Las obras de Unquera-Llanes revelan un importante yacimiento asturiense

La arqueóloga muestra el cráneo hallado en la cueva.

 

P. Rubiera / La Nueva España

 

Un importante yacimiento asturiense, en el que destaca el hallazgo en un gran conchero de un cráneo humano completo y algunos huesos sueltos, es una de las felices consecuencias del seguimiento arqueológico realizado en las obras de construcción del tramo Pendueles-Llanes, de la Autovía A-8 del Cantábrico, según ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA de fuentes de la Delegación del Gobierno en Asturias. 

La publicación el pasado 13 de julio, en este mismo diario, del descubrimiento de una cueva con restos de animales prehistóricos e impresionantes estalactitas y estalagmitas reveló que, como ya era conocido en ambientes científicos, la zona alberga numerosas cavidades. Lo que se desconocía era la importancia de sus contenidos. El propio delegado del Gobierno, Antonio Trevín, habló de hallazgos en «varias cuevas» aunque sin especificar. Las cavidades se encuentran ubicadas entre Purón y Andrín. 

«No se dijo antes porque es necesario dejar trabajar primero a los investigadores y preservar los lugares», señalan las mismas fuentes. 

El yacimiento asturiense pertenece a un sistema kárstico en el que se integran ocho bocas abiertas al exterior, dos de ellas ya inventariadas en la carta arqueológica de Llanes. Los trabajos en la cueva, un abrigo con una visera que se desplomó sobre la entrada, localizaron un conchero cementado (depósito arqueológico que contiene una cantidad visible de moluscos), en este caso con abundantes restos de bígaros, mejillones, caracol terrestre, lapas y otros. Se encontraron también piezas líticas, entre ellas un pico asturiense, y distintos útiles. En medio del conchero se halló un cráneo humano completo, hallazgo único en el período asturiense (que abarca entre los años 4.000 y 7.000 antes de Cristo), en buen estado de conservación, y varios huesos humanos, lo que revela un asentamiento en esa época, con unos niveles de potencia superior al metro. 

El asturiense está estrechamente ligado al conde de la Vega del Sella y a las primeras excavaciones que realizó en la cueva del Penicial en Nueva de Llanes. Los asturienses ocuparon la franja norte de la península Ibérica, concentrándose sobre todo en el oriente de Asturias y en el occidente de Cantabria. Sus yacimientos se encuentran mayoritariamente en bocas de cuevas cerca del mar o bajo abrigos, generalmente próximos a la costa. 

Entonces, según María Noval, directora de las excavaciones de la obra, Asturias tenía un clima más favorable que el actual, la línea de la costa estaba mucho más metida en el mar y el paisaje de acantilados no era el actual. El hombre vivía en libertad y se alimentaba de la caza y del marisqueo, por eso aparecen tantos restos de moluscos en la cueva. 

Paralelamente, se encontró en la misma cavidad una estructura megalítica, probablemente de un momento posterior, aunque la arqueóloga, prudente, indicó a LA NUEVA ESPAÑA que todo lo hallado se encuentra en fase de estudio por destacados especialistas y pendiente de las dataciones. Lo cierto es que, de confirmarse los períodos de ambos hallazgos en una misma cavidad, sería algo inédito hasta el momento en la arqueología asturiana. Todos los trabajos se han realizado siguiendo las prescripciones de la Consejería de Cultura. 

Este descubrimiento obligó a la dirección de la obra de la Autovía A-8 a hacer una modificación del proyecto en el enlace de San Roque-L'Acebal, lo que paralizó las obras en la zona durante un año. Volvieron a iniciarse el pasado mes de mayo. No obstante, según fuentes de la Delegación del Gobierno, esta paralización no perjudicó a las de la autovía, que siguieron a buen ritmo. 

Además de este hallazgo se localizaron en otra de las cuevas, la revelada por LA NUEVA ESPAÑA, restos óseos identificados como pertenecientes a un rinoceronte lanudo, y de otras especies. Estaban en el fondo de una dolina, una especie de trampa natural por la que caían los animales. Los responsables de la empresa que efectúa las obras y la propia arqueóloga insisten en que las voladuras no tuvieron nada que ver con el hallazgo. En el primer reconocimiento de esta cavidad se comprobó que, pese a la espectacularidad de las estalactitas y estalagmitas, carecía de interés arqueológico, tal y como concluyeron los especialistas que la visitaron, entre ellos un arqueólogo de la Consejería de Cultura. Sin embargo, tenía una gran importancia paleontológica. 

Los restos de fauna que se encontraron se extrajeron y se trasladaron al laboratorio del Cuaternario del Área de Paleontología del Departamento de Geología de la Universidad de Oviedo para su estudio. Una vez finalizada la investigación será la Consejería de Cultura quien determine el destino de los mismos. 

Hasta el momento se han documentado 23 yacimientos en toda la península Ibérica con restos de rinoceronte lanudo, dos de ellos en Asturias (La Parte de Siero y la Cueva de la Xana, en Nava). La novedad, en este caso, es que los huesos se conservan aparentemente en un buen estado. El rinoceronte lanudo es una especie de gran importancia, porque indica clima glaciar, propia de las glaciaciones del Pleistoceno Superior. 

También fue necesario proteger con un puente de vigas la cueva de Cordoveganes, en la que hace años tres llaniscos localizaron restos de pinturas. Ahora se ha estudiado. Se trata de puntos, rayas y lo que parece una silueta de cierva. Se protegió, asimismo, la de Cuartamentero, con restos de fauna, reforzando el entorno con un muro de escamas de hormigón. 

Lo que demuestran estos descubrimientos según las mismas fuentes es que los estudios realizados y la Demarcación de Carreteras tenían razón al situar en el entorno de Vidiago varios yacimientos de relevancia. En su momento, la asociación llanisca Peña Tu los criticó porque sostenía que estaban a decenas de kilómetros. La realidad parece haber dado la razón a la Demarcación.

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Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el julio 21, 2011 a las 12:05am

Los tesoros ocultos de la autovía

 

Vía: EL COMERCIO | Miguel Rojo | 20 de julio de 2011

 

Enlace de San Roque del Acebal, donde apareció la cueva con restos humanos del Asturiense. Foto: ACEBAL

 

La zona de Llanes, sobre todo la más cercana a la costa, conforma un complejo sistema kárstico lleno de cuevas, abrigos, sistemas, dolinas, bufones, surgencias y todo tipo de formaciones de mayor o menor relevancia. Cuando se planteó el paso de la autovía del Cantábrico por el concejo se dio inicio a la compilación de datos sobre el subsuelo a lo largo de todo el recorrido de la infraestructura, teniendo muy en cuenta las cavidades ya localizadas, sobre todo aquellas que podrían atesorar algún elemento de interés.

 

En uno de esos sistemas, entre Purón y Andrín, en las inmediaciones de San Roque del Acebal, se conocía la existencia de una cavidad, que venía reflejada en los estudios previos a las obras de la autovía. Hace unos dos años, cuando se comenzó a trabajar, la directora arqueológica de las obras, María Noval, decidió realizar un estudio más a fondo antes de que la zona pudiese verse afectada por el desarrollo de las obras. Se encontró en un abrigo en una de las entradas al sistema un conchero, una acumulación de restos de conchas, cáscaras de moluscos y otros animales propios de la costa. Este hallazgo dejaba claro que la oquedad había estado ocupada por el hombre, que se alimentaba de estos animales y había dejado acumulados en su cueva los restos. El paso del tiempo convierte aquel depósito de desechos en un conglomerado que queda incrustado en la roca.

 

Lo verdaderamente excepcional de este caso es que en su interior, y junto a otros restos humanos, se halló un cráneo que tiene entre 3.000 y 7.000 años de antigüedad, perteneneciente al periodo Asturiense. «No se trata de un enterramiento, todo estaba en el conchero», aclara María Noval, la responsable arqueológica del Unquera-Llanes.

 

Un caso único en todo el Norte de la península Ibérica, puesto que aunque no es la primera vez que aparecen restos humanos de aquella época, nunca se había encontrado una pieza tan bien conservada. Todo ese material fue extraido cuidadosamente por especialistas bajo la supervisión de la Consejería de Cultura. El fácil acceso al lugar hizo que se decidiese no hacer público el hallazgo, al menos hasta que se realizase una datación más exacta y se estudiase en detalle cada pieza. Lo que sí se puede confirmar es que es «Asturiense, sin ninguna duda».

 

Huella prehistórica hallada en la cueva de Tempranas. :: E. C.

 

No es el único tesoro al que ha dado luz la obra de la autovía en Llanes. En 2001, cuando se desarrollaba el tramo Llanes-Llovio, aparecía también otra cavidad. La denominada cueva de Tempranas, en la zona de La Vega, no muy lejos del viaducto de San Antolín, constituye un hallazgo «único» no sólo por las llamativas huellas humanas que han aparecido en su interior y de las que apenas hay referencia en Europa, sino por las dimensiones de un grabado de huellas digitales de más de un metro cuadrado, así como otro conchero, que hacen presuponer la importante ocupación de la oquedad durante la Prehistoria. Fue la misma arqueóloga, María Noval, la que tuvo entonces acceso a esta cavidad.

 

El resto de cuevas que se estudiaron según avanzaba la obra no tienen demasiado interés arqueológico, más allá de las ya conocidas con anterioridad en las inmediaziones. Y entre todas ellas, la que apareció en una dolina en la zona de Vidiago, es la única que albergaba en su interior algún otro elemento de interés que también fue cuidadosamente extraído y está también a la espera de estudios definitivos.
En esta cueva bajo una dolina en Vidiago estaban depositados los restos del rinoceronte lanudo. Foto: E. C.
Esta pequeña cavidad albergaba restos óseos de animales correspondientes a un rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis) -en toda España sólo existen restos de otros 20 ejemplares- y a otros animales más comunes como ciervos (cervus elaphus), corzos (capreolus capreolus y cabra montés (capra pyrenaica), así como «restos de un gran bóvido indeterminado».
Así lo recoge el expediente abierto por la Consejería de Cultura sobre la caverna, el mismo que indica que «el valor de los restos del rinoceronte lanudo es importante». De ahí que el pasado mes de mayo, la consejería -a través de la Comisión Permanente del Consejo de Patrimonio Cultural-diera luz verde a la extracción de los huesos «por su interés científico y como medida correctora ante la posibilidad de que puedan ser alterados».
Entre las prescripciones para desarrollar esta labor se exigía la realización de un «análisis cronológico» con el fin de poder decidir en el futuro qué institución deberá custodiar estos hallazgos. Los restos sueltos superficiales fueron recogidos y trasladados al laboratorio de Geología de la Universidad de Oviedo «ante el riesgo de que se perdieran».
Demarcación de Carreteras ha informado de su intención de «desmontar» la cueva para continuar con los trabajos, aunque desde Cultura aún no se ha emitido el informe definitivo. Será el Gobierno de Francisco Álvarez-Cascos quien tenga ahora la última palabra.
La directora arqueológica de las obras de la autovía, María Noval, explica que «en todos los casos se han realizado estudios previos de las cavidades, se ha entrado en todos los sitios en los que podía haber elementos de interés y, cuando se han encontrado, se ha actuado con toda la profesionalidad del mundo, preservando en todo momento el patrimonio e informando a Cultura».
Lamentablemente, lo que no apareció en ningún sitio es una gran cueva con pinturas. «Una cueva con pinturas rupestres tendría el mayor grado de protección posible, la autovía debería cambiar su trazado si fuese necesario, pero no se ha dado el caso. Los principales hallazgos son el cráneo y el rinoceronte».
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Una de las cuevas del tramo Unquera-Llanes albergaba dos o más rinocerontes lanudos

El profesor Jaime Álvarez Lao cree que se trata de uno de los yacimientos más importantes de la península Ibérica

 


 
Foto: Obras de la autovía A-8 , en una zona próxima a la cueva del rinoceronte lanudo. Nansi Lloredo
 

 

Vía: LNE | P. R.| 20 de julio de 2011



Una de las cuevas localizadas en las obras de construcción del tramo Pendueles-Llanes, de la Autovía A-8 del Cantábrico, albergaba más de un ejemplar de rinoceronte lanudo, según confirmó ayer a LA NUEVA ESPAÑA Diego Jaime Álvarez Lao, profesor del área de Paleontología de la Universidad de Oviedo y responsable de la investigación.

Con toda la cautela del científico que realiza en estos momentos los estudios de la fauna hallada en la cavidad, el profesor Álvarez Lao se atreve a avanzar que el yacimiento «quizá sea uno de los más importantes de la península Ibérica». Y lo dice el autor de la publicación de un reciente artículo sobre el rinoceronte lanudo en la citada península, en la que se han encontrado hasta el momento 23 yacimientos, dos de ellos en Asturias: La Parte, en Siero, y la Cueva de la Xana, en Nava.

En la cueva del oriente asturiano, ubicada entre Purón y Andrín, se encontraban depositados en muy buen estado restos de dos o más ejemplares de rinoceronte lanudo, uno joven y otro más adulto; también se hallaron huesos de ciervo, cabra montesa, rebeco, corzo y un gran bóvido, posiblemente restos de un caballo. «Un conjunto típico con la salvedad del rinoceronte lanudo, y todos ellos con un grado de conservación muy alto», al estar en el fondo de una dolina, que funcionó como una trampa natural, señala Álvarez Lao.

Aunque es difícil efectuar una estimación sin haber concluido los estudios, Álvarez Lao se atreve a hablar de ejemplares del Pleistoceno superior, entre 20.000 y 50.000 años de antigüedad. «El rinoceronte lanudo es una especie de importancia paleontológica y paleoambiental esencial, porque es indicativa de clima glaciar», afirma.

Uno de los ejemplares hallados en la cavidad podría ser el mejor conservado de Asturias y uno de los mejores de toda la península Ibérica. Este rinoceronte fue muy común en Europa central durante las glaciaciones, sin embargo en el territorio ibérico fue escaso, sólo venían cuando el frío extremo de su hábitat los obligaba a emigrar.

Los restos de fauna de la citada cavidad ya han sido extraídos. Su existencia trascendió tras la publicación el pasado 13 de julio en LA NUEVA ESPAÑA de unas fotografías con impresionantes estaláctitas y estalagmitas que se escondían en su interior. El yacimiento no tiene ningún otro interés arqueológico, según los informes técnicos y de la Consejería de Cultura.

En otra de las cuevas del tramo de la autovía Unquera-Llanes se produjo un hallazgo de enorme relevancia. Se trata de un cráneo humano completo, único en el mundo del «Hombre asturiense», que vivió entre los años 7.000 y 4.000 antes de Cristo.

El cráneo, según ha podido saber este diario, parece pertenecer a un individuo joven o inmaduro, aparentemente robusto, y se localizó en un gran conchero. Se recuperaron, asimismo, otros huesos humanos: parte de una pelvis, una mandíbula, huesos de las extremidades y de costillas. Las investigaciones que se realizan determinarán si pertenecen a un sólo individuo o a varios.

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el julio 21, 2011 a las 10:44am

La cueva asturiense de Andrín estuvo ocupada en la Prehistoria y la Historia

El profesor y especialista Manuel González Morales afirma que la estructura del conchero en el que se encontró el cráneo facilita su estudio

 

Vía: LNE | P. RUBIERA | 21 de julio de 2011


La cueva del «hombre asturiense» localizada en las obras de construcción del tramo Pendueles-Llanes, de la Autovía A-8 del Cantábrico, estuvo ocupada en distintos períodos de la Prehistoria y de la Historia, según se desprende de los restos humanos, de fauna, piezas líticas, cerámicas y la estructura megalítica hallados en el interior. Ubicada entre Purón y Andrín, el hallazgo de mayor relevancia es un cráneo humano casi completo, único en el mundo asturiense, y otros huesos humanos en un gran conchero, con unos niveles de potencia superior al metro, algo poco frecuente en este tipo de excavaciones.

«La estructura del conchero se ha recuperado con bastante claridad, lo que nos permite tener bastante detallada la historia, su configuración te permite trabajar rápido. Las conchas son un elemento de información climático muy importante», declaró ayer a LA NUEVA ESPAÑA Manuel González Morales (foto a la izquierda), catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria y especialista en el asturiense. El profesor González Morales e Igor Gutiérrez Zugasti, que también intervino en la excavación, trabajan ahora en el estudio y la investigación de los restos, sin ningún tipo de financiación. «Nos gusta y los hallazgos son muy interesantes», añade.

La excavación fue dirigida por María Noval Fonseca, responsable de los trabajos arqueológicos del tramo Llanes-Pendueles, y contó también con la participación de Orlando Morán.

González-Morales es muy prudente a la hora de hacer valoraciones sobre el material encontrado, «porque lo estamos procesando todo y estamos pendientes de la posible continuidad o no de la excavación». El profesor es consciente de que la decisión final «está entre el interés científico y patrimonial y el interés social de la obra. Para nosotros, lo ideal sería mantener la cueva», señala.

Lo cierto es que la excavación arqueológica se ha dado por finalizada. El Consejo de Patrimonio de la Consejería de Cultura cerró el expediente y lo que continuará ahora es el tratamiento y el estudio de los materiales. En lo que respecta a la obra de la autovía, el plan es proteger la cavidad. El descubrimiento obligó a la dirección de la obra a hacer una modificación del proyecto en el enlace de San Roque-L'Acebal, que paralizó los trabajos en esa zona durante un año.

La cueva, un abrigo con una gran visera que al parecer se había desmoronado con anterioridad a la presencia del «hombre asturiense», se excavó hace dos años, aunque la noticia del hallazgo no trascendió hasta hace unos días. Se trabajó una superficie de unos 25 metros cuadrados y desde el principio pudo comprobarse que había sectores claramente diferenciados en el yacimiento, en algunos casos por la distinta evolución de los procesos geológicos o climáticos, y en otros por la intervención humana en diferentes momentos. Las cerámicas halladas, algunas posiblemente de la Edad del Bronce, y otras medievales, indic

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el julio 22, 2011 a las 2:21am

Los expertos piden que se preserven las cuevas descubiertas en la A-8

Según Manuel González, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria, "se trata muy probablemente de una cueva trampa, donde caían animales y no podían salir".

 

Vía: LNE| EFE | 21 de julio de 2011

 

El Instituto de Prehistoria de Cantabria se ha pronunciado a favor de que se preserven yacimientos arqueológicos que han quedado al descubierto como consecuencia de las obras de construcción de la Autovía del Cantábrico (A-8) entre las localidades de Unquera y Llanes.

A raíz de los trabajos de construcción de esta infraestructura, poco antes de Semana Santa quedó al descubierto en las inmediaciones de la localidad de Puertas de Vidiago, en elconcejo de Llanes, la entrada a una gran cueva en cuyo interior se han recogido osamentas de diversos animales, incluyendo, al menos, un ejemplar de rinoceronte lanudo.

Según el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria y director del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (IIIPC), Manuel González Morales, "se trata muy probablemente de una cueva trampa, donde caían estos animales y no podían salir".

"No se han localizado vestigios de presencia humana en esta cueva que, en sentido estricto, se trata de un yacimiento paleontológico", explica González Morales en un comunicado.

Los descubrimientos en el otro yacimiento se remontan a junio de 2009, cuando se realizó una excavación de urgencia en un punto situado entre Andrín y el río Purón, donde se había localizado un potente conchero del período Asturiense.

En esta excavación, dirigida por la arqueóloga asturiana María Noval, responsable del seguimiento arqueológico de las obras de la Autovía del Cantábrico, participó un equipo del IIIPC.

Los responsables del grupo fueron los doctores Manuel González Morales e Igor Gutiérrez Zugasti, experto en el estudio de moluscos de yacimientos arqueológicos, que actualmente prosigue sus investigaciones con una beca en la Universirdad de York (Reino Unido).

Entre los hallazgos más destacados figuran un cráneo y otros restos humanos procedentes del conchero, así como otros materiales arqueológicos y más restos humanos que corresponden a usos funerarios posteriores de la cueva.

Los investigadores del Instituto de Prehistoria continúan en la actualidad con los trabajos de limpieza, catalogación y estudio de los materiales, a la espera de la decisión definitiva sobre la conservación del yacimiento, que corresponde a los organismos competentes del Gobierno de Asturias.

"En el caso de que se asegure la protección a largo plazo, y todo apunta en esta dirección, se preservaría un archivo de información de interés para posibles verificaciones futuras, aunque la actuación arqueológica en el yacimiento se dio por definitivamente cerrada en 2009", según González Morales.

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