Foto: La inscripción se encuentra tallada en uno de los cantos de la placa de piedra. / LA VOZ.
Los trabajos que se están realizando en el Teatro Romano para la construcción de un centro de interpretación han sacado a la luz una placa romana fechada en el siglo I a.C. En ella hay un grafito en el que se puede leer la inscripción “Eh, Balbo, ladrón”.
La piedra mide 80 centímetros -por el lado en el que está la inscripción-, y 15 centímetros de alto. La documentación elaborada por los arqueólogos Francisco Alarcón, Juan de Dios Borrego y Ángel Ventura desvela que dicha inscripción se ha hecho con puntero y mazo, y no con cincel. Así que no se trata de una inscripción hecha en un taller, sino más bien un “grafito ocasional” realizado por un artesano con acceso a las obras de realización del Teatro.
“La inscripción se colocó boca abajo, para no ser vista, a modo de defixio o maldición”, explica Alarcón, para el que se sentara allí. El grafito consta de tres palabras. La primera es latro, que significa ‘ladrón’. A continuación, parece ser que el artesano comenzó a grabar un monograma, pero no convencido del resultado, lo borró con varios golpes de mazo. Finalmente escribió con letras grandes y profundas el testimonio definitivo, un monograma compuesto por las letras BE cruzadas por una raya horizontal a modo de A y también de L.. En ellas se esconde el protagonista a quien se dirige la maldición o insulto: Balbe, vocativo de Balbus. El resultado es pues: “Latro, Balbe”.
Foto: © Joly Digital | Diario de Cádiz.
“El hecho de realizarse de forma críptica”, añaden los arqueólogos, “se explica por el temor del artesano a ser descubierto y castigado. En el monograma creemos que se esconde el nombre Balbus en vocativo, Balbe. Posiblemente la maldición se grabó en el lugar que ocuparía un tal Balbo en la prohedria [*proedria] del Teatro durante las representaciones. Se trata, pues, de un miembro de la élite social gaditana”.
La delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, ha anunciado que la placa se trasladará al Museo de Cádiz la semana que viene para que sea custodiado y no sufra ningún daño durante las obras que se están llevando a cabo en el Teatro Romano.
Vía: La Voz Digital.es, Cádiz, 30 de enero de 2009
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Balbo, presunto inocente
Latinistas de la UCA ven «muy improbable» que la inscripción del siglo I a. C. encontrada en el Teatro Romano diga 'Eh, Balbo, ladrón', como anunció la Junta
El papel couché de la historia de Cádiz vivió la semana pasada un día grande. La Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía anunció que en el Teatro Romano se había encontrado una inscripción clandestina del siglo I a.C. que dejaba en mal lugar a Lucio Cornelio Balbo El Menor, promotor del recinto. Según una nota remitida por la Delegación, la inscripción decía «Eh, Balbo, ladrón», una frase de la que se hicieron eco decenas de medios de comunicacion como cierta. Ayer, la reputación del procónsul romano quedó menos manchada. Según los latinistas de la Universidad de Cádiz, es «muy improbable» que el que dejó su furtiva huella en el teatro romano quisiese hacer acusación semejante.
Así lo confirmó ayer José Maestre, catedrático y director del departamento de Filología Latina de la Universidad de Cádiz, que trabaja ya en colaboración con los arqueólogos para confirmar o no las hipótesis sobre el mensaje.
Según la información de Cultura, el grafito constaba de tres palabras. «La primera es latro, que significa ladrón. A continuación, parece ser que el artesano comenzó a grabar un monograma, pero no convencido del resultado, lo borró con varios golpes de mazo. Finalmente escribió con letras grandes y profundas el testimonio definitivo, un monograma compuesto por las letras BE cruzadas por una raya horizontal a modo de A y también de L. En ellas se esconde el protagonista a quien se dirige la maldición o insulto: Balbe, vocativo de Balbus. El resultado es pues: Latro, Balbe».
Ahora, las hipótesis son otras. Según José Maestre, Latro «se lee diáfanamente, aunque habrá que ver qué es, ya que podría tener otros sentidos». Las mayores dudas se centran en la interpretación de BE como Balbe.
Existen «otras muchas posibilidades» para el sentido del grafito, aunque los latinistas no van a hacer pública ninguna de ellas hasta que examinen la piedra personalmente. Actualmente, Maestre está colaborando estrechamente con el equipo de arqueólogos para encontrar una solución, si es que la hay.
Por su parte, el responsable del equipo de arqueólogos, Francisco Alarcón, asegura que la interpretación que acusaba al procónsul de ladrón no era más que «una primera hipótesis y que aún no se ha descartado. Esto es un proceso científico, como todos», dijo.
La piedra mide 80 centímetros -por el lado en el que está la inscripción-, y 15 centímetros de alto. La documentación elaborada por Alarcón y los arqueólogos Juan de Dios Borrego y Ángel Ventura, de la Universidad de Córdoba, desvela que dicha inscripción se hizo con puntero y mazo, y no con cincel. «Así que no se trata de una inscripción hecha en un taller, sino más bien un grafito ocasional realizado por un artesano con acceso a las obras de realización del Teatro», dice Cultura.
Balbo el Menor nació en el 80 a. C. (hay que distinguirlo de su tío, de idéntico nombre Lucio Cornelio Balbo el Mayor). Fue un militar y político hispano, de la familia de los Balbo, originiaria de Gades. Se distinguió en las campañas cesarianas de Egipto, Oriente, África e Hispania, fue cuestor de la Hispania Ulterior en el año 44 a. C., y luego quattorviro, propretor. Fue senador y procónsul de África donde obtendría una gran victoria sobre la tribu sahariana de los Garamantes. Llevó un gran botín a Roma en el año 19 a. C. y fue el primer general extraitálico en hacerlo. Construyó varios edificios públicos en Roma y en Gades ensanchando la ciudad y su puerto, y escribió un tratado sobre cuestiones religiosas llamado Exegeticon, y una tragedia, Iter.
Vía: FRANCISCO APAOLAZA | La Voz Digital.es, 6 de febrero de 2009
Alicia M. Canto
Éste sí que es, técnicamente hablando, un "grafito" de verdad, y bien llamativo.
Pero, a lo que voy: La prensa ha debido de verle "posibilidades" a la noticia, porque me ha llamado mucho la atención la escalada de los titulares de prensa de ayer tarde a hoy:
Desde el muy normalito que puso José Luis ayer, de la agencia EFE:
Hallan una placa con una inscripción del siglo I a.C. en el Teatro ...
A éstos, que además presentan erratas y/o errores (posiblemente de cosecha propia):
* El primer 'graffiti' de Cádiz
* Hallan en el Teatro Romano el PRIMER grafito SUBVERSIVO de la histo...
* PINTADA milenaria en el teatro romano. Hallada una placa que ACUSA ..."
¿No es fantástico? Esta última podría llevar fecha de ahora, en cualquier ciudad actual. Y añadiré, de un blog privado, un buen ejemplo del tradicional e instantáneo gracejo gaditano. Como el autor no disponía aún de una foto de la pieza, en un ratillo la ilustró de esta ocurrente manera:
(© Eulogio García, en Nosotros también contamos)
A don Eulogio le ponemos un 10 en imaginación. Aunque seguramente no supera a la de la noticia misma.
No cabe duda: la Epigrafía está de actualidad en la sociedad. Ya era hora, y que sea para bien.
P.D.- Ya que estamos, el nombre correcto en griego de ese espacio del teatro es "proedria", sin la h intermedia (que debe estar en el comunicado oficial repartido, porque lo dan todos así, aunque no era tan difícil comprobarlo).
31 Ene 2009
Alicia M. Canto
La escalada continúa:
Además de alcanzar la noticia de este singular hallazgo, en sólo dos días, cerca de 300 referencias en Google, alguna prensa hasta nos da como seguro el destinatario del exabrupto, con nombre y apellidos: Sería Balbo el Menor. Lo afirma (¿tras alguna búsqueda propia?) el diario 20minutos de hoy:
"Hallado un grafiti milenario en un teatro romano que acusa a su promotor de ladrón [...] En ella se lee el mensaje "Balbo, ladrón". El Balbo en cuestión es Lucio [Cornelio] Balbo el Menor, la persona que encargó en ese mismo siglo de iniciar la construcción del edificio, considerado el segundo más grande de Hispania ... La principal hipótesis de los arqueólogos es que fue un artesano contratado en la obra de construcción del teatro el que dejó su particular pintada reivindicativa.."
Los restos del teatro se encontraron hacia 1980, tras un incendio, en el barrio del Pópulo, cerca de la catedral. Aquí una foto de lo que queda de la zona de las gradas. En ella aparece tapada lo que sería la privilegiada zona de la proedria, ya casi al nivel de la orchestra:
Fuente: Wikipedia Commons.
1 Feb 2009
Angel Ventura
“Iovi O. M. / conservatori / domus Aug./ M. Cocceius Aug. / lib. Pudens / ob honorem / prohedriae / l. d.d.d.”
Saludos.
2 Feb 2009
Alicia M. Canto
3 Feb 2009
Balbo
Ese grafiti estaba dedicado, con gran probabilidad, a Lucio Cornelio Balbo “El Menor”, destacado general de Cesar y luego de Octavio, que fue el primer no italiano y el primer no nacido ciudadano romano – y no sé si el único – en celebrar un triunfo en Roma.
Desarrolló una gran labor como patrón de la ciudad, cuya expansión dirigió hasta alcanzar casi el doble de su tamaño original. Y naturalmente tuvo muchos enemigos.
Esta es la famosa carta que Asinio Polión, enemigo político suyo, escribió a Cicerón, simplemente espectacular:
El cuestor Balbo, con una gran cantidad de moneda, una gran cantidad de oro y mayor todavía de plata, sacada de los fondos públicos, salió de Gades sin pagar siquiera el estipendio a los soldados y, retenido tres días en Calpe por la tempestad, pasóse al reino de Bogud, bien repleto de dinero. No sé si volverá a Gades o irá a Roma, pues es un miserable que cambia de idea según lo último que oye. Soslayando los abusos y crueldades que hace con los aliados, contra los que emplea las varas, diré lo que hizo, pues presume de imitar a Cesar. Durante los juegos que Celebró en Gades, a un cómico llamado Herennio Galo, el último día de las fiestas, le regaló el anillo de oro de los caballeros, y lo hizo sentar en las 14 gradas – pues todas esas filas había reservado al orden ecuestre - ; se prorrogó el quattuorvirato; tuvo en dos días los comicios de dos años, es decir, hizo nombrar a los que él quiso, repatrió a los desterrados, incluso a los que habían asesinado a los senadores siendo procónsul S.Varo. Pero otras Cosas no pueden disculparse con el ejemplo de Cesar...A un cierto Fadio, soldado de Pompeyo, que, tras combatir dos veces gratuitamente, obligado a hacerlo una vez más se refugió entre el pueblo, que, puesto de su parte, lanzó piedras contra los soldados que lo querían prender, sin importarle mandar a sus jinetes galos y, tras maltratar a la gente, lo enterró en el lodo y lo hizo quemar vivo. Tal ejecución la realizó después de la cena. Se paseó ante el condenado descalzo, sin ceñidor y con las manos en la espalda, y al gritar el desgraciado “¡Soy ciudadano romano!” le respondió “pues que tu pueblo venga a defenderte”. Lazó a las fieras a ciudadanos romanos, entre ellos un corredor de subastas muy conocido en Hispalis, sin otra razón que ser muy feo. Con semejante monstruo he tenido que tratar”
Aunque es inevitable pensar que, aunque solo una cuarta parte de lo que cuenta fuese cierto, el protagonista sería un tipo muy poco recomendable, hay que tener en cuenta que esta misiva se enmarca en la lucha política que se había recrudecido en Hispania tras la muerte de César, donde, por una parte los Pompeyanos se reagrupaban bajo Sexto Pompeyo, y por otra los Cesaristas se dividían en seguidores de Antonio, como Polión, o de Octavio, como los Balbo.
Estos dominaban Cádiz, pero, como se demostró en el proceso contra Balbo “El Mayor” en Roma, también en la ciudad tenían enemigos, que sin duda debieron pensar que era un buen momento para intentar acabar con su poder.
En ese contexto creo que sería lógico enmarcar tanto la inscripción como la carta, y no es descartable que la “generosidad” en la adjudicación de asientos preferentes en el teatro, algo mucho más importante en la época de lo que pueda parecer, tenga mucho que ver con el grafiti.
3 Feb 2009
Alicia M. Canto
Buenas noches, Prof. Ventura y Andrea; con algo de retraso, pero llego.
Ángel: De nada. Le aclararé primero que la participación en estos foros no presupone siempre polémicas. La mayor parte de las veces consiste en un beneficioso intercambio de información y de opiniones, que muchas veces se traduce –es el objetivo principal- en una mejor información hacia la sociedad aficionada, no experta, que no participa escribiendo, pero sí le gusta leer y saber sobre temas que no son de su campo pero le atraen. Es el mejor medio de información y de comunicación, ya no es el futuro, sino el presente. Y, cuando se produce una polémica, en tono respetuoso por supuesto, casi es más útil. Los antiguos eran polémicos en público por naturaleza, pero en este mundo moderno, sin embargo, se rehuyen los debates, o se prefiere la devoción a lo escrito por los maestros, o por uno mismo. Una pena, porque con una buena polémica es como más se avanza, cuando cada opinante busca y usa sus mejores argumentos. Pero ése sería otro tema.
Y, dicho esto, voy con sus palabras a favor de “prohedria” (término que usaron en su comunicado sobre el nuevo grafito de Cádiz), que objeta a lo que me permití apuntar en una postdata en favor de “proedria”. Lo haré en dos partes.
1) El caso es curioso, porque tiene Ud. parte de razón: Por su frecuencia en Internet ambos vocablos están prácticamente empatados: Si ponemos en Google “prohedría”, con h intermedia, arroja 33.600 referencias, mientras “proedría” cuenta con algunas menos, 32.700.
Ahora bien: el resultado varía bastante si hacemos la misma búsqueda en Google Books, donde, como Ud. sabe, no se recogen sitios webs generales, sino monografías, diccionarios especializados y artículos científicos. Y ahí vemos que, en efecto, “prohedria” nos da 343 casos, pero “proedría” los dobla, con 679. Si por último vamos al Google Scholar, de ámbito solamente académico, los triplica: 45 resultados para “prohedría” por 147 para “proedría”. O lo que es lo mismo: entre obras de tipo más científico, se usa “proedría” el doble o el triple de veces más que “prohedría”, y ésta, con h, se usa masivamente por autores de lengua inglesa (lo que nos da una pista del posible origen de la confusión).
Sin embargo parece claro que existe una vacilación moderna entre los dos términos, incluso usados por expertos. Pudiera deberse a que el vocablo de la raíz, “èdr-iaô” (“sentarse”), lleva espíritu áspero, esto es, “daría” una h al transcribirlo. Sin embargo, como bien recordaba Andrea de su bachillerato, lo cierto es que al añadirle el adverbio “pro”, “delante, al frente”, la aspiración desaparece. Debido a lo cual en griego simplemente no existe tal “prohedría”, y sí “proedria”, como puede Ud. comprobar en el Liddell-Scott, aquí y aquí respectivamente. De hecho, si se busca por la raíz “prohedr”, el diccionario reenvía automáticamente a “proedr”, sin la h. Creo que mejor prueba no puede haber.
Podemos hacer otra, quizá no mejor que la anterior pero sí igual, si nos preguntamos cómo haría la equivalencia de griego a latín un experto actual, pero no un angloparlante (que son la mayoría), sino un autor griego nativo. Hay otros ejemplos, pero le señalo uno que me parece modélico y además está en Internet (en este tipo de foros, ya que Ud. se dice novato en ello, esto siempre es importante, para que quien nos lee pueda comprobar por sí mismo cuanto alegamos). Se trata de un estudio reciente, en griego: “ΤΟ ΡΩΜΑΪΚΟ ΘΕΑΤΡΟ” (“En el teatro romano”), de Basílis Rítsos. Pues bien, si va Ud. a su pág. 5, verá que dedica unos apartados a establecer los equivalentes entre los términos técnicos de la estructura del teatro en griego y latín, y ahí leerá:
“…Τα εδώλια κατασκευάζονται και στη ρωμαϊκή περίοδο όπως και στην ελληνική. Οι θέσεις των επισήμων υπάρχουν στην πρώτη σειρά που ονομάζεται προεδρία (proedria), πάνω απ’ τις θολοσκεπείς παρόδους (tribunalia), όπως προαναφέρθηκε, καθώς κι ειδικά βασιλικά θεωρεία που τα συναντάμε σε τροποποιημένα ελληνιστικά της Μ. Ασίας και ρωμαϊκά…”
Por todo lo dicho, para terminar con la explicación de mi postdata, parece claro que es incorrecto escribir “prohedría” en vez de “proedría”, tanto lingüística como técnicamente.
2) Pero ahora voy a lo mejor, o a lo más interesante que puedo aclararle: su pregunta concreta: “Me interesa más saber: ¿cómo lo escribiría un romano en latín? Sólo he encontrado un testimonio: […] ob honorem / prohedriae /…”
Justamente el que Ud. sólo haya encontrado un ejemplo epigráfico en latín de este vocablo, y que esté mal escrito, ya indica dos cosas: que los romanos no lo usaban y, por ello, es natural que alguno (comitente o lapicida) que lo escribiera lo hiciera mal. Porque, como acabamos de ver a través del diccionario, se trata de una falta de ortografía; faltas que, como Ud. sabe, también los romanos cometían, especialmente con palabras ajenas o “raras” al latín, como sin duda lo era ésta (y así es de momento es un hápax o unicum).
Así pues, ¿no le sorprende que no haya más ejemplos en epígrafes latinos? Pues esto se debe justamente a que los romanos no llamaban así a ese sector privilegiado de los teatros que tanta gente (bien o mal escrito) llama por el griego, proedría.
¿Qué cómo lo escribiría un romano en latín? Pues como realmente lo escribían: “primus ordo subselliorum” o, por analogía, simplemente “subsellium” (generalmente primum o secundum) o bien subsellia en plural.
De casualidad en junio de 2008 me entretuve completando un poco en Wikipedia (indiscutiblemente hoy la primera fuente de consulta social en Internet, aunque en el caso de la española los profesionales no colaboran al mismo nivel que en otros países más avanzados en este proyecto de “cultura al alcance de la Humanidad”, de “liberalización del conocimiento”, etc.) el artículo “Teatro de Itálica”, porque vi que la descripción del edificio era algo pobre, y justamente ncluí ese detalle.
El tema da para más, y no quisiera escribir aquí todo sobre ello (ya sabe Ud., Prof. Ventura, lo que puede pasar luego: que parece que lo que está en red es aún menos de nadie que lo que se publica científicamente, y firmado, en papel). Pero le diré lo más fundamental: La Lex Roscia Theatralis del 67 a.C. estipuló para los miembros del orden ecuestre las primeras 14 filas (“XIV primi ordines”) de la ima cavea de los teatros de Roma (7 en los anfiteatros, y fuera de Roma en proporción a sus tamaños), por lo que, junto a “gradus”, eran las palabras normales para “escalones”.
Pero al borde de la orchestra, en estos escalones más anchos y muy bajos, se colocaban, como Ud. sabe, bancos, o bien o sillones individuales o dobles, generalmente móviles, que eran los subsellia propiamente dichos, a veces de gran lujo, para que los ocuparan (en los teatros locales) los senadores, magistrados y sacerdotes locales y provinciales, etc., y en segunda posición embajadores o notables extranjeros, etc.
Pues bien: este espacio, que en los teatros griegos era la proedría, es el que los romanos llamaban como le dije. Y me fío sobre todo de cómo se llamaba en época de Augusto, para lo que existen tres buenos testimonios. Dos de ellos en Suetonio, que da las dos versiones, dónde se sentaba él y dónde ordenó que lo hicieran los senadores, en un senadoconsulto que Augusto hizo pasar sobre este asunto:
a) Sueton. Divi Aug. 43.4: Ad scaenicas quoque et gladiatorias operas… Quodam autem muneris die Parthorum obsides tunc primum missos per mediam harenam ad spectaculum induxit superque se subsellio secundo collocavit.
b) Ibid. 44.1: …Spectandi confusissimum ac solutissimum morem correxit ordinavitque, motus iniuria senatoris, quem Puteolis per celeberrimos ludos consessu frequenti nemo receperat. Facto igitur decreto patrum ut, quotiens quid spectaculi usquam publice ederetur, primus subselliorum ordo vacaret senatoribus…”
c) En epigrafía hay más ejemplos pero hay que tomar como referente sobre todo la
Lex Civitatis Narbonensis de flamonio provinciae, de entre 31 a.C. y 14 d.C. que, al estipular los honores debidos a los flamines o sacerdotes provinciales, dice claramente:
“…ei in decurionibus senatuve [sententiae dicendae signandique . . . item | . . . inter decuriones s]enatoresve subsellio primo spectan[di ludos publicos eius provinciae ius esto…”
es decir, que en cualquier espectáculo público que tuviera lugar en una ciudad de la Galia Narbonense (y hay que entender que en cualquier provincia del Imperio), los flamines provinciales tenían derecho a presenciar los ludi, del tipo que fueran, sentados entre los decuriones o senadores “subsellio primo” o, lo que es lo mismo “en la primera fila de honor”.
Es el mismo espíritu de la Lex Iulia Theatralis de Augusto (20-17 a.C.). Hay, naturalmente, más fuentes literarias y más datos, pero creo que será suficiente.
3) ¿Conclusiones de todo esto, pues?
Primera) Que desde la lengua griega, ya sea antigua o moderna, no parece correcto escribir “prohedría”, sino “proedría”. A pesar de lo cual no se debería hacer, porque
Segunda) Para teatros romanos el nombre correcto creo que sería bien ordo/-ines subselliorum (o, por analogía, subsellium), bien gradus subselliorum, apoyándonos en los testimonios dichos, y en otros, como Vitruvio, De arch. V.6, muy autorizado por ser un tratadista del tema, como es sabido (...Gradus spectaculorum, ubi subsellia componantur, gradus ne minus alti sint palmopede...). Y su uso no resultaría más largo o molesto que, por ejemplo, "porticus in summa gradatione", algo que casi todo el mundo repite desde que alguien lo pusiera de moda hace un par de décadas.
Tercera) De forma más general, añadiría que no se ve (o al menos yo no la veo) la causa o la necesidad de que los arqueólogos usemos terminología griega para referirnos a parte de los edificios romanos, teatrales o de otro tipo, cuando se conozca la terminología latina. Es lo mismo que seguir llamando “párodoi” a los itinera o, a la inversa, insistir en llamar kerkídes a los cunei, koìlon a la cavea, o katatomaí a las praecinctiones, lo que en cambio nadie hace. Debía, pues, obrarse de forma homogénea con todas aquellas definiciones cuya palabra latina se conozca. Y más cuando además nos conste, como acabamos de ver en el caso de la “proedría”, que los romanos realmente no llamaban así a las gradas de honor. El uso de esta palabra será correcto cuando analicemos teatros griegos, pero no cuando hablemos de los romanos.
De todos modos, no es un “pecado mortal”, porque en España el error está muy extendido desde hace años, y "proedría" se ve en publicaciones sobre muchos teatros romanos, como los de Itálica), Zaragoza, Cartagena (también aquí), Segóbriga o, hablando en general (por cierto que todos ellos sin la discutitda h), e incluso cuando, en el mismo evento, como en el catálogo de Ludi Romani (MNAR 2002), algún colega extranjero, aunque sin hablar del ordo sí mencionaba en el lugar los subsellia.
Por último, para quien no se oriente bien con el concepto, aquí va la planta del teatro de Segóbriga, marcando el espacio de la tan citada "proedría".
(fuente, con fotografías de detalle)
En esta otra pequeña foto se aprecia el (para mí) ordo/gradus subselliorum o subsellium, separado de la ima cavea por el frecuente balteus:
(fuente)
Me disculpo sobre la excesiva longitud de esta respuesta, pero afectaba también, como se ha visto, a un tema que me interesa, que es el de la terminología arqueológica en relación con la de fuentes literarias y epígrafes. Ya me dirán ambos sus opiniones al respecto de todo ello. Y queden la opinión y los textos para el debate, o para el uso común. Preferiblemente citando la fuente, claro ;-) (aunque sé que el Prof. Ventura es de los que suele hacerlo). Saludos.
P.D.- He vuelto a subir ahora el mensaje de anoche porque se había escapado en él una errata, y ya he aprovechado para pequeños cambios de redacción.
4 Feb 2009
andrea
Pero, entonces ¿de dónde sale esa "h"?.
4 Feb 2009
Alicia M. Canto
Rastrear el origen de esta costumbre es tarea más larga y difícil, suele deberse a tradiciones nacionales, por ejemplo en la forma de pronunciar las palabras griegas, en este caso manteniendo el espíritu áspero del radical (algo como "pro-jedría"), que de forma natural se traduce en una h. Alguna razón de peso tiene que tener, eso también me parece claro. Si algún día localizo algo más claro sobre la causa, lo comentaré sin falta aquí. Pero, junto a lo demás aducido, el hecho de que no esté así en los diccionarios, o que los autores griegos actuales, al escribir hoy, no añadan la h, me parece bastante significativo.
4 Feb 2009
Alicia M. Canto
Balbo, presunto inocente. Latinistas de la UCA ven «muy improbable»...
Creo que por ahí por fin van mejor encaminadas las cosas.
6 Feb 2009
José Luis Santos Fernández
Otra de romanos
El hallazgo de una placa que parece insultar a un miembro de la familia Balbo devuelve a la actualidad al polémico gobernante que construyó el Teatro Romano.
Vía: 08.02.09 - ELENA MARTOS | La voz Digital.es
La piedra tallada que hace 3.000 años dejara un artesano, obrero o aficionado a la criptografía sirve de perfecto enganche para volver a la figura de tan loables gaditanos. Los Balbos de Gades, que convirtieron la ciudad en una de las más importantes del Imperio de Julio César. Tío y sobrino, apodados en la historia como el Mayor y el Menor, acumularon méritos y reconocimientos en la gran Roma del último siglo antes de Cristo.
Foto: Imagen actual de las excavaciones en el Teatro Romano. / NURIA REINA.
Lucio Cornelio Balbo -el tío- consiguió la ciudadanía romana y la designación de un consulado en el año 40 a. C. Méritos que repetiría el sobrino, procónsul de África, que heredó el mismo nombre, siendo el primer extraitálico que desfiló coronado de laurel por las calles de Roma camino del Capitolio, en premio por la victoria sobre la tribu sahariana de los Garamantes.
Aquel halo de grandeza no nubló al autor de la placa hallada la semana pasada en el Teatro Romano en la que se parecía leerse (eso dice Cultura, al menos): «Eh, Balbo, ladrón», escrito a modo de críptico con una curiosa historia detrás. Al parecer, el artesano, mazo en mano, llegó a arrepentirse al menos una vez mientras cometía la fechoría, con lo que borró con varios golpes el primer mensaje, que derivó en latro, que significa ladrón, seguido de un monograma compuesto por las letras B y E, cruzadas por una L y una A. Resultado: Balbe, vocativo de Balbus, escrito junto a un insulto en una piedra colocada boca abajo y alojada en las gradas en las que se sentaba la élite de Gades. Teoría y práctica de una «maldición antigua», según apuntó Francisco Alarcón, que dirige el equipo de arqueólogos encargado de los trabajos.
De ser así, aunque a esta primera teoría ya le han salido detractores, la placa sería la prueba física y evidente de uno de los episodios recogidos en la literatura de la época en la que se critican ciertos aspectos de Balbo el Menor, nacido en el año 80 a. C. El texto lo firma el general Asinio Polion en una carta remitida a Cicerón en el año 44 a. C., en la que acusa a Lucio Cornelio, ya nombrado procónsul de África, de robar dinero del erario público para llevarlo al reino de Bogud, en territorios de la Mauritania Occidental.
Esta correspondencia está recogida en un libro del profesor de la Universidad de Córdoba, Juan Francisco Rodríguez Neila, de título Confidentes de César. Los Balbos de Cádiz. (Sílex Ediciones). En ella el resentido general da detalles de abusos y crueldades que el gaditano cometía contra sus subordinados y critica su afán recaudatorio.
Un gran urbanista
Pero la historia, sin duda, ha perdonado aquel gusto por lo ajeno del sobrino, patrono de la ciudad y artífice de su ampliación que dio lugar a la Neápolis que aún conserva cimientos bajo el Pópulo y Santa María. Desde entonces poco más se ha podido crecer hasta las Puertas de Tierra. El segundo Lucio Cornelio de Gades construyó también el coliseo al mismo estilo que los grandes del Imperio, incluso se atrevió a invocar a las musas con un tratado sobre cuestiones religiosas llamado Exegeticon, y la tragedia Ite, que llevó a las tablas entre lágrimas de emoción. Gustó aquella representación al magistrado de la urbe que castigaba con la vida a los malos actores.
Tan dilatada carrera viene a enturbiarse en una inscripción milenaria que se ha convertido, además, en la primera pintada subversiva de la historia de Cádiz. El arqueólogo Darío Bernal, que trabaja por la UCA junto con Alicia Arévalo en el proyecto del Teatro Romano, cuenta que en la ciudad es frecuente que aparezcan las inscripciones de la época romana de tipo funerario.
Muchas fueron las que estos expertos localizaron en las ruinas de Baelo Claudia. Las de protesta son menos frecuentes. No obstante, recuerda Bernal que «era costumbre habitual de Roma expresar gráficamente su disconformidad con un magistrado o un político».
Así se han llegado a encontrar columnas arañadas con un punzón en todo el amplio territorio del Imperio. Lo curioso de ésta es que se trata de un mensaje claro dirigido a una de las figuras más influyentes de la época.
Dice el experto que la simpatía con Julio César y el poder que ejercía Balbo en Gades lo llevó a prolongar el quattuorviratus, la máxima magistratura, de manera ilegal y celebró en dos días los comicios municipales de los dos años siguientes, «lo que despertó recelo entre los ciudadanos». Se ve que ya desde entonces la clase política gaditana tendía a eternizarse en el cargo.
De una forma u otra, Cádiz recuerda hoy a Lucio Cornelio con admiración con una estatua levantada en el año 1855 junto a las Puertas de Tierra y un instituto que mira hacia el levante con el nombre de tan ilustres romanos.
8 Feb 2009
Alicia M. Canto
"Aquel halo de grandeza no nubló al autor de la placa hallada la semana pasada en el Teatro Romano en la que parecía leerse [...] la placa sería la prueba física y evidente de uno de los episodios recogidos en la literatura de la época en la que se critican ciertos aspectos de Balbo el Menor [...] Tan dilatada carrera viene a enturbiarse en una inscripción milenaria..."
Como se dice frecuentemente: "Y dale a la campana, Juana". Pobre Balbo.
P.D.- Si alguien se encuentra al Prof. Ventura, que sea tan amable de decirle que desde el día 4 tiene aquí una larga respuesta a la pregunta que me hizo... ;-)
8 Feb 2009
José Luis Santos Fernández
Balbo sabía latín
El arqueólogo Ángel Ventura descifra el significado de la inscripción aparecida en el coliseo en unas jornadas sobre el Teatro Romano · Balbo el Joven es el presunto ladrón
Vía: Virginia León, Cádiz | Diario de Cádiz.es, 19 de noviembre de 2009
El desfalco es una práctica muy antigua. En Cádiz se remonta al siglo I A.C, época en que Lucio Cornelio Balbo junto a su sobrino Balbo el Menor, levantaron en Gades una ciudad nueva, una neápolis. Precisamente este último protagonizó el primer caso de corrupción documentado en la historia de Cádiz. Vamos, que Balbo el Joven sabía latín. "Abandonó la provincia, su cargo público y al gobernador provincial cometiendo un hurto de tapadillo. Extorsionó a los aliados romanos y se llevó todo el dinero".
Estas palabras del investigador Ángel Ventura, de la Universidad de Córdoba, le confieren todo el sentido a la inscripción latina aparecida el pasado año en el Teatro Romano de Cádiz y que, según confirmó tras un riguroso estudio, parece decir "Balbo Ladrón".
Su ponencia, enmarcada en el seminario El Teatro Romano de Gades. Una mirada al futuro, puesto en marcha por la Consejería de Cultura y la UCA de la Junta en el Museo de Cádiz y en la Facultad de Filosofía y Letras, descifró cada uno de los monogramas que componen la llamativa inscripción, así como una serie de detalles curiosos acerca de su elaboración.
Entre los datos de interés, Ángel Ventura señaló que la primera sorpresa llegó con el tipo de material en el que fue labrado, mármol de Carrara, procedente de Italia, de las canteras de Luni, de la zona de los Alpes Apuanos. "Una pieza de la variedad veteada gris, muy preciada en la antigüedad", comentó, a tenor del análisis encargado al Instituto Catalán de Arqueología Clásica.
Precisamente dicho lugar de procedencia está marcado al final de la inscripción de esta placa aparecida en la grada senatorial. Un monograma correspondiente a las letras BAE nexadas, que coincide con la de al menos diecisiete bloques recuperados de estas canteras -actualmente en explotación-, desde la que se exportaba a Roma y las provincias occidentales. "Este monograma se marcaba a pie de cantera, y se hizo con un puntero muy romo, que hace bastante daño al mármol".
Más fino es el puntero de la herramienta con la que se elaboró el segundo monograma, correspondiente a una B reversa y una A nexada, "que parece corresponder al asignatio de Balbe, Balbo".
Además, se ha podido comprobar que se ha utilizado un martillo romo para aporrear intencionadamente esta parte de la inscripción, dijo el arqueólogo.
La tercera y última en elaborarse fue Latro. Este monograma desvía por un leve instante la mirada hacia la posibilidad de tratarse de un nominativo, "que podría tratarse del cantero, del albañil que la colocó en Cádiz, aunque es poco probable porque ni hay un Latro documentado en Gades, ni es el lugar apropiado de la piedra donde inscribirse". Lo que lleva a Ventura a decantarse por el insulto: "Ladrón". Por último, la L reversa corresponde a un numeral, y fue labrada con la misma herramienta con la que se inscribió Latro.
La zona en que se halló la placa de mármol es la parte del graderío destinada a la elite del teatro, un lugar donde "se sentaba precisamente Balbo el Joven". Un jeroglífico perfectamente descifrado y que, definitivamente, lo acusa.
El experto también destacó que se trata de una pieza trabajada a cincel dentado. Una pieza que estaba fracturada en la parte superior y que fue restaurada in situ. Asimismo, sobre el trozo de mármol aparecen numerosas guías (unas diez o doce) que, según el experto, parece contabilizar los días que se tardó en serrar esta pieza.
El seminario fue inaugurado por la delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, quien señaló que la "metamorfosis" sufrida en el tiempo por el coliseo es fruto del trabajo de un numerosos profesionales, muchos de ellos "aquí presentes". No obstante, añadió, "la Consejería de Cultura entiende que esta transformación no ha concluido y que puede y debe ser mayor y mejor, por lo que se ha sentado las bases de un nuevo proyecto que deberá concluir para la celebración del Bicentenario". Es decir, la ansiada recuperación del coliseo y su mejor comprensión con el nuevo Centro de Interpretación.
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Un graffiti de lujo
La piedra en la que se hizo la polémica inscripción del Teatro Romano de Cádiz es de mármol de Carrara , el más antiguo hallado en España
Vía: Francisco Apaolaza, Cádiz | La Voz Digital.es, 19 de noviembre de 2009
Detrás de la polémica estaba la sorpresa. Después de meses de lucha acerca de si la inscripción encontrada en las piedras del Teatro Romano ponía de ladrón a Balbo de Gades, los arqueólogos hicieron público ayer que la pieza está hecha de mármol de Carrara, la más antigua de las encontradas en España.
La polémica política sobre Roma se calmó ayer con la noticia que lanzó el arqueólogo de la Universidad de Córdoba, Ángel Ventura en el Seminario sobre el teatro Romano de Cádiz que organiza la Consejería de Cultura en el Museo Provincial de Cádiz.
La pieza que desató la caja de los truenos está a la entrada de la sala, una placa de piedra que se encontró en el teatro y que saltó a los titulares por decir Balbo, ladrón, un graffiti romano que dejaba en mal lugar al regidor de Gades. No tardaron en saltar las voces contrarias al mensaje que, hoy en día, sigue sin aclararse de manera definitiva.
Ventura comenzó con una excusa. «Hicimos una interpretación preliminar de la pieza que fue precipitada por las necesidades de difusión del patrimonio, sin ni siquiera hacerle la autopsia».
Ese estudio posterior ha revelado una sorpresa considerable. La piedra está sacada de las prestigiosas canteras de mármol de Carrara, en Italia, signo del lujo con el que se construyó el recinto gaditano. Sin reparar en gastos, así se gestó el teatro romano de Gades, a juzgar por la composición de la losa del balteus, el parapeto que separaba el escenario del público y tras el que se sentaba la aristocracia con sus sillones.
Esa pieza es, según los técnicos, la más antigua encontrada en España, ya que pertenece al siglo I a.C. y la otra pieza de similares características, localizada en Cartagena, corresponde al siglo I, pero de nuestra era.
Cortado a sierra
La piedra, cortada con sierra -una labor extennuante que pudo llevar el trabajo de dos operarios durante varios días- presenta una extraña inscripción a la altura del suelo del teatro. Ángel Ventura no cierra las hipótesis de un graffiti fragmentado. Según su teoría, al principio figura una L invertida que podría corresponder al peso de la piedra. Al final, BE podría ser la marca del cantero. El meollo está entre ellas. Por una parte, hay dos letras tachadas que podrían decir BA y LATRO, que podría significar el nombre del tallador o, según la hipótesis que aún mantiene Ventura, ladrón, refiriéndose al regidor de Gades, Balbo, que habría huido ya con las arcas de la provincia.
Más hallazgos
El seminario fue el escenario de la presentación de otras dos piezas surgidas en las investigaciones del yacimiento según el arqueólogo Francisco Alarcón. Se trata de un fragmento del friso del frons pulpiti, una placa de mármol de 57x30 centímetros fragmentada en tres. El motivo es floral y los laterales permiten intuir un friso continuo donde el roleo vegetal se repite. Está fechado en los últimos decenios del siglo I a. C. El frons pulpiti -una suerte de fachada- era desconocido hasta ahora en el teatro gaditano.
Por último, se presentó un fragmento de capitel corintio asiático de pilastra elaborado en mármol proconesio.
El seminario sigue adelante hoy a partir de las 9.30 en el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras con las intervenciones de Oliva Rodríguez, Daniela Manacorda, Darío Bernal y Alicia Arévalo.
19 Nov 2009
Alicia M. Canto
La noticia reflejada en las dos anteriores también apareció en El País:
El Carrara de Cádiz
El teatro romano tiene el mármol más antiguo de España
Pedro Espinosa - Cádiz - 19/11/2009
El Teatro Romano de Gades, descubierto en 1980 y considerado el segundo más grande del mundo, se enfrenta a una fase apasionante: La culminación de recientes investigaciones, el inminente inicio de nuevas excavaciones y la próxima aprobación de un proyecto más ambicioso para permitir seguir descubriendo su estructura bajo tierra. De todo ello se habla en un congreso organizado por la Consejería de Cultura y la Universidad de Cádiz que arrancó ayer y que ya ha desvelado novedades. El monumento gaditano albergaba la pieza de mármol de las canteras de la ciudad italiana de Carrara más antigua hallada hasta la fecha en España. Se trata de una losa, utilizada para los graderíos de primera fila, que recoge una inscripción sobre la que todavía polemizan los expertos ocho meses después de su hallazgo.
El congreso ha servido para dar a conocer la interpretación oficial de esa inscripción, que incluye tres partes diferenciadas. A la derecha se lee BAE. Se cree que fue lo primero en marcarse en el mármol y el profesor Ángel Ventura, de la Universidad de Córdoba, lo atribuye a la marca de la cantera. Un análisis del Instituto Catalán de Arquitectura Clásica es el que ha determinado que la placa es de mármol de Carrara. Está datada en el siglo I antes de Cristo. Hasta ahora se consideraba que la pieza más antigua de este material en España estaba en el teatro de Cartagena.
A la izquierda se puede leer la letra ele al revés, que se atribuye a una mera indicación del peso. En el centro, la inscripción recoge el mensaje Latro BA. El BA aparece amartillado. Ventura recuerda que el tachado de esta forma era un signo de oprobio en esta época. El especialista cree que hace mención a Lucio Balbo El Menor, quien había ordenado construir el teatro. Es en la palabra latro donde los arqueólogos e historiadores no se ponen de acuerdo. Unos mantienen que hace referencia al cantero que hizo la piedra. Latro sería, por tanto, un nombre propio o un apellido. Pero la otra versión, que es la aportada ayer por Ventura, incide en que se trata de un insulto a Balbo ya que latro significa ladrón. "En esta zona el nombre de latro no está acreditado y hay que recordar que 20 años antes Balbo había huido de Cádiz llevándose la caja provincial", repasó en su conferencia.
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Entre tanto, en abril, se pasó reflejar esta noticia en La Voz Digital, la opinión de M. Màyer, coincidente con nuestra idea de febrero de que no había mención de un Balbo en esta pieza:
Expertos descartan que el 'graffiti' del Teatro Romano diga 'Balbo,...
El latinista Marc Mayer, uno de los mayores especialistas en epigrafía romana, desautoriza a la Junta y cree que se trata de la 'firma' de la cantera
03.04.09 - LA VOZ
El latinista catalán Marc Mayer, (Barcelona, 1947) catedrático de Filología Latina en la Universidad de Barcelona (UB), autor de diversas obras sobre epigrafía romana y uno de los mayores expertos españoles en la materia ha desautorizado la versión dada por la Delegación Provincial de Cultura de Cádiz acerca de la leyenda grabada en una piedra del Teatro Romano que, según fuentes de la misma, significaba Balbo, ladrón.
En declaraciones a LA VOZ, Mayer afirma que, a falta de ver personalmente la pieza y el mármol en que se ha grabado, todo indica que la B girada que Cultura interpretó que significaba Balbo es una marca típica de cantera muy frecuente en las explotaciones de Carrara y corresponde a una de ellas, llamada Baebius. Si se trata de mármol italiano, dijo Mayer, esta sería la interpretación más cierta. En cualquier caso, con casi total seguridad no se trata de una alusión al cónsul romano gaditano, aseguró. Baebius es una explotación «muy conocida» de Carrara y se trataba de una concesión de las canteras imperiales, como lo demuestran inscripciones similares encontradas en otras partes del antiguio Imperio.
Tampoco la segunda parte de la inscripción se corresponde con la interpretación dada por Cultura. Latro, según el prestigioso epigrafista, no significaría ladrón, sino que se trataría de un cognomen, un segundo apellido, muy conocido también, como Porc(i)us Latro{s}, rector [rétor] cordobés, apostilló. De este modo, la inscripción respondería a la firma del encargado de la zona, el administrador o un operario, esclavo quizá. También se trataba de una fórmula habitual que aparece, con diversas variantes, en edificios públicos de este tipo a lo largo y ancho del territorio controlado por Roma.
El catedrático barcelonés, considerado una autoridad en epigrafía latina, fue cauteloso a la hora de ofrecer un dictamen definitivo al respecto y dijo que esta es la interpretación más aproximada, y que debería confrontarla con el análisis de la pieza y otros datos, como las circunstancias de su hallazgo, pero que en cualquier caso, la inscripción no significa Balbo, ladrón, como afirmó Cultura.
Recientemente el especialista Ramón Corzo también se mostró más cercano a esta tesis, ya que consideró que «este tipo de firmas o inscrip(c)iones, comunes en teatros como el de Italica, suelen referirse al nombre los obreros que trabajaron en esos edificios». No obstante se mostró prudente y aseguró que «los estudios posteriores, ya más detenidos, seguro que marcan el origen aproximado de las grafías».
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Sobre el seminario al que se hacía referencia en las ellas:
El Teatro Romano de Gades. Una mirada al futuro
Programa (en pdf)
Las actas del seminario, según me comentan, pueden aparecer antes de la primavera.
Respecto de la polémica inscripción, sólo en parte se ha asumido lo que otras voces hemos dicho, cambiando la interpretación: Desechada (obviamente) la primera y peregrina idea de la "maldición" escondida, para el BAE final, en nexo, se sigue la opinión de Màyer de que sería una marca de las canteras de Carrara (Luni). A pesar de ello, y de la realidad de que Latro puede ser un cognomen, si no documentado en Cádiz, sí en la Bética, y perfectamente posible, el Prof. Ventura (del que nunca más oímos por aquí) sigue creyendo que es un sustantivo y que supone una referencia a Balbo el Menor, cuyo nombre, aunque muy abreviado, para él estaría aún presente, bajo la parte tachada. Algo bastante improbable.
Pese a lo luego sugerido y aceptado, tampoco me parecen tan seguras la restituciones e interpretación ahora vigentes (falta, por ejemplo, tras BAE, el esperable numeral). Persisten pues, al menos a mi juicio, algunas incógnitas.
2 Dic 2009
Angel Ventura
Sin ánimo de reavivar la polémica, diré que el tiempo y el "tempo" de la investigación científica no es el de la praxis periodística ni el de las discusiones en los inmediatos foros de debate de la red. En el siguiente enlace:
http://uco-es.academia.edu/AngelVenturaVillanueva/Papers/1117033/Ba...
los interesados en la polémica pueden encontrar la edición "autorizada" y completa del graffito, elaborada por quien suscribe y su equipo. Ah, y la realidad diaria actual de muchas ciudades españolas vienen a ratificar, a ni juicio, la interpretación ;-)
9 Nov 2011
Alicia M. Canto
Al Prof. Ángel Ventura (1ª parte)
Enhorabuena, como siempre que se publica algo, y mejor si además se viene a comunicar.
Pero convendrá Ud. conmigo en que a veces "las discusiones en los inmediatos foros de debate de la red", ésas que Ud. parece desmerecer o menospreciar en su presente comentario, sí pueden beneficiar a lo que un autor iba a escribir de motu proprio, y quizá erróneamente. Lo digo por su defensa de su “prohedría” frente a mi “proedría”, aquí mismo, en febrero de 2009, cuando me decía Ud.:
“Prohedria, con "hache" presenta miles de entradas en Google, en artículos y libros obra de autores de reconocido prestigio…”,
preguntando (o preguntándome) a continuación:
“Me interesa más saber: ¿cómo lo escribiría un romano en latín? Sólo he encontrado un testimonio: AE 1896, 111 = Dessau, ILS nº 6462, Tarenti: “Iovi O. M. / conservatori / domus Aug./ M. Cocceius Aug. / lib. Pudens / ob honorem / prohedriae / l. d.d.d.”
A ambas cuestiones le respondí, diría que hasta generosamente, dos días después, el 4 de febrero, con un largo y detallado mensaje al que que Ud., que era el preguntante, nunca contestó, ni agradeció. Hizo Ud. silencio y mutis hasta tal punto que el día 8, en plan de broma, en una postdata le puse "en busca y captura":
“P.D.- Si alguien se encuentra al Prof. Ventura, que sea tan amable de decirle que desde el día 4 tiene aquí una larga respuesta a la pregunta que me hizo... ;-)”
Pero sí viene ahora, al cabo de los casi 3 años, a anunciarnos “a los interesados en la polémica” (con cierta retranca lo de la polémica, pues lo dice dos veces), dónde “podemos encontrar la edición "autorizada" del grafito…”
Gracias a ello podemos comprobar que una parte de tal “autorización” nos la debe, aunque no aparezcamos mencionados en su artículo por ningún sitio, ni siquiera en su nota 3.
Ya que, a pesar de que meses después, y en un post sobre Némesis que no venía a cuento, Ud. calificó mi consejo sobre el más correcto “proedría” como “una torsión argumental” (¡¡ !!), lo que resulta de verdad es que en su artículo Ud. ya no escribe “prohedría con hache”, como pensaba hacerlo, sino sin ella, como debe ser, y le sugerí con mi (según Ud.) "retorcida" proedría. Y lo hace 16 veces nada menos, o sea, todas (sólo se le olvidó una, dentro de su figura 23: “FILA 1 EXTERNA DE PROHEDRIA”). Y otras 7 veces se refiere a subsellia, ordo subselliorum y gradus subselliorum (tal como le aclaré que se diría en latín).
Así que, Dr. Ventura, ya ve para lo que sirven finalmente esas “discusiones en los inmediatos foros de debate de la red" que Ud. rehúye (de vez en cuando). No para que le agradezcan a una nada, claro, pero sí para saber a tiempo dónde se podría patinar, y corregir el tiro… O eso es lo que se transparenta del seguimiento de esta que Ud. llama “polémica” (pero que lo fue poco pues, como acabamos de comprobar, por mi parte fue más un monólogo).
Pero dejemos “lo mío”, casi siempre teñido (y no por mi voluntad) de cierto tinte nemesíaco (por aquello de la justicia), y por tanto siempre molesto. Porque casi más curiosidad me causa el que también está ausente de sus agradecimientos, o al menos de sus citas, el colega Marc Mayer.
Lo digo porque toda la explicación actual de Ud. de que se trata de mármol de Carrara, y de que no hay “Balbe”, sino la marca de cantero lunense BAE(bi...), recuerdo habérsela leído a Mayer, en una entrevista que le hicieron en abril de 2009 en La Voz Digital de Cádiz, de la que también me hice eco aquí en Terraeantiqvae, aunque meses más tarde, cuando la encontré. Mayer dijo muy en concreto en aquel abril que:
“a falta de ver personalmente la pieza y el mármol en que se ha grabado, todo indica que la B girada que Cultura interpretó que significaba Balbo es una marca típica de cantera muy frecuente en las explotaciones de Carrara y corresponde a una de ellas, llamada Baebius. Si se trata de mármol italiano, dijo Mayer, esta sería la interpretación más cierta. En cualquier caso, con casi total seguridad no se trata de una alusión al cónsul romano gaditano, aseguró…”
Y esto lo dijo, por tanto, 6 meses antes de que Ud. declarara exactamente lo mismo, el noviembre siguiente: “El arqueólogo Ángel Ventura descifra (sic!) el significado de la inscripción… mármol de Carrara… a tenor del análisis encargado al Instituto Catalán de Arqueología Clásica… Un monograma correspondiente a las letras BAE nexadas, que coincide con la de al menos diecisiete bloques recuperados de estas canteras… A la derecha se lee BAE. Se cree que fue lo primero en marcarse en el mármol y el profesor Ángel Ventura, de la Universidad de Córdoba, lo atribuye a la marca de la cantera...”
De tal forma que, tuviera o no razón Mayer en que Latro sea un cognomen, en lo que parece que sí la llevaba del todo es en lo de la marca de cantera lunense, su teoría de Ud. ahora, por tanto, en vez del “Balbe!” por el que votaba al principio, como con la desechada prohedría y demás.
Hombre, yo creo que semejante precedente, y las buenas pistas que le dio a Ud. sobre el BAE, hubieran merecido también de Ud. en su artículo algún pequeño comentario, siquiera en una nota al pie, y no una simple cita bibliográfica al final, de 2010 (no he visto ese artículo, pero supongo que en él Mayer también lo dice), para la que además no encuentro correspondencia real dentro de su texto.
Termino ya, no se preocupe. El día en que Ud. comprenda lo mucho mejor y más señorialmente que queda uno haciendo justicia a los demás, y agradeciendo lo que se le aconseja (¡o al menos contestando a lo que Ud. mismo preguntó!), o reconociendo las prioridades en las ideas, en el fondo me va a agradecer que le diga estas cosas tan antipáticas.
Porque, si ello no sale de dentro, al menos conviene pensar en el juicio del mañana, y no en el hoy, y en que con Internet cada vez es más fácil reconstruir la "intrahistoria" y genealogía de casi todo… Que no se puede despreciar lo que en realidad se aprovecha, ni situarse por encima del bien y del mal, como si uno no debiera nada a nadie más que a los que le interesa que consten (v.gr. su nota 3). O advertir, como impartiendo doctrina, que “el "tempo" de la investigación científica no es el de la praxis periodística”, cuando lo más cierto es que Ud. mismo se disculpó, exactamente en La Voz Digital del 19-11-2009, de que
«Hicimos una interpretación preliminar de la pieza que fue precipitada por las necesidades de difusión del patrimonio, sin ni siquiera hacerle la autopsia»” (sic!, aunque difícil de creer...).
Fíjese qué cosas, Ud. mismo confiesa que lanzó su primera e impactante lectura (“¡Eh, Balbo, ladrón!”), sin hacer autopsia del bloque, cuando lo tenía a su entera disposición. O sea que, pudiendo, no hizo Ud. justo lo que el 17 de abril de 2011 me reprochaba, al anunciar este trabajo de ahora: “nuestro estudio científico y completo (basado en detenida autopsia de la inscripción)...", y en negritas, como queriendo afear el que los que estábamos a 600 km del grafito, y no habíamos sido invitados a estudiarlo, hubiéramos opinado algo sobre él sin autopsia … cuando Ud. mismo confesó haberse lanzado a hablar de él sin autopsia, sólo que siendo el encargado de estudiar la pieza y darla a conocer, y teniéndola bien a mano.
En fin, creo que cualquier comentario más realmente sobra, pues todo lo escrito, con fechas, datos y enlaces, está aquí, y ya lo dice todo. Sólo deseo que sea Ud. capaz de entender lo que afablemente le estoy queriendo transmitir, y que trate de ser más receptivo y más agradecido a los oportunos avisos que reciba.
Como diría F.G., todo ello "dicho en tono menor". Y sin acritud ninguna, como es mi sana costumbre.
10 Nov 2011
Alicia M. Canto
Al Prof. Ángel Ventura (2ª parte: sobre Mérida, y sobre Córdoba y Polión)
Dos postdatas, por si no aparece Ud. más por aquí (como aquella vez), y no hablamos más en estos debates “con luz y taquígrafos”:
1ª) Por favor, no escriba más que yo “defiendo que Julio César fundó en Mérida una colonia”… Así lo acabo de ver (para nuestro HEp 17) en su artículo de 2008 sobre Asinio Polión y la lastra campana de Córdoba (consultable también en Academia.edu), pág. 87:
“Emerita Augusta. Todos los autores aceptan la fecha tradicional transmitida por Dión Casio (LIII, 25, 8) del 25 a.C.; pero A.M. Canto propone la existencia de un asentamiento colonial cesariano anterior, a partir del cognomen Iulia… y de una cita del historiador árabe Al-Rasís…”.
Primero, porque lo que yo propuse fue un municipio cesariano, léaselo bien otra vez (y especialmente, además creo que probándolo, en este trabajo de 2001, que creo que Ud. no conoce). Y segundo porque me basé –y me baso- en bastantes más argumentos que dos.
Para futuras citas léase si quiere este artículo mío de 2005, con 18 láminas (cada una de ellas comentada): “SOBRE LA VERDADERA FECHA DE LA FUNDACIÓN DE MÉRIDA”. Lo tiene Ud. en Celtiberia.net: http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1597 , y en el viejo TerraeAntiqvae http://terraeantiqvaefotos.zoomblog.com/cat/1304 , y ya hace 6 años.
Ahí podrá Ud. leer, como anuncian los carteles de toros, mis "20-argumentos-20" (que no… que no me baso sólo en el Iulia y en el Rasís, ¡si en 1989 ya eran 11!) a favor de la Mérida preaugustea, ordenados por sus tipos y terminando (el nº 20) por lo que dice el propio Augusto sobre sus propias fundaciones, las coloniales y las municipales (otro texto poco utilizado en nuestra historiografía, como si no importara mucho lo que dice el protagonista... o no se conociera). Aunque yo aún no lo haya convertido en publicación “científica” convencional, lo firmo y tiene mi copyright.
2ª) Ya de paso, cuando Ud. dice en 2008 (en su mismo artículo citado), al dar como absoluta novedad la posible fundación de la colonia cesariana de Córdoba por el gobernador de la Ulterior Asinio Polión, por ejemplo en el resumen:
“Dicha deductio [en Córdoba] dataría, pues, de los años 44-43 a. C.; años en los que Pollio reside en la ciudad y, en calidad de gobernador, materializa el establecimiento de otras colonias cesarianas en su provincia, según se desprende del nuevo bronce de Osuna —Lex Coloniae Genetivae Iuliae, cap. XV—“,
¿de verdad su conciencia investigadora no le dice que debería citarme, cuando a mi vez escribí en Gerión de 1997, once años antes que Ud., y sin precedente ninguno en las ideas, ni ningún “nuevo bronce de Osuna” que me orientara, esto (pág. 259):
“Cayo Asinio Polión no sólo es un fidedigno historiador, sino que fue amicus, comes y partidario de Julio César (le acompañó en el paso del Rubicón) y de Marco Antonio. En la política, fue en 46-45 legado en Hispania y en 44-43 promagistrado, otra vez en la Ulterior, por lo que pudo conocer y relatar autorizadamente, e incluso protagonizar, los detalles de la colonización cesariana justo en esta provincia.”
¿Qué cree que pueden significar en esas frases mías “en 44-43 promagistrado” y “protagonizar la colonización cesariana... justo en esta provincia”? ¿No le parece una bastante obvia anticipación de su actual propuesta, y en un artículo que conoce Ud. muy bien? ¿Por qué sólo recuerda que yo sostuve que "Estrabón usa como fuente para este pasaje a Asinio Polión"? (su pág. 90) ¿Es que no dije entonces nada más sobre Polión? ¿Por qué no lo cita todo? ¿No reconoce cierta precedencia en la hipótesis, no le ve el menor mérito?
Como ve, siempre hace Ud. “más de lo mismo”…. consulte a la Némesis de su larario doméstico, que algo le aclarará sobre estas cosas de ser justo.
Como bien dicen los chinos, para poder entender a otro ser humano no hay cómo “ponerse sus zapatos”. Qué milenariamente sabios son los chinos.
Le mando un saludo.
10 Nov 2011