La ciudad de Baitis y el mapa del Papiro de Artemidoro. Una nueva interpretación (I)

No hace mucho se ha efectuado una edición crítica del Papiro de Artemidoro que ha permitido conocer el posible comienzo del libro II de la Geografía de Artemidoro de Éfeso, en el que figuraría, además de un proemio, una descripción general de la Península Ibérica, un periplo de sus costas conocida a finales del s. II a.C. y por último un “intrigante” mapa que por su contexto inmediato cabe pensar debió estar referido a algún lugar de la Península Ibérica. En este sentido el presente trabajo pretende aportar una nueva interpretación a este mapa pintado en el Papiro de Artemidoro.

Artemidoro, nació a mediados del s. II a.C. en Éfeso, donde desarrolló una activa vida política que le llevó a visitar Roma en representación de su ciudad; al mismo tiempo desarrolló una intensa actividad científica dedicada a estudios teóricos y geográfica apoyada en sus viajes exploratorios. La seguridad que ofrecía el Imperio Romano para viajar permitió a Artemidoro concebir una obra geográfica ambiciosa dispuesta en 11 libros que describía gran parte de la ecúmene con los datos recogidos de otros informantes o por él directamente. De la Geografía de Artemidoro se han conservado fragmentos y citas de autores posteriores, constituyendo el referido Papiro de Artemidoro el fragmento de mayor tamaño que nos ha llegado a la actualidad. En su tiempo la Península Ibérica dividida en dos provincias Hispania Citerior y Ulterior, correspondientes a Iberia y Baetica,que fue realizada por los romanos al introducir la administración pretoriana de la Península Ibérica el año 197 a.C.; sólo en 27 a.C. se creó la tercera provincia de Lusitania . La Geografía de Artemidoro comenzaba precisamente con la descripción de las zonas occidentales del orbe en la que Iberia, era el inicio hasta llegar al otro extremo del Mediterráneo, en una secuencia que recuerda la de los periplos marinos, pero con numerosos añadidos de naturaleza geográfica y etnográfica.

En el contexto de la elaboración de su obra Geografía, Artemidoro realizó un viaje marino desde las costas pirenaicas, centrándose su exploración más en detenimiento en las costas del Golfo de Cádiz hasta el Cabo Sagrado, costas donde es seguro que estuvo y tal vez visitó también personalmente toda la fachada Atlántica. Por los datos que aparecen en el texto de esa obra cabe pensar que Artemidoro se refiere al recorrido real de su viaje, pues sólo son citados sólo los puertos donde recaló (pues se salta otros de importancia y desecha una descripción minuciosa de las costas mediterráneas de la península, más conocidas entonces), las etapas que cumplió y las estimaciones en estadios de las distancias que personalmente calculó (Ruiz Acevedo y Campos Carrasco, 2009)
. No se sabe si Artemidoro hubiera viajado por su cuenta o tal vez participando como hombre de ciencia en un séquito militar exploratorio con algún general romano, como parece deducirse de su especial interés por las costas atlanticas de Iberia y en concreto por las de Andalucia Suroccidental pues nos habla de las bocas del Betis y sus puertos son recogidos en mayor detalle. Conviene recordar el interés de los romanos por la explotación de los recursos mineros del norte de las actuales provincias de Huelva y Sevilla y por su exportación a través de los puertos más inmediatos de salida al mar.

El papiro de Artemidoro a principios del 2008 ha sido objeto de una editio princeps (Gallazzi, Kramer, Settis 2008), que nos proporciona nuevos e importantes datos sobre la Geografía de Artemidoro y, más aún, sobre la geografía de la Península Ibérica. Pues la mayor parte del contenido de dicho papiro como hemos dicho versa sobre las costas peninsulares, tanto las mediterráneas como las atlánticas, a excepción del sector septentrional, desconocido en su época.
La datación del texto, a partir de datos paleográficos es situada por los editores a comienzos del siglo I d.C., en los últimos años de Augusto o en los primeros de Tiberio. El rollo de papiro contiene escritas varias columnas de texto en griego copiadas de la obra Geografía de Artemidoro, además de un mapa sin terminar contemporáneo al texto. Posteriormente al rollo fueron añadidos numerosos dibujos como de una persona que quiere ensayarse haciendo bocetos de animales y de anatomía humana, lo que indica la reutilización del rollo cuando ya se habían interrumpido por razones aún desconocidas la redacción del texto y la realización del mapa. Ello parece indicar que eso ocurrió justamente porque evidentemente la persona que encargó la obra no llegó nunca a retirarla y al hallarse el rollo en un taller de dibujo, este se reaprovechó el “papel en blanco” restante cuando se interrumpió la labor del copista o dibujante de la Geografía de Artemidoro ¿Porqué se interrumpió la confección del rollo? ¿A que zona de Iberia corresponde el mapa dibujado y que queda inacabado? A la primera pregunta responden los editores indicando que al parecer el trabajo se interrumpió y no se acabó siquiera el mapa por un error de su dibujante quien muy posiblemente debía haber pintado un mapa general que sería una ilustración sobre las costas y ciudades de Hispania (que se debería asemejar a la figura del mismo trabajo de la edición princeps del papiro), sin embargo por error el dibujante pintó otro mapa de contenido local correspondiente a una escala mas reducida. A la segunda pregunta trataremos de responder planteando una hipótesis sobre la significación del mapa.


Fig. Mapa del Papiro de Artemidoro que permanecio inacabado


Esquema del mapa del papiro según B. Kramer en Imago Mundi 2001




La disposición del papiro es de tres columnas de texto que contienen un proemio dedicado a la labor del geógrafo (cols. I-II-III), una zona en blanco donde fue dibujado el mapa sin terminar objeto de este trabajo (que reproducimos en su versión blanco y negro) y a la derecha del mapa otras dos nuevas columnas (cols. IV-V), en las que figura el comienzo de la descripción de litoral de la Península Ibérica, a través de algunos puertos o fondeaderos y dar las distancias entre ellos. Nos limitamos a reproducir el siguiente compendio del texto de dicha descripción:
“ Ahora emprendemos la navegación litoral de[ Iberia] de forma resumida a fin de conocer de manera global las distancias de los lugares: Desde el cabo de la Afrodita Pirenaica hasta la ciudad de Emporio, colonia de los foceos, 632 estadios.[…]. Desde Cartago Nova hasta el monte de Calpe 2020. Desde éste hasta Gadira 544. La suma total desde el Pirineo y el cabo de Afrodita hasta Gadira es de 7084 y más allá de Gadira hasta la torre y el puerto de Menestheo es de 7170. Desde éste hasta la segunda boca del Asta, 120. Después de ésta hasta el río Betis 84 estadios. Después de éste, hasta Onoba 280.[…]Desde las bocas del Ana sigue el extremo del Promontorio Sagrado y hasta este último lugar hay 992 estadios […]” .


Fig. Representación de la Iberia según el texto de la Geografía de Artemidoro teniendo en cuenta las distancias que señala ((Gallazzi, Kramer, Settis 2008).


El mapa o carta geográfica (93,5 cmx 32 cm) que aparece en el papiro desgraciadamente está truncado a la izquierda y viene antes de las columnas IV y V donde aparece el citado texto de la descripción de las costas de la península salvo la costa cantábrica desconocida en aquel entonces. Por tanto la intención de dejar un espacio libre entre las columnas escritas para dibujar un mapa que fuese seguida un texto con la descripción geográfica correspondiente. Tanto el mapa como el texto obviamente quedaron interrumpidos por parte del copista. En el caso del mapa este se interrumpió antes de la inscripción de los datos toponomásticos, pero del contexto inmediato se concluye que tiene que tratarse de una zona de la Península Ibérica. Nuestra idea en concreto es que el copista pudiendo manejar dos mapas uno con la descripción general que concuerda con el texto y el otro que se refiriera a una zona importante o centro neurálgico de Hispania con un especial interés para ser descrita en detalle., trocase su lugar y representó en primer lugar el mapa local que no correspondía al texto malogrando su trabajo y por tanto desechando el rollo.
En el mapa local del papiro destaca la representación de tres ciudades mediante el dibujo de casas, grupos de tejados y murallas con torres con cierta perspectiva que indican poblaciones importantes. Aparecen también líneas y trazados que se pueden corresponder alguna claramente con un gran río del que sale un brazo lateral y otras a ríos o caminos. Se indican con viñetas especiales (cuadraditos) puntos topográficos cuyos nombres quedaron sin señalar. Destaca un fila de cuadraditos muy regular sobre la línea del gran río. Se ha propuesto que los citados cuadraditos fuesen tal vez representaciones de torres militares, mansiones o puntos de postas a lo largo de los ríos o caminos.
En nuestra nueva interpretación partimos de la idea de que la zona nuclear de la región Bética por sus riquezas pudiese ser un punto de interés para el Imperio Romano y por tanto su representación de una obra Geográfica como la de Artemidoro, más si consideramos que estuvo visitando sus costas según nos consta. En tal sentido hubo una ciudad Betis y un río del mismo nombre que dió nombre a toda la región. En la antigüedad se solían dar nombre a los ríos por la ciudad que estaba en un punto dominante de acceso al mismo o en otro lugar estratégico por tanto no sería descabellado que el mapa se refiriese a tal lugar si es que coincide en sus rasgos con la geografía del mismo. En anteriores trabajos hemos señalado el denominado “estrecho de Coria” (denominación que aparece en el s XIX en la Geografía de Madoz) entre Caura y Orippo como la zona de desembocadura del río Betis (Guadalquivir) al mar dando lugar a un paleodelta que permaneció fosilizado en el denominado “Meandro de la Merlina”. En efecto la configuaración general del paleoestuario del Guadalquivir evidentemente que iría con el tiempo evolucionando aparece en el siguiente mapa aproximado:


Fig. Mapa General del paleoestuario y paleodelta figurado del Guadalquvir.

Las costas señaladas en el mapa se corresponden con la posición de las terrazas fluviales del río Guadalquivir que se disponen entre 20-3 m sobre el valle del Propio Guadalquivir, dando lugar a unos escarpes en ambas orillas que van bajando en altura conforme nos dirigimos al sur (El Aljarafe y los Alcores respectivamente). En este mapa se observa la configuración de una laguna con algunas islas en su interior ( habría que añadir algunas otras) que sería un dominio claramente fluvial denominado Lago Ligustino en el lenguaje de la O. Marítima , este entorno palustre se iría reduciendo rápidamente con la formación de islas hasta encauzarse el río en diversos brazos en torno a Spal (Sevilla). En el extremo inferior del Lago Ligustino en la confluencia de las aguas fluviales y las aguas saladas de una ensenada marina muy tranquila por ser bastante somera se originaría un delta a partir del “estrecho de Coria” a continuación estaba la ensenada marina llamada Golfo Tartesico según la O. Marítima (este ocupaba lo terrenos de las Marismas del Guadalquivir hoy en gran parte reducidas por desecación natural).
El paleodelta estaba constituido por una serie de islas entre los brazos en que se bifurcaba el río, pero destacando como mayores los brazos externos. Uno de estos brazos discurría a orillas de la ciudad romanas de Caura (que se disponía sobre un cabezo del escarpe) y en la margen izquierda un brazo opuesto junto a la ciudad de Orippo (que tenía menor altura pero que ocupaba una mayor superficie). En estos terrenos como consecuencia de inundaciones periódicas el cauce el río suele ir encajado entre unos diques naturales que en ocasiones se pueden romper dando lugar la inundación lateral de las zonas bajas. Es notable la presencia de la desembocadura el río Guadaira (junto a Irippo) formando también un abanico aluvial y dando lugar a unos depósitos que pueden hacer que el Guadalquivir en algunos momentos tuviese otro brazo que circulaba paralelo al principal durante un largo trecho (un yazoo en la denominación geomorfológica) a los pies del escarpe de la margen izquierda sobre el cual donde podía discurrir una antigua carril o vía ribereña (convertida posteriormente por los romanos en la Calzada Gades-Orippo (Hispalis) -Astigi-Corduba es decir la vía Augusta). Curiosamente este brazo antiguo discurriendo por el este coincide más o menos con el trazado del actual canal artificial del río Guadaira que va a morir algo más abajo del Brazo del Este frente al cortijo de los Olivillos


Fig. Superposición del antiguo meandro de la Merlina (hasta 1795)con el mapa actual de la zona. Se delimitan también los escarpes del valle del Guadalquivir marcados por sus terrazas fluviales. Se observa el trazado recto NE-SO del canal de desviación del río Guadaira (1969) .

Si se superpone en este caso el mapa de Artemidoro con la hoja 1002 –Dos Hermanas (1932) Instituto Geológico y Minero de España, que representa un estado del territorio con menor intervención antrópica, resulta que existen coincidencias que nosotros hipotéticamente hemos asignado como una nueva interpretación de dicho mapa. Así tenemos la gola del río Pudio junto a Coria (“amplum flumen”) como una bifurcación aparente del Guadalquivir. En el cabo del “estrecho de Coria” se vería a la antigua Caura junto a un brazo de l río de mayor anchura y a continuación a una una isla (paleodelta) del río cuyo brazo situado junto a Orippo pudo ser menos ancho y así se representa. A continuación viene una línea que pudo ser un antiguo yazzo del Guadalquivir que corría por debajo del escarpe, aunque también una antigua vía que corría por encima del escarpe que se correspondería con la antigua vía Augusta de la que se han conservado un trozo grande de su trazado en esa zona e incluso vestigios de una antigua torre de vigilancia de la misma que en su día dio lugar al topónimo Torre de la Atalaya. Este yazoo puede corresponder con una serie de lagunas (albinas) más o menos alineadas y dispuestas bajo el escarpe y que hasta los años 1950 eran reconocibles como tales, aunque que hoy han desaparecido por desecación. Lógicamente por la inexactitud de la representación del mapa de Artemidoro con respecto a la escala geográfica real podemos observar una correlación de los elementos del relieve aunque no una total coincidencia de los mismos. Así la línea verde del escarpe en la realidad debía estar más a la izquierda .
Por tanto la ciudad que se representa en el vértice superior de la isla central pensamos que podría ser Betis. Recordemos el testimonio de Estrabón (del 63 a.C. al 21 d.C) : :"Parece ser que en tiempos anteriores llamaron al Betis Tartessos..." [...] "Y como el río tiene dos desembocaduras, dícese también que la ciudad de Tartessos, homónima del río, estuvo edificada antiguamente en la tierra colocada entre ambas, siendo llamada esta región Tartéside." [...] [En relación a las ciudades de la Bética] entre ellas destaca Korduba, fundación de Markellos, [Gades] la ciudad de los gaditanos, por su gloria y poderío...después [...de ellas] Hispalis también de fundación de los romanos. Su emporio aún pervive; pero su importancia ha sido superada, desde hace poco que se establecieron en Baítis los soldados de Cesar [Augusto ], colonia, sin embargo muy ilustre en su fundación. Tras ella destacan Itálica e Ilipa [también] sobre el Baítis.."


Fig. Superposición del mapa de Artemidoro con un mapa de la zona (1932) donde aún se observa los relictos del meandro de la Merlina (arroyo Rioviejo y playas del Rioviejo) y la vía Augusta.

Del texto de Estrabón en que señala las principales ciudades de la Betica, se deduce que próxima a la insigne ciudad romana de Hispalis , los soldados de Cesar Augusto se habían establecido o habían construido una nueva colonia (ca. 25 a.C.) en lo que había sido una población de nombre Baítis, muy ilustre en su origen pero entonces con muchos menos habitantes que Hispalis. Estrabón al parecer cita las ciudades siguiendo el orden de importancia, por tanto a Hispalis como tercera población de la Bética y como fundación romana aunque ciertamente tenía una existencia anterior a la llegada de los romanos sobre 200 a.C. con el tiempo Hispalis tomaría mayor auge desplazando a Gades y Corduba en importancia. Pero lo que nos interesa es la cita que hace Estrabón a una pequeña ciudad vecina llamada Baitis (que no vuelve a aparecer en ninguna otra fuente) muy insigne en su origen. Es de suponer que la ciudad se ubicaría junto al río por la coincidencia de su nombre (Baítis-Betis) y que con anterioridad a su relato todavía pudo tener importancia como para estar en el centro del mapa de Artemidoro. Este mapa pudo ser incompleto en el sentido de que no representa a Hispalis más al norte, pero también ello se puede deber a que falta este trozo del mismo en el papiro. Los cuadraditos podían señalar villas (los actuales cortijos) aunque en la sucesión casi continua alineada junto al río se pudiera tratar de obras de defensa militar.
Gonzalo Arias Bonet señala que la vía Augusta tal como aparece descrita en los Vasos de Vicarello y en el ltinerario Antonino no pasaba por Hispalis sino por un ad Hispalim-empalme, es algo claro indicado por el acusativo. Los restos arqueológicos (trozos de la vía se hallan aún sepultados en el campo como por ejemplo en la Dehesa de la Atalaya en Coria) indican que desde el Sur la citada vía apunta a la ciudad de Orippo, y no a Hispalis como cabría suponer, mientras por el norte desde Carmona tampoco va derecha a Hispalis, sino que hace un esguince para entrar en ella. Esto le lleva a suponer que los romanos heredarían un camino turdetano concebido en función de otros núcleos de población distintos de los romanos, e incluso en función de una geografía distinta del Guadalquivir. En concreto piensa que la intersección entre ambos trayectos se producía en la isla de Garza donde piensa que pudiese estar la antigua Tartessos.


Fig. . Representación de dos trozos de calzadas romanas de la V. Augusta conservadas bajo tierra y de posible origen anterior a la época romana. La intersección de ambas vías según G. Arias podría señalar la localización de Tartessos (¿Baitis?). Curiosamente ambas vías se apartan de Hispalis indicando que anteriomente hubo alguna ciudad de mayor importancia en sus proximidades.

En todo caso si ello es así que una ciudad se sitúa en un delta aunque estratégicamente su posición es inmejorable dominando la propia entrada del río , ello la convierte en muy vulnerable desde el punto de vista geológico debido a la propia acción cambiante del curso del río, la acción de las mareas, inundaciones extraordinarias e incluso un tsunami que ocurre con una frecuencia baja pero que se repite en u periodo de varios siglos ( el último recordado en nuestras costas correspondiente al terremoto de Lisboa, 1755 d.C.).

Por ultimo señalar que en apoyo a los datos aportados serían necesario unos estudios geológicos de campo y labores de arqueología preventiva sobre todo en relación a la próxima construcción del túnel de la carretera Se-40 a su paso bajo el Guadalquivir puede afectar al área citada como ya he indicado en una carta al director en el diario ABC de Sevilla. Todas estas ideas se han gestado desde hace varios años, al menos el 2005 aunque desde el 2000 empecé a interesarme por la geología de este área. Estaría pendiente de publicación otro artículo con las bases geológicas de lo que es un paleodelta aplicado en concreto a la localización referida del “estrecho de Coria”, que apoyasen los acontecimientos geológicos de ese lugar, pero esto puede ser objeto de otra publicación

DEDICATORIA :
Sirva este artículo como modesto homenaje al recordado, admirado y muy querido Gonzalo Arias Bonet, divulgador infatigable de la cultura antigua, en relación sobre todo a sus trabajos sobre las antiguas vías romanas en particular a través de la publicación El Miliario Extravagante.

Bibliografía :

ARIAS BONET, GONZALO “Tartessos una invitación a una divagación extravagante” Revista el Miliario Extravagante Nº 62 (19-28), 1997.

ARTEAGA O., SCHULZ H.D., A.M. ROOS (1995).V Simposium Internacional de Prehistoria Peninsular. "Tartessos 25 años después". Jerez de la Frontera. "El Problema del lacus Licustinus. Investigaciones Geoarqueológicas en torno a las Marismas del Bajo Guadalquivir"

C. Gallazzi, B. Kramer, “Artemidoro en clase de dibujo. Un papiro con texto,
mapa y dibujos de tiempo helenístico tardío”, El miliario extravagante 72
(2000) 2-11 (traducción de G. Arias Bonet de Gallazzi-Kramer 1998).

C. Gallazzi, B. Kramer, S. Settis (ed.), Il papiro di Artemidoro. Le sue caratteristiche
e la sua storia (Milano 2008).

Barragán de la Rosa F. J. (2006) Evolución Geológica del Estuario del Guadalquivir (Bajo Guadalquivir) y su ocupación humana
http://personal.us.es/fcojose/Distancias/estuariogeologia/Estuario0...

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Comentario por Daniel Eduardo Pérez el febrero 4, 2010 a las 9:35pm
Realmente muy interesante!
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 4, 2010 a las 10:42pm
Sumándome ante todo al homenaje al añorado Gonzalo Arias (de cuya muerte se han cumplido hace poco los dos años), creo que conviene recordar, además por ser consultable en Red, la traducción que Gonzalo, con el permiso de sus autores, Gallazzi y Kramer, hizo en el ME 72, 2000, sobre el primer artículo de ellos (1998), con la que, a su vez con el permiso de Gonzalo, y a nombre de ellos tres, compuse, en marzo de 2005, el siguiente artículo en Celtiberia.net, al que añadí otra serie de informaciones e ilustraciones (incluído, como fig. 3, el mapita en esquema que da Ud. en primer lugar, sin pie, que fue publicado por Bärbel Kramer en Imago Mundi 2001, y que es ligeramente distinto del de P. Moret en 2003, allí mi fig. 10), y al que siguió una larga serie de comentarios (además de una polémica paralela, por otros motivos y que mejor olvidar):

"EL PAPIRO DE ARTEMIDORO / ARTEMIDOR IM ZEICHENSAAL"

Como puede ver, a Gonzalo le interesó particularmente esto del papiro de Artemidoro.

Un curioso experimento coloreado de Isaac Moreno en su web Traianus, que añadí con su autorización:


Pero conviene también advertir al lector, creo, de que sobre este papiro, como Ud. sabrá, pesa también, por parte de algunos autores, sospechas de falsedad, habiéndose aportado muy recientemente (2009) algunos argumentos fuertes en favor de ello. Cito de la Wiki inglesa, siempre más aggiornata:

"A very recent study by Canfora[2] asserts that the text of the papyrus cannot be by Artemidorus as it contains words not available but in Byzantine Greek, and that the papyrus may be a forgery, perhaps by Constantine Simonides. Professor Richard Janko, in Classical Review 59.2 (2009) pp. 403-410 has now offered strong arguments favoring the case for forgery."

2. Luciano Canfora, The True History of the So-called Artemidorus Papyrus. Bari, Pagina, 2007.

Parece el signo de nuestros tiempos... Saludos.
Comentario por Tomás el febrero 5, 2010 a las 12:00am
Sobre la posible falsedad del papiro de Artemidoro, hay que recordar que tiene unos 2000 años, de acuerdo al C14, aunque para Canfora sólo un falsario podría utilizar un rollo de la época de Cleopatra para copiar un contenido más reciente.
HE ARTEMIDORUS PAPYRUS DATES BACK APPROXIMATELY 2000 YEARS.

Por otra parte estos autores [1] hacen una crítica extensa a los argumentos de Canfora, pero entiendo que basta la mención de Ipsa y Kilibe en el papiro para invalidar la tesis de la falsificación. Los esfuerzos y argumentos de Canfora sobre este particular no resultan convincentes.

Lo que es todavía más extraordinario es que Ipsa y Kilibe pueden haber sido identificadas en época muy reciente (1987 y 1990 ) con IPSES y CILPES, leyendas en monedas (García-Bellido, M. P. y Blázquez, C., ob. cit., II, ss.vv.) descubiertas en el Algarbe portugués próximas a los esteros de Alvor y Silves en el entorno de Portimao. Silves (¿Cilpes, Κιλίβη?) está situada, como la propia Kramer señala («La Península Ibérica en la Geografía de Artemidoro de Éfeso», La invención de una geografía de la Península Ibérica, Madrid, 2006, n. 26), en el estero del río Arade, pero argumenta que es difícil que sea este río el documentado en P solamente como Α[, conjeturando que debe ser el Anas (Guadiana), lo que es aceptado por Canfora.
El papiro de Artemidoro: dos visiones enfrentadas p. 340


[1] Fernández Delgado, J. A. Pordomingo, Francisca y Gangutia, Elvira (2008) El papiro de Artemidoro: dos visiones enfrentadas Emerita, Revista de Lingüística y Filología Clásica (EM) LXXVI 2, julio-diciembre de 2008 pp. 319-342. ISSN 0013-6662.

Saludos
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 5, 2010 a las 8:06am
Tomás: Está bien saber los argumentos de ambos lados, pero hay que procurar leer el reciente artículo de R. Janko (Univ. Ann Arbor, MI) que citaba de pasada anoche, "The Artemidorus Papyrus", Classical Review 59.2, 2009, 403-410 . Las razones paleográficas y de otros varios tipos que da en contra, y a favor de que lo escrito sea post 1863, y una "creación" más del famoso C. Simonides (los dibujos también cuentan), son realmente convincentes.
Comentario por Manuel Carlos Pérez el febrero 5, 2010 a las 12:47pm
Interesante y apasionante. Enhorabuena.
Comentario por jorge hugo bertran vall el febrero 5, 2010 a las 2:57pm
articulo que nos hace abrir los ojos y entusiasmarse.///
joege hugo bertran vall (bertranvall)
Comentario por Tomás el febrero 6, 2010 a las 12:27am
Hola a todos:

Dra. Alicia, el artículo que menciona se puede enlazar aquí:
http://www.scribd.com/doc/20842686/The-Artemidorus-Papyrus-sulla-Cl...The Artemidorus Papyrus Classical Review 59.2, 2009, 403-410

Los asuntos filológicos los dejo a los expertos, pero el parentesco que Richard Janko argumenta entre el retrato del Evangelista Mateo (que se considera un autorretrato de Simónides p. 408-9) y algunos bocetos de rostros en el papiro, no está tan claro.
La verdad es que fuera de un cierto aire "renacentista" en ambas imágenes, mirando rasgo a rasgo, yo no les veo ningún parecido, y después de ciertos sucesos recientes, empiezo a creer que los americanos ven iguales a todos los barbudos... :))

Las cuestiones filológicas dividen a los eruditos, pero hasta que los partidarios de la teoría de la falsificación no proporcionen una explicación satisfactoria (R. Janko ni siquiera entra en esta cuestión crucial) a la "omnisciencia" del falsificador, que mencionaría en el texto dos ciudades de las que sólo recientemente se ha tenido noticias, el papiro parece, más probablemente, auténtico:

En cualquier caso, resulta estadísticamente casi imposible que Simonidis emparejara dos topónimos aparentemente próximos helenizándolos como Κιλίβη e Ἴψα y que, posteriormente, aparezcan independientemente otros dos topónimos relativamente próximos entre sí latinizados como CILPES e IPSES. [1]

Este dato sugiere que estamos ante un documento auténtico, según Adolfo J. Domínguez Monedero, aunque critica mucho el método de los autores de la publicación oficial:

La obra de Canfora no resuelve todos los problemas del papiro pero sí presenta interesantes y juiciosas observaciones que los autores de la publicación oficial deberían haber discutido
y, eventualmente, resuelto. La propia y truculenta historia del hallazgo del papiro, el despegado de sus partes no presenciado en apariencia por nadie y, por ende, no documentado, los problemas textuales que presenta el proemio, la novedad que supone tener un mapa antiguo y, además, intercalado entre el texto, etc. no son elementos que favorezcan una confianza ciega en la autenticidad del papiro. Por otro lado, algunos datos geográficos, que un falsificador del s. XIX no podía conocer, a pesar de los problemas que suscitan, sugerirían que estamos ante un texto auténtico. Pero los defensores de la autenticidad no deberían limitarse a avalar los resultados químicos (como justamente critica Canfora) sino que deberían resolver todas las cuestiones que la crítica textual plantea y que, antes del desarrollo de esos métodos físicoquímicos, han sido una guía bastante segura para descartar «novedades» dudosas, como la propia peripecia de Simonidis, magistralmente narrada en el libro de Canfora, demuestra.

Archivo Español de Arqueología 2008, 81, págs. 305-331

Aquí hay más noticias en contra de la autenticidad: A vueltas con la autenticidad del Papiro de Artemidoro
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 9, 2010 a las 8:11am
Tomás: Creo que en este momento hay argumentos más convincentes en favor de la falsedad, aunque no sea seguro. Y es que algunos detalles no se conocen o citan bien. Por ejemplo, en el artículo que enlazaba Ud. de Emerita la frase "Lo que es todavía más extraordinario es que Ipsa y Kilibe pueden haber sido identificadas en época muy reciente...". Esto no es cierto, y estos filólogos podían haberse informado mejor.

Ambas son cecas, definidas hace mucho, del ciclo hispano-latino, por tanto cuyas monedas conocemos, de las que la primera ya se ubicaba generalmente en Silves (la "Silb" árabe). Sin mucho tiempo para nada, le pongo ejemplos de ambas, aunque las fotos no son muy buenas:

CILPE:


IPSES:


Ambas las tomo de aquí, por no tener tiempo de escanearlas mejores de algún manual. Domínguez Monedero lo entendió mejor, pues se refiere a las formas en las que se presentan en el papiro: "Kilibe" e "Ipsa". A pesar de lo cual, alguien que sepa bien numismática o griego, como era el caso de Simonides, sabe reconstruir cómo pudo ser el griego original de topónimos que en época romana aparecen de formas muy ligeramente distintas. Saludos.
Comentario por Tomás el febrero 9, 2010 a las 2:46pm
Saludos, Dra. Alicia:

Bueno, puede que me equivoque, pero creo que esas cecas no se conocen desde hace demasiado tiempo.

Por ejemplo, una moneda con la leyenda Cilpes fue obtenida por Estácio da Veiga en la excavación del Cerro da Rocha Branca, Silves en la década de los 80 del siglo XIX, ya después de la muerte de Simónides (1820-1867).

De hecho Canfora sugiere que Simónides habría sacado el nombre Kilibe de GILI, una leyenda monetaria recogida por Flórez (Monedas de las colonias, municipios y pueblos antiguos de España, Madrid, 1757-1758, p. 477 GILI) de la Edetania.

Sobre la leyenda Ipses, también puedo equivocarme pero parece que es de conocimiento aún más reciente, relacionada con las excavaciones en Alvor (1987).


Si alguien tiene más información...
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 9, 2010 a las 5:32pm
Tomás: Es claro que en este tema hay aún varios cabos sueltos. Sólo le reiteraré que en mi opinión la cita de estas dos ciudades no es un argumento en favor de la autenticidad del papiro. Saludos.

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