Científicos británicos vinculan la elaboración de hachas de la cultura Achelense con el origen del lenguaje

Un núcleo de piedra (A) es golpeado con un martillo (B) a fin de separar lascas de piedra afilada. En la fabricación de herramientas Oldowai (C, arriba) las lascas (a la izquierda en la foto) se utilizan como simples herramientas de corte y el resto (a la derecha en la foto C) es un residuo. En la fabricación de herramientas Achelense (C, abajo), la estrategia de separación de lascas se utiliza para dar forma al núcleo en una forma deseada, tal como un hacha de mano. Ambas formas de fabricación de herramientas están asociadas con la activación de la corteza premotora ventral izquierda (PMV, en foto D), pero la fabricación de herramientas Achelense activa regiones adicionales en el hemisferio derecho, incluyendo la circunvolución supramarginal (SMG) del lóbulo parietal inferior (PMV a la derecha en la foto), así como el área de Broca (BA 45). Imagen de Aldo Faisal, Dietrich Stout, Jan Apel, Bruce Bradley. The Manipulative Complexity of Lower Paleolithic Stone Toolmaking. PLoS ONE, 2010; 5 (11): e13718 DOI: 10.1371/journal.pone.0013718)

Vía: ABC | EFE | 4 de noviembre de 2010

Un equipo de científicos británicos ha establecido un vínculo entre la producción de herramientas por el hombre del Paleolítico y el desarrollo del lenguaje.

El diseño de las herramientas de piedra comenzó hace más de dos millones de años con lascas muy primitivas y culminaría hace medio millón de años en hachas elegantes y perfectamente afiladas.



"Ha sido objeto de amplios debates entre los arqueólogos por qué se tardó tanto en desarrollar herramientas más complejas. ¿Se debió a la insuficiente destreza manual o es que no éramos lo suficientemente inteligentes para pensar en técnicas mejores?", afirma Aldo Faisal (izquierda), neurólogo del Imperial College londinense.

Un equipo dirigido por este científico investigó la complejidad de los movimientos de la mano en la producción de réplicas de herramientas de piedra de distinto grado de complejidad y ha publicado los resultados del estudio en la revista científica PLoS ONE.



Con un guante equipado con sectores electrónicos para registrar los movimientos de la mano, Bruce Bradley (derecha), arqueólogo de la Universidad de Exter, se encargó de hacer primero una lasca afilada y luego un hacha mucho más compleja.

Así pudo comprobarse que los movimientos de la mano necesarios para fabricar un hacha no eran más difíciles que los requeridos para hacer una lasca primitiva, lo que parece indicar que nuestros antepasados estaban más limitados por la inteligencia que por la destreza manual.

Los humanos primitivos eran capaces de hacer lascas de piedra, pero éstas eran tan delgadas que podían romperse fácilmente con el uso.

Los movimientos necesarios para producir herramientas más complejas no eran más difíciles, pero sí se requería para ellos un mayor desarrollo de la inteligencia.

Las herramientas líticas más antiguas y sencillas son las llamadas lascas de Olduvai y se descubrieron junto a los restos fósiles del 'Homo habilis', antepasado del hombre moderno, en la garganta de Olduvai (Tanzania).

Las hachas, producto de una inteligencia superior, han aparecido, por el contrario, junto a restos óseos del 'Homo erectus', la especie humana que emigró a partir de África.

Los escáneres realizados a personas actuales mientras fabricaban réplicas de aquellas herramientas primitivas muestran que algunas zonas clave del hemisferio derecho del cerebro se activan más cuando se pasa de las lascas a otros útiles más complejos.

Algunas de esas regiones cerebrales están también involucradas en el procesamiento del lenguaje.

"El proceso que va desde la fabricación de herramientas de piedra muy primitivas hasta elegantes hachas manuales fue un gran salto tecnológico que realizaron nuestros antepasados", explica Faisal.

"Nuestro estudio refuerza la idea de que la fabricación de herramientas y el lenguaje evolucionaron al mismo tiempo ya que ambos necesitaban una capacidad de pensamiento más complejo", agrega el científico.


* Demostración de una talla de silex

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No es que haya mucha novedad en las conclusiones de esta interesante investigación (pues siempre se intuyó que la aparición de un lenguaje fonético-gramatical -aún rudimentario- estaría asociado a la uniformidad que presenta determinada fabricación de piezas líticas normalizadas, es decir, según procedimientos rutinarios precisos), pero sí lo es que se hayan obtenido -tales conclusiones- a través de la experimentación y la observación de su registro en áreas concretas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

Además, al tomar como referencia la fabricación de hachas o bifaces achelenses (esto es, como la primera manifestación lítica de una elaboración mediante rutinas normalizadas), el resultado puede presentarse como un dato más en apoyo del supuesto de que los Homo ergaster u Homo erectus muy probablemente serían los primeros homínidos que ostentaban ya una mínima capacidad para desarrollar la facultad del lenguaje, asunto éste siempre muy controvertido.

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Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el noviembre 8, 2010 a las 3:36pm
Sr. Servan, desde luego sería muy interesante tener un Homo erectus delante para poder verificar si disponía de la capacidad mínima para articular sonidos verbales, aparte de que se le hicieran pruebas, pero, a falta de ello, sólo podemos inferir dicha posibilidad.

Es verdad que se ha relacionado el origen de la capacidad del lenguaje con la mutación del gen FOXP2, datándose, en su momento, dicha mutación en esos 200.000 años que Ud. señala, pero debo decirle que dicho análisis sobre tal mutación se ha considerado erróneo por otros investigadores, los cuales subrayan que el origen del mencionado gen habría que situarlo hace 1,8 ó 1,9 millones de años, datación en la que aparecen los primeros especímenes Homo.

No obstante, le diré más: los propios neandertales, aparte de disponer del hueso hioides (el cual facilita, entre otros, la articulación del aparato fonador, y, por tanto, de la capacidad de poder hablar) de modo muy semejante al del Homo Sapiens, también disponían del gen FOXP2 modificado o mutado que ostentan los sapiens. Comprenderá entonces que si los neandertales portaban este gen que posibilita el habla quiere decirse que el mismo tendría una antigüedad que como mínimo habría que remontar a un antecesor común que ya lo tendría y lo deja en herencia a ambos. Algunos autores sitúan la divergencia entre neandertales y sapiens de ese atepasado común en aproximadamente 500.000 años. Pero al gen en cuestión habrá que darle más antigüedad, dado que proviene, como digo, de ese antepasado común el cual habrá tenido una existencia propia en el tiempo. Incluso hay otros investigadores que establecen esa divergencia entre neandertales y sapiens (con base al análisis de piezas dentales) en un millón de años o más.

Es sumamente complicado saber si lo H. ergaster o erectus disponían ya de la facultad para articular un mínimo lenguaje oral rudimentario, pero la disposición anatómica de los músculos faciales de los H. ergaster o erectus, así como el tamaño de su cerebro y unas quizás incipientes relaciones sociales, a las que hay que añadir un instrumental lítico más complejo, pueden permitir establecer la hipótesis de que disponían de esa capacidad.

Hay que tener en cuenta que en el estudio sobre el origen del lenguaje median múltiples teorías de muy distinta estirpe, pues, no en balde, tal origen es muy complejo de dilucidar teniendo sólo en cuenta un aspecto del problema, sea desde una perspectiva genética, anatómica o cultural. Muy seguramente todos esos aspectos contribuyeron, a lo largo de la evolución, al desarrollo del lenguaje y la comunicación. Con todo, será siempre un asunto muy interesante y debatido.


Gen FOXP2: Evolucion humana por mutaciones
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