Hallan nuevos grabados y una pintura en la emblemática cueva de Rouffignac (Francia)

Figura de un mamut dibujado en arcilla. Foto: Frédéric Plassard.

Se trata de 13 imágenes (12 grabados y un dibujo en arcilla) de 15.000 años de antigüedad no vistas antes: son representaciones de mamuts, bisontes y figuras estilizadas que emergen de las profundidades de la prehistoria y que hoy enriquecen el bestiario de la cueva de Rouffignac, en Dordoña, Francia.

Descubiertas la primavera pasada por el paleontólogo Frédéric Plassard, hijo del propietario del lugar, Jean Plassard, estos grabados rupestres serán pronto objeto de publicación e integrarán el inventario establecido por el profesor Claude Barrière, quien documentó la cueva.

FotoFrédéric y Jean Plassard, propietarios de la cueva de Rouffignac. Detrás de ellos, los trenecitos que permiten a los visitantes visitar el yacimiento prehistórico. © Crédito de la foto: Foto Arnaud Loth

“Pensábamos que sabíamos todo sobre Rouffignac, pero esto es una prueba de que el lugar todavía nos puede deparar algunas sorpresas”, dice Jean Plassard, que se dedica a mostrar la cueva a los visitantes desde 1970.

Esta cavidad, de más de 8 kilómetros de largo, se conoce desde 1575. La cita más antigua sobre la misma se remonta a la Cosmographie universelle de tout le monde (Cosmografía Universal de todo el mundo), y corresponde al poeta renacentista François de Belleforest. "En esta guía verde de la época, el autor evoca dibujos paganos de deidades del infierno", comenta el propietario de la cueva.

Una nueva figura de un mamut grabada en las paredes de la cueva de Rouffignac (arriba a la izquierda), en un pasillo muy estrecho (abajo a la derecha). Foto: Frédéric Plassard.

Fue completamente por casualidad cuando su hijo, Frédéric Plassard, descubrió estas imágenes. Ocurrió a finales de marzo, durante el confinamiento por la pandemia del coronavirus. Aprovechando que la cueva estaba cerrada al público, su hijo, junto con su mujer, la prehistoriadora Morgane Dachary, exploraban la cueva en busca de algo bastante diferente: huellas posteriores que se remontan a la Edad del Hierro. De hecho, la cueva se transformó durante el Neolítico en una necrópolis. Desde el período Calcolítico (la Edad del Cobre), en torno al 3.000 a.C., se convirtió en un lugar de inhumación. Se han descubierto una veintena de enterramientos desde las primeras excavaciones de la cueva realizadas en junio de 1956.

En lugar de nuevos esqueletos o urnas cinerarias (algunos cuerpos fueron incinerados y solo quedan las cenizas de los fallecidos), Frédéric Plassard reparó en unos grabados rupestres en una zona de difícil acceso. No podía creer lo que veía. "Me dije: ¿es eso lo que yo creo? ¿Qué hacen ahí? ¿Es seguro de que son prehistóricos?", confiesa. Inmediatamente consultó a su padre, y luego a Patrick Paillet, del Musée de l'Homme.

Una nueva figura de un bisonte grabada en las paredes de la cueva de Rouffignac. Fotos: Frédéric Plassard

Los dos hombres autentificaron los hallazgos. Una imagen, sin embargo, sigue siendo objeto de debate entre ellos: un signo esquemático en forma de mazo. “Frédéric y Patrick están convencidos de que se trata de una representación femenina”, dice Jean Plassard. "Es una representación esquemática, reducida a una silueta, tal como se puede encontrar en la cueva de Combarelles", argumenta Frédéric Plassard. En las paredes de la cueva, podemos ver lo que parece el comienzo de un muslo y un pecho. "Ésta es una imagen importante porque no lo conocíamos hasta ahora en Rouffignac. Pero está por confirmar, pues el hecho de que pueda ser una figuración femenina sigue siendo hipotético".

El tema, sin embargo, divide al padre y al hijo, y, lamentablemente, el público no tendrá acceso a estas nuevas imágenes, dada la ubicación de la cueva donde se encuentran. Pero Frédéric Plassard ya está pensando en exhibirlas en fotografías a la entrada de la cueva.

El descubrimiento confirma, en todo caso, que "Francia es una tierra de tiempos prehistóricos fértil en vocaciones y fuente constante de inspiración", afirma el historiador Eric Pincas, quien publica, en este otoño, un excelente trabajo titulado La Préhistoire: vérités et légendes (Prehistoria: verdades y leyendas), en Ediciones Perrin (derecha).

Fuentes: lepoint.fr | francebleu.fr | 28 de agosto de 2020

Post de Terrae Antiqvae relacionado:

Rouffignac: la cueva de los cien mamuts (05/07/2013)

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