Foto: Vista del monte Curriechos antes de comenzar los trabajos. © FotoAsturias, Consejería de Cultura. Jorge Camino Mayor en La Carisa.es

Las investigaciones en el yacimiento ubicado entre Lena y Aller

Los arqueólogos esperan que la nueva campaña de excavaciones permita avanzar en la interpretación del enclave donde pudo estar el germen de la resistencia astur a la invasión árabe.


Vía: José A. Ordóñez, Pola de Lena | La Nueva España.es, 31 de mayo de 2009

La campaña de investigaciones de este verano en los vestigios astur-romanos de La Carisa y de La Mesa se presenta apasionante. Y es que, en plena Cordillera, a más de 1.700 metros de altura, se adivinan las primeras huellas de Pelayo en la región. Los arqueólogos trabajan con la hipótesis de que las barreras defensivas del monte Homón de Faro, en el límite entre Lena y Aller, puede estar el germen del movimiento de resistencia astur contra la invasión árabe que desembocó en la batalla de Covadonga, sin descartar, ni mucho menos, que el que luego sería primer rey de Asturias estuviese ya al mando de tales operaciones. De momento, no hay pruebas definitivas, pero sí indicios que conducen a tal interpretación. Las dataciones cronológicas lo avalan y los más prestigiosos especialistas relacionan directamente la construcción de la muralla del Homón con las primeras actuaciones de oposición indígena a la invasión musulmana. Es más, algunos textos árabes de la época también parecen ir en la misma dirección. Los trabajos que se desarrollarán durante los próximos meses en plena Cordillera podrán ofrecer nuevas luces sobre este entramado defensivo y acerca de los restos del campamento romano de Curriechos.

Jorge Camino, uno de los arqueólogos que, junto a Rogelio Estrada y a Yolanda Viniegra, lleva varios años trabajando en La Carisa, señala que «algunos historiadores musulmanes dignos de crédito señalan que las tropas de Muza, al penetrar en el territorio que hoy ocupa Asturias, alcanzaron lo que denominan como roca de Pelayo, un lugar elevado y bien defendido, cercano al Océano, destruyendo y quemando todos los signos cristianos». Pues bien, el arqueólogo señala que «el Homón de Faro, justo al lado de la vía Carisa, es un lugar elevado y bien defendido, desde el que se ve el mar y para el que llegara desde tierras meseteñas no dejaría de estar próximo al Océano». ¿Es este el emplazamiento reseñado? ¿Fue Pelayo, ya entonces, quien lideró esa oposición? Contesta Camino: «Por ahora, la historia no tiene respuesta, pero una nueva e inesperada vía de trabajo se ha abierto en el yermo horizonte histórico y quizás esos y otros apasionantes interrogantes puedan ser resueltos en un futuro».

Eso sí, tras las investigaciones llevadas sobre el terreno y en base a las conclusiones del congreso «En los orígenes del Reino de Asturias. Causas políticas y militares», celebrado hace unos meses en Oviedo, Jorge Camino sostiene que un hecho parece tomar cuerpo con respecto a la interpretación de las barreras astures de La Carisa: «La acción de Covadonga y la creación del Reino de Asturias pudieron cimentarse en una base ideológica con amplia cobertura social y territorial que pocos años antes ya había expresado uno de los principales rechazos a la conquista islámica, al igual que ocurriera siete siglos antes en los mismos espacios de la Cordillera Cantábrica con la invasión romana».

Foto: Cróquis de planta y sección del campamento cuando se creía que era un castro, efectuado por José Manuel González. © Jorge Camino Mayor en La Carisa.es

Arqueólogos e historiadores están convencidos de que la construcción de las barreras defensivas del Homón respondió a una emergencia militar de altísima magnitud. Las dataciones de carbono 14 demuestran el breve uso de las fortificaciones, también en consonancia con la extrema altitud en la que se encuentran. De acuerdo al estudio estadístico realizado por Luis Cabo, del Mercyhurst College, las fechas obtenidas están al límite de resolución que permite esta técnicas. En consonancia con los arcos de mayor verosimilitud deparados por las dataciones -un 68 por ciento de probabilidades- queda comprendido entre los años 663-715 y 749-767. Por tanto, surgen tres opciones de casación con hechos históricos: la revuelta astur contra el reino visigodo en el año 680, la invasión islámica ocurrida después del 711 y la campaña expansiva del reino de Asturias emprendida por Alfonso I a mediados del siglo VIII.

Según Camino, la hipótesis que asocia estas defensas con la invasión musulmana es la que menos obstáculos ofrece. Se trataría de un acontecimiento militar de sobrada entidad para explicar una respuesta como la realizada en el corazón de la Cordillera. Si las expediciones tardaron casi un par de años en alcanzar las tierras asturianas, como se viene suponiendo, hubo tiempo real para materializar un plan defensivo como el del Homón de Faro y en La Mesa. Indica el arqueólogo que «en el centro de la región -la Asturias Transmontana romana- las elites locales habrían adoptado la bandera rodriguista, quizá con el concurso de grupos de refugiados, y trataron de hacer frente a las correrías musulmanas que podrían tener en las antiguas ciudades de Astorga y León sus bases logísticas para adentrarse por las vías de La Mesa y La Carisa hacia el norte». Posteriormente, el abandono de las defensas de El Homón y La Mesa, sería, según los especialistas, el resultado de un armisticio con las fuerzas invasoras que desembocaría en su posterior destrucción y desactivación definitiva.

Por otro lado, y junto a las investigaciones que se vayan realizando en la muralla astur, que bien podría estar erigida sobre otra más antigua, las investigaciones de la campaña también se centrarán en los restos del campamento romano del contiguo monte Curriechos. Su situación, a 1.727 metros de altitud, lo convierten en el más alto de su época hasta ahora en Europa. Sólo algunos levantados en Los Cárpatos rumanos un centenar de años después con motivo de las guerras dacias alcanzan alturas algo superiores. El campamento se extiende por una gran superficie, en torno a ocho hectáreas.

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Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el julio 19, 2009 a las 6:14pm
Según esta noticia, ofrecida por La Nueva España el 31/05/09, se anunciaba que daba comienzo una nueva campaña arqueológica sobre los vestigios astur-romanos de La Carisa y La Mesa, la cual se presentaba como "apasionante", según su redactor.

Pues bien, cuando todo el mundo esperaba sus resultados, ahora se nos comunica que La Carisa echa, por el momento, el telón, a falta de más financiación por lo que se desprende de la información facilitada, a pesar de que no se diga de modo muy claro (ver noticia completa más abajo).

Ante ello, es inevitable preguntarse: ¿cómo es posible que se anunciara que este verano se iba a iniciar una nueva campaña de investigación arqueológica en La Carisa y resulte ahora evidente que no se disponía de los recursos económicos para hacerlo? La cosa no deja de ser un tanto chusca e informativamente poco seria.

El periodista se limita a decirnos que los arqueólogos "ya han dado por finalizado su trabajo de campo", dando a entender que la temporada de excavación de 2009 hubiera ya finalizado, cuando, en realidad, nada nuevo se llevó a cabo.

Para más inri, la presenta con un resúmen de opiniones como si fueran las últimas consideraciones interpretativas que sobre el campamento de La Carisa, junto con la aneja muralla de Hormón de Faro, mantienen los arqueólogos, siendo éstas, ni más ni menos, que un refrito literal de las mismas que figuran en la información del 31/05/09 que recogía el post de José Luis Santos.

En fin, que se conoce que como alguien metió la pata al anunciar alegremente que se iniciaba una nueva campaña en La Carisa, sin que ésta tuviera los dineros oportunos para realizarla, nos venden ahora la noticia de que la misma ha finalizado y "...el equipo arqueológico tratará de ir editando publicaciones sobre un enclave que todos los expertos coinciden en destacar como «fundamental», tanto para el conocimiento de los primeros tiempos de la romanización del territorio que hoy ocupa Asturias, como para el período inmediatamente anterior a la Monarquía Asturiana, iniciada por Pelayo tras la batalla de Covadonga, allá por el siglo VIII."

O sea, que los estudios y trabajos que sobre el particular se escriban adolecerán de los resultados que la pretendida campaña arqueológica esperaba aportar y habrá que conformarse con lo que ya hay.

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Por la izquierda, Jorge Camino, Yolanda Viniegra y Rogelio Estrada, en La Carisa, durante la campaña de 2005.

Vía: La Nueva España, 19 de julio de 2009

La Carisa echa el telón

Los arqueólogos que descubrieron el campamento romano ya han dado por finalizado su trabajo de campo - Cajastur financió las seis campañas en un enclave vital para la historia de Asturias

Aller / Lena,

José A. ORDÓÑEZ

La Carisa, uno de los grandes teatros bélicos de la historia de Asturias, echa el telón. Al menos, de momento. Los arqueólogos que descubrieron en este enclave, limítrofe entre los actuales concejos de Aller y de Lena, los vestigios de un campamento romano del siglo I antes de Cristo y los restos de una muralla astur erigida en los albores de la constitución del Reino de Asturias han dado por concluido su trabajo de campo en la zona. Jorge Camino, Rogelio Estrada y Yolanda Viniegra asumen que el acuerdo con Cajastur para financiar las investigaciones ya no da más de sí, sobre todo si se tiene en cuenta que, en un principio, iba a abarcar únicamente las campañas de 2003 y 2004. Sin embargo, dada la relevancia de los hallazgos, se prolongó durante cuatro años más, hasta el verano pasado, en la que ha sido la primera actuación arqueológica desarrollada en Asturias con financiación privada.

Así las cosas, Jorge Camino señala que, a partir de ahora, el equipo arqueológico tratará de ir editando publicaciones sobre un enclave que todos los expertos coinciden en destacar como «fundamental», tanto para el conocimiento de los primeros tiempos de la romanización del territorio que hoy ocupa Asturias, como para el período inmediatamente anterior a la Monarquía Asturiana, iniciada por Pelayo tras la batalla de Covadonga, allá por el siglo VIII.

La adscripción histórica de los restos del campamento imperial localizados por Camino, Estrada y Viniegra en el monte Curriechos no admite mayor controversia. Ubicada justo al lado de la vía romana de La Carisa, la plaza fuerte fue construida por los legionarios que, al mando de Publio Carisio, estaban encargados de la conquista del territorio asturiano a partir de una penetración, desde León, por la Cordillera. Lo que ofrece una mayor problemática es la interpretación de las murallas astures que los arqueólogos descubrieron frente por frente del campamento imperial, en el Homón de Faro. En un principio, todo hacía indicar que se trataba de una construcción defensiva destinada a hacer frente a las legiones. Sin embargo, las dataciones de carbono 14 sitúan su origen entre los años 663-715 y 749-767, algo que relaciona tres opciones de casación con hechos históricos: la revuelta astur contra el Reino visigodo en el año 680, la invasión islámica ocurrida después del año 711 y la campaña expansiva del Reino de Asturias emprendida por Alfonso I a mediados del siglo VIII.

Según Camino, la hipótesis que asocia estas defensas con la invasión musulmana es la que menos obstáculos ofrece. Se trataría de un acontecimiento militar de sobrada entidad para explicar una respuesta como la realizada en el corazón de la Cordillera. Si las expediciones tardaron casi un par de años en alcanzar las tierras asturianas, como se viene suponiendo, hubo tiempo real para materializar un plan defensivo como el del Homón de Faro. El arqueólogo indica que «en el centro de la región -la Asturias transmontana romana- las élites locales habrían adoptado la bandera rodriguista, quizá con el concurso de grupos de refugiados, y trataron de hacer frente a las correrías musulmanas que podrían tener en las antiguas ciudades de Astorga y León sus bases logísticas para adentrarse por las vías de La Mesa y La Carisa hacia el Norte».

Posteriormente, el abandono de las defensas sería el resultado de un armisticio que desembocaría en su posterior destrucción. Camino sostiene que «la acción de Covadonga y la creación del Reino de Asturias pudieron cimentarse en una base ideológica con amplia cobertura social que pocos años antes ya había expresado uno de los principales rechazos a la conquista islámica, al igual que ocurriera siete siglos antes en los mismos espacios con la invasión romana». Es más, tampoco descarta que fuese Pelayo quien dirigiera las primeras escaramuzas contra los árabes en las alturas de Aller y Lena. Las bases están puestas, pero La Carisa aún tiene mucho que decir.

La ruta

La Carisa es la vía de montaña que mandó construir Publio Carisio en el siglo I antes de Cristo para facilitar el avance de las legiones encargadas de la conquista de Asturias.

El campamento

En las inmediaciones de la ruta, los arqueólogos han localizado los restos de un campamento romano. Su ubicación y disposición prueban el carácter defensivo del enclave.

Las murallas

Frente por frente del campamento hay vestigios de una muralla astur. El carbono 14 fija su origen a caballo entre el siglo VII y el VIII, por lo que se habría levantado para hacer frente a la invasión árabe y posiblemente sobre otra anterior, contemporánea de la plaza fuerte imperial.
Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el agosto 2, 2009 a las 6:43pm
Si en el anterior comentario verificábamos que en el yacimiento de La Carisa no se había llevado a cabo ninguna nueva campaña de excavación en este verano de 2009 (a pesar de haberse anunciado), ahora el periódico La Nueva España no sólo lo confirma, sino que afirma que la Consejería de Cultura no hace suya la importancia de este enclave arqueológico, hasta el punto de no tramitar convenientemente el expediente para declararlo Bien de Interés Cultural (BIC), y mucho menos aportar recursos económicos para que se siga investigando sobre el mismo.

Podría entenderse que, en estos tiempos de crisis y austeridades económicas, no se destinen subvenciones para más actividades arqueológicas, pero lo que no tiene lógica ninguna es la desidia que se ha mostrado en cursar el expediente de BIC que se había solicitado, máxime cuando, desde instancias del Gobierno autonómico, se ha manifestado en múltiples ocasiones que existe un fuerte compromiso con todas aquellas iniciativas tendentes a poner en valor el patrimonio cultural y arqueológico de Asturias.

La Carisa, como enclave importante, además, del polémico ramal transmontano de la Vía de la Plata, se quedan, pues, por el momento, al pairo.

Plano de La Carisa.

Esta la noticia: LNE, 02 de agosto de 2009

Cultura echa tierra sobre La Carisa.

La labor de campo en el yacimiento concluye sin que el Principado haya concretado la declaración de bien de interés cultural y con un escaso apoyo regional a los trabajos.

Aller / Lena,
José A. ORDÓÑEZ
La investigación arqueológica en La Carisa ha concluido sin que el Gobierno del Principado haya impulsado algún tipo de protección para un enclave que, según todos los expertos, resulta fundamental para conocer dos relevantes periodos de la historia de la región: los primeros tiempos de la romanización y los momentos inmediatamente anteriores a la constitución del Reino de Asturias. Hace ya cinco años, el entonces director general de Cultura, Carlos Madera, anunció la apertura del expediente para que la zona fuera declarada bien de interés cultural (BIC), tal y como habían reclamado, mediante acuerdos plenarios, los ayuntamientos de Aller y de Lena. Sin embargo, desde entonces nada más se ha sabido del asunto. Ha pasado tanto tiempo que, si algún día llegó a existir un expediente sobre el asunto, éste ya se encontraría caducado. La Consejería de Cultura nunca ha sentido La Carisa como propia y la ha dejado en una situación de indefensión, que, ahora, una vez concluidas las investigaciones financiadas por Cajastur, parece más acusada que nunca.

La situación actual del yacimiento ejemplifica la actitud que ha venido manteniendo la Consejería desde el mismo momento en que fue descubierto por Jorge Camino y Rogelio Estrada, a finales de 2001. Más allá de las visitas de algunos representantes regionales, lo cierto es que, en la práctica, los principales responsables de Cultura, salvo algunas honrosas excepciones, se desentendieron del asunto, llegando a invitar a los investigadores a que se buscasen financiación privada si querían estudiar los restos del monte Curriechos y del Homón de Faro. Del Gobierno, ni un duro. Pese al patrocinio de Cajastur, prorrogado varios años sobre las previsiones iniciales, el desinterés de la Administración lastró desde el comienzo los trabajos tanto en los vestigios del campamento romano como en los restos de las murallas astures.

Es más, a día de hoy, en la Consejería no conocen la extensión ni la delimitación exacta del yacimiento, algo indispensable para su declaración como BIC, una figura que, por otro lado, los expertos consideran muy importante desde el punto de vista económico, por cuanto permitiría la aplicación de incentivos fiscales en el caso de que se produjesen nuevas inversiones privadas en los restos arqueológicos. En realidad, y dejando a un lado la presencia de Jorge Camino en las investigaciones, las aportaciones de la Consejería de Cultura a este proyecto se limitan a una colección de fotografías aéreas y a una subvención de 5.000 euros para la celebración de un congreso que se desarrolló el pasado año en Oviedo.

La situación de La Carisa choca frontalmente con la de los restos de los campamentos romanos que se han descubierto en Cantabria, unos enclaves que ya están protegidos como bienes de interés cultural desde hace tiempo. Los vestigios de fortificaciones imperiales de la comunidad vecina, como los de La Carisa, están ligados directamente a las campañas de las guerras astur-cántabras posteriores al año 27 antes de Cristo, si bien en el caso asturiano parece ya probado que la plaza fuerte fue utilizada en tres fases temporales sucesivas: la primera, en el 26 antes de Cristo con motivo de las guerras; la segunda, en el año 22 antes de Cristo a raíz de la rebelión de los pueblos indígenas; y la tercera, en el 19 antes de Cristo, tras la pacificación del territorio.

El enclave está formado por una vía romana, los vestigios del campamento imperial ubicado en el monte Curriechos y una barrera defensiva indígena situada en el Homón de Faro. En un primer momento, el equipo arqueológico relacionó la muralla astur con la plaza fuerte romana. Sin embargo, el carbono 14 dató este enclave en torno al año 700, aunque lo más probable es que fuera erigido sobre uno anterior coetáneo de Curriechos.
Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el agosto 3, 2009 a las 1:19am
Me temo, DLH, que no estamos ante ningún malentendido. La información que se viene ofreciendo al respecto no puede ser más explícita.

Ni hay apoyo institucional-administrativo (cinco años sin dar vía libre al expediente de BIC así lo demuestran) ni hay apoyos financieros para continuar la excavación o al menos cuidarlos.

Salvo que este tipo de noticias y/o las protestas ciudadanas favorezcan un cambio de acitud de la aministración autonómica, es más que probable que el yacimiento quede abandonado a su suerte. Una lástima, porque cuando se anunció que se continuaría investigando en el mismo, había grandes expectativas de que se pudiera obtener más datos arqueológicos sobre tan cruciales periodos históricos.

Habrá que seguir esperando (como en tantos otros yacimientos).

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