Estudio Técnico de las Apariciones

Presentación.

 

Desde sus orígenes, la estructura social y los comportamientos humanos, han estado condicionados por unos sucesos, a los que se ha llamado apariciones.

Todas las grandes religiones tienen su origen en ellas, en iluminaciones o en acontecimientos análogos, por lo que desde un punto de vista antropológico, su estudio resulta extraordinariamente interesante.

 

Si el suceso de las apariciones es algo que verdaderamente ocurre, es lógico suponer que habrá algún tipo de indicios de naturaleza física que lo prueben, y que sean verificables con los actuales conocimientos técnicos.

 

Comprobar su veracidad resulta extremadamente difícil, ya que la aplicación de un método de análisis científico resulta inviable, puesto que no es posible repetirlos tantas cuantas veces sea necesario para su estudio y, en general tampoco se cuenta con evidencias físicas analizables.

 

Para encontrar indicios de estas evidencias, el único camino posible  es el análisis puramente técnico, de las declaraciones originales de los protagonistas, antes de que sean desvirtuadas por influencias ajenas a los  mismos o por su propia imaginación.

Previamente deberá constatarse que los protagonistas o su entorno, no poseen los conocimientos que les permitan idear fabulaciones, técnicamente fundamentadas,  sobre lo que dicen ha sucedido.

 

En aquellos sucesos en los que se haya producido más de una aparición, a partir de la primera se adoptarán especiales cautelas, ante sus manifestaciones con respecto a los sucesos posteriores.

Al ser un estudio exclusivamente técnico, no se entra en el análisis del contenido de los mensajes recibidos por los protagonistas. Únicamente se analizan el modo y los medios, por los que dicen les fueron transmitidos.

 

En el texto se indican en letra negrita cursiva, la transcripción literal de las declaraciones de los protagonistas y en letra cursiva, las de los autores que describen los sucesos.

 

Sentadas estas bases, se procede a analizar una serie de apariciones, para decidir si existe algún fundamento técnico, que aporte una veracidad “cuasi científica” a los sucesos.

 

 

                                    La Salette (Francia).- 19 de septiembre del 1846


La localidad de La Salette está situada en los Alpes franceses, a 1800 m. de altitud y dominada por alturas de hasta 2.200 m. Su comunicación con el pueblo de Corps lo es a través de caminos de montaña.

Los  protagonistas: Pierre-Maximin Giraud, llamado familiarmente Mémin, de 11 años, y Francoise-Mélanie Mathieu, de 14 años, ambos analfabetos.

Su vida se desenvuelve en un ambiente rural de gran pobreza.

Dedicados al pastoreo de un ganado que no es suyo, carecen de una mínima formación y su experiencia se limita a la vida en la montaña, y lo que oyen contar a los adultos.

 

El niño presenta una notable viveza, así como gran iniciativa natural.

La niña es más reservada y lenta.

 

Relato del suceso.

Lo recoge Jean Stern en “La Salette-Documents autentiques”. Los acontecimientos, sucedieron como sigue:

 

El sábado 19 de septiembre de 1846, los niños salen a primeras horas de la mañana conduciendo cada uno cuatro vacas, Maximin lleva además su perro y la cabra de su padre.

Un poco antes del mediodía, conducen su ganado a abrevar y después lo hacen subir por el otro lado del arroyo de La Sécia.

 

Mientras los animales descansan, Maximin y Mélanie comen junto a la fuente situada aproximadamente a unos 50 metros más arriba, a la izquierda del arroyo. Tras encontrarse con otros tres pastores que vienen a beber en la fuente, descienden ya solos algunos pasos a lo largo del arroyo, que atraviesan, depositan sus cosas (bolsa de ella, blusón de él, etc....)  junto a una fuente seca y se acuestan sobre la hierba un poco más abajo, donde se duermen.

 

Tras aproximadamente una o dos horas de sueño, Mélanie se despierta. Ella piensa inmediatamente en sus animales a los que no ve. Para encontrarlos, sube al Collet desde donde la vista alcanza gran distancia. Maximin, al que ella ha despertado, la sigue.

Alcanzado el alto, ven a sus animales descansando tranquilamente, en el mismo sitio donde los dejaron.

Tranquilizada ella comienza a descender, pero después de algunos pasos ve súbitamente, junto a donde habían dejado sus cosas, una claridad semejante a un sol.

Llama a Maximin.

 

Los dos niños ven a la claridad abrirse, y descubren en su interior la forma de una mujer sentada, la cabeza entre las manos y los codos sobre las rodillas.

Asustada, Mélanie deja caer su bastón. Maximin reacciona como muchacho y le dice: si esto que vemos quiere hacernos algo, yo le daré un buen golpe.

 

La claridad se alarga hacia arriba, mientras que la Señora se levanta.

A continuación ella les dice: “Acercaos niños, no tengáis miedo, yo estoy aquí para daros una gran noticia”. Ella ha dejado de llorar.

Ellos descienden hasta el fondo de la Combe, atraviesan el arroyo y se colocan muy cerca de la Señora, que a su vez ha dado algunos pasos hacia ellos.

 

La Señora, toda de luz, lleva sobre el pecho un crucifijo, un martillo y unas tenazas. Tres guirnaldas de rosas la rodean, una sus pies, la otra el galón de su delantal, y la tercera su cabeza.

Mélanie, que a pesar de la claridad deslumbradora ha podido ver su cara, nota que ella llora.

Los dos niños se sienten felices mientras que ella les habla: “Si mi pueblo etc....” (sigue la totalidad del mensaje y la conversación).

La Señora confía a cada uno de los niños un secreto, con la prohibición de revelarlo a nadie.

Para terminar, la Señora les dice, no en patois sino en francés: “Y bien, mis niños, vosotros se lo diréis a todo mi pueblo.” Después ella avanza, atraviesa el arroyo y, sin volverse, repite su última demanda.

 

Ella sube la pendiente sin que el césped se aplaste bajo sus pies, mientras que los niños la siguen.

Llegada a lo alto, se eleva a un metro o metro y medio, permanece un instante suspendida en el aire, mira al cielo y a la tierra y desaparece progresivamente hasta que los niños no ven más que una claridad.

Maximin intenta coger una de las flores que estaban a los pies de la Señora o al menos un poco de la luminosidad, pero su mano queda vacía.

 

Después de la aparición, que pudo durar como una media hora, los niños vuelven a descender hasta la fuentecilla seca para recoger las cosas que habían dejado antes y dar “de cenar” a sus vacas.

Ellos intercambian algunas reflexiones sobre lo que han visto y entendido y se dan cuenta de que cada uno de ellos está en posesión de un secreto.

No hablan de la aparición a los otros pastores, que encuentran o ven a cierta distancia.

 

De regreso a Ablandens, el primero en comunicar la noticia es Maximin cuando Pierre Selme le pregunta cómo había pasado la tarde.

Mélanie, que está dejando los animales en el establo, no habla de la aparición hasta que la preguntan sobre el asunto que Maximin acaba de contar.

No la toman en serio, excepto la madre de su patrón, la cual es la primera en exponer la idea de que la Señora vista por los niños, era la Santa Virgen.

 

Motivaciones para la elección.

Se ha elegido este suceso, porque en él se dan unas circunstancias, que le hacen óptimo para su análisis. Son las siguientes:

 

-Solo se produce una aparición.

 

-Los protagonistas reúnen las condiciones de edad, falta de formación y ausencia de conocimientos técnicos, que hace imposible el que mientan o fabulen coherentemente sobre lo sucedido.

 

-Los interrogatorios se llevan a cabo, además de por miembros de la Iglesia, por personas seglares altamente cualificadas, tales como el ingeniero Dausse y el doctor en derecho Dumanoir, que junto con el padre Lagier, originario de la localidad de Corps y por ello un perfecto conocedor del patois local, proporcionan una información de una extraordinaria calidad.

 

-El comportamiento de los interrogadores que intervienen, resulta en todo momento ejemplar, buscando la verdad, sin coaccionar a los protagonistas en ningún sentido.

 

-Existe documentación original, siendo de destacar el extraordinario trabajo de recopilación, realizado por el padre Stern, de la Congregación de Misioneros de la Salette. En los textos constan hasta las correcciones y tachaduras realizadas, lo que permite apreciar en el relato de los protagonistas, el sentido más sutil de lo que tratan de expresar.

 

-El lugar exacto de los hechos se ha conservado casi intacto, limitándose a rodear de una verja el camino recorrido entre los puntos de la aparición, la conversación, y la desaparición.

Se han incorporado unas figuras en bronce, que representan los momentos clave de la misma y aunque contienen algunos errores sin importancia, materializan con bastante fidelidad lo sucedido.

 

 

Análisis técnico.

 

La luminosidad.

Las cosas transcurren según la rutina habitual de un día de pastoreo, hasta el momento en que los niños suben al alto del Collet para ver su ganado.  

Mélanie percibe una luz en el lecho de una fuente seca, junto a las piedras en las que han dejado sus cosas.

Solo ella se da cuenta. Inicialmente no parece ser muy llamativa, ya que a Maximin le cuesta verla, cuando la niña le señala el lugar donde ella la ve.

Aparece directamente sobre el suelo, sin que la vean llegar, por lo que procede o se genera en el mismo terreno.

 

Mientras descienden hacia la luz, esta comienza a destellar, incrementando paulatinamente la intensidad de su brillo, hasta llegar a ser tan deslumbrador, que les obliga a apartar la mirada y frotarse los ojos.

Se está produciendo por impulsos, un aporte de la sustancia luminosa. Parece que encuentra dificultades para aflorar a la superficie.

 

Llegados junto al lugar, aprecian que se trata de algo desconocido para ellos.

De una naturaleza no bien definida, la describen como una cosa redondeada.

Mientras la contemplan, se eleva desde el nivel del suelo hasta una altura de algo más de un metro, y entonces aprecian que se trata de algo con una forma oblonga y vertical, es decir, más alta que ancha y que gira incesantemente sobre sí misma.

Indican que es pequeña, y mantiene un brillo tan deslumbrador, que les hace difícil y dolorosa su observación.

 

El comportamiento de esta masa luminosa, guarda una gran semejanza con el de una pelotita, colocada sobre un chorro de agua ascendente en vertical, que se mantiene sin caer y girando incesantemente sobre sí misma.

Es como si la compacta masa luminosa, estuviera empujada por un chorro de gas incoloro, que surgiera verticalmente del suelo.

Su cambio de forma, indica que posee una textura fluida y una muy fuerte cohesión entre sus moléculas, que presentan resistencia a dispersarse en el aire.

 

La luminosidad, desde la altura en que está situada, comienza cómo a abrirse, de una manera que les resulta difícil describir.

Según dicen, comienza a extenderse hacia abajo, perdiendo en el espacio por el que se extiende, gran parte de su brillo, el cual sigue siendo deslumbrador en la parte alta, en la que permanece girando la masa compacta.

 

Pese a su fuerte cohesión, la masa luminosa comienza a difundirse en el aire, y lo hace de un modo muy significativo, ya que se dispersa solamente hacia abajo, lo que indica que se trata de una sustancia más densa que el aire. Esto da lugar a una especie de columna luminosa, en la que la concentración es mucho menor que en la masa inicial, que permanece situada en la parte alta.

Aunque el deslumbramiento que produce es menor, sigue siendo bastante molesto para  los ojos.

Desde un punto de vista técnico, la descripción que hacen, no puede ser más correcta.

 

El menor deslumbramiento, les permite apreciar que en esa zona se distingue algo, pero cómo el brillo sigue siendo intenso y la cosa es pequeña, no aprecian bien de qué se trata. Pueden entrever que hay algo dentro de la luminosidad, que les parece ser la cabeza de una persona, con las manos apoyadas en la cara; pero solo pueden ver hasta los codos, ya que el reducido volumen cubierto por la luminosidad, no les permite apreciar el resto del cuerpo.

 

Cuando el núcleo central de la luminosidad se eleva hasta la altura de una persona adulta,  y el volumen de difusión se extiende hasta el suelo, pueden apreciar que se trata de una Señora sentada sobre las piedras, con la cara apoyada en las manos y que está llorando.

Sobre este aspecto, les llama la atención que veían caer las lágrimas de sus ojos, pero éstas, antes de tocar el suelo, se deshacían en luz.

La explicación al hecho, reside en que aunque la luminosidad llega hasta el mismo suelo, la imagen formada tiene un límite ligeramente más alto. Esto indica que está encuadrada.

Más abajo del borde inferior del cuadro sigue habiendo luminosidad, pero la imagen de las lágrimas deja de ser visible.

Que es exactamente lo que los niños describen con sorprendente precisión.

 

Estas características, solo pueden darse en el caso de una imagen óptica proyectada o formada en el componente luminoso, el cual actuaria a modo de pantalla. La imagen presenta una dimensión limitada y a su alrededor, sólo queda luminosidad sin imagen.

El ingeniero Dausse lo llama con precisión, una aureola.

 

Cuando el volumen luminoso es pequeño, ven una parte de la figura y cuando la luminosidad se extiende, pasan a ver la figura completa.

Esta precisa descripción, indica que el tamaño de la proyección es fijo y que la imagen está ahí de una forma latente.

Sólo cuando la sustancia luminosa pasa a ocupar el mismo lugar que la imagen proyectada, esta se hace visible.

 

Mélanie se ha aproximado por el lado E de la luz, y sólo consigue ver la luminosidad. Cuando se acerca y se sitúa en el lado S-SE empieza a entrever la figura.

Maximin no logra ver  más que la luminosidad. Cuando se coloca junto a Mélanie, consigue ver la figura que estaba siendo vista por ella.

Puede deducirse, que existe una determinada posición del observador con respecto a la luminosidad, desde la que es posible ver la figura, y que desde el resto de los ángulos, sólo se percibe la luminosidad.

 

La proximidad de los protagonistas, los sitúa dentro del volumen por el que se ha dispersado la luminosidad. Puede que este contacto físico y su inhalación, tenga algún efecto sobre sus organismos.

 

La figura.

La Señora se incorpora y una vez en pie, lo primero que sorprende a los niños es su tamaño, que dicen: era más grande, como yo jamás he visto.

La describen no cómo gorda, sino cómo grande, pero a la vez delgada, es decir, bien proporcionada.

 

Maximin explica que el cuerpo de la hermosa Señora era transparente, de tal manera que ellos veían al otro lado sus bolsas, el césped, la piedra de los pequeños bancos donde Ella se habían sentado y los menores detalles del Gargas que estaba tras de Ella (el monte Gargas está situado tras el punto de la aparición)

 

Lo que han visto los niños no es un cuerpo físico, sino una proyección.

Solamente una imagen óptica, formada en esa especie de neblina luminosa, permite la visión a su través, del paisaje situado al otro lado.

Al tratarse de una proyección, el tamaño no tiene que ser el natural, pudiendo ser más pequeño o más grande, de modo análogo a lo que sucede con el cine y la televisión.

 

Explican que nosotros cuando descendimos, que estábamos solos, hacíamos sombra, pero cuando estábamos con Ella no hacíamos ninguna.

En una proyección, sucede que la luz emitida por la imagen, pasa a incrementar la luz solar, pero no interrumpe su paso, por lo que no genera sombras apreciables.

La fuerte intensidad de luz producida por la sustancia luminosa, viene a rellenan las zonas de sombra producidas por el sol, razón por la que las de los niños parecen desaparecer.

Esto da una idea, de la intensidad del brillo de esta luz.

 

Preguntada Mélanie por el color de los ojos, responde: no, no puedo decirlo, yo no pude verlos bien.

 

Especialmente llamativo es el vestido y los adornos que lleva la Señora, hasta tal punto, que cuando la niña comenzó a entrever la figura dice: vimos sus dedos y una cara como de una mujer, pero a causa de que Ella estaba vestida así, no sabíamos lo que era.

 

P. Chambon recoge que: Ella estaba vestida con un traje blanco pero no fino como los vestidos de las señoras. Sus mangas eran anchas como las de las religiosas. Ella tenía los zapatos blancos con hebillas y perlas. Su tocado de cabeza era alto y un poco como el de las mujeres de la montaña.

 La descripción que hacen, está llena de referencias a joyas, metales preciosos y tejidos maravillosos, todo ello unido a una constante referencia a su deslumbradora luminosidad.

Está realizada por unos niños, que probablemente nunca han visto perlas, ni rubíes, ni otras joyas a las que se refieren y con las que tratan de compararlo.

Intentan explicar, la impactante impresión causada por la visión de algo maravilloso, luminoso y difícilmente comparable con nada de lo que han visto y vivido hasta entonces.

 

En resumen; se trata de una mujer adulta, con un vestido largo, sobre el que lleva un delantal y se cubre los hombros con una pañoleta. En la cabeza lleva una especie de cofia, de la que por estar próxima al núcleo de la masa luminosa, el deslumbramiento no les permite apreciar bien los detalles.

 

No dicen nada sobre su color de piel, por lo que ha de suponerse que era de raza blanca, ya que en caso de no serlo, les hubiera llamado la atención y lo hubieran dicho.

El cabello no pudieron verlo.

Cuando se dirige a los niños, lo hace con una delicadeza y ternura verdaderamente maternales.

 

Esta figura parece encajar con el tipo de una mujer adulta, perteneciente a una sociedad rural acomodada, correspondiendo a una época muy anterior a la de los niños.

 

La conversación.

Es necesario establecer previamente, los conceptos empleados en este estudio para definir las formas de comunicación.

Se denomina comunicación verbal, a aquella realizada por medio de palabras en un determinado idioma, cualquiera que sea el procedimiento empleado para transmitirla.

La comunicación verbal acústica, es la que se realiza con palabras emitidas por medio del mecanismo de la voz y recogidas por el de la audición.

 

La primera comunicación verbal se produce, cuando los niños están situados a unos dos o tres metros de la figura. Estábamos a unos cuatro o cinco pasos de Ella; nos habíamos parado cuando vimos la luminosidad y teníamos algo de miedo.

Se encuentran materialmente sumergidos en la claridad, formada por la sustancia luminosa difundida en el aire que la rodea.

 

Comienza a hablarles en francés, idioma que Mélanie no domina, y cuando esta le hace a Maximin un gesto de que no entiende, la Señora se da cuenta y pasa a hablarles en patois.

 

Del tono y matices de la voz, dicen que era dulce y tranquilizadora, pero no era una voz normal. Era distinta a cuanto ellos habían oído hasta entonces.

 En el curso de la conversación, se produce una sorprendente particularidad; la Señora comunica a cada uno de los niños un secreto personal.

Primeramente a Maximin; hablando y conservando para él, el mismo tono y nivel de voz, pero sin que Mélanie lo oiga. La niña explica que yo veía que Ella movía los labios, pero Ella no decía nada, yo no oía nada, y Mémain era el que miraba, y a veces él se quitaba el sombrero, otras veces se lo ponía, otras veces lo hacía girar en lo alto de su bastón.

A continuación y de la misma forma, procede con la niña.

 No se trata de un procedimiento acústico, ya que ambos hubieran captado los sonidos emitidos, salvo que se hubiera producido en ellos alternativamente una sordera momentánea, cosa que les hubiera causado una gran impresión y lo hubieran dicho.

La Señora mueve los labios cómo si articulase las palabras, pero sin emitir sonidos, por lo que la comunicación tiene que producirse de mente a mente, es decir, de forma telepática.

Esto, tal vez permitiera dirigirla a uno de ellos únicamente.

 

En cualquier caso, se trata de un tipo de comunicación absolutamente fuera de nuestro conocimiento tecnológico, por lo que se hace preciso un estudio independiente sobre el tema, antes de definirse sobre ello.

Por el momento sólo puede constatarse lo sucedido, sin más explicaciones.

 

El desplazamiento.

Inicialmente, la Señora estaba sentada con los pies apoyados en el lecho seco de una fuente, que manaba únicamente en periodo de lluvias.

 

Al acercarse los niños, se incorpora y se les acerca de un modo que a Mélanie le llama la atención: cuando ella se puso de pie y colocó sus manos así, como así (la niña cruza los brazos) nos habló y se nos acercó, y en lugar de acercarse directamente, bajó cómo si hubiera querido seguir el agua que descendía.

Desciende una pequeña distancia y se detiene, todavía en la margen derecha del arroyo, donde mantiene una larga conversación con los niños.

Finalizada esta, cruza el arroyo y se desplaza ladera arriba hasta alcanzar el alto, donde se detiene.

 

Los movimientos que realiza, presentan unas notables peculiaridades.

Cuando camina, no aplasta la hierba, ni las rosas que estaban a sus pies, ni deja marca alguna a su paso.

El hecho de poder subir una fuerte pendiente, sin tener necesidad de inclinarse hacia adelante, es  complementado por Maximin cuando dice que los zapatos eran blancos rodeados de rosas, yo pensaba que al andar las estropearía, pero no, Ella caminaba como si estuviera suspendida, yo la vi mover los pies.

Es evidente que no se trata de un cuerpo físico, con una masa material que pesa, sino de una proyección óptica.

 

Al cruzar el arroyo coloca la proyección del pie, exactamente sobre una piedra que había en medio del agua.

La figura, no sólo tiene un conocimiento exacto del lugar en el que se proyecta su imagen, sino que intenta dar la máxima naturalidad a sus movimientos, ya que podía haber cruzado sin mojarse, del mismo modo que caminaba sobre la hierba sin aplastarla.

Este comportamiento es coherente, con el innecesario movimiento de los labios en la conversación no acústica.  Lo que pretende es dar verosimilitud física a sus movimientos.

 

Comienza a ascender por la ladera de la margen izquierda y no sube directamente, sino que lo hace siguiendo un trazado zigzagueante.

 

En el momento de iniciarse la ascensión por la ladera, los niños están situados delante de Ella y Mélanie continúa así todo el tiempo, pero Maximin, astutamente, se queda retrasado y deja que la Señora le adelante por el costado, pasando a verla de perfil y luego por la espalda.

El único comentario que hace sobre ese cambio en el ángulo de observación, es que por la espalda Ella era toda blanca, sin que al verla de perfil, algo anormal le haya llamado la atención.

En consecuencia, el niño puede ver la totalidad de la figura desde cualquier ángulo.

 

La desaparición.

Alcanzado el alto, la Señora se detiene mirando en dirección E-SE y se eleva en el aire a una altura de algo más de un metro y desaparece.

 

La manera en que lo hace la explica Mélanie con gran precisión: comenzó por elevarse del suelo (a un metro y medio, la niña levanta la mano a esa altura), la cabeza comenzó a desaparecer, después los brazos, después los pies; y aquello sucedió rápido, rápido y nosotros no vimos más que la luminosidad un momento y después desapareció a la misma altura.

 Maximin, aporta algunos detalles: había pasado delante de nosotros y luego la seguimos; por la espalda era toda blanca; nosotros no decíamos nada; y después se elevó, dejamos de verle la cabeza, después los brazos, y luego los pies; hacía mucho sol, desapareció de repente y cuando Ella hubo desaparecido nosotros vimos una gran claridad en el lugar donde Ella se elevó; no duró mucho tiempo, un instante y después desapareció.

Maximin intenta atrapar una de las rosas que estaban a los pies de la Señora, pero no consigue coger nada, su mano se cierra en el vacío.

Desaparece la imagen proyectada, pero la sustancia luminosa permanece en el aire por un corto tiempo, para difundirse en él rápidamente, hasta llegar a hacerse imperceptible.

 

En el año 1846, esta forma de desaparecer es sorprendente y difícil de explicar.

La técnica actual permiten saber, que están describiendo con total precisión, el cese de la proyección de una imagen, generada por líneas horizontales y cuyo barrido se realiza de arriba hacia abajo.

El método es análogo al de los televisores y las pantallas digitales.

 

El tiempo de barrido parece ser algo superior al de los televisores, ya que a los niños les da tiempo para apreciarlo, aunque insistan en que sucedía rápido, rápido.

 

Es de destacar que durante todo el tiempo de la aparición, Loulou, el perro de Maximin, habitualmente muy agresivo, había estado tranquilamente durmiendo.

Esto indica que no había detectado ninguna presencia física extraña.

 

Hidrología del subsuelo.

La fuente seca del lugar de la aparición, que solo manaba en los periodos de fuertes lluvias, desde el momento en que esta se produce, ha pasado a manar continuamente.

Puede que la hidrología del lugar, ofrezca algunos datos complementarios.

En superficie, no existen más cursos de agua que la fuente donde comieron, la fuente seca de la aparición y el arroyo de La Sécia.

 

La hidrología del subsuelo, proporciona datos más relevantes.

Existe una potente corriente subterránea, detectada en superficie con un ancho de unos dos metros y cuya proyección sobre el terreno, coincide exactamente con el camino recorrido, sin que en ningún caso la figura se desplace fuera de ella.

Está enmarcada por una verja, en el tramo en el que se realizaron los desplazamientos.

 

Su sentido de circulación va desde el punto de la aparición, hacia el de la desaparición, para terminar hacia el E-SE.

Hay tres líneas de corriente profunda. Este tipo de líneas proporcionan en superficie, la misma señal que la de una corriente de agua situada a gran profundidad. Al no ser posible alcanzarlas y poder verificar su naturaleza, no puede afirmarse que sean de agua.

Se detectan en forma de líneas, sin un ancho mensurable.

Las proyecciones en superficie de estas tres líneas de corriente profunda, cortan transversalmente a la de la corriente somera, exactamente en los puntos en los que se efectúa la aparición, tiene lugar la conversación y se produce la desaparición.

 

Durante el suceso, las posiciones de los protagonistas con respecto a estas corrientes, presentan notables coincidencias.

En la aparición, visualizan la figura cuando se encuentran en una posición tal, que reciben la corriente de frente.

Durante la conversación, los niños están situados mirando hacia la Señora, por lo que reciben la corriente de frente y, en la desaparición, Mélanie se sitúa recibiendo también la corriente de frente, mientras que Maximin se desplaza lateralmente y termina situándose en un punto, en el que recibe de frente la línea de corriente profunda, coincidente con el punto de la desaparición.

 

Resultado.

Hasta ahora, se han expuesto una serie de hechos tal cómo fueron narrados por los protagonistas.

Esto no es un tema opinable, es así.

Describen los sucesos con una precisión de detalles técnicos, imposibles de ser inventados por ellos.                           

 

Este análisis presenta coincidencias, con las conclusiones alcanzadas en la entrada de blog Hidrología del Subsuelo y Arqueología, en el que sobre los centros de culto se dice:

“El altar se establece en el punto en el que, la corriente que define el eje central del edificio se cruza con otra perpendicularmente y de tal manera, que los asistentes durante las ceremonias reciban la corriente central de frente.

En algunas épocas y grupos culturales, la corriente central también puede pertenecer al subsuelo somero y por consiguiente, tener un ancho mensurable.”

 

Los niños tratan de situarse en el lugar desde el que la observación y comunicación con la Señora, les son más favorables. En todos estos lugares, se encuentran mirando hacia el punto de cruce y recibiendo la corriente de frente.

 

Los aspectos técnicos encontrados en este suceso, deben ser confirmados y ampliados por el estudio de otras apariciones, antes de poder formular unas conclusiones e intentar establecer hipótesis que los expliquen.

 

 

 

                                           Lourdes (Francia).-11 de febrero del 1858.

 

La localidad de Lourdes se encuentra situada al norte de los Pirineos franceses, a 420 metros de altitud y rodeada de alturas de unos 800 metros.

Protagonista de este suceso, Bernardette Soubirous, de catorce años, por aquella fecha analfabeta.

 

Relato del suceso.

Tal como lo recoge R. Laurentin en “Bernardette raconte les apparitions “, las cosas, sucedieron como sigue:

 

Primera aparición.

La primera vez que estuve en la gruta, era el jueves 11 de febrero.  Iba a recoger leña con otras dos niñas.  Cuando estuvimos en el molino, las pregunté si querían ver donde el agua del canal se une con el GaveMe respondieron que sí.  Entonces seguimos el canal y nos encontramos delante de una gruta, no pudiendo llegar más lejos. 

Mis dos compañeras se dispusieron a atravesar el agua que se encuentra delante de la gruta.  Cruzan el agua. Se pusieron a llorar.  Yo les pregunto por qué lloraban. Me contestan que el agua estaba fría. Les pedí que me ayudaran a poner piedras en el agua para ver si podía pasar sin descalzarme. Me dijeron que hiciese como ellas, si quería.  Fui un poco más lejos para ver si podía pasar sin descalzarme pero no pude.

Entonces volví delante de la gruta y me puse a descalzarme. Apenas me había quitado la primera media cuando oí un ruido como si fuese una ráfaga de viento.  Entonces giré la cabeza hacia la pradera (el lado opuesto a la gruta). Vi que los árboles no se movían.  Entonces seguí descalzándome.

Oí de nuevo el mismo ruido.  Cuando levanté la cabeza para mirar a la gruta, vi una señora de blanco.

Tenía un vestido blanco, un velo blanco y un cinturón azul y sobre cada pie una rosa amarilla, color de la cadena de su rosario.  Entonces yo me sentí un poco sobrecogida. Creía equivocarme. 

Me frotaba los ojos.  Miraba otra vez y veía siempre a la misma señora.  Metí la mano en el bolsillo; encontré el rosario.  Quería hacer el signo de la cruz.  No pude llevar la mano hasta la frente.  Estaba paralizada. Entonces el temor se apoderó con más fuerza de mí.  Mi mano tembló.  No obstante, no me marché. 

La señora tomó el rosario que tenía entre sus manos e hizo el signo de la Cruz.  Entonces  intenté hacerlo por segunda vez, y pude.  Tan pronto como hube hecho el signo de la Cruz, el gran temor que tenía desapareció.  Me puse de rodillas.  Recé el rosario en presencia de esta bella señora

La visión hacía pasar las cuentas del suyo pero no movía los labios. Cuando hube acabado el rosario, me hizo signos para que me acercara pero no me atreví.  

Entonces desapareció, de repente.

Terminé de quitarme la otra media, para atravesar la poca agua que había delante de la gruta (para reunirme con mis compañeras) y nos marchamos.  De regreso he preguntado a mis compañeras si no habían visto nada.

No, me respondieron.

Se lo volví a preguntar.  Me dijeron que no habían visto nada.  Entonces añadieron:

¿Y tú, has visto algo?

Yo les dije: Si vosotras no habéis visto nada, yo tampoco.

Creía estar equivocada.  Pero mientras volvíamos, a lo largo de todo el camino ellas me preguntaban qué es lo que había visto.  Insistían en ello. 

Yo no quería decírselo pero me han insistido de tal manera que yo (me) decidí a contárselo.  Me prometieron guardar el secreto.  Pero tan pronto llegaron a sus casas, nada fue más urgente que contar lo que yo había visto.

Esto pasó la primera vez.

 

 

Motivaciones para la elección.

 

En este suceso, se cuenta con el testimonio de Juan Bautista Estrade, testigo directo de los hechos, que en su libro "Les apparitions de Lourdes, souvenir intimes d´un témoin", recoge las notas tomadas personalmente en el momento de producirse estos, así como las declaraciones directas de la protagonista. 

Su estilo, sencillo y riguroso, propio de un funcionario de la Administración de Contribuciones Indirectas, unido a un cierto escepticismo racionalista durante las primeras apariciones, lo hacen de un inestimable valor.

También existe un relato escrito por la protagonista años después, y por ello fuertemente condicionado.

Por ello, ha de acogerse con gran cautela, la exactitud técnica de su contenido.

 

Análisis técnico.

 

La luminosidad.

Las cosas se desenvuelven de un modo normal, hasta que Bernardette se queda sola, retrasada respecto a sus compañeras.

Había empezado a quitarme la primera media cuando de repente oí un gran rumor, parecido a un ruido de tormenta. Miré a la derecha, a la izquierda, sobre los árboles del río, nada se movía; creí estar equivocada.

Emplea el término “rumor”, es decir, un sonido que no tiene un origen definido. Por ello piensa en un trueno, aunque tampoco le parece que sea igual.

También podría tratarse de un ruido subterráneo, que llega a la superficie a través de todo el terreno, y por ello sin un punto de origen concreto.

 

Seguía descalzándome, cuando un nuevo rumor, semejante al primero se volvió a oír. ¡Oh! Entonces tuve miedo y me erguí. No podía hablar y no sabía que pensar, cuando, volviendo la cabeza hacia el lado de la gruta, vi en una de las aberturas de la roca un matorral, uno solo, agitarse como si hiciese fuerte viento.

El que sólo ese matorral se moviera, indica que se trata de la surgencia de un chorro de gas incoloro, procedente de algún punto en el interior de la cavidad o de sus proximidades.

 

Casi al mismo tiempo salió del interior de la gruta una nube color de oro; y poco después, una señora joven y hermosa, hermosa sobre todo, como yo nunca había visto, vino a colocarse en la entrada de la abertura, encima del matorral. Enseguida me miró, me sonrió y me hizo ademán de que avanzara, como si hubiera sido mi madre.

Instantes después, se produce la surgencia de un gas apreciable visualmente. En ese momento se forma la imagen.

 

Interesa localizar el punto exacto de la surgencia de gases.

La descripción del lugar la hace Estrade:

Cuando se entra en el interior de la gruta se percibe en la bóveda, encima de la cabeza, un conducto oblicuo en forma de cilindro inclinado, que se dirige hacia una galería superior iluminada por la luz del día.

Esta galería transversal penetra, por un lado, en el interior de la roca y por el otro viene a salir al exterior por una especie de hueco ojival, en parte interceptado por un bloque de granito de forma cúbica. Bajo este bloque nace un enorme matorral, que se extiende al exterior, cayendo hacia el suelo, como una cascada de verde. Bernardette, en su patois adornado, lo llamaba graciosamente " el rosal ", porque los tallos y el ramaje de un escaramujo eran su principal componente.

Es en la entrada del hueco ojival u hornacina de la que he hablado, donde la Virgen se apareció, teniendo tras de sí el bloque de granito que obstruye el paso, y bajo sus pies los primeros vástagos del matorral que cae hacia el suelo.

 

Su estado actual difiere mucho. Se han realizado cambios, pero el conducto que une la hornacina con la parte baja de la cueva persiste, y en ella unas grietas en la roca, que permiten identificar el punto donde se produjo la emisión del chorro de gas que agitaba el matorral y salía por la hornacina.

El bloque de piedra ha sido retirado, por lo que la pequeña cavidad superior presenta toda su dimensión. Pese a ello, resulta demasiado pequeña para acoger a una persona en pie.

Todo indica que se trata de una proyección, en un tamaño inferior al normal.

 

Lo confirma Bernardette, respondiendo a las preguntas ¿Su edad? Joven  ¿y cómo es de alta? (Bernardette indica con la mano una altura inferior a la suya)

La indicación de una altura de la figura inferior a la de ella misma, para una joven que aparenta ser dos o tres años mayor, indica que se trata de un tamaño inferior al normal.

 

Las coincidencias con La Salette, son notables.

 

La figura.

P. Claudel, con su estilo preciosista, lo describe así: Y he aquí que esta especie de nube irisada se abre, se aparta para encuadrar exactamente una silueta de Mujer que parece surgir de las profundidades de la roca. La aparición avanza hasta el borde extremo del nicho.  Sus pies rozan las espinas del rosal.  Las lianas silvestres se estremecen. 

Es una mujer joven: de diez y seis o diez y siete años todo lo más.  Es de talla mediana, pequeña más bien, pero admirablemente proporcionada.....

 

Por el momento no es posible obtener una idea suficientemente clara, del proceso de formación de la imagen.

 

El aspecto y vestuario, lo recoge Estrade de la protagonista: Lleva un vestido blanco, ajustado a la cintura por una cinta azul, que cae a lo largo de aquel.  Lleva en la cabeza un velo, blanco también, dejando apenas ver su cabello y cayendo enseguida hacia atrás, más abajo del talle.  Descalza, pero cubiertos los pies por los últimos pliegues del vestido, excepto en la punta, donde brilla en cada uno de ellos una rosa amarilla.  Tiene en el brazo derecho un rosario de cuentas blancas, con una cadena de oro brillante, como las dos rosas de los pies.

Es sobrio y elegante, siendo de destacar el que tenga los pies descalzos, lo que se presta a diferentes interpretaciones.

 

En ningún momento se habla de que la figura fuera “transparente” al igual que en La Salette, ya que detrás de Ella, estaba la oscuridad de la cavidad y por ello, esta particularidad no era apreciable.

 

P. Claudel, describe algunas características: …de su carne blanquísima, de los ojos de un azul intenso, de la estrecha franja de pelo negro que se escapa de su manto…

 

En resumen, se trata de una joven de raza blanca, pelo negro y ojos azules.

 

Por su actitud un tanto autoritaria, que se pone de manifiesto en sucesivas apariciones, parece pertenecer a un elevado nivel social y estar acostumbrada a ser obedecida.

Su vestuario no encaja en época identificable.

 

La conversación.

No se produce una comunicación verbal, tan sólo el intento de que se acerque, haciéndo gestos amistosos.

La sorpresa y el temor de la muchacha hacen que no se atreva. Contempla el suceso desde el exterior de la cavidad, sobre las piedras.

En la tercera aparición, se aportan detalles sobre este aspecto.

 

El desplazamiento.

Ni en esta ni en las sucesivas, se produce desplazamiento horizontal de la figura.

 

La desaparición.

El relato autógrafo tan sólo indica que desapareció súbitamente.

 

Estrade recoge esta descripción: Cuando acabé el rosario, la Señora entró en el interior de la roca y la nube de oro desapareció con Ella.

La expresión “entró en el interior de la roca", indica que la figura va reduciendo su tamaño, contrayéndose hacia el centro de la imagen. Esto produce la impresión de que se aleja hacia el interior de la roca.

Este sistema de formación de imagen, sería el que en la aparición, daría la sensación de que “parece surgir de las profundidades de la roca”.

 

En el apagado de los primeros televisores de tubo catódico, se producía un efecto análogo, hasta que fue mejorado técnicamente, porque generaba un punto en el centro de la pantalla, en el que el desgaste de la capa de fósforo era muy acusado.

 

P. Claudel aporta:

Al concluir los cinco misterios, la "hermosa Doncella" se inclina, sonríe y, sin haber proferido una sola palabra, desaparece en el seno de la nube luminosa, que se extingue a los pocos segundos.  El rosal silvestre se inmoviliza.

La desaparición de la imagen, se produce instantes antes del cese del chorro de gases.

Existe una relación entre la persistencia del flujo de gas, y el que la proyección de la imagen sea posible.

En estos aspectos, también coincide con La Salette.

 

Hidrología del subsuelo.

No se detecta ninguna corriente subterránea somera, que tenga anchura mensurable en superficie.

Hay un conjunto de líneas de corriente profunda, cuya disposición es significativa.

 

La primera, circula de E a W, ligeramente curvada hacia el S.

Pasa por el punto de la aparición y se aleja hacia los 257º.

 

La segunda, circula de S a N, con ligera curvatura hacia el W.

Pasa por el punto de la aparición y se aleja hacia los 345,5º.

En el cruce forman entre sí un ángulo de 88,5º.

 

En el momento del suceso, Bernardette, que está situada al N del punto de la aparición, recibe la segunda corriente de frente.

 

Nuevamente coincide con La Salette.

 

Existe una tercera línea de corriente profunda, que discurre a 082º, sin que en su momento se determinase el sentido de su circulación.

Coincide con el eje longitudinal de la Basílica, y su punto de cruce con la primera, define la posición del altar mayor, formando en ese punto, un ángulo de 92º.

 

 

Sucesivas apariciones.

 

Se producen un total de diez y ocho apariciones entre el 11 de febrero  y el 16 de julio de 1858.

En ese tiempo, Bernardette se ha visto sometida a toda clase de presiones.

Ha vivido episodios de éxtasis, con comportamientos anómalos, etc... por lo que los datos que obtenidos de ellas son dudosos y confusos, pero hay aspectos puramente técnicos, que son notables.

 

Los efectos producidos por la inmersión en el gas, parecen ser duraderos, ya que en sucesivas apariciones, las personas que la acompañan no ven la imagen ni oyen las palabras de la Señora.

 

La conversación.

La tercera aparición, aporta datos clave sobre la forma de comunicación.

En las dos anteriores, la protagonista no se atreve a acercarse al punto exacto donde ve la figura.

No se produce comunicación verbal; sólo gestos amistosos y sonrisas, con indicaciones gestuales de que se acerque.

 

En la tercera; Mme. Milhet y Antoinette Peyret, presionan a Bernardette para que presente a la Señora papel, pluma y tinta para que, en vista de que no habla, ponga por escrito su nombre y les diga lo que desea.

 

Estrade lo recoge así: Llegada bajo el matorral, Bernardette se alzó de puntillas y presentó el papel y la pluma a la visión. Permaneció unos instantes en esa actitud, mirando hacia la abertura ojival, y pareciendo escuchar palabras que le llegaban de lo alto de la hornacina.

Bajó enseguida sus brazos, hizo una profunda inclinación y volvió a su primer sitio.

Como bien se piensa, el papel seguía en blanco.

Un poco entristecida, Antoinette se acercó a Bernardette y le preguntó lo que había contestado la Señora.

Cuando le he presentado el papel y la tinta, se ha sonreído; después, sin enfadarse, me ha contestado:

Lo que tengo que decirle no es necesario que lo escriba.

Ella enseguida ha parecido reflexionar un momento y ha añadido:

¿Quiere usted tener la bondad de venir aquí durante quince días?

¿Qué has contestado?

He contestado que sí.

 

P. Claudel, indica que: tiene una voz muy dulce; vibra como el cristal.

 

R. Laurentin, sitúa con precisión, el lugar exacto de la primera comunicación verbal:

La muchacha parece perpleja; ha avanzado oblicuamente hacia la izquierda, remonta el suelo inclinado bajo la bóveda (tres o cuatro pasos), luego gira en ángulo recto hacia la derecha, mira hacia arriba, con una alegre sorpresa, sonríe......

  ¿Qué es lo que pasa?   Simultáneamente, mientras que Bernardette avanzaba, Aqueró  (palabra con la que Bernardette nombra a la aparición)  retrocedió hacia el fondo del nicho.  Bernardette, sobrecogida se para. 

¿Es que si ella se aproxima hará huir a la muchacha de blanco? 

Quiso advertir a sus compañeras, pero la voz se detuvo en su garganta.  Es entonces cuando ella hizo señal a las otras, sin quitar los ojos de la aparición. 

Esta estaba a punto de desaparecer hacia la izquierda, mientras continuaba haciendo ese gesto con el dedo que parecía querer decir: Ven por aquí.

¿Por aquí? ¿Cómo? Instintivamente, Bernardette se ha desviado en la dirección indicada. 

De esta manera ella llegó bajo la bóveda, atravesada en este sitio por una ancha  grieta en comunicación con la hornacina exterior. 

La muchacha de blanco está allí. ¿Descendió por el pasadizo rocoso?  Ella flota...... Nunca Bernardette la había visto tan de cerca.  Por un poco, la tocaría.

Ella (Bernardette) se empina sobre la punta de los pies, y le tiende con sus brazos pluma y papel, repitiendo lo que le ha dicho Mme. Milhet:

¿Tiene Vd. la amabilidad de poner su nombre por escrito?

 

En la nube de gas que procede del interior de la bóveda grande, y sale al exterior por el conducto que comunica con la hornacina, es en la que se forma la imagen. Esta pasa a proyectarse en la parte alta derecha de la bóveda, en el entronque del conducto que la une con la hornacina, por lo que los pies de la figura, aparentan no tener donde apoyarse; es lo que Bernardette  describe diciendo que “Ella flota”.

 

La muchacha ha sido conducida por medio de gestos, hasta que se ha situado dentro del chorro de gases que afloran por las grietas verticales de la roca, en la cavidad grande.

En ese momento, la comunicación verbal se hace posible y a partir de él, se desarrolla  con absoluta normalidad.

 

Para producirse la comunicación verbal no acústica, la protagonista tiene que estar en contacto directo con los gases, inhalándolos.

 

Esta circunstancia se produce en La Salette desde el primer momento, por lo que a lo largo de él, la  comunicación se desarrolla con normalidad.

 

La imagen proyectada, en ningún momento se desplaza horizontalmente.

La proyección de la imagen gira sobre si misma, para presentar cara hacia la nueva posición de la muchacha.

 

Decir que la voz “vibra como el cristal”, indica que no se trata de una voz normal.

 

En la octava aparición, R. Laurentin recoge el dialogo entre Bernardette y Fanny Nicolau, que se había situado junto a la protagonista, frente a la gruta:

¿La Señora te ha hablado?

¡Pero bueno! Estaba tan cerca de mí y no lo ha oído.

¿No lo he oído? No, mi pobre,.... ¡Me han empujado tanto que casi me hacen caer!

¿Cómo te ha hablado, en francés o en patois?

¡Oh!  ¡Pero bueno! ¿Cómo quiere que ella me hable en francés?  ¡Acaso yo lo sé! 

Me habla en patois y me trata de usted.

 

En la novena aparición, Pauline Cazaux pregunta a Bernardette:

¿En qué idioma te habla ella?

Yo no lo sé,... Yo la entiendo.

 

Es necesario profundizar en la forma en la que se produce esta comunicación no acústica, antes de poder formular alguna hipótesis razonable.

 

                                                   Fátima (Portugal).-1915-1917

 

La localidad de Fátima se encuentra situada en el lado oeste de la parte central de Portugal, a unos 100 km. al norte de Lisboa, en los contrafuertes de la Sierra del Aire, cuya mayor altura alcanza los 678 m.

Como protagonistas: Lucía nacida el 22 de marzo de 1907 ; y los hermanos Jacinta, nacida el 11 de marzo de 1910 y Francisco, nacido el 11 de junio de 1908.

Todos ellos analfabetos en la época de las apariciones.

 

Motivaciones para la elección.

 

Este grupo de sucesos, pues se trata de tres claramente diferenciados, vienen a confirmar lo encontrado en las apariciones estudiadas anteriormente, y aportan algunos aspectos de gran importancia:

 

-Se puntualiza el matiz de color de la luz que emite la sustancia luminosa y se produce el avistamiento de la nube de gas, sin que se produzca aparición propiamente dicha.

-El barrido de la imagen se describe, aunque sea de un modo indirecto.

-Aparecen las figuras de dos personajes totalmente diferentes.

-Los protagonistas parecen sufrir acusados efectos fisiológicos, a consecuencia de sus intervenciones en los sucesos.

 

Se pasa a analizar los aspectos nuevos, sin comentar los que son simple confirmación de los ya conocidos.

 

Los sucesos previos.

W. T. Wallsh en “Nuestra Señora de Fátima” lo describe así:

Un día, Lucía y las otras tres pastoras rezaban juntas el Rosario, después de comer, entre las rocas a lo largo de la cornisa del "Cabezo", cuando una de ellas llamó la atención de las otras, respecto a una forma blanca que se movía majestuosamente de Este a Oeste, a lo lejos, sobre la profundidad del valle.

A medida que se aproximaba a ellas, vieron cómo se posaba sobre el pinar y permanecía suspendida en el aire durante corto tiempo.

Lucía la recuerda como una figura parecida a una estatua hecha de nieve, que los rayos del sol habían hecho algo transparente. Parecía tener la forma de un ser humano.

¿Qué es aquello?- preguntó una de las niñas.

No lo sé.- dijo Lucía.

Continuaron el Rosario con sus ojos fijos en la cosa misteriosa, y cuando acabaron desapareció en el aire soleado.

Lucía no dijo nada de lo sucedido en su casa. Las otras no fueron tan reservadas. La nueva llegó, por fin, a oídos de María Rosa (madre de Lucía), despertando su curiosidad, como de costumbre.

Escúchame - dijo a su hija - dicen que has visto no sé qué. ¿Qué es lo que has visto?

No lo sé-replicó Lucía- parecía alguien envuelto en una sábana. No tenía ni ojos ni manos.

En diferentes días se repitió esto otras dos veces.

 

Se trata de una nube de gas, con análogas  características a las de la La Salette; compacta, de una densidad superior a la del aire, por lo que lentamente “se arrastra “por entre las copas de los árboles, movida por una suave brisa.

De alta concentración, ya que desde la distancia a la que se encuentran, les llama poderosamente la atención su luminosidad, incluso a pleno sol de verano.

 

Describen su luz como “más blanca que la nieve“.

La apreciación del grado de blancura de algo, se basa en considerar como menos blanco, aquello que “amarillea” y más blanco lo que “azulea” un poco.

El blanco de la nieve es ya algo azulado, por lo que puede afirmarse que el matiz de color de la luz que emite la nube, es blanco-azulado.

Aspecto este, de una gran importancia técnica.

 

La nube luminosa y la forma “casi humana“ que encierra, es percibida también por las otras niñas que acompañan a Lucía, lo que permite afirmar que cualquier otra persona, situada en idénticas circunstancias, también vería la aparición.

 

 

El ángel.

Recogido por W. Thomas Walsh; en la primera aparición, las cosas sucedieron así:

Sin indicio previo alguno, comenzó a soplar un fuerte viento a través de las copas de los pinos, que se agitaron y susurraron como nunca en otras ocasiones. Sorprendidos por esto, los tres dejaron de arrojar piedras y miraron a su alrededor para averiguar la causa.

Entonces vieron una luz a lo lejos, por encima de los árboles. Se movía sobre el valle de Este a Oeste y venía hacia ellos. Y aunque la iluminación en sí, no se parecía a nada de lo que hasta entonces habían visto, Lucía reconoció en ella la extraña blancura de aquel "alguien envuelto en una sábana" que había percibido el año anterior con las otras tres niñas.

Parecía estar enteramente constituida por un resplandor más blanco que la nieve, y esta vez se aproximó tanto, que cuando se encontró precisamente sobre una roca en la entrada de la "cueva" se hizo perceptible bajo la forma de un joven transparente de unos catorce o quince años de edad, más brillante que un cristal atravesado por los rayos del sol o como nieve que el sol atraviesa hasta hacerla cristalina.

Y entonces pudieron ver que tenía facciones como las de un ser humano y que era de una belleza indescriptible.

 

La surgencia del gas se produce relativamente cerca, e incluso dicen que la ven tomar forma en el aire y venir hacia ellos.

También les llama la atención el sonido que produce al atravesar los árboles.

Debió tratarse de una gran bolsa de gas, ya que la vieron "a lo lejos", y pese a ello les alertó el sonido que producía al surgir del terreno.

 

Aporta detalles técnicos de gran importancia:

Identifica la extraña luminosidad de la nube, que la diferencia claramente de una nube normal, e insiste en una luz “más blanca que la nieve”, o sea, blanca-azulada.

 

El sonido que escuchan, es diferente al del viento entre los árboles.

Al normal susurrar del movimiento del gas entre los árboles, viene a sumarse el sonido que produce su salida a presión a través del terreno, que le aporta ese algo desconocido.

 

Ven la extraña nube luminosa, pero no son capaces de apreciar con detalle de qué se trata, hasta que se sitúa a una distancia de ellos que no sobrepasa los cuatro o cinco metros.

Es entonces cuando en la luminosidad, aprecian claramente la figura.

 

No describen la formación de la imagen, por lo que esta viene proyectándose en la nube de gas desde el primer momento. Cuando alcanza la situación indicada, es cuando la ven con claridad.

 

La hidrología del subsuelo, aporta los datos precisos para aclararlo. Los protagonistas, están colocados sobre la vertical de una línea de corriente profunda que circula en dirección a 329º, por lo que cuando miran hacia el valle, les llega de frente.

La figura del ángel, cuando se detiene y la perciben con claridad, está en el punto de cruce de esta línea con otra que la cruza hacia los 037º.

 

Dicen que es “un joven transparente”; esto coincide con lo dicho para la Señora de La Salette.

Se repiten las circunstancias de anteriores apariciones.

 

Nada dicen sobre su tamaño, lo que parece indicar que era el normal, pero hay un detalle sorprendente.

La protagonista, que tenía nueve años, dice que era de una gran belleza, en otras ocasiones de una belleza indescriptible, y en otras de una belleza sobrehumana.

Este tipo de calificaciones, no encajan con las que le correspondería hacer a una muchachita, en referencia a un muchacho que a ella tenía que parecerle mayor, y por ello claramente masculino.

La descripción de su apariencia, muestra una cierta ambigüedad entre masculino-femenino, aunque no deja duda cuando lo define como “un joven“.

 

La tercera aparición se produce de modo análogo a la primera. W. T. Walsh incorpora detalles muy descriptivos:

Acababan de decir esto unas cuantas veces, cuando vieron avanzar veloz sobre el valle la misma luz cristalina, y se presentó el Ángel ante ellos, hermoso, resplandeciente, deslumbrador, revoloteando en el aire.

Difícil describir con menos palabras, la presencia de la nube altamente luminosa y de una elevada concentración, así como la existencia de un fuerte viento que la arrastra y la hace agitarse, por lo que la imagen del ángel, que se forma en ella, da la sensación de que "revolotea".

Esto viene a confirmar que la nube, resulta imprescindible para que lo visualicen.

 

La conversación.

Según Lucía, la conversación se inicia al llegar junto a nosotros.

Los protagonistas se encuentran sumergidos en la nube de gas y por ello la comunicación se produce sin dificultad en cuanto a las niñas; pero el niño, sorprendentemente no oye nada.

 

No aportan datos sobre el tono y timbre de voz que perciben.

El ángel llega, deja su mensaje, y se va. Sin el menor detalle de afectividad con respecto a los niños, a los que acaba de proporcionar un gran sobresalto.

En la segunda aparición, Lucía le plantea una pregunta, que es respondida de un modo automático, sin ningún detalle de calor humano por parte de él.

 

Francisco sigue sin percibir las palabras del ángel, pero le ve y también oye perfectamente las que pronuncian las niñas.

Por ello, ha de considerarse el que este tipo de comunicación verbal no acústica, pueda presentar dificultades para producirse en determinados individuos.

 

 

El desplazamiento.

No se producen más desplazamientos que los de la nube que sirve de soporte a la imagen proyectada, la cual se desplaza con ella.

 

La figura proyectada posee un perfecto conocimiento del lugar que rodea a la proyección, ya que en la tercera aparición, elige una roca plana para realizar el gesto de arrodillarse, lo que proporciona verosimilitud física a la acción.

El comportamiento es análogo al que se produce en La Salette.

 

La desaparición.

W.T.Walsh la recoge así: Y con esto desapareció, como si se hubiese disuelto en la luz solar

La imagen continúa proyectándose, pero la nube de gas al difundirse en el aire, llega a hacerse tan tenue, que la imagen formada deja de ser perceptible.

Existe una relación directa, entre la concentración del gas y la intensidad del brillo de la imagen proyectada en él, análogamente a lo encontrado en La Salette y en Lourdes.

 

Efectos fisiológicos.

En el primer suceso, las dos niñas quedan en un estado de suspensión de sus facultades corporales. Permanecen inmóviles, absortas, repitiendo la misma frase, y sintiéndose embargadas por una gran debilidad física y una especie de estado de estupor, unidos a una extraña sensación de felicidad.

A Francisco no le afecta y permanece lúcido, dando lugar a la situación que recoge W.T.Walsh:

Lucía y Jacinta seguían de rodillas, repitiendo estas palabras, cuando oyeron la voz de Francisco que decía: No puedo continuar así tanto tiempo como vosotras; me duele tanto la espalda que ya no puedo aguantar más.

Había abandonado la posición de rodillas y se había sentado, exhausto sobre el terreno. Todos ellos en realidad se sentían débiles y aturdidos. Gradualmente se repusieron  y….

 

El mismo efecto, se produce más débilmente en la segunda aparición. Las niñas se sienten físicamente agotadas y Francisco, aunque dice que a él le pasa lo mismo, es en realidad el que pregunta, se da cuenta de lo que le rodea y no parece sentir el agotamiento y la apatía que las afecta.

El gas no le afecta del mismo modo, por lo que ni oye las palabras del ángel, ni tampoco se siente agotado.

En esta, se da la circunstancia de que la nube de gas tiene una concentración tan baja, que ni siquiera se aperciben de ella, y viene a coincidir con el que los efectos fisiológicos son muchísimo menores.

Se confirma que las sensaciones de agotamiento físico y apatía, unidas a ese estado de extraña felicidad, son directamente proporcionales a la concentración del gas luminoso en el que se ven sumergidas.

 

En la tercera aparición la inmersión es total, dura mucho más tiempo y la concentración del gas es mucho más elevada, por lo que los efectos fisiológicos son  muchísimo más acusados, llegando a afectar a Francisco, aunque más levemente que a las niñas.

W.T.Walsh recoge de Lucía: La sensación de la presencia de Dios en aquella ocasión fue tan intensa, que les dejó debilitados y abstraídos, notándose además como ausentes de sus cuerpos.

Fue de nuevo Francisco quien tornó el primero a la realidad y llamó la atención de las niñas sobre el hecho de ir oscureciendo. Con las fuerzas que pudieron sacar, reunieron las ovejas y las condujeron a casa.

No obstante su debilidad, experimentaban una paz y felicidad infinitas, para la que no encontraban palabras.

Esta curiosa sensación de debilidad y de felicidad a la vez, duró días y semanas.

 

Jacinta llega a comentar: No sé lo que me pasa; no puedo hablar, ni jugar, ni cantar; no tengo fuerzas para nada.

Los efectos de la inhalación del gas desaparecen lentamente, sin aparentemente dejar secuelas.

 

La Señora.

W. T. Walsh en "Nuestra Señora de Fátima" describe la primera aparición.

…comenzaron a coger algunas de las piedras que yacían por los alrededores para ponerlas unas encima de otras. Mientras estaban entretenidos en esta labor, se vieron sorprendidos por un resplandor tan brillante, que lo tomaron por un relámpago. Sin detenerse a preguntarse cómo pudo haber venido de aquel cielo sin nubes, dejaron caer los tres las piedras y corrieron atropelladamente por la pendiente abajo en busca de una encina o "carrasqueira ", a unos cien metros o más al sudeste del sitio donde habían estado jugando.

Acababan justamente de refugiarse bajo su espeso y extendido follaje cuando les sorprendió un segundo destello de luz. De nuevo dejaron los niños el árbol y se precipitaron hacia el este, a una distancia de otros cien metros.

Entonces se detuvieron asombrados, pues precisamente delante de ellos vieron una bola de luz en lo alto de un pequeño árbol, siempre verde, denominado "azinheira", que tenía un metro aproximadamente de altura, y sus hojas lustrosas presentaban púas como las del cacto. Y en el centro de la misma luz, una señora de pie.

 

Tal como la describía Lucia, era una Señora toda de blanco, más brillante que el sol que distribuye la luz, más clara y más intensa que una copa de cristal llena de agua cristalina, penetrada por los rayos del más deslumbrante sol”.

Su cara era de una belleza indescriptible,” ni triste ni feliz, sino seria”; quizá con un gesto de reproche aunque benigno; sus manos juntas, a la altura del pecho en actitud de orar, con un rosario colgado entre los dedos de la mano derecha.

Hasta sus vestiduras parecían hechas de la misma luz blanca; la sencilla túnica cayendo hasta sus pies, y sobre ella un manto desde la cabeza, de la misma longitud, realzado su borde de una luz aún más intensa, que parecía relucir como oro.

No podían verse ni su pelo ni sus orejas. ¿Las facciones? Era casi imposible mirar fijamente su rostro: deslumbraba y dañaba los ojos, obligando a parpadear, a apartar la mirada.

 

A continuación se desarrolla una conversación en la que, siguiendo los criterios de este estudio no se entra, y una vez finalizada sucede que:

Inmediatamente después comenzó a elevarse serenamente sobre la carrasca y a deslizarse hacia el Este “hasta que desapareció en la inmensidad de la distancia”

 

Presenta las características de una masa de gas, compacta y altamente luminosa.

 

J. da Cruz aporta un detalle: … la Señora es toda belleza Ella aparenta tener unos 17 o 18 años.

 

En la conversación se produce una situación remarcable, porque Francisco inicialmente ni ve, ni oye a la Señora:

Oyendo a Lucía hablar sobre él, Francisco comenzó a tomar interés por la misteriosa conversación.

Pero yo no veo a nadie ahí, dijo él a Lucía. ¿Tiro una piedra para estar seguro de que hay alguien?

Lucía, sorprendida entonces preguntó a la Señora:

¿Cómo es que Francisco no te ve?

"Dile que rece el rosario y me verá".

Lucía así lo hizo y Francisco tomó su rosario y comenzó a rezarlo.

Después de seis o siete Ave Marías, él súbitamente vio a la "Hermosa Señora", cuya brillantez le deslumbraba, pero no podía oír sus palabras, a pesar de que su oído es bueno.

Para conseguir la visualización de la figura, Francisco necesita más tiempo de inmersión en la nube de gas.

Esto sucede al cabo de unos cinco o seis minutos, momento en el que alcanza la percepción visual, pero nunca llega a captar las palabras de la Señora.

 

La descripción de Lucía de que era una mujercita muy bonita, no parece encajar con la correspondiente a una joven de 17 o 18 años, desde el punto de vista de una muchachita de 10.

La explicación es que su tamaño, era inferior al normal.

 

En resumen, se trata de una mujer joven, de raza blanca y que lleva un vestido sobrio, elegante, pero que no pertenece a ninguna época identificable. Puede considerarse que está más próximo al de Lourdes que al de La Salette.

 

La conversación.

A consecuencia de su inmersión en la nube luminosa, por parte de las dos niñas la conversación se establece desde el primer momento y sin ninguna dificultad.

Lo que le sucede a Francisco es sorprendente. Está sumergido en el gas al igual que las niñas. Ve con claridad la nube luminosa, hasta el punto de querer tirarle una piedra, pero ni oye ni ve la imagen proyectada.

 

La ausencia de audición de Francisco, no obedece a una acción intencionada de la Señora, tal como sucedía en La Salette, ya que Ella misma les dice a las niñas que le cuenten lo que las ha dicho; por lo que el conseguirlo, escapa a sus posibilidades.

 

La conversación se desenvuelve en los términos normales, que corresponderían al diálogo entre una joven y unos niños desconocidos. 

En los testimonios, se recoge una relación mezcla de ternura y de tristeza, a la vez que una permanente actitud de seriedad.

 

Se  produce una circunstancia, recogida por T.W.Walsh:

Al dirigirse a Lucía sola, Nuestra Señora usaba siempre la forma más cariñosa: "tú" en vez del "usted".

 

La descripción de la voz como de tono musical confirma que, el timbre y tono de voz que captan, no corresponde a la voz de una persona normal.

 

En el curso de esta conversacion, los niños aseguran haber percibido una serie de vivencias, de unos asombrosos acontecimientos difícilmente explicables, los cuales no contienen ningún detalle técnico que deba  ser tenido en cuenta en este estudio.

 

Las sucesivas conversaciones, se producen siempre en el punto de cruce de dos líneas de corriente profunda.

En de Cova de Iría circulan respectivamente hacia los 140º y los 031º. En los Valinhos lo hacen hacia los164º y 269º respectivamente.

En ellos, cuando miran hacia la figura, los niños están recibiendo de frente una de las líneas de corriente profunda.

 

 

La desaparición.

W. T. Walsh incluye un enigmático testimonio:

Lucía permaneció mirando el gran vacío del cielo. Maria Carreira la oyó decir: "¡Pronto! Ahora ya no se la ve más. Ahora está entrando en el cielo. Ahora se cierran las puertas.”

Comentario que se puntualiza, en la respuesta que Jacinta da a una pregunta de su madre: Cuando Ella entró en el cielo las puertas se cerraron con tanta prisa, que parecía que los pies quedaban cogidos por ellas.

Esta descripción resultaría extraña, si no se conociera su explicación.

Ven desaparecer la figura proyectada, de tal manera que el barrido de la imagen, se realiza por líneas horizontales y de arriba hacia abajo.

Lo último que ven son los pies, a los que el borrado de imagen que desciende, da la impresión de ser la compuerta con la que parece van a ser atrapados.

Es la técnica de barrido de imagen de La Salette.

 

Efectos fisiológicos.

Los efectos causados por la inmersión en el gas, al igual que los producidos en Lourdes, tienen como consecuencia el que en las sucesivas apariciones, ellos ven y oyen pero las personas que les acompañan, no.

 

W. T. Walsh escribe: Los niños permanecieron contemplando el cielo del Este durante largo tiempo. Aun después de comenzar a recuperarse del estado de éxtasis que les había embargado, permanecieron silenciosos y pensativos durante una buena parte de la tarde. Pero no se encontraban tardos y cansados como después de haber visto al Ángel de la Paz. La visión de la Señora, por el contrario, les había producido una sensación deliciosa de "paz y alegría expansiva", de ligereza y libertad; se sentían como si pudiesen volar cual pájaros.

 

El comportamiento de los niños, tras de las apariciones de la Señora es normal.

Su euforia y ánimo comunicativo, son los lógicos en cualquier niño que acaba de vivir una experiencia tan sorprendente.

Lo difícil es encontrarle una explicación, a la diferencia existente entre las secuelas de ambos grupos de apariciones.

 

A largo plazo, los hermanos, Jacinta y Francisco, enferman de la gripe que asoló Europa en 1918.

Francisco muere el 4 de abril de 1919 al derivar en una bronconeumonía

Jacinta también enferma de una afección pulmonar. Sometida a una terrible operación, muere el 20 de febrero de 1920.

Lucía no presenta secuelas a largo plazo. Muere el 13 de febrero de 2005 con 97 años.

 

La prematura muerte por enfermedad pulmonar de Jacinta y Francisco, aunque esta sea debida a las consecuencias de la epidemia de gripe, hace pensar en la posibilidad de que la inhalación del gas, pueda producir daños en el sistema respiratorio de los protagonistas.

Este aspecto ha de tenerse en cuenta, cuando se trate de identificar la naturaleza y propiedades del gas luminoso que inhalaron.

  

Otros testimonios.

Se produce un total de seis apariciones de la Señora y al ser de conocimiento público, en las sucesivas comienza a acumularse gran cantidad de personas, alcanzándose en la última del orden de decenas de miles.

La influencia psicosociológica que supone esta gran masa humana, desvirtúa totalmente los resultados de una investigación, pero de los minuciosos interrogatorios llevados a cabo por el Dr. Formigâo y de otros testimonios fiables, se extraen algunos detalles técnicos, que vienen a complementar los ya recogidos.

 

María dos Santos Carreira en relación con la segunda aparición:

…Lucía levantó las manos como en oración y yo le oí decir: “Me mandó usted venir aquí; haga el favor de decirme lo que quiere".

Entonces comenzamos a oír una cosa, así como una voz muy fina, pero no se entendía lo que decía; era como un zumbido de abeja.

Cuando Nuestra Señora se retiró del árbol, fue algo así como el soplo de un cohete, allá cuando sube muy alto.

 Lucía se levantó muy deprisa y con el brazo extendido decía:

"¡Miren, miren, allá va, allá va!”....

Pero nosotros nada veíamos; solamente una nubecilla, a distancia como de un palmo de la rama, que iba subiendo muy despacio, caminando para adelante, hacia el oriente, hasta que se desvaneció del todo.

 

Al iniciarse la aparición, los observadores perciben la presencia de una nube grisácea sobre la carrasca.

El matiz grisáceo, es debido a la tenue luminosidad emitida por el gas a muy baja concentración, cuando existe una fuerte iluminación ambiental.

Perciben un sonido “como un zumbido de abeja”.

Es difícil explicar más gráficamente, el siseo de un gas saliendo a través de una estrecha grieta.

 

En relación con la tercera aparición, tío Marto, padre de Francisco y Jacinta:

Yo, por más que miraba, nada veía.

Sí observé algo así como una nubecilla cenicienta que se detenía sobre la encina. El sol se nubló y comenzó a correr un aire tan fresco que era un consuelo. No parecía que estábamos en pleno verano. La gente estaba tan silenciosa que impresionaba.

Entonces comencé a oír un rumor, un zumbido, a modo de un moscardón dentro de un cántaro vacío.  Pero palabras, ¡ninguna! … Pienso que sería algo así como cuando la gente habla al teléfono… ¡Que yo nunca he hablado! ....

Pero ¿qué es esto? - me decía - ¿Tiene esto lugar lejos o aquí cerca?

 

El sonido “a modo de un moscardón dentro de un cántaro vacío“, viene a confirmar  el siseo de la salida del gas.

La observación de que “el sol se nubló y comenzó a correr un aire tan fresco que era un consuelo“, describe la salida de un gran volumen del gas no luminoso, el cual arrastra pequeñas partículas de polvo, que son las que oscurecen la atmósfera.

Al proceder del subsuelo, su temperatura es inferior a la existente en el exterior en pleno verano, reducida aún más, por el enfriamiento que se produce a causa de su rápida expansión.

 

Al final de la aparición, tío Marto la explica:

Se oyó entonces una cosa como un gran trueno y el arquito que allí se había colocado para las dos linternas se estremeció como si fuese un temblor de tierra. 

Lucía que todavía estaba de rodillas, se levantó y se volvió con tal rapidez que la saya se le inflo como un globo.

Se produce el afloramiento de una bolsa del gas incoloro, que rompe violentamente la obstrucción subterránea que la retenía, aflorando a la superficie de forma masiva.

El dislocamiento de las capas geológicas es tan violento, que provoca un pequeño temblor y la oscilación de las lámparas colgadas, funciona a modo de rudimentario “sismógrafo”.   

Estaba saliendo suavemente, y pasa a producir ahora un fuerte soplido, al que compara con “el soplo de un cohete“. Al proceder del suelo, infla las sayas de Lucía “como un globo“.

 

Arrastra la tenue nube de gas luminoso alejándola, y con ella la proyección de la imagen que soporta.

 

 

 

 

                                                               Conclusión.

 

 

Los datos recogidos, aportan un conjunto de evidencias físicas, que permiten establecer un principio de conclusión.

 

Para que se produzca una aparición, ha de darse la coincidencia en el tiempo y el lugar, de las siguientes circunstancias:

- Un fenómeno natural, formado por la surgencia de gases procedentes del subsuelo, compuestos por, al menos un gas luminoso de muy alta densidad y estructura molecular compacta, acompañado de otro incoloro, que ocupa más volumen que el anterior y al que impulsa.

- Un suceso, producido artificialmente, consistente en la proyección en la nube de gas luminoso, de unas imágenes. En la primera aparición, la imagen proyectada es visible ópticamente por cualquiera.

- La presencia puramente accidental, en el lugar y el momento exactos, de personas que lo presencian.

Con ellas se establece una comunicación verbal, que no es acústica y que está condicionada a la inhalación de los gases, por parte de los protagonistas.

La sensibilización causada en las personas que inhalaron el gas luminoso, provoca el que a partir de ese momento, la transmisión verbal y de imágenes visuales, se realice mentalmente, bastando para ello con la presencia en la atmósfera de muy leves indicios del gas.

 

En consecuencia:

 

Las cosas parecen suceder, como si el suceso de las apariciones, fuera algo que verdaderamente ocurre.

 

Reflexiones.

 

Los gases.

Resulta imprescindible identificar la naturaleza del elemento luminoso, así como el gas incoloro que lo impulsa.

 

Se generan en el subsuelo de un modo natural.

En el caso del gas luminoso, su densidad es mucho mayor que la del aire y emite una luz blanca azulada.

Este conjunto de características, parecen indicar que se trata del gas Radón.

Gaseoso a temperatura ambiente; pesa 7,6 veces más que el aire; emite una luz blanca-azulada; su coeficiente de difusión en el aire es muy bajo y carece de olor. Radiactivo, con efectos cancerígenos.

Es soluble en el agua y bastante más en la sangre.

Procede de la desintegración del Radio, presente en los minerales y las rocas de la corteza terrestre.

Es retenido por los compuestos sólidos entre los que se genera, ya que es extremadamente adsorbible por las más diversas superficies, de las que se desprende por calentamiento.

 

La desintegración del Uranio, pasando por Radio, hasta terminar en Plomo, produce un átomo de Radón y ocho átomos de Helio.

Por lo que el gas incoloro que impulsa al luminoso, es mayoritariamente Helio.

En cada surgencia de gases, irán acompañados de otros, que aporten al conjunto características peculiares.

 

Al generarse en capas profundas de la corteza terrestre, trata de abrirse paso, en unos casos de forma violenta, en otros disuelto en las aguas subterráneas y, en ocasiones por permeabilidad a través del terreno.

Cuando afloran de forma violenta, a causa de dislocaciones subterráneas, a veces aportan caudales de agua suplementarios, a los ya existentes en las grietas por las que se produce la surgencia.

 

Las figuras.

La proyección de las imágenes se realiza por un barrido horizontal y de arriba hacia abajo. Esto indica que se trata de un hecho técnico, y por ello provocado artificialmente.

El resto, constituye una incógnita por resolver.

 

Los personajes.

En las apariciones estudiadas, se presenta cuatro personajes diferentes; tres de ellos con apariencia femenina y uno con apariencia masculina.

 

El ángel tiene un comportamiento propio de un autómata. Transmite el mensaje, pero no da muestras de poseer ningún tipo de afectividad humana. Su sexualidad no se presenta muy explícita.

Parece que no es un ser humano propiamente dicho. Se trata de otra cosa.

 

Las figuras de mujer, desarrollan un comportamiento propio de seres humanos, pero existen marcadas diferencias entre ellas.

 

En La Salette, se trata de una mujer madura, muy abierta y espontánea, que habla a los niños con la enorme ternura y afectividad propias de una madre.

Su vestuario, recargado y no demasiado elegante, parece denotar su pertenencia a lo que podría definirse socialmente como la clase llana.

 

En Lourdes y Fátima, las figuras femeninas que aparecen, tienen entre sí mucho en común.

Ambas parecen pertenecer a una clase social más elaborada.

Mantienen un estricto protocolo en sus conversaciones, y aunque muestran afectividad hacia los niños y sus angustias, esta no tiene los matices maternales de La Salette. Es más bien la que correspondería a una jovencita, obligada a dirigirse a unos niños desconocidos.

Sus edades aparentan ser muy semejantes.

 

En Lourdes nunca rompe el protocolo y cuando transmite el mensaje, se siente apenada pero plenamente identificada con él.

En Fátima, tiene tendencia a romper el protocolo, llegando a tutear a la protagonista.

Transmite el mensaje y se siente apenada por su contenido.

 

Se trata de personalidades diferentes, existiendo una mayor coincidencia entre las de Lourdes y Fátima, pero también entre ellas, se perciben las diferencias suficientes, para poder considerar que no se trata de las mismas personalidades.

 

La comunicación verbal no acústica.

En la preparación de un estudio sobre este tipo de comunicaciones mentales, que espero publicar próximamente,  se comprueba que las que se realizan con más facilidad son las de sensaciones, seguidas por las de visualizaciones y, las más difíciles de conseguir, son las transmisiones por medio de palabras en un idioma concreto.

Este orden, parece coincidir con lo encontrado en las apariciones, pero hasta su publicación y correspondiente cotejo, ha de admitirse que no hay una explicación técnica razonable.

 

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Comentario por Hugo Rengifo el marzo 1, 2014 a las 10:35pm

Estimado Carlos Pellón:
He leido tus importantes estudios hidrologicos relacionados a construcciones en los ultimos 1500 años en españa y algo en Mexico , sobre todo mediante este ultimo ensayo , mucho mas me interesa la forma en que desacralizas o desfanatizas , ciertos lugares que con el advenimiento dela cristiandad han sido provistos de otro significado , Lo que me parece tan misterioso como lo que dejas en suspenso con tus estudios ( pues no se llega a saber cual es el verdadero centido de construir siguiendo las lineas correntinas subterraneas)( o tal vez la respuesta sea la oportunidad) es el hecho de que has extendido tus estudios fuera de Iberia solo en Mexico ( no muy ejemplar a este tema) y no te refieras nada en absoluto a Perú y las culturas andinas que practicaron un culto al agua sea por su escasez (estamos situados en un desierto)o por su abundancia en determinados meses y que a traves de milenios (cerca de 5 o mas ), se construyeron templos o huacas relacionados explicitamente con el agua y que tiene caracteristicas parecidas a la del dolmen de Menga como el templo de Chavin de Huantar con su obelisco enterrados en galerias a las cuales se accedia sacralizadamente en procesion o en estado alucinogeno. Asimismo tenemos la pervivencia del culto a Pachacamac (señor delos temblores costeño) culto panperuano incluso preincaico , que pervive a traves del culto multitudinario cristiano ( de fama mundial) al señor delos Milagros cuya pintura original esta rodeada de mitos y leyendas incluso de caracter telurico y en una calle que lleva el nombre de Pachacamilla. Mucho antes de eso tenemos las galerias filtrantes de Nazca ( y ni que decri de sus geoglifos o lineas junto con miles atodo lo largo del territorio) , probablemtne de uso agricola (?) con una ciudad sagrada todavia medioenterrada o el acueducto del Cumbi en cajamarca que una sofisticada tecnica hidrologica , transporta el agua desde la vertiente oriental andina hacia el occidente seco y con una tecnica que hasta ahora no se conoce bien para disminuir la fuerza del agua y los destrozos que pudiera causar en epocas de avalancah . Casi todo nuestro territorio ( el Perú y los paises vecinos andinos) tienen sitios todavia ocultos en relacion con tus estudios , creo que aqui encontrarias una mina no solo de de oro y platino sino de diamante abierta a tus estudios. Y tus hipotesis podrian aclarar muchas delas teorias ( incluso las provenientes del norte ) que ahora se exponen. Con solo Machu Pícchu , cuyo intihuatana y templo al sol central se construyó en determinada situación de la que hasta ahora se desconoce su finalidad, podrias pasarte ua vida entera . O el usnu (o sitial de la autoridad ) de huanuco pampa o las ruinas de la ciudad de Wari pertenecientes a un imperio (?) preincaico y en relación con Tiahuanaco en el altiplano ahora boliviano. en fin creoq ue tus aportes deahori podria tener muy buen uso en nuestro medio . Saludos y siguenos ilustrando tan enciclopedicamente y sin fanatismos anticuados . Por cierto el tema dela Virgen_Maria que aparece en uno de tus ensayos al margen , no se puede ingresar .
Saludos
Hugo

Comentario por Hugo Rengifo el marzo 1, 2014 a las 10:37pm

Magnifico tu inicio de estudio sociopsicologico delas apariciones . Me asombra y espero más al respecto .Felicitaciones

Comentario por Hugo Rengifo el marzo 1, 2014 a las 10:43pm

Ah y porque le llamas "psicoductos" a los posibles canales de ventilacion de gases ? Suena ams como a canales de fenomenos psiquicos y no le veo relación en nada.??

Comentario por Carlos Pellón Rivero el marzo 2, 2014 a las 7:28pm

Estimado Hugo Rengifo: Gracias por los comentarios que contesto uno a uno.

Estamos totalmente de acuerdo en que las culturas de la zona andina son mucho más fascinantes que cualquier otra, pero yo, muy a mi pesar, sólo he podido investigar en Europa, Norte de África y un poco en México. No puedo hablar de lo que no conozco directamente. Me encantaría poder estudiarlo, pero lo veo difícil. Tal vez alguien recoja la antorcha. Contará con mis bendiciones.

La palabra "psicoducto" no es mía, fueron arqueólogos mexicanos los que la inventaron. Mis referencias a ella, encierran un cierto punto de discreta ironía.

El tema de las apariciones, está presentado para ser debatido por todos, y de este debate extraer conclusiones que nos acerquen más a la verdad. Por ello, después de la "Conclusión", incluyo un apéndice al que llamo "Reflexiones". Incorpora algunos aspectos sobre los que meditar y debatir, con la esperanza de que otros presenten sus propios temas. La finalidad, como siempre, es llegar lo más cerca posible de la verdad sin distorsiones.

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