Hallan una placa con una inscripción del siglo I a.C. en el Teatro Romano de Cádiz

Foto: La inscripción se encuentra tallada en uno de los cantos de la placa de piedra. / LA VOZ.

Los trabajos que se están realizando en el Teatro Romano para la construcción de un centro de interpretación han sacado a la luz una placa romana fechada en el siglo I a.C. En ella hay un grafito en el que se puede leer la inscripción “Eh, Balbo, ladrón”.

Vía: La Voz Digital.es, Cádiz, 30 de enero de 2009

La piedra mide 80 centímetros -por el lado en el que está la inscripción-, y 15 centímetros de alto. La documentación elaborada por los arqueólogos Francisco Alarcón, Juan de Dios Borrego y Ángel Ventura desvela que dicha inscripción se ha hecho con puntero y mazo, y no con cincel. Así que no se trata de una inscripción hecha en un taller, sino más bien un “grafito ocasional” realizado por un artesano con acceso a las obras de realización del Teatro.

“La inscripción se colocó boca abajo, para no ser vista, a modo de defixio o maldición”, explica Alarcón, para el que se sentara allí. El grafito consta de tres palabras. La primera es latro, que significa ‘ladrón’. A continuación, parece ser que el artesano comenzó a grabar un monograma, pero no convencido del resultado, lo borró con varios golpes de mazo. Finalmente escribió con letras grandes y profundas el testimonio definitivo, un monograma compuesto por las letras BE cruzadas por una raya horizontal a modo de A y también de L.. En ellas se esconde el protagonista a quien se dirige la maldición o insulto: Balbe, vocativo de Balbus. El resultado es pues: Latro, Balbe”.

Foto: © Joly Digital | Diario de Cádiz.

“El hecho de realizarse de forma críptica”, añaden los arqueólogos, “se explica por el temor del artesano a ser descubierto y castigado. En el monograma creemos que se esconde el nombre Balbus en vocativo, Balbe. Posiblemente la maldición se grabó en el lugar que ocuparía un tal Balbo en la prohedria [*proedria] del Teatro durante las representaciones. Se trata, pues, de un miembro de la élite social gaditana”.

La delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, ha anunciado que la placa se trasladará al Museo de Cádiz la semana que viene para que sea custodiado y no sufra ningún daño durante las obras que se están llevando a cabo en el Teatro Romano.

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Balbo, presunto inocente

Latinistas de la UCA ven «muy improbable» que la inscripción del siglo I a. C. encontrada en el Teatro Romano diga 'Eh, Balbo, ladrón', como anunció la Junta

Vía: FRANCISCO APAOLAZA | La Voz Digital.es, 6 de febrero de 2009

El papel couché de la historia de Cádiz vivió la semana pasada un día grande. La Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía anunció que en el Teatro Romano se había encontrado una inscripción clandestina del siglo I a.C. que dejaba en mal lugar a Lucio Cornelio Balbo El Menor, promotor del recinto. Según una nota remitida por la Delegación, la inscripción decía «Eh, Balbo, ladrón», una frase de la que se hicieron eco decenas de medios de comunicacion como cierta. Ayer, la reputación del procónsul romano quedó menos manchada. Según los latinistas de la Universidad de Cádiz, es «muy improbable» que el que dejó su furtiva huella en el teatro romano quisiese hacer acusación semejante.

Así lo confirmó ayer José Maestre, catedrático y director del departamento de Filología Latina de la Universidad de Cádiz, que trabaja ya en colaboración con los arqueólogos para confirmar o no las hipótesis sobre el mensaje.

Según la información de Cultura, el grafito constaba de tres palabras. «La primera es latro, que significa ladrón. A continuación, parece ser que el artesano comenzó a grabar un monograma, pero no convencido del resultado, lo borró con varios golpes de mazo. Finalmente escribió con letras grandes y profundas el testimonio definitivo, un monograma compuesto por las letras BE cruzadas por una raya horizontal a modo de A y también de L. En ellas se esconde el protagonista a quien se dirige la maldición o insulto: Balbe, vocativo de Balbus. El resultado es pues: Latro, Balbe».

Ahora, las hipótesis son otras. Según Pepe Maestre, Latro se lee «diáfanamente, aunque habrá que ver qué es, ya que podría tener otros sentidos». Las mayores dudas se centran en la interpretación de BE como Balbe.

Existen «otras muchas posibilidades» para el sentido del grafito, aunque los latinistas no van a hacer pública ninguna de ellas hasta que examinen la piedra personalmente. Actualmente, Maestre está colaborando estrechamente con el equipo de arqueólogos para encontrar una solución, «si es que la hay».

Por su parte, el responsable del equipo de arqueólogos, Francisco Alarcón, asegura que la interpretación que acusaba al procónsul de ladrón no era más que «una primera hipótesis y que aún no se ha descartado. Esto es un proceso científico, como todos», dijo.

La piedra mide 80 centímetros -por el lado en el que está la inscripción-, y 15 centímetros de alto. La documentación elaborada por Alarcón y los arqueólogos Juan de Dios Borrego y Ángel Ventura, de la Universidad de Córdoba, desvela que dicha inscripción se hizo con puntero y mazo, y no con cincel. «Así que no se trata de una inscripción hecha en un taller, sino más bien un grafito ocasional realizado por un artesano con acceso a las obras de realización del Teatro», dice Cultura.

Balbo el Menor nació en el 80 a. C. (hay que distinguirlo de su tío, de idéntico nombre Lucio Cornelio Balbo el Mayor). Fue un militar y político hispano, de la familia de los Balbo, originiaria de Gades. Se distinguió en las campañas cesarianas de Egipto, Oriente, África e Hispania, fue cuestor de la Hispania Ulterior en el año 44 a. C., y luego quattorviro, propretor. Fue senador y procónsul de África donde obtendría una gran victoria sobre la tribu sahariana de los Garamantes. Llevó un gran botín a Roma en el año 19 a. C. y fue el primer general extraitálico en hacerlo. Construyó varios edificios públicos en Roma y en Gades ensanchando la ciudad y su puerto, y escribió un tratado sobre cuestiones religiosas llamado Exegeticon, y una tragedia, Iter.

apaolaza@lavozdigital.es

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Comentario por Alicia M. Canto el enero 31, 2009 a las 1:03pm
Éste sí que es, técnicamente hablando, un "grafito" de verdad, y bien llamativo.

Pero, a lo que voy: La prensa ha debido de verle "posibilidades" a la noticia, porque me ha llamado mucho la atención la escalada de los titulares de prensa de ayer tarde a hoy:

Desde el muy normalito que puso José Luis ayer, de la agencia EFE:

Hallan una placa con una inscripción del siglo I a.C. en el Teatro ...

A éstos, que además presentan erratas y/o errores (posiblemente de cosecha propia):

* El primer 'graffiti' de Cádiz

* Hallan en el Teatro Romano el PRIMER grafito SUBVERSIVO de la histo...

* PINTADA milenaria en el teatro romano. Hallada una placa que ACUSA ..."

¿No es fantástico? Esta última podría llevar fecha de ahora, en cualquier ciudad actual. Y añadiré, de un blog privado, un buen ejemplo del tradicional e instantáneo gracejo gaditano. Como el autor no disponía aún de una foto de la pieza, en un ratillo la ilustró de esta ocurrente manera:


(© Eulogio García, en Nosotros también contamos)

A don Eulogio le ponemos un 10 en imaginación. Aunque seguramente no supera a la de la noticia misma.

No cabe duda: la Epigrafía está de actualidad en la sociedad. Ya era hora, y que sea para bien.

P.D.- Ya que estamos, el nombre correcto en griego de ese espacio del teatro es "proedria", sin la h intermedia (que debe estar en el comunicado oficial repartido, porque lo dan todos así, aunque no era tan difícil comprobarlo).
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 1, 2009 a las 12:42pm
La escalada continúa:

Además de alcanzar la noticia de este singular hallazgo, en sólo dos días, cerca de 300 referencias en Google, alguna prensa hasta nos da como seguro el destinatario del exabrupto, con nombre y apellidos: Sería Balbo el Menor. Lo afirma (¿tras alguna búsqueda propia?) el diario 20minutos de hoy:

"Hallado un grafiti milenario en un teatro romano que acusa a su promotor de ladrón [...] En ella se lee el mensaje "Balbo, ladrón". El Balbo en cuestión es Lucio [Cornelio] Balbo el Menor, la persona que encargó en ese mismo siglo de iniciar la construcción del edificio, considerado el segundo más grande de Hispania ... La principal hipótesis de los arqueólogos es que fue un artesano contratado en la obra de construcción del teatro el que dejó su particular pintada reivindicativa.."

Los restos del teatro se encontraron hacia 1980, tras un incendio, en el barrio del Pópulo, cerca de la catedral. Aquí una foto de lo que queda de la zona de las gradas. En ella aparece tapada lo que sería la privilegiada zona de la proedria, ya casi al nivel de la orchestra:

Fuente: Wikipedia Commons.
Comentario por Angel Ventura el febrero 2, 2009 a las 9:54pm
No soy muy amigo de las polémicas en la red, además de novato, pero agradezco las puntualizaciones de la Profa. Canto y, por lo que me toca, la cuestión no es cómo escribían la palabra los griegos (lógicamente en su alfabeto griego), sino cómo la transcribimos al alfabeto latino nosotros. Prohedria, con "hache" presenta miles de entradas en Google, en artículos y libros obra de autores de reconocido prestigio. Me interesa más saber: ¿cómo lo escribiría un romano en latín? Sólo he encontrado un testimonio: AE 1896, 111 = Dessau, ILS nº 6462, Tarenti:

“Iovi O. M. / conservatori / domus Aug./ M. Cocceius Aug. / lib. Pudens / ob honorem / prohedriae / l. d.d.d.”

Saludos.
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 3, 2009 a las 2:20am
Buenas noches a ambos. Hoy no pude venir por TA hasta ahora, he estado con el "monotema" y se me ha hecho tardísimo, pero mañana contestaré cumplidamente.
Comentario por Balbo el febrero 3, 2009 a las 6:02pm
Ese grafiti estaba dedicado, con gran probabilidad, a Lucio Cornelio Balbo “El Menor”, destacado general de Cesar y luego de Octavio, que fue el primer no Italiano y el primer no nacido ciudadano romano – y no sé si el único – en celebrar un triunfo en Roma.

Desarrollo una gran labor como patrón de la ciudad, cuya expansión dirigió hasta alcanzar casi el doble de su tamaño original. Y naturalmente tuvo muchos enemigos.

Esta es la famosa carta que Asinio Polión, enemigo político suyo, escribió a Cicerón, simplemente espectacular:
El cuestor Balbo, con una gran cantidad de moneda, una gran cantidad de oro y mayor todavía de plata, sacada de los fondos públicos, salió de Gades sin pagar siquiera el estipendio a los soldados y, retenido tres días en Calpe por la tempestad, pasóse al reino de Bogud, bien repleto de dinero. No sé si volverá a Gades o irá a Roma, pues es un miserable que cambia de idea según lo último que oye. Soslayando los abusos y crueldades que hace con los aliados, contra los que emplea las varas, diré lo que hizo, pues presume de imitar a Cesar. Durante los juegos que Celebró en Gades, a un cómico llamado Herennio Galo, el último día de las fiestas, le regaló el anillo de oro de los caballeros, y lo hizo sentar en las 14 gradas – pues todas esas filas había reservado al orden ecuestre - ; se prorrogó el quattuorvirato; tuvo en dos días los comicios de dos años, es decir, hizo nombrar a los que él quiso, repatrió a los desterrados, incluso a los que habían asesinado a los senadores siendo procónsul S.Varo. Pero otras Cosas no pueden disculparse con el ejemplo de Cesar...A un cierto Fadio, soldado de Pompeyo, que, tras combatir dos veces gratuitamente, obligado a hacerlo una vez más se refugió entre el pueblo, que, puesto de su parte, lanzó piedras contra los soldados que lo querían prender, sin importarle mandar a sus jinetes galos y, tras maltratar a la gente, lo enterró en el lodo y lo hizo quemar vivo. Tal ejecución la realizó después de la cena. Se paseó ante el condenado descalzo, sin ceñidor y con las manos en la espalda, y al gritar el desgraciado “¡Soy ciudadano romano!” le respondió “pues que tu pueblo venga a defenderte”. Lazó a las fieras a ciudadanos romanos, entre ellos un corredor de subastas muy conocido en Hispalis, sin otra razón que ser muy feo. Con semejante monstruo he tenido que tratar”

Aunque es inevitable pensar que, aunque solo una cuarta parte de lo que cuenta fuese cierto, el protagonista sería un tipo muy poco recomendable, hay que tener en cuenta que esta misiva se enmarca en la lucha política que se había recrudecido en Hispania tras la muerte de Cesar, donde, por una parte los Pompeyanos se reagrupaban bajo Sexto Pompeyo, y por otra los Cesaristas se dividían en seguidores de Antonio, como Polión, o de Octavio, como los Balbo.
Estos dominaban Cádiz, pero, como se demostró en el proceso contra Balbo “El Mayor” en Roma, también en la ciudad tenían enemigos, que sin duda debieron pensar que era un buen momento para intentar acabar con su poder.ç

En eses contesto creo que sería lógico enmarcar tanto la inscripción como la carta, y no es descartable que la “generosidad” en la adjudicación de asientos preferentes en el teatro, algo mucho más importante en la época de lo que pueda parecer, tenga mucho que ver con el Grafiti.
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 4, 2009 a las 11:25am
Buenas noches, Prof. Ventura y Andrea; con algo de retraso, pero llego.

Ángel: De nada. Le aclararé primero que la participación en estos foros no presupone siempre polémicas. La mayor parte de las veces consiste en un beneficioso intercambio de información y de opiniones, que muchas veces se traduce –es el objetivo principal- en una mejor información hacia la sociedad aficionada, no experta, que no participa escribiendo, pero sí le gusta leer y saber sobre temas que no son de su campo pero le atraen. Es el mejor medio de información y de comunicación, ya no es el futuro, sino el presente. Y, cuando se produce una polémica, en tono respetuoso por supuesto, casi es más útil. Los antiguos eran polémicos en público por naturaleza, pero en este mundo moderno, sin embargo, se rehuyen los debates, o se prefiere la devoción a lo escrito por los maestros, o por uno mismo. Una pena, porque con una buena polémica es como más se avanza, cuando cada opinante busca y usa sus mejores argumentos. Pero ése sería otro tema.

Y, dicho esto, voy con sus palabras a favor de “prohedria” (término que usaron en su comunicado sobre el nuevo grafito de Cádiz), que objeta a lo que me permití apuntar en una postdata en favor de “proedria”. Lo haré en dos partes.

1) El caso es curioso, porque tiene Ud. parte de razón: Por su frecuencia en Internet ambos vocablos están prácticamente empatados: Si ponemos en Google “prohedría”, con h intermedia, arroja 33.600 referencias, mientras “proedría” cuenta con algunas menos, 32.700.

Ahora bien: el resultado varía bastante si hacemos la misma búsqueda en Google Books, donde, como Ud. sabe, no se recogen sitios webs generales, sino monografías, diccionarios especializados y artículos científicos. Y ahí vemos que, en efecto, “prohedria” nos da 343 casos, pero “proedría” los dobla, con 679. Si por último vamos al Google Scholar, de ámbito solamente académico, los triplica: 45 resultados para “prohedríapor 147 para “proedría”. O lo que es lo mismo: entre obras de tipo más científico, se usa “proedría” el doble o el triple de veces más que “prohedría”, y ésta, con h, se usa masivamente por autores de lengua inglesa (lo que nos da una pista del posible origen de la confusión).

Sin embargo parece claro que existe una vacilación moderna entre los dos términos, incluso usados por expertos. Pudiera deberse a que el vocablo de la raíz, “èdr-iaô” (“sentarse”), lleva espíritu áspero, esto es, “daría” una h al transcribirlo. Sin embargo, como bien recordaba Andrea de su bachillerato, lo cierto es que al añadirle el adverbio “pro”, “delante, al frente”, la aspiración desaparece. Debido a lo cual en griego simplemente no existe tal “prohedría”, y sí “proedria”, como puede Ud. comprobar en el Liddell-Scott, aquí y aquí respectivamente. De hecho, si se busca por la raíz “prohedr”, el diccionario reenvía automáticamente a “proedr”, sin la h. Creo que mejor prueba no puede haber.

Podemos hacer otra, quizá no mejor que la anterior pero sí igual, si nos preguntamos cómo haría la equivalencia de griego a latín un experto actual, pero no un angloparlante (que son la mayoría), sino un autor griego nativo. Hay otros ejemplos, pero le señalo uno que me parece modélico y además está en Internet (en este tipo de foros, ya que Ud. se dice novato en ello, esto siempre es importante, para que quien nos lee pueda comprobar por sí mismo cuanto alegamos). Se trata de un estudio reciente, en griego: “ΤΟ ΡΩΜΑΪΚΟ ΘΕΑΤΡΟ” (“En el teatro romano”), de Basílis Rítsos. Pues bien, si va Ud. a su pág. 5, verá que dedica unos apartados a establecer los equivalentes entre los términos técnicos de la estructura del teatro en griego y latín, y ahí leerá:

“…Τα εδώλια κατασκευάζονται και στη ρωμαϊκή περίοδο όπως και στην ελληνική. Οι θέσεις των επισήμων υπάρχουν στην πρώτη σειρά που ονομάζεται προεδρία (proedria), πάνω απ’ τις θολοσκεπείς παρόδους (tribunalia), όπως προαναφέρθηκε, καθώς κι ειδικά βασιλικά θεωρεία που τα συναντάμε σε τροποποιημένα ελληνιστικά της Μ. Ασίας και ρωμαϊκά…”

Por todo lo dicho, para terminar con la explicación de mi postdata, parece claro que es incorrecto escribir “prohedría” en vez de “proedría”, tanto lingüística como técnicamente.

2) Pero ahora voy a lo mejor, o a lo más interesante que puedo aclararle: su pregunta concreta: “Me interesa más saber: ¿cómo lo escribiría un romano en latín? Sólo he encontrado un testimonio: […] ob honorem / prohedriae /…

Justamente el que Ud. sólo haya encontrado un ejemplo epigráfico en latín de este vocablo, y que esté mal escrito, ya indica dos cosas: que los romanos no lo usaban y, por ello, es natural que alguno (comitente o lapicida) que lo escribiera lo hiciera mal. Porque, como acabamos de ver a través del diccionario, se trata de una falta de ortografía; faltas que, como Ud. sabe, también los romanos cometían, especialmente con palabras ajenas o “raras” al latín, como sin duda lo era ésta (y así es de momento es un hápax o unicum).

Así pues, ¿no le sorprende que no haya más ejemplos en epígrafes latinos? Pues esto se debe justamente a que los romanos no llamaban así a ese sector privilegiado de los teatros que tanta gente (bien o mal escrito) llama por el griego, proedría.

¿Qué cómo lo escribiría un romano en latín? Pues como realmente lo escribían: “primus ordo subselliorum” o, por analogía, simplemente “subsellium” (generalmente primum o secundum) o bien subsellia en plural.

De casualidad en junio de 2008 me entretuve completando un poco en Wikipedia (indiscutiblemente hoy la primera fuente de consulta social en Internet, aunque en el caso de la española los profesionales no colaboran al mismo nivel que en otros países más avanzados en este proyecto de “cultura al alcance de la Humanidad”, de “liberalización del conocimiento”, etc.) el artículo “Teatro de Itálica”, porque vi que la descripción del edificio era algo pobre, y justamente ncluí ese detalle.

El tema da para más, y no quisiera escribir aquí todo sobre ello (ya sabe Ud., Prof. Ventura, lo que puede pasar luego: que parece que lo que está en red es aún menos de nadie que lo que se publica científicamente, y firmado, en papel). Pero le diré lo más fundamental: La Lex Roscia Theatralis del 67 a.C. estipuló para los miembros del orden ecuestre las primeras 14 filas (“XIV primi ordines”) de la ima cavea de los teatros de Roma (7 en los anfiteatros, y fuera de Roma en proporción a sus tamaños), por lo que, junto a “gradus”, eran las palabras normales para “escalones”.

Pero al borde de la orchestra, en estos escalones más anchos y muy bajos, se colocaban, como Ud. sabe, bancos, o bien o sillones individuales o dobles, generalmente móviles, que eran los subsellia propiamente dichos, a veces de gran lujo, para que los ocuparan (en los teatros locales) los senadores, magistrados y sacerdotes locales y provinciales, etc., y en segunda posición embajadores o notables extranjeros, etc.

Pues bien: este espacio, que en los teatros griegos era la proedría, es el que los romanos llamaban como le dije. Y me fío sobre todo de cómo se llamaba en época de Augusto, para lo que existen tres buenos testimonios. Dos de ellos en Suetonio, que da las dos versiones, dónde se sentaba él y dónde ordenó que lo hicieran los senadores, en un senadoconsulto que Augusto hizo pasar sobre este asunto:

a) Sueton. Divi Aug. 43.4: Ad scaenicas quoque et gladiatorias operas… Quodam autem muneris die Parthorum obsides tunc primum missos per mediam harenam ad spectaculum induxit superque se subsellio secundo collocavit.

b) Ibid. 44.1: …Spectandi confusissimum ac solutissimum morem correxit ordinavitque, motus iniuria senatoris, quem Puteolis per celeberrimos ludos consessu frequenti nemo receperat. Facto igitur decreto patrum ut, quotiens quid spectaculi usquam publice ederetur, primus subselliorum ordo vacaret senatoribus…

c) En epigrafía hay más ejemplos pero hay que tomar como referente sobre todo la
Lex Civitatis Narbonensis de flamonio provinciae, de entre 31 a.C. y 14 d.C. que, al estipular los honores debidos a los flamines o sacerdotes provinciales, dice claramente:

“…ei in decurionibus senatuve [sententiae dicendae signandique . . . item | . . . inter decuriones s]enatoresve subsellio primo spectan[di ludos publicos eius provinciae ius esto…

es decir, que en cualquier espectáculo público que tuviera lugar en una ciudad de la Galia Narbonense (y hay que entender que en cualquier provincia del Imperio), los flamines provinciales tenían derecho a presenciar los ludi, del tipo que fueran, sentados entre los decuriones o senadores “subsellio primo” o, lo que es lo mismo “en la primera fila de honor”.

Es el mismo espíritu de la Lex Iulia Theatralis de Augusto (20-17 a.C.). Hay, naturalmente, más fuentes literarias y más datos, pero creo que será suficiente.

3) ¿Conclusiones de todo esto, pues?

Primera) Que desde la lengua griega, ya sea antigua o moderna, no parece correcto escribir “prohedría”, sino “proedría”. A pesar de lo cual no se debería hacer, porque

Segunda) Para teatros romanos el nombre correcto creo que sería bien ordo/-ines subselliorum (o, por analogía, subsellium), bien gradus subselliorum, apoyándonos en los testimonios dichos, y en otros, como Vitruvio, De arch. V.6, muy autorizado por ser un tratadista del tema, como es sabido (...Gradus spectaculorum, ubi subsellia componantur, gradus ne minus alti sint palmopede...). Y su uso no resultaría más largo o molesto que, por ejemplo, "porticus in summa gradatione", algo que casi todo el mundo repite desde que alguien lo pusiera de moda hace un par de décadas.

Tercera) De forma más general, añadiría que no se ve (o al menos yo no la veo) la causa o la necesidad de que los arqueólogos usemos terminología griega para referirnos a parte de los edificios romanos, teatrales o de otro tipo, cuando se conozca la terminología latina. Es lo mismo que seguir llamando “párodoi” a los itinera o, a la inversa, insistir en llamar kerkídes a los cunei, koìlon a la cavea, o katatomaí a las praecinctiones, lo que en cambio nadie hace. Debía, pues, obrarse de forma homogénea con todas aquellas definiciones cuya palabra latina se conozca. Y más cuando además nos conste, como acabamos de ver en el caso de la “proedría”, que los romanos realmente no llamaban así a las gradas de honor. El uso de esta palabra será correcto cuando analicemos teatros griegos, pero no cuando hablemos de los romanos.

De todos modos, no es un “pecado mortal”, porque en España el error está muy extendido desde hace años, y "proedría" se ve en publicaciones sobre muchos teatros romanos, como los de Itálica), Zaragoza, Cartagena (también aquí), Segóbriga o, hablando en general (por cierto que todos ellos sin la discutitda h), e incluso cuando, en el mismo evento, como en el catálogo de Ludi Romani (MNAR 2002), algún colega extranjero, aunque sin hablar del ordo sí mencionaba en el lugar los subsellia.

Por último, para quien no se oriente bien con el concepto, aquí va la planta del teatro de Segóbriga, marcando el espacio de la tan citada "proedría".

(fuente, con fotografías de detalle)

En esta otra pequeña foto se aprecia el (para mí) ordo/gradus subselliorum o subsellium, separado de la ima cavea por el frecuente balteus:

(fuente)

Me disculpo sobre la excesiva longitud de esta respuesta, pero afectaba también, como se ha visto, a un tema que me interesa, que es el de la terminología arqueológica en relación con la de fuentes literarias y epígrafes. Ya me dirán ambos sus opiniones al respecto de todo ello. Y queden la opinión y los textos para el debate, o para el uso común. Preferiblemente citando la fuente, claro ;-) (aunque sé que el Prof. Ventura es de los que suele hacerlo). Saludos.

P.D.- He vuelto a subir ahora el mensaje de anoche porque se había escapado en él una errata, y ya he aprovechado para pequeños cambios de redacción.
Comentario por andrea el febrero 4, 2009 a las 11:50am
Pues, Alicia, evidentemente muy completa y clara su explicación; sobraba mi comentario anterior.
Pero, entonces ¿de dónde sale esa "h"?.
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 4, 2009 a las 12:17pm
Gracias, Andrea (y aquí no sobra ningún comentario). Pues, en general, junto a lo que sugerí al principio (el inglés), me parece un hábito más arraigado en la bibliografía en alemán, y tratando sobre teatros griegos. Esto se puede comprobar si en Google Books busca Ud. no "prohedria", sino "prohedrie": Son más de 600 referencias, y casi todas alemanas. Un ejemplo: Michael Maass, Die Prohedrie des Dionysostheaters in Athen, Beck, 1972.

Rastrear el origen de esta costumbre es tarea más larga y difícil, suele deberse a tradiciones nacionales, por ejemplo en la forma de pronunciar las palabras griegas, en este caso manteniendo el espíritu áspero del radical (algo como "pro-jedría"), que de forma natural se traduce en una h. Alguna razón de peso tiene que tener, eso también me parece claro. Si algún día localizo algo más claro sobre la causa, lo comentaré sin falta aquí. Pero, junto a lo demás aducido, el hecho de que no esté así en los diccionarios, o que los autores griegos actuales, al escribir hoy, no añadan la h, me parece bastante significativo.
Comentario por Alicia M. Canto el febrero 6, 2009 a las 11:19pm
Acabo de ver la noticia de hoy, añadida por José Luis Santos a la principal:

Balbo, presunto inocente. Latinistas de la UCA ven «muy improbable»...

Creo que por ahí por fin van mejor encaminadas las cosas.
Comentario por José Luis Santos Fernández el febrero 8, 2009 a las 1:12pm
Otra de romanos

El hallazgo de una placa que parece insultar a un miembro de la familia Balbo devuelve a la actualidad al polémico gobernante que construyó el Teatro Romano.

Vía: 08.02.09 - ELENA MARTOS | La voz Digital.es

La piedra tallada que hace 3.000 años dejara un artesano, obrero o aficionado a la criptografía sirve de perfecto enganche para volver a la figura de tan loables gaditanos. Los Balbos de Gades, que convirtieron la ciudad en una de las más importantes del Imperio de Julio César. Tío y sobrino, apodados en la historia como el Mayor y el Menor, acumularon méritos y reconocimientos en la gran Roma del último siglo antes de Cristo.

Foto: Imagen actual de las excavaciones en el Teatro Romano. / NURIA REINA.
Lucio Cornelio Balbo -el tío- consiguió la ciudadanía romana y la designación de un consulado en el año 40 a. C. Méritos que repetiría el sobrino, procónsul de África, que heredó el mismo nombre, siendo el primer extraitálico que desfiló coronado de laurel por las calles de Roma camino del Capitolio, en premio por la victoria sobre la tribu sahariana de los Garamantes.

Aquel halo de grandeza no nubló al autor de la placa hallada la semana pasada en el Teatro Romano en la que se parecía leerse (eso dice Cultura, al menos): «Eh, Balbo, ladrón», escrito a modo de críptico con una curiosa historia detrás. Al parecer, el artesano, mazo en mano, llegó a arrepentirse al menos una vez mientras cometía la fechoría, con lo que borró con varios golpes el primer mensaje, que derivó en latro, que significa ladrón, seguido de un monograma compuesto por las letras B y E, cruzadas por una L y una A. Resultado: Balbe, vocativo de Balbus, escrito junto a un insulto en una piedra colocada boca abajo y alojada en las gradas en las que se sentaba la élite de Gades. Teoría y práctica de una «maldición antigua», según apuntó Francisco Alarcón, que dirige el equipo de arqueólogos encargado de los trabajos.

De ser así, aunque a esta primera teoría ya le han salido detractores, la placa sería la prueba física y evidente de uno de los episodios recogidos en la literatura de la época en la que se critican ciertos aspectos de Balbo el Menor, nacido en el año 80 a. C. El texto lo firma el general Asinio Polion en una carta remitida a Cicerón en el año 44 a. C., en la que acusa a Lucio Cornelio, ya nombrado procónsul de África, de robar dinero del erario público para llevarlo al reino de Bogud, en territorios de la Mauritania Occidental.

Esta correspondencia está recogida en un libro del profesor de la Universidad de Córdoba, Juan Francisco Rodríguez Neila, de título Confidentes de César. Los Balbos de Cádiz. (Sílex Ediciones). En ella el resentido general da detalles de abusos y crueldades que el gaditano cometía contra sus subordinados y critica su afán recaudatorio.

Un gran urbanista

Pero la historia, sin duda, ha perdonado aquel gusto por lo ajeno del sobrino, patrono de la ciudad y artífice de su ampliación que dio lugar a la Neápolis que aún conserva cimientos bajo el Pópulo y Santa María. Desde entonces poco más se ha podido crecer hasta las Puertas de Tierra. El segundo Lucio Cornelio de Gades construyó también el coliseo al mismo estilo que los grandes del Imperio, incluso se atrevió a invocar a las musas con un tratado sobre cuestiones religiosas llamado Exegeticon, y la tragedia Ite, que llevó a las tablas entre lágrimas de emoción. Gustó aquella representación al magistrado de la urbe que castigaba con la vida a los malos actores.

Tan dilatada carrera viene a enturbiarse en una inscripción milenaria que se ha convertido, además, en la primera pintada subversiva de la historia de Cádiz. El arqueólogo Darío Bernal, que trabaja por la UCA junto con Alicia Arévalo en el proyecto del Teatro Romano, cuenta que en la ciudad es frecuente que aparezcan las inscripciones de la época romana de tipo funerario.

Muchas fueron las que estos expertos localizaron en las ruinas de Baelo Claudia. Las de protesta son menos frecuentes. No obstante, recuerda Bernal que «era costumbre habitual de Roma expresar gráficamente su disconformidad con un magistrado o un político».

Así se han llegado a encontrar columnas arañadas con un punzón en todo el amplio territorio del Imperio. Lo curioso de ésta es que se trata de un mensaje claro dirigido a una de las figuras más influyentes de la época.

Dice el experto que la simpatía con Julio César y el poder que ejercía Balbo en Gades lo llevó a prolongar el quattuorviratus, la máxima magistratura, de manera ilegal y celebró en dos días los comicios municipales de los dos años siguientes, «lo que despertó recelo entre los ciudadanos». Se ve que ya desde entonces la clase política gaditana tendía a eternizarse en el cargo.

De una forma u otra, Cádiz recuerda hoy a Lucio Cornelio con admiración con una estatua levantada en el año 1855 junto a las Puertas de Tierra y un instituto que mira hacia el levante con el nombre de tan ilustres romanos.

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