La Prehistoria en Inglaterra III Una civilización en el centro.

La propia situación geográfica de la isla en el entorno planetario y su extremada demostración de condiciones climáticas y atmosféricas habrían supuesto para sus primeros habitantes un importante motivo de alerta y atención y un sinnúmero de trabajos adicionales en la práctica y el avatar de la vida comunitaria diaria.

Es por eso que no es de extrañar que la más importante demostración de cultura, sedentarismo y civilización viniera a situarse por curiosidad en el centro de la gran masa sur de la isla. Nos referimos aquí a una serie de yacimientos prehistóricos como Windmill Hill, Avebury Circle, Stonehenge y otros que, si bien podrían observarse por separado y en relación con dueños y habitantes diferentes  -incluso en la actualidad-  también podrían entenderse como partes de un todo, interrelacionadas entre sí, constituyentes y significativas hacia el exterior de una especie de cultura autóctona, estado o nación primigenios, civilización genuina desarrollada en los amplios paisajes de Salisbury y lugares del interior.

Windmill Hill es un yacimiento datado hacia el 3.800 antes de nuestra era en forma de suave colina rodeada de una serie de círculos concéntricos en donde se asentaran en el Neolítico una serie de grupos que desarrollaron agricultura y ganadería. Este yacimiento da nombre a una cultura que se extiende por toda Inglaterra e Irlanda. Se han descubierto diversas clases de cerámica de uso y estuvo habitada hasta la Edad de Bronce. Está muy cerca de Avebury Circle y, a las fotografías, parecen lugares vecinos.

El puesto prehistórico de Avebury Circle está datado a partir de los 3.000 años a los 2.400 años antes de nuestra era y está compuesto de una serie de estructuras de diferente datación cronológica. Su descripción desde el exterior al interior quedaría: un terraplén de tierra de aspecto circular de construcción artificial por trabajos comunitarios y ese terraplén entendido por su tamaño dentro de los esquemas del Megalitismo. En el interior que conforma hay un foso que sigue la pared circular del terraplén. Hacia el interior del foso, en su orilla, aparece un círculo de grandes piedras que en su original momento debieron ser 98 en número conformando un círculo de 335 metros de diámetro y de una distancia calculada entre piedra y piedra. Dentro de este círculo y en un lugar central aparecen otros dos círculos a manera de grandes ojos y de piedras más pequeñas y dentro de estos círculos otras piedras de aspecto simbólico. En el interior del henge (nombre inapropiado para designar el gran terraplén de tierra) se hallaron diversos utensilios y varios enterramientos. Estos enterramientos tienen una datación anterior significativa respecto del terraplén.

Dicen William y Pierce en su libro "Dentro de la mente neolítica..." que "...las aberturas a través de los terraplenes y zanjas parecen haberse dejado intencionadamente como vías de acceso a lo que fuera que tuviera lugar dentro del círculo,o, quizás al mismo tiempo, para permitir que los efectos de esas actividades se extendieran al mundo situado más allá del círculo.".

Estos Henges, referido a terraplenes de tierra y fosas correspondientes empezaron a construirse hacia el 2.600 años antes de nuestra era, en esa isla Inglaterra y habría que conseguir para ello una interpretación de soluciones prácticas e incluso complemento de recintos urbanos, es decir, algunas de las antiguas granjas o poblados habrían creado la costumbre de rodearse de esos terraplenes para la protección del frío y el invierno, los vientos, incluso las enfermedades. Así mismo la nieve acumulada en las paredes del terraplén en su deshielo les habría proporcionado al quedar en las fosas agua abundante de reserva para el uso de animales y personas.

Acaso la interpretación correcta para el monumento megalítico de Avebury Circle sería relacionarlo con la próxima colina de Windmill Hill que comparten paisajes inmediatos. Que Avebury fuese un resultado de los cientos de años de desarrollo agrícola y neolítico, un preclaro símbolo de la clase de sociedad de matriarcado-patriarcado conseguida y desarrollada en la colina. Los dos círculos más pequeños de piedras llegarían a corroborarlo, uno que significaría el estamento femenino y otro el masculino. Resultado simbólico y conmemorativo de los años pasados en Windmill Hill y de concordia social, tan sólo habría que fijarse en la cantidad de gentes y trabajos, tiempo y riqueza, empleados en lo mismo. Aunque también pudiera haber habido ahí una antigua granja con su casa y edificios anejos para almacenes y animales, de cualquier forma no aparecieron restos de lo mismo.

Avebury Circle está catalogado dentro de los esquemas de la Edad de Bronce Británica, situado en el Condado de Whiltshire y muy cerca de la ciudad de Amesbury. Tiene así mismo otros puestos arqueológicos muy cercanos como el mencionado de Windmill Hill, la colina de Silbury Hill, las diversas estructuras especiales de Stonehenge y otros como el poblado esporádico de Durrington Walls o el grupo de West Kennet Long Barrow.

Silbury Hill es una montaña artificial también producto de los trabajos comunitarios y está justo al sur de la aldea de Avebury, también cerca de Stonehenge y datado en la Edad de Piedra-Edad de Bronce. La pequeña montaña tiene unos 40 metros de alto y 167 metros de diámetro.

También incluido dentro de los esquemas de trabajo del Megalitismo fue construida en base a la acumulación controlada de tierra y cascotes de piedra. En su principio tenía forma espiral con un camino bien señalado que subía rodeando la estructura, camino que terminaba en lo alto en una terraza de aparentes dimensiones.

Según las leyendas populares en esa montaña artificial, en lo alto, había antiguamente un "castillo de hadas". Pero de cierto también Silbury Hill se podría deslindar  de simples o complicadas interpretaciones legendarias y conceder a esa montaña un uso práctico de especial importancia en la lucha contra el invierno y las tormentas de frío y nieve. Se podría pensar de ello que allí en lo alto, en la explanada, lo que había era una formidable hoguera que permanecería encendida en los días o semanas de máximo rigor climático. El camino practicado en espiral serviría para subir los grandes pedazos de madera, sobre todo roble por los restos encontrados, que quedaría almacenada a un lado de la explanada con el fin de alimentar el fuego de esa hoguera. Un auténtico faro espectral en la noche de aquellos lugares, civilización central, cuyo fuego debía competir día y noche contra la fuerte nevada de los peores días.

Aquí en Silbury Hill en sus alrededores, en un espacio de unas 12 hectáreas, existen otros elementos prehistóricos como pequeños círculos de piedras, obeliscos aislados, enterramientos, etc.

Stonehenge, así mismo, podría observarse como único lugar denominado o podría entenderse como una especie de complejo integrado por otras estructuras como Woodhenge y Durrington Walls.

Propiamente dicho Stonehenge, círculo de grandes rocas colgadas o adinteladas  -aquí sí que llega bien interpretada la palabra "henge"- es un monumento megalítico tipo Cromlech datado desde el 2.500 hasta el final del III Milenio antes de nuestra era.

En su descripción se podría hablar de un gran círculo en forma de foso y suave montículo circular de 104 metros de diámetro. Hacia el interior aparece un bancal que sigue la estructura circular en el que se han descubierto 56 tumbas o enterramientos que siguen esa estructura llamados "los agujeros de Aubrey". En el interior de esto y ocupando un lugar central aparece el monumento megalítico tipo Cromlech  -piedras en círculo que crean un espacio concreto- en el que se dispusieron una serie de piedras metamórficas  -especiales- en cuatro o cinco circunferencias concéntricas. Es diferente el valor, calidad y tamaño de cada uno de esos círculos de rocas.

El círculo exterior es el de aspecto más poderoso aunque no el más alto y son grandes lajas de rocas volcánicas talladas en forma rectangular y colocadas en sentido vertical, riolítas o de gres silíceo con cierto color amarillento. Estas lajas en su lugar superior se unen o quedan trabadas por unos dinteles, henges o piedras colgadas, intermedios y labrados también según la estructura circular. Todas las lajas verticales aparecen a una distancia determinada de antemano.

Hacia el interior y cerca de este gran círculo hay otro de pequeñas y numerosas piedras verticales de color diferente, azulado, y que siguen la redonda estructura.

El círculo que sigue estaría formado por 5 trilitos de vistosas piedras traídas de lejanos lugares y es la estructura  más esbelta  que vendría a constituir como el principal motivo o nudo de la cuestión para todo el monumento. Estos cinco trilitos en círculo dejan un espacio hacia un determinado lugar del círculo. En el interior hay otro círculo de pequeñas piedras cerca de estos trilitos. Toda la estructura se completa en el centro y hacia el fondo con una gran laja plana y rectangular depositada en el suelo que se conoce como "el altar".

Fuera de todo este complejo a una determinada distancia existe un obelisco llamado "Heelstone", la "piedra del talón", que serviría como lugar precioso de referencia, y para fabricar los senderos en el nevado paisaje del invierno.

La interpretación extrema de este Cromlech de Stonehenge podría seguir diversos caminos, pero mejor utilizar la elemental linde de su utilidad práctica, e incluir más tarde su mera dimensión social y política. Todas las estructuras descritas se habrían ubicado en un amplio campo ideal para la observación de la naturaleza y el cosmos y usado desde antiguo para el emplazamiento  de múltiples enterramientos pues se han descubierto en esta zona unos 300 de ellos datados desde el 3.030 hasta el 2.340 antes de nuestra era.

La estructura más exterior del foso y suave terraplén circular serviría para delimitar espacios. El foso quedaría lleno de agua como función simbólica o para impedir que los rebaños de animales pasasen al interior. Pero lo más interesante son los enterramientos sucesivos que rodean el bancal. "Los agujeros de Aubrey" son 56 fosas dispuestas en círculo en donde se descubrieron restos de unas 240 personas diferentes y enterradas allí según la técnica de incineración. De esas 240 personas incineradas  -sus cadáveres- la mitad corresponden a mujeres y la otra mitad a hombres. Esto podría parecer así una simpleza, pero también podría interpretarse como demostración del tipo de sociedades desarrolladas en aquel lugar, civilización central, de matriarcado-patriarcado. Esos enterramientos preeminentes debieron estar reservados para alguna clase de personas, alguna especie de élite en aquellas sociedades de la Inglaterra Prehistórica. Es de suponer que esa superior clase vendría a ser lo mencionado de los matrimonios entre ricas e importantes señoras poseedoras de riqueza, tierras y aparatos y la clase de los druidas, jefes consuetudinarios.

En cuanto a la interpretación del Cromlech propiamente dicho se ofrece a éste un significado de observatorio astronómico y de Calendario, cómputo de los días y el tiempo y acaso la predicción de los Eclipses. Es necesario aquí tener bien presente que toda la construcción se encuentra orientada hacia la salida del Sol por el horizonte del Este en el Solsticio de verano  -días más largos del año-  suceso que tiene lugar el 21 de Junio según los calendarios en la actualidad.  

Sería, entonces, ese mismo día, ya dentro de la buena estación, hacia donde iría uno o varios de los druidas astrónomos, pasarían al recinto interior y se dirigirían sin más hacia la losa del fondo conocida como "el altar". Esta piedra no sería sino una tarima pétrea y lugar preciso desde donde realizar los trabajos de observación. Así el grupo de astrónomos allí instalados contemplarían, si el tiempo lo permitiese, los primeros rayos del Sol colarse por los intersticios y espacios de las rocas verticales exteriores y llegar hasta la tarima de observación donde ellos estaban reunidos. Esta ceremonia o reunión de observación astronómica tendría lugar todos y cada uno de los años y en el espacio entre ambas observaciones alguien de ellos se habría encargado de contar los días transcurridos y las lunas. Un cómputo preciso de lo mismo hecho con fichas, palitos, cuerdas o señales. Pues bien, habría llegado a la conclusión de que habrían pasado 365 días y 12 lunas. Esos 365 días les habrían dividido por las 12 lunas pertinentes y les habrían salido 30´4, que redondeando número y para efectuar la construcción en sí del observatorio se quedarían en 30, número muy representado en el gran círculo exterior. 30 orificios o días, 30 lajas verticales o noches y 30 dinteles superiores.

Esta clase de números y referencias habrían sido muy utilizadas en la antigüedad para las observaciones astronómicas y la creación de un Calendario de los días, acaso sería a partir de esos cálculos elementales de donde provendrían las primeras razones Aritméticas, Matemáticas y de Geometría del saber antiguo, incluso los primeros teoremas en Babilonia y Egipto sobre el Círculo y su división en grados.

Hacia el interior, pero próximas al gran círculo existe otro círculo de pequeñas piedras verticales que pueden guardar relación con esos cálculos, acaso con los días de la semana, o acaso con las lunas entre cuarto creciente y cuarto menguante.

Pero el círculo realmente interesante es el formado por los cinco trilitos. Habría que pensar que esos 5 trilitos  -las estructuras más esbeltas de todo el complejo-  representan sin más los cinco planetas observables a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Estos cinco curiosos astros del cielo nocturno habrían llamado la atención de una manera particular a las gentes que se dedicaban a la observación astronómica en la antigüedad. En tiempos más pretéritos y en diversos lugares del mundo esos cinco cuerpos celestes brillantes, pero que no vibran, no titilan cuando se les observa, habían sido considerados como simples "estrellas muertas", apagadas. Es de constar aquí que en Babilonia esos astros especiales eran objeto de veneración y sacrificios en el preciso sentido de la veneración que se otorgaba a los muertos y los sacrificios que a ellos se dedicaban en su entierro.

El misterio más importante aquí en Stonehenge lo constituye el número de trilitos, es decir, las piedras que representan los cinco planetas observables a simple vista, puesto que Mercurio es un astro muy difícil de observar no sólo en regiones meridionales que aparece un momento al amanecer o al anochecer, así es que mucho menos en lugares septentrionales. Los trilitos, entonces, deberían haber sido cuatro.Aunque es de esperar que informaciones precisas sobre lo mismo llegarían aquel lugar del norte, la isla inglesa, sobre el número exacto de esa clase de astros y acaso de su nombre particular de cada uno de ellos. El misterio podría continuar pues ese círculo de trilitos es la única estructura circular que permanece sin completar, que deja un espacio libre justo en la línea de observación en el solsticio. Para completar ese círculo habría que colocar un sexto trilito. Si aquellos hombres que construyeron Stonehenge hubiesen colocado el sexto trilito habrían acertado con el número de planetas exacto  -sexto trilito que representaría la Tierra, lugar donde vivimos-  hasta el descubrimiento de Urano en los tiempos modernos.

Stonehenge supuso, su diseño y construcción, toda una época en los tiempos antiguos en Inglaterra, nunca jamás volvería a fabricarse algo parecido en aquel lugar. Es la demostración de las diferentes fuerzas sociales que actuaban en el medio humano. Pero es una construcción de los Druidas o como entonces fueran llamados, una demostración de poder y clase social y sin duda de progreso y conocimientos. Sobre quién habría pagado todo el montaje, los materiales, las máquinas y los obreros empleados, es de suponer que se trata de una empresa en la que participarían la mayoría de los estamentos de la república de aldeas y que lo habrían pagado aquellos que tenían el dinero y la riqueza. Las ricas señoras procedentes del pasado, sus clanes y familias, pero también sin duda, la riqueza, el dinero y los aparatos controlados desde los edificios centrales del poblado, lugar donde los druidas serían figuras preeminentes.

Pero Stonehenge habría supuesto sobre todo  una demostración de conocimientos y progreso, pues a partir de ese lugar y de otro lugares parecidos se seguía el Calendario y los días del año, el control de las estaciones con fines agrarios y  de función, se seguiría las fases de la luna y los planetas y acaso la predicción de los eclipses. 

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