Hispania Prerromana

La península ibérica fue ocupada, en origen, por pueblos de distintas procedencias (indoeuropeos, ibéricos o de etnogenia desconocida como várdulos y vascones). Estos pueblos no realizaron ninguna división administrativa, organizándose como ciudades o tribus independientes entre sí.

De forma posterior, algunos historiadores han tratado de crear familias de tribus que comparten unas mismas características culturales, particularmente distinguiendo entre íberos del Levante y Sur peninsular, celtas en la meseta y vascones en el norte. Los límites entre unas zonas y otras son motivos de discusión, sin acuerdo con incluir o no a pueblos como los lusitanos entre los celtas o como pueblos per se. Dichas clasificaciones no implican que existiera organización administrativa común entre dichas tribus.

«Los castros del Norte de España son centros de poder, no aldeas»

Los castros, cuya denominación, procedente del latín (castrum), habla de fortificaciones militares, están siendo revisados como concepto.

Alfonso Fanjul Peraza (izquierda), doctor en Arqueología y experto investigador que ha detenido su experiencia en 500 de estas antiguas poblaciones prerromanas, propias de finales de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro, lleva tiempo convencido de que «el mito académico de la comunidad autónoma y autosuficiente que tradicionalmente se pretende imponer como modelo del castro es falsa». Está convencido y así lo contará hoy en el Ateneo Obrero de Gijón, a partir de las 19.30 horas, de que «los castros del Norte de España son centros de poder, no aldeas».

Durante su conferencia, titulada 'Astures y arqueología castreña en Asturias. Una revisión crítica' explicará Fanjul que ha llegado a esa conclusión al revisar el mapa arqueológico y advertir que los poblamientos analizados muestran «una sociedad jerarquizada mucho más sofisticada y compleja de lo que las fuentes clásicas primero, y la historiografía académica oficial después han intentado inculcar».

Hoy, asegura el experto, «toda Europa rechaza la definición del castro como unidades autosuficientes. Sabemos que los astures vivían en aldeas, granjas y brañas». Por eso, dice, «no hay tantos pueblos fortificados como cabría esperar si la realidad fuera como antaño se creía».

Los avales que Fanjul Peraza lleva esta tarde al Ateneo son enormes. Su carrera investigadora, centrada en la arqueología castreña asturiana, a la que ha dedicado varios libros ('El complejo castreño de los Astures trasmontanos', junto a Luis R. Menéndez Bueyes, 'Los castros de Asturias. Una revisión territorial y funcional' y 'Estudios varios de arqueología castreña') está cargada de garantías.

Entre sus últimas aportaciones destacan los hallazgos de elementos agrícolas prerromanos en el castro de la Garba (2010), la excavación de los castros de Teverga (2011) y el descubrimiento de restos prerromanos de la técnica minera de Ruina Montium, que hasta ahora se daba como romana (2013).

Hoy su mirada se centra en dos proyectos, posibles, «gracias a la colaboración de varias universidades norteamericanas». Con uno busca el «ADN de cerámica asturiana» y con otro trata de aportar más información a la guerra civil española, a partir de lo que él llama el estudio de la «arqueología de la violencia», que le ha llevado al Pico Paisano, en lo alto del Naranco.