Agradecería que alguien documentase aquí el como el análisis antropológico de los huesos incinerados permite concluir que enterramiento corresponde a una mujer. Me permitiría apartar todas las dudas que desde su primera presentación en el Congreso Nacional de Arquelogía en Jaen me impedían creer que no se cometía un error, quizás influenciados subliminalmente por la "dama de Elche".
El tamaño de las manos, el mentón, la ausencia total de pecho en una estatua de esta época, y sobre toda la aceptación general de que el ajuar (obviamente de un guerrero) corresponde a quien está enterrado en la tumba, siempre me hizo pensar que lo de la "dama" fue una definición muy precipitada, como alguna otra que rodeó a este importantísimo hallazgo.

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Comentario por Francisco Fernández Lara el mayo 4, 2010 a las 3:19pm
Querido Alberto, es muy fácil: consultando con el ministerio de igualdad. Andalucía es tierra de orcos y Jaén su Minas Tirit.
Comentario por María // el mayo 4, 2010 a las 4:38pm
Aberto,no sé mucho ,pero me imagino que lo de dama viene por el ropaje y el tocado,iguales a los de otras damas oferentes ,aunque es verdad que las armas en principio parece lógico que pertenezcan a un ajuar masculino ;no sé si hay suficiente documentación sobre la religión ibera que permita pensar que podía existir algun tipo de ofrenda de armas a un personaje femenino importante(sacerdotisa? matriarca ?) , algún tipo de culto hacia la divinidad femenina por parte de varones ,incluso,atendiendo a la fisonomía en principio poco femenina (todo es relativo y en función de nuestros parámetros culturales)algúna forma de travestismo sagrado o algo así,como se dá en algunos lugares.Un amigo también me comentó que a él la dama de Elche le aprecía un hombre.
A ver si alguien sabe más de esto.
Comentario por María // el mayo 4, 2010 a las 8:42pm
bueno,creo que me he hecho un lío:-) si los restos depositados en la urna son de una mujer,no tieen sentido "un tipo de culto a la divinidad femenina por parte de varones".De todas formas, dejo el comentario por si puede haber algo aprovechable:-)
Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el mayo 5, 2010 a las 2:32am

En el post que puse “La Dama de Baza. Un viaje femenino al más allá” citaba que un estudio paleoantropológico reciente confirmaba que las cenizas halladas en el interior correspondían a una mujer adulta joven.

A este respecto, no he tenido oportunidad de leer el mencionado estudio, así que, de momento, habrá que darlo por bueno. No obstante, si leísteis el artículo que aportaba al final, esto es, "Y la mujer se hace visible: estudios de género en la arqueología i... de Lourdes Prados Torreira, se puede leer que las conclusiones en este sentido, no han estado exentas de polémica, si bien parece que se acepta el resultado final.

Al mismo tiempo, se indica que encontrar armas en dicha tumba de carácter femenino no debe llevar necesariamente a asimilar las mismas con una tumba de carácter masculino, pues podrían tener una función o significado distinto en el que no necesariamente hay que ver el componente de masculinidad.

Por lo demás, no sólo está el hecho del ropaje y tocado que porta la escultura - tal como apunta María- para subrayar su aspecto femenino, sino también el ave (al parecer un pichón) que porta en la mano izquierda, el cual es símbolo de inmortalidad y de divinidades femeninas.

Lo mejor es leerse el último artículo citado. De todos modos, paso a exponer un párrafo largo para que se vea la idea en concreto:

No obstante, en la mayoría de los casos, el sexo de los individuos sigue determinándose,
exclusivamente en función de los ajuares y ya hemos comentado, cómo éstos no siempre
responden a un concepto de género, sino que pueden intervenir aspectos como la edad, el
rango, estatus, la etnia, etc. En primer lugar, nos encontramos con necrópolis donde muchas
de las tumbas no tienen ajuar, o contienen pequeños objetos no significativos a la hora de
establecer el género. En otros, la asimilación exacta entre sexo o género y ajuares, puede
inducirnos a errores. Es curioso señalar qué ocurre cuando los restos paleoantropológicos,
no encajan con la idea preconcebida que se tiene de los roles de género en determinada
cultura. Contamos con un ejemplo muy conocido, nos referimos a la interesante tumba de
La Dama de Baza (Presedo, 1982). En ella encontramos una imagen femenina convertida
en urna funeraria, que contiene los restos de cremación de un individuo cuyos análisis han
determinado –no sin cierta polémica– que se trata de una mujer, hipótesis que confirman
los nuevos análisis realizados por G. Trancho y B. Robledo. Además de otras ofrendas funerarias,
presentaba conjuntos completos de armas. El sentido jerárquico y distintivo de la rica
tumba de Baza muestra la importancia otorgada al enterramiento de esta mujer. El equipo de
la Universidad de Jaén ha propuesto que este enterramiento debe entenderse dentro de la
estructura de un grupo gentilicio clientelar, y que la mujer allí enterrada estaría emparentada
con el aristócrata local, cuyos restos son cremados y depositados un tiempo después en la
cercana tumba 176, que ordena a partir de ese momento el espacio de la necrópolis. Por
esta razón plantean que la mujer de la cámara 155 podría ser la madre del varón de la tumba
núm. 176 (Ruiz, Rísquez y Hornos, 1992; Rísquez y Hornos, 2005). Otras teorías apuntan a
la posibilidad de que se tratase de un personaje de enorme importancia para su comunidad,
con atribuciones, por ejemplo, religiosas (Chapa y Madrigal, 1997). Otro ejemplo similar,
podría observarse en la necrópolis de Toya (Peal de Becerro, Jaén) (Pereira, 1999); o en la necrópolis de Galera, tumba nº 20 de Cabré (Cabré y Motos, 1920; Pereira et alii, 2004) donde
se depositó la famosa escultura de alabastro conocida como La Dama de Galera (Chapa
y Madrigal, 1997: 196; Olmos, 2004). También cabe considerar que el personaje femenino
allí enterrado, dentro de la estructura gentilicia, tuvo un peso ideológico importante y que,
por ello, su escultura-retrato se diviniza, como indica el trono alado o el pichón en la mano
(Izquierdo y Prados, 2005; Prados, e.p).
Cabe resaltar, como se ha señalado en otras ocasiones, que no todos los enterramientos
con ajuar de armas, son masculinos, ya que el armamento también puede indicar otro tipo
de pertenencia, estatus, linajes, etnias, etc. (Arnold, 1991 y 2006; Lucy, 1997; Díaz-Andreu,
2005). Se impone, por tanto, la necesidad de estudios antropológicos en la identificación
de las tumbas ibéricas y a su vez, el rechazo definitivo al paradigma de los ajuares-tipo, que
presupone tumbas masculinas o femeninas en función de la presencia o ausencia de determinados
objetos, como el armamento –tradicionalmente vinculado a tumbas masculinas– o
las fusayolas, plaquitas perforadas de hueso, punzones o alfileres decorados que se asocian
en general, aunque no de manera exclusiva, a enterramientos de mujeres. Es muy posible
que en la mayoría de los casos, suela cumplirse esta asociación, pero ya hemos visto, que no
puede darse por supuesto".

Comentario por Alberto lopez malax-echeverria el mayo 5, 2010 a las 10:31am
¿Conoce algúna escultura de mujer de esta época en la que no se aprecie el pecho?
Comentario por María // el mayo 5, 2010 a las 11:14am

No conozco bien la imaginería ibera, pero solo veo dos opciones:

1) Es una mujer a la que ,por el motivo que sea, se ha representado sin el pecho (o con poco pecho). Quizá ese tipo de vestimenta hacía que se marcara poco el pecho, quizá la imagen es de una mujer mayor en cuyo caso puede ser que no se la representara con un pecho prominente por razones obvias e incluso por convenciones culturales ; por ejemplo.,por la misma razón por la que en casi todas las culturas (hasta hace poco en la nuestra) las mujeres casadas se peinan y visten de forma distinta a las mujeres casaderas.

2) Es un hombre con ropaje femenino,en cuyo caso al única explicación es el travestismo religioso.Un manera de identificarse con la divinidad femenina.

Lo que hay que contemplar es que como dice el artículo ,el hecho de que parte del ajuar consista en armas,no significa que ,necesariamente las cenizas tengan que ser de varon.
Supongo que lo suyo es leer el informe en el cual se concluye que las cenizas son de una mujer.
La imagen no necesariamente ha de ser de una mujer “mortal”. Puede ser una diosa o una mujer divinizada, heroizada como creo que se dice en el artículo y como dice también J.M Blázquez (no estoy segura, creo que era él )

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