Desambiguación sobre la toponimia y paleotopografía del estuario del Guadalquivir. Lago del Betis (=Marismas del Guadalquivir) en lugar de Lago Ligustino (=plana de Sevilla).

Introducción

Con este artículo quiero aclarar una cuestión de nomenclatura que se refiere al Paleoestuario del Guadalquivir, sobre la cual aun persiste una confusión en lo que actualmente se publica, aunque afortunadamente cada vez más se va enmendando. En la restitución que vengo defendiendo desde hace tiempo, propongo que el topónimo "Lacus Ligustinus" debe atribuirse a la plana de Sevilla y no a las Marismas del Guadalquivir como se ha hecho hasta ahora, pues ello guarda concordancia con el proceso de colmatación ocurrido en dicho paleoestuario. Esta cuestión puede aportar además claridad y un nuevo enfoque al análisis de los yacimientos tartésicos, turdetanos o romanos de la zona.

Intento aquí por si no estaba suficientemente subrayado, en lo que viene siendo una cruzada personal, corregir "una falsa concepción" sobre el paisaje y la geografía de la zona que mucha gente con su buena voluntad admitió en su día. La confusión existente en asignar el nombre de Lacus Ligustinus al espacio de las Islas y Marismas del Guadalquivir es una constante en la literatura historiográfica académica aún no resuelta, debido o bien a una lectura literal de los datos textuales de la OM, o bien  por seguir criterios de autoridad desde la versión de la antigua bahía del paleoesturario del Guadalquivir Schulten, propagándose así conceptos geográficos asumidos sin crítica. Con este trabajo quiero proponer de manera argumentada  para este espacio geográfico, con una evolutivamente marcadas carácteristicas fisiográficas, un primer nombre de época fenicio-tartésica-turdetana ("Golfo Tartésico") y otro distinto para época romana ("Lago del Betis"). En todo caso propongo, si se prefiere, un término neutro para la horquilla temporal completa de "Ensenada Tartésicobética", pero en ningún caso seguir anclados hitoriográficamente como es llamar lago Ligur a la actual zona de las Marismas e islas del Guadalquivir.


Únicamente la restitución de la toponimia y de la paleotopografía a la que se refieren las fuentes antiguas nos puede permitir entender de manera más acertada la historia de la zona en su contexto, en relación a los recursos disponibles y al medio físico. El error ha ocurrido porque la forma de conocer la historia anterior, en la primera mitad del s. XX, no se pudo beneficiar aún de muchas nociones modernamente aportadas por las ciencias auxiliares como son la geología, la arqueología, la climatología o la ecología, Por tanto, interpretaciones hechas en su momento desde nociones "presentistas" para el Ager del Betis, se han incrustado en la historiografía, aunque estaban equivocadas, pues este medio físico es muy variable. En efecto, la geografía de esta clase de entorno es una realidad muy cambiante por mor de la dinámica geológica de los ríos y sus estuarios, aún más si a ello se une la acción humana. Por tanto, se produjo un proceso que todavía no ha sido investigado en detalle que conlleva la sucesión ensenada, albufera con su cordón litoral, lago, para acabar con islas y extensas ciénagas, convertidas también en marismas, hasta que finalmente la red desagüe del río se encaja en un número limitado de cauces o en el mejor de los casos de la mano del hombre, que acelera el proceso, en uno sólo.

Argumentos para rebatir la confusión

Como he señalado todavía es frecuente creer que la desembocadura del Guadalquivir estaba en el S.I a.C. en el mismo sitio que en el s. IV, que es cuando aparece la designación Lago Ligustino en la Ora Marítima de Avieno, pero para otra zona distinta a la que muchas veces se sigue empleando. Por ello, paso a continuación a exponer mi opinión y mis argumentos al respecto.

En mi opinión es discutido que el nombre de la antigua ensenada marina (a partir del siglo Ia.C.-I d.C. lago de régimen fluvial )deba designarse como Lago Ligustino. Pues si admitimos que la anterior desembocadura del Guadalquivir (s.VI a.C.) estaba en el "estrecho de Coria" en el momento al que se refiere la Ora Marítima de Avieno, quien emplea para designar esa ensenada el nombre Tartessii Sinus (Golfo Tartésico) y por lo tanto el Licustinu Lacus (Lago Ligustino) sería la plana de Sevilla que en ese momento sería una zona dominada por el régimen fluvial, es decir un lago.

Precisamente es la Ora Marítima la única fuente donde aparece en una sola ocasión citados los referidos nombres. El error venía de interpretaciones clásicas desde época romana hasta el s. XX, en las que se supuso que invariablemente la desembocadura del Guadalquivir estaba en donde hoy, pues se carecía de una comprensión de la dinámica geológica del estuario. Hoy se sabe que no era así, luego quiere decir que la expresión "ex Licustinu Lacus" de la OM referida a la desembocadura del Guadalquivir se refiere a la Plana de Sevilla, donde el río se esparcía en multitud de brazos antes de llegar al "estrecho de Coria".

Para los escritores griegos el litoral occidental de la Península Ibérica, desde Gibraltar al Cantábrico, estaba formado por dos conjuntos físicos: la Ophioussa o país noroccidental, inaugurado a partir del actual estuario del Tajo, y Ligystiké o país suroccidental, extendiéndose éste desde Gibraltar al Tajo. Festo Avieno recogió el topónimo “Ligístico/Ligústico”, quizás de Hecateo de Mileto o tal vez del viejo periplo massaliota del siglo VI, atribuido tradicionalmente a Eutímenes. Por lo que en la OM aparece este topónimo para describir un lago como una zona más restringida del país suroccidental que se asocia a características étnicas celto-ligur en cuyas proximidades también se encuentra una ciudad llamada Ligustina.

 

También la OM diferenciacia los términos “Océano” y “Atlántico” (Ora 390 y sig.; 402-404); el Océano es el mar abierto, ilimitado, que se extendía más allá de las Columnas de Hércules y que
contenía a otros mares y golfos; en la vieja fuente de la Ora el Atlántico era una porción o parte del Océano, un golfo concreto y delimitado, el sinus Atlanticus, llamado también Hespérico (Ora 397), que no es otro que el actual Golfo de Cádiz.
Este golfo denominadol Atlanticus (sinus o mare) contenía a otros golfos más pequeños, internos: el sinus Calacticus (Ora 424), que ocupaba el estuario del Tinto-Odiel, el sinus Gaditanus, las marismas del Guadalete, y, entre ambos, el sinus Tartessi o sinus Tartessius (Ora 265; 306), la actual Marisma del Guadalquivir, donde desembocaba el río
Tartessos. Por encima de este se hallaba  según nuestra interpretación de la OM el Lacus Ligustinus.

La única cita de "las fuentes" en que aparece de nuevo la palabra Lago (sin apellidos) es en la obra geografíca de Pomponio Mela (natural y conocedor de la zona) “descripción de las tierras o países conocidos”. Se trata de la obra Chorographia basada sobre todo en fuentes griegas, aunque se apoyó también en Cornelio Nepote y probablemente en el mapa de Agripa refiriéndose a la zona ya fluvial en su época (mediados S.I d.C.) de las actuales marismas del Guadalquivir dice así:

Partiendo de aquí [del Estrecho]… se abre el Mar Atlántico [Golfo de Cádiz] y la costa occidental de la Bética, que a no ser por dos pequeños golfos, formaría casi una línea recta hasta el río Anas [Guadiana]… En el primero de los golfos hay un puerto llamado Gaditano… luego el castillo Ebora [Cortijo de Evora, Sanlúcar], en la costa, y lejos de él la colonia de Hasta [Asta Regia, en Jerez]…

El Betis, que nace en la Tarraconense, atraviesa durante largo trecho casi por en medio [la Bética],
corriendo desde que nace por un lecho único, pero a poca distancia del mar forma un gran lago, del que sale, como de una fuente, dividido en dos brazos, siendo cada uno de ellos tan considerable como antes de su división>>

(Chorog. III, 3-5).
(Estos dos brazos se refieren a su salida al 
mar por El Salado de Rota o por el canal del Guadaljabeque hacia el Portal ,Jerez).

 

Mela buen conocedor de la zona pues era nativo de Tigiretana (Tarifa) en su recorrido desde el Estrecho de Gibraltar hasta el río Guadiana, habla pues de un lago  hacia el año 50 d.C. , del que no da nombre, que se encuentra ubicado entre dos pequeños golfos. Por el Sur, el primer golfo es el Gaditanus, que no coincide con el actual Golfo de Cádiz, sino que se trata de un espacio donde hoy están las marismas del Guadalete, mientras que el otro se extendía por las marismas de los ríos Tinto-Odiel. Lógicamente, el lago no puede ser otro que el espacio correspondiente a las marismas actuales del Guadalquivir y que ahora como lago fluvial sería el que denominamos Lago del Betis, pues en él desembocaba el Betis.

Además, no se puede argumentar que en el siglo VI a.C. el Golfo Tartésico fuese el golfo de Cádiz, pues este aparece citado también en la OM como Sinus Atlanticus (es decir, golfo atlántico).

Estas argumentaciones han sido tenidas en cuenta (en ello modestamente he puesto un granito de arena) y en la bibliografía actual en algunos mapas aparece ya como golfo Tartésico. Por ejemplo J.L. Escacena sigue esta estela (de hecho en el capitulo que escribe en el libro Miscelánea histórica de La Puebla así aparece), pues en este sentido mi publicación en internet de la Geografía del Paleoestuario del Guadalquivir es concluyente .

Por tanto, mi sugerencia conducente a la desambiguación de términos, lleva a distinguir un lugar y otro para cada momento concreto, que convienen ser designados como Lago Ligur (Plana de Sevilla) y Lago del Betis (Marismas del Guadalquivir). Por otra parte, propongo es que se llame a las Marismas "Golfo Tartésico"  para la época tartesico-fenicia-turdetana, y que se le denomine Lago del Betis para la época romana, a partir de la cual el régimen del mismo como así lo señala Mela, es fluvial. En correspondencia al cambio de la denominación del río Tartessos en río Betis.  Este cambio de márino a fluvial está constatado para el siglo I a.C.mediante un estudio litoestratigráfico realizado en dos sondeos geológicos hechos en Doñana y que se han publicado en el trabajo: "Cambios paleoambientales en la desembocadura del río Guadalquivir durante el Holoceno reciente" de F. Ruiz, A. Rodríguez-Ramirez et al. Geogaceta 31, 167-170 (2002).

 

Bibliografía : vease también "LACUS LAGUSTINUS". UN TOPÓNIMO TARDORROMANO DE LA BETICA.
Antonio Caro Bellido
Universidad de Cádiz

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Comentario por F.J. Barragán de la Rosa el agosto 6, 2012 a las 11:19pm

Con fecha de hoy veo que este tema que aclara  la confusión del Golfo Tartésico y con el Lago Ligustino que se trata en este artículo va calando desde que ya hace bastantes años lo plantee en mi web TARTESSOS EN EL ENTORNO DE CAURA Y ORIPPOen el mundo académico. En efecto ha sido publicado un articulo que creo que puede recoger las tesis aquí expuestas, de momento no tengo acceso al mismo pero en cuanto pueda traeré aqui las paortaciones correspondientes hechas por el mismo. Se trata del articulo titulado "Confusiones contemporáneas sobre geografía antigua. A propósito del SINUS TARTESII y del LACUS LIGUSTINUS" de Eduardo Ferrer Albelda en SPAL: Revista de prehistoria y arqueología de la Universidad de Sev..., ISSN 1133-4525, Nº 21, 2012 , págs. 57-68.

Comentario por F.J. Barragán de la Rosa el agosto 8, 2012 a las 2:21am

En relidad el citado trabajo es descontructivista y se apunta al hilo de la corriente denominada "Tartessos desvelado" .Hace una revisión de lo que aporta la Ora Maritima pero responde de manera negativa a la cuestion de si la OM refleja la geo-etnografía del sur de Iberia en el s. VI a. C.

Según Ferrer Albelda Avieno por fines poéticos y evocadores de tradiciones an

tiguas, en la Ora maritima  hizo acopio de material procedentes de muchas fuentes y de un arco temporal muy amplio, sin otro criterio que el de la antigüedad y

el exotismo de los topónimos, y sin seguir con fidelidad un guión basado en un hipotético periplo arcaico.Por tanto segun este autor le resta credibilidad a la OM como fuente de toponimos cuya existencia fuese real ni siquiera para los marinos griegos.

El autor piensa  que Avieno transplantó libremente al sur de Hispania la coronimia griega en un alarde de erudición y que quizás el lacus Ligustinus se correponde a otra realidad geográfica de otra parte del Mediterráneo pero ajena a las costas andaluzas.

Sinus Tartesii, la bahía de los tartesios, Ferrer Albelda la identifica con el golfo de Cádiz, el litoral comprendido entre los ríos Guadiana y Guadalquivir,    el  espacio  costero  definido  por  los geógrafos griegos antes de la conquista romana de la Tartéside, al occidente de las Columnas de Heracles. Sin que se deba debe aplicar en su opinión a la ensenada marina que se fue colmatando en tiempos históricos y que darían lugar en época medieval a las marismas del Guadalquivir. Por tanto retoma la tesis de Tartessos= Gadir al menos en el imaginario del poeta Avieno.

Por tanto es diametralmente opuesto a lo que aquí se propone  y yo he propuesto en otras publicaciones en la web

Comentario por F.J. Barragán de la Rosa el agosto 10, 2012 a las 11:56pm

Un nuevo comentario voy a hacer para rebatir las tesis del referido articulo "Confusiones contemporáneas sobre geografía antigua. A propósito del SINUS TARTESII y del LACUS LIGUSTINUS" de Eduardo Ferrer Albelda en SPAL: Revista de prehistoria y arqueología de la Universidad de Sev..., ISSN 1133-4525, Nº 21, 2012 , págs. 57-68.

 

Según Ferrer Albelda Avieno por fines poéticos y evocadores de tradiciones antiguas, en la Ora Maritima  hizo acopio de material procedentes de muchas fuentes y de un arco temporal muy amplio, sin otro criterio que el de la antigüedad y

el exotismo de los topónimos, y sin seguir con fidelidad un guión basado en un hipotético periplo arcaico.

 

Sinus Tartesii, el Golfo de los Tartesios, Ferrer Albelda lo identifica con el golfo de Cádiz, el litoral comprendido entre los ríos Guadiana y Guadalquivir,    el  espacio  costero  definido  por  los geógrafos griegos antes de la conquista romana de la Tartéside, al occidente de las Columnas de Heracles. Sin que se deba debe aplicarse la asignación de Lacus Ligustinus en su opinión a la ensenada marina que se fue colmatando en tiempos históricos y que darían lugar en época medieval a las marismas del Guadalquivir. De esta manera aún con reservas se inclina a aplicar esta designación a la Bahía de Cádiz es decir estuario del Guadalete

Vamos ahora a aportar nuestros argumentos opuestos a la propuesta de Ferrer Albelda,defendiendo así las tesis que se marcan en este blog y en la we anteriormente referida de mi autoría.

 

Al respecto del Golfo Tartesio (Ora Maritima, vv. 255-272)

 

OM : “Aquí se encuentran las amplias costas del Golfo Tartesio y desde el río Ana, ya nombrado, hasta estos territorios las naves tienen un día de trayecto” esto invalida que el Golfo Tartésio se refiera a la Bahía de Cádiz, pues 1) hay en este caso dos días de navegación , siendo uno hasta la entrada al Guadalquivir. El hecho que se especifique los dias de navegación indica que se trata de un punto concreto la boca del Guadalquivir y no de un area como interpreta  Ferrer Albelda (el Tartessi Sinus  es según este autor el Golfo de Cádiz ) .  Por otra parte disiento del autor, pues sencillamente Avieno 2) dedica una descripción con detalles geográficos al Sinus Tartesii que no se corresponden con un espacio general como lo es el actual Golfo de Cádiz.

 

Al respecto del Lago Ligustino (Ora Maritima, vv. 283-303 )

Lacus Ligustinus es un “unicum” en la toponimia grecolatina para Hispania se trata de  una designación antigua, pues ninguno de los geógrafos e historiadores anteriores o posteriores a la conquista romana (significativamente ni Estrabón, ni Mela, ni Plinio, ni Ptolomeo) lo menciona. No obstante se consolida su veracidad pues Esteban de Bizancio (siglo VI d.C.)  hace referencia por otra parte a una ciudad Ligustina en el mismo entorno de Tartessos.

OM : “Pero el río Tarteso, fluyendo desde el lago Ligustino , a campo traves, envuelve una isla  de pleno con el curso de sus aguas”.

 

Mientras  para este autor el Lacus Ligustinus es la Bahía de Cádiz es decir el estuario del Guadalete. Esto último tiene una contradicción “in  sensu” pues según criterios de la paleogeología la Bahía de Cádiz no ha podido ser nunca un “lago” pues desde Rota a Cádiz por una distancia en línea recta de más de 10 Km siempre ha habido mar abierto.  

 

 

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