores, y tras varias revueltas contra Roma, el Reino de Mauritania paso a convertirse en una provincia más del Imperio Romano, la Mauritania Tingitana, estableciéndose la capital de tan vasta provincia en la ciudad de Tingis (actual Tánger). Para conseguir doblegar a quienes se oponían al nuevo orden romano, el Imperio Romano arrasó numerosas ciudades, entre ellas la propia Lixus.

Con el emperador Claudio, siglo I d. C., Lixus recibió la consideración de obtener el estatuto de colonia romana, fomentando de esta manera su actividad portuaria, lo que tuvo su reflejo en una potenciación de su industria pesquera, basada fundamentalmente en el atún y sus derivados.

Emperador Claudio. Sala Redonda. Museo Pío Clementino, Museos del Vaticano. Roma


También su agricultura experimentó un notable progreso, viéndose aumentada su producción. Este alto nivel económico experimentado por Lixus le valió para erigirse, junto a Gades, una de las ciudades más importantes del Círculo del Estrecho. Pero no solo estuvo en auge la industria pesquera y de salazones, sino que también fueron muy demandados todos aquellos productos elaborados a base de uva, cuya fabricación estuvo muy extendida en la zona de Marruecos y Andalucía, y que se exportaba fundamentalmente a la región de Britania. Este auge económico fue paralelo al auge urbanístico, consecuencia de la prosperidad que estaba experimentando la economía Lixita. Así se construyen obras públicas, como el acueducto, las termas, el anfiteatro, que fue el único, por aquel entonces, en el norte de África.

Anfiteatro. Lixus (Marruecos)

También se construyen residencias nobles, ricamente decoradas con temas al fresco y mosaicos, de los que destacamos el mosaico de Mate y Rhea, de las Tres Gracias, de Helios y del Cortejo de Baco, y, cómo no, se levanta en la ciudad una basílica para impartir justicia y varios templos. Desde finales del siglo II d. C., Roma se vio sometida a constantes tensiones que trajo a Lixus una situación de inseguridad y en cierto modo de desequilibrio, más aún cuando Diocleciano estableció la frontera de la Tingitana en los límites del rio Loukkos.

Mosaico. Lixus (Marruecos)


Este nuevo escenario se ve reflejado con la construcción en el siglo III a. C. de una fortificación en la zona central de la ciudad primitiva. A pesar de ello Lixus consiguió mantener su actividad económica prácticamente hasta el siglo VI d. C.


En cuanto a los trabajos arqueológicos llevados a cabo en Lixus, hay que agradecer las aportaciones y esfuerzos que el profesor Miguel Tarradell pudo realizar en los años cincuenta del pasado siglo, siendo el primero en practicar, en 1950, el primer sondeo estratigráfico desarrollado en Lixus, en su afán de encontrar la ciudad fenicia que los autores clásicos mencionaban en sus textos. Su esfuerzo tuvo los frutos deseados, y, un año después, los dio a conocer, aunque brevemente, en el II Congreso Nacional de Arqueología cebrado en Madrid, donde el propio Tarradell calificaba sus hallazgos con la siguiente frase; “Se trata del hallazgo de nuevos yacimientos, en número sorprendente”.

Tampoco debemos obviar las aportaciones de M. Ponsich, que, junto a Tarradell, dio a conocer muchos de estos yacimientos. De especial interés fue el corte que se denomino “Cata del Algarrobo”, por la significación que tuvo en el aspecto feno-púnico, arrojando restos cerámicos de barniz rojo de un gran merito. Entre las piezas arqueológicas halladas en Lixus, entre otras, cabe destacar, una especie de espada de bronce (1000 a. C.), conocido como el estoque Rosnoen, hallado en el Lucus, un cazo de bronce con mango acabado en cabeza de cisne, pieza importada de Chipre, con una cronología del siglo VII a. C., lo que deja claro la dispersión hasta Lixus de piezas de lujo de origen oriental. En esta misma línea cabe mencionar una serie de huevos de avestruz o un escarabeo de pasta vítrea, datados entre los siglos VI-V a. C. En cambio, resultan escasas la cerámica de origen griego, abundantes en otros ambientes fenicios. La riqueza arqueológica de la ciudad de Lixus es sobradamente conocida, destacamos el conocido como barrio industrial pesquero, que se ubica en la zona inferior del yacimiento, cerca del puerto.

Piletas para salazón. Lixus (Marruecos)

En su evolución fue producto de sucesivas transformaciones, llegando a contar con diferentes espacios dedicados a la industria pesquera y conservera, contando con salas destinadas al desguace de las capturas, cisternas de agua potable, 150 piletas totalmente impermeabilizadas, donde se confeccionaba los productos de salazón. Pero la industria salazonera de Lixus precisaba de sal para la correcta elaboración de sus productos, obteniéndola a partir del agua del mar. Este complejo industrial lixita llegaba a producir ingentes cantidades de productos derivados de las actividades pesqueras, destacando el garum, pero sobre todo el atún.


Otro edificio importante es el anfiteatro, el cual, tras los estudios de rigor, muestra signos de abandono, conuna cronología cercana al siglo V d. C., como parece demostrar los restos de un ajuar funerario hallado en él. De forma casi circular, se caracteriza, además, por la desigual distribución del graderío en su mitad sur, respecto de la parte norte. Elementos de su fábrica presentan restos de epigrafía latina de forma incisa, así como dibujos de escenas alusivas a las actividades que, al parecer, se practicaban en este recinto, tales como carreras de carros, si bien esta actividad era más propia de los circos. Las termas, destacan por su esplendida decoración a base mosaicos decorados con motivos geométricos y naturalistas, como flores, y pintura mural al fresco. También debemos destacar los barrios residenciales, como el situado en la cima occidental. A través de él se puede conocer la historia de Lixus en dos etapas. En la cota inferior podemos observar restos de un muro que, por lo visto, formaron parte de una estructura de forma rectangular, y que en su conjunto contaba con puertas y escaleras.


Una pared de gran altura, en torno a los 5 metros, llama poderosamente la atención, cuya datación es del siglo I a. C.

Baños públicos romanos y mosaico de Poseidón. Lixus (Marruecos)

Tanto al norte como al sur del conjunto mencionado se puede observar viviendas romanas dotadas de una especie de atrio o peristilo, adornados con rica decoración de mosaicos. Algunas de ellas se caracterizan por su ostentación y opulencia, contando incluso con termas de uso privado, así como una suntuosa ornamentación a base de pintura mural. Más al norte, nos encontramos nuevos edificios romanos adosados a la muralla, concluyendo en un grandioso portón de dos vanos, con diferentes espacios habitables, los cuales, previsiblemente, tuvieron como finalidad ser los aposentos de la guardia. Lixus también contaba una serie de inmuebles de uso público de diferentes épocas y estilos. Estos edificios, en general, debieron tener una dedicación administrativa o cultural, aunque en la mayoría de los casos se desconoce su funcionalidad. Algunos investigadores apuntan a un uso religioso o civil de algunas de estas construcciones, como ocurre con el llamado edificio C, pero otros en cambio no ven clara esta finalidad.


Centrándonos en la importancia económica de la ciudad de Lixus y su papel dentro del ámbito las ciudades del Círculo del Estrecho, los estudios derivados de las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo, demuestran una clara dispersión de restos en un amplio recorrido a través de la costa mediterránea, como Sidi Abdeselam del Behar, Kach Kouch, ambas en las proximidades de Tetuán, pasando por Tánger, hasta llegar al Lucus con sus enclaves de Lixus, Rakkada o Aziz Saloui. No obstante hablando en términos arqueológicos, esta dispersión de materiales fenicios puede incluso llegar, hasta la propia Banasa y el estuario del Sebu, e incluso extenderse más allá de Mogador.

Cerca de este enclave marroquí, en la propia Kouass (Arsila) existía una factoría de producción de cerámica tipo “Kouass”, que pretendía imitar la vajilla ática, muy frecuente también en otros puntos del Mediterráneo muy distantes de Lixus, como era Cádiz, Ibiza o Rosas. Destaca por su abundancia de restos sobre todo en torno al siglo II a. C., presentando claros paralelismos con las producciones gaditanas, como ocurre en la decoración de las piezas a base de palmetas. Este tipo cerámico fue predominante hasta que al parecer se vio, en cierto modo, desplazado por recipientes de barniz negro de Cales, al mismo tiempo que las escasas piezas que aun persistían iban perdiendo en calidad. 

Lixus (Marruecos)

La importancia en la economía de Lixus, al igual que ocurre en las restantes ciudades del Círculo del Estrecho, estaba claramente basada en las actividades pesqueras y sus derivados, principalmente el atún; prueba de ello fue el hallazgo en la ladera sur del yacimiento de un lugar de almacenaje de recipientes anfóricos, que representan un claro ejemplo de un típico almacén lixita. Gracias a su hallazgo en el 2002 se pudo realizar, no solo un estudio en profundidad del tipo de ánforas y su datación cronológica, sino además pudimos conocer a qué tipo de contenido venían destinadas, llegándose a la conclusión de que en el pasado sirvieron para contener moluscos, como era el caso de las Maña C2b.

Eran muchos los productos que se obtenían del aprovechamiento de los recursos pesqueros, distinguiendo lo que podemos denominar una pesca menor, a base de especies de reducido tamaño, como anguilas, sepias etc., que se capturaban en puntos muy próximos a la costa y que era destinada a abastecer la demanda alimenticia de la población, mientras que, por otro lado, una industria a mayor escala, consistía en especies que eran capturadas en alta mar y que se destinaban principalmente a la industria salazonera. Estos últimos eran productos mucho más elaborados, los cuales tenían como destino la exportación. También en sus factorías se preparaba la “córdula”, un producto obtenido a partir del atún, muy apreciado en la época del Alto Imperio. La ganadería venia a complementar la riqueza económica de Lixus, adquiriendo mayor importancia en época púnico-mauritana con respecto a la fenicia, destacando el ganado porcino y bovino, aunque también cabras, ovejas y caballos.

FRANCISCO JAVIER JIMENEZ MARTINEZ

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