El análisis de dientes antiguos revelan desigualdad de género durante la Edad del Bronce en China

Foto: Mathew Schwartz / Unsplash

El análisis de los dientes de hace 2.500 años ha abierto una ventana a la vida y a la desigualdad de género durante la Edad del Bronce en China.

La investigación, dirigida por la Universidad de Otago y publicada en American Journal of Physical Anthropology, ha arrojado luz sobre la lactancia materna, el destete, la evolución de las dietas y la diferencia entre lo que comían las niñas y los niños, dice la investigadora principal, la Dra. Melanie Miller (izquierda), becaria postdoctoral en el Departamento de Anatomía de la Universidad de Otago.

Los dientes provienen de las llanuras centrales de China y datan de la dinastía Zhou Oriental, entre 771 y 221 a.C. A pesar de su antigüedad extrema (son tan antiguas como el Partenón de Atenas y el saqueo del Antiguo Templo de Jerusalén) la dentina de los dientes, el tejido óseo que forma la mayor parte de la estructura de nuestros dientes, estaba llena de información.

Mediante el análisis de isótopos estables, los investigadores pudieron mostrar los tipos y cantidades de varios elementos en la dentina, incluidos el carbono y el nitrógeno, desbloqueando información sobre la vida y la dieta de los individuos. Eso permitió dibujar una imagen de una sociedad cambiante, dice la Dra. Miller.

"Ya sabíamos que este periodo de tiempo [de la dinastía Zhou Oriental] mostraba una creciente desigualdad entre hombres y mujeres. Lo que pudimos encontrar es que estas diferencias eran incluso evidentes en lo que la gente comía y cómo cuidaban a sus hijos, así como las diferencias de género en cuanto a la edad en que fueron destetados los bebés y los alimentos que les fueron suministrados cuando eran niños".

El análisis de 23 individuos de dos enclaves arqueológicos diferentes muestra que los niños fueron amamantados hasta que tenían entre 2,5 y 4 años, pero el destete -proporcionándeles sólidos, principalmente trigo y soja- ocurría un poco antes en las mujeres que en los hombres.

"Para las dos comunidades que estudiamos, la comida era un aspecto integral de la identidad, y era un medio de diferenciación entre mujeres y hombres. Descubrimos que las diferencias dietéticas entre los sexos comenzaban en la primera infancia y continuaban durante toda la vida. Eso significa que los alimentos que las personas comían de forma regular eran ligeramente diferentes si eran niños o niñas, y luego hombres o mujeres".

Brotes de soja. Sus orígenes son el Extremo Oriente, donde desde hace más de 5.000 años está documentado su uso como alimento.

Los hombres  comían más del cultivo tradicional, el mijo, mientras que las mujeres consumían más de los "nuevos" alimentos como el trigo y la soja, dice la Dra. Miller. El hecho de que los alimentos de trigo y soja fueran componentes importantes de las dietas infantiles sugiere que se incorporaron a las prácticas culinarias locales como alimentos de destete.

La dinastía Zhou Oriental es un período muy importante de la historia china y el cambio cultural chino; es el tiempo de Confucio y otros intelectuales notables, dice la Dra. Miller.

"Vemos cómo surgen algunas de las primeras formas de desigualdad social entre hombres y mujeres durante ese tiempo, y estos resultados dietéticos subrayan cómo las vidas diarias de mujeres y hombres se diferenciaban cada vez más, incluso en prácticas cotidianas como qué alimentos comía una persona".

La Dra. Miller dice que las técnicas químicas utilizadas en este tipo de bioarqueología están permitiendo estudiar antiguas prácticas dietéticas humanas a lo largo de la vida de las personas.

"Con este enfoque, obtenemos visiones individualizadas de la vida de las personas antiguas. Eso puede revelar aspectos significativos de sus experiencias de vida, incluidas las divisiones de género y la desigualdad social".

Fuente: scimex.org| 19 de marzo de 2020

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Comentario por Jose de Teresa el marzo 22, 2020 a las 5:46am

Cabe pensar entonces que esas comunidades preferían experimentar con sus niñas que con los varones. Si esto refleja preferencia grupal por los varones ¿cabrá suponer también que las cosechas de mijo (alimento "probado" y "seguro") eran limitadas, en tanto que el trigo etc., era cultivable fuera de los terrenos propicipos al mijo?

Comentario por María // el marzo 22, 2020 a las 7:49am

Pensé exactamente lo mismo con respecto a que a las niñas se las utilizaba para experimentar con los nuevos alimentos o, al menos, se les destinaba los alimentos que mayores problemas podían dar en cuanto a alergias e intolerancia, que, al principio, debieron de ser muchos.

Comentario por María // el lunes

En el artículo dicen que analizaron dos enclaves diferentes. Habría que ver la distancia  entre los dos, si todos los esqueletos son coetáneos, etc. Me pregunto si una explicación podría ser que los varones comedores de mijo se casaran (o raptaran) con mujeres de otra etnia que ya utilizaban el trigo y la soja, y que esa técnica y esa dieta se trasladara de madres a hijas como una especie de marcador étnico, al estilo de lo que sucede con otras técnicas como la alfarería, el tejido en telar, etc., que a veces incluso etnias vecinas pueden ser diferentes.

Comentario por Jose de Teresa el lunes

Cierto todo lo que dices: las alergias, o el posible uso como marcador étnico. Gracias María

Comentario por Jose de Teresa el lunes

Cito parte del abstract del artículo original: 

" Early childhood diets show significant incorporation of C3 foods, such as wheat and soybean, for almost all children, while later adulthood diets indicate greater incorporation of C4 foods (millets), particularly for males.
" Discussion: Childhood diets included greater amounts of C3 foods than expected,
suggesting that grains such as wheat may have been adopted in these communities
as foods for children. Nevertheless, dietary differentiation between females and
males began in childhood, with boys eating more millets (C
4 foods) than girls. The
findings suggest that feeding children was a significant aspect of socialization and
cultural gendering of individuals in ancient China.

Así que en 1er lugar las diferencias de alimentación entre grupos son, en todo caso, cuestión de grado. En 2º, ante todo parece haber una diferenciación por edades, con cierto peso también entre géneros. 3º La temprana y +/- sutil diferencia por géneros parece volverse más marcada entre adultos.  

En suma, veo dos posibilidades compatibles entre sí: A. Tal vez los granos "nuevos" como el trigo resultaban más fáciles de digerir para los pequeños, mientras la comida tradicional tendía a reservarse para los adultos y especialmente para los varones, más curtidos y acaso considerados como más resistentes.  B. O tal vez, el mijo se consideraba como mejor alimento para dar fuerza a quienes debían realizar un trabajo físico más duro; aunque claro, i) es incierto qué tan duro fuera realmente el trabajo físico que realizaban las mujeres, y sobre todo, ii) cómo se evaluaran las tareas de los sexos entre los miembros de esos grupos.


 

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el lunes

Interesante lo que decís, pero de la lectura del trabajo de investigación se desprende que la diferencia de alimentación entre en varones y hembras se inaugura ya desde la infancia (y prosigue en la edad adulta) no tanto debido a una posible experimentación con los alimentos (posibles alergias), o a la influencia cultural de una etnia vecina, sino debido a la diferenciación de género derivada de la división del trabajo. Los niños y adultos varones comían significativamente no sólo mijo y proteínas animales de modo preferente, sino que también lo hacían en mayor cantidad que las niñas y mujeres adultas.

Los hombres cultivaban el campo y las mujeres se ocupaban de las tareas domésticas y crianza de los niños, y esta diferenciación del trabajo conllevaba que se considerara que los hombres (y los niños que crecerían hasta hacerse adultos) necesitaban una dieta sustancialmente mejor y en mayor cantidad.

Lo que ya no queda tan claro es por qué el destete se produce un poco antes en las niñas que en los niños, habida cuenta que la leche materna es gratis y de la misma calidad para ambos en el tiempo que se les puede suministrar. 

 

Comentario por María // el martes

Sí, es cierto. En el  artículo se dice que tanto unos como otros comían las tres clases de alimentos, aunque los hombres comían el mijo en mayor cantidad.

Pienso que el hecho de que los alimentos nuevos se utilizaran más por las mujeres y en la alimentación infantil podría  reforzar la idea de que podrían haber sido incorporados por las mujeres de otra etnia que los empleaban de forma habitual, pues la alimentación infantil es competencia de las madres. Quizá también resultaban alimentos más fáciles de convertir en harina para hacer papilla, o más blandos como dice José de Teresa, y  fáciles de tragar (el mijo hay que cocerlo mucho para convertirlo en una especie de masa, y aún así puede quedar algún grano más  duro).

Sobre que las mujeres fueran de otra etnia:

Es muy probable que una de las vías de expansión de la agricultura en general fuera por incorporación de poblaciones mesolíticas de personas agricultoras, pues de nada sirve conocer una planta alimenticia si no conoces toda la técnica y los conocimientos necesarios para cultivarla. Cuando las mujeres se incorporan a la casa del marido, si son de otra etnia llevan sus propias técnicas y conocimientos aprendidas de sus madres. En este caso serían la soja y el trigo –este último originado en Oriente Próximo-, y quizá  formas de tejer, de cerámica, de cestería, etc.

Es posible que en este lugar estuvieran las plantas nuevas en periodo de aclimatación, o que fuera más propicio otro tipo de suelo menos abundante en la zona, como dice José.

Sobre la diferenciación del trabajo por el género:

Al menos en la noticia en castellano creo que  no dicen nada acerca de cómo se repartía el trabajo.

A veces se reparten las tareas agrícolas y no siempre las de los varones deben de ser más duras. Creo que en esqueletos de agricultoras de Oriente Próximo se ha visto un desgaste de huesos que seguramente se debía a la molienda del grano. Quizá los hombre se dedicaban al pastoreo y eso les permitiría comer proteínas. O seguían cazando, como se sigue haciendo todavía en nuestros pueblos. En cualquier caso, es cierto que la alimentación es una manera de indicar el estatus.

Guillermo, lo de destetar antes a las niñas podría ser por muchos motivos. Quizá era una forma encubierta de infanticidio femenino o simplemente se tenía la creencia de que los niños necesitaban mamar más para criarse más fuertes. En cualquier caso, parece que se daba preminencia a la alimentación de los varones. Quizá eran unas poblaciones que vivían en estado de guerra de vecinos y eran necesarios varones para defenderse o incluso morían más por este motivo. O que las mujeres se obtenían fuera del grupo y no se necesitaban tantas. Las mujeres siempre han sido objetos de intercambio y de establecimiento de relaciones.

En fin, son todo especulaciones en tiempos de confinamiento :-). Sin tener más datos sobre el funcionamiento de esos poblados sólo se puede hacer lo que hacen en el artículo: constatar el hecho.   

¡Saludos!

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el martes

Hola, María:

Señalas algunos aspectos interesantes que no tengo problema en suscribir, pues es verdad que muchos de ellos se han observado en la conducta de muchos pueblos, si bien de la lectura del trabajo de investigación no se desprenden.

Yo, en relación al destete más prolongado en los niños respecto de las niñas, me inclinaría más por una consideración de tipo 'esperanza de vida'. Es decir, cabe la posibilidad de que la mortandad infantil (siempre muy acusada en los pueblos antiguos) de los bebés varones fuera mayor (o que este posible riesgo no se lo pudieran permitir), y que se estimara que un periodo de tiempo de lactancia más prolongado les podía proporcionar una mejor resistencia ante enfermedades de toda clase. Es una posibilidad, pero cualquiera sabe a falta de más información o datos sobre el particular.

Un saludo igualmente y feliz confinamiento. 

Comentario por Maria Fernandez ayer

Interesante artículo sobre las desigualdades de género que datan ya desde la Edad de Bronce.

Dra. Concha de la Fuente

Comentario por Guillermo Caso de los Cobos ayer

Hola, María: 

El enlace que has puesto es erróneo, pues remite a la web de laboratorios clínicos de la Dra. Concha de la Fuente y no al artículo. ¿Puedes subsanar este enlace?

Gracias y un saludo

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