Fotos: ICAL

Vía: espreso | Redacción T.R. | 23 de septiembre de 2010

El 22 de septiembre, en la sede de la Fundación Atapuerca, Francisco Javier López Marcano, consejero de Cultura, Turismo y Deportes del Gobierno de Cantabria; José María Bermúdez de Castro, vicepresidente de la Fundación Atapuerca y los comisarios de la exposición, Marcos García Diez y Javier Angulo Cuesta han inaugurado la exposición ‘Sexo en Piedra’.


La Exposición se podrá ver en la sede de la Fundación Atapuerca en la localidad burgalesa de Ibeas de Juarros –Burgos-, hasta el 8 de diciembre de 2010.

El objetivo o tema central de la exposición es mostrar los comportamientos sexuales de época paleolítica a través de la documentación gráfica relacionada con el arte mueble y el arte parietal.
El sexo es una constante a lo largo de la historia de la Humanidad. Ahondar en los orígenes de nuestro comportamiento sexual no es sencillo. Si hoy en día no se tiene un conocimiento preciso del comportamiento sexual de nuestros congéneres debido a los tabúes, condicionantes culturales y religiosos, y a nuestros propios prejuicios, más se estará limitado a la hora de conocer las actitudes sexuales de sociedades pasadas que no conocieron un sistema gráfico de comunicación como la escritura.


La reconstrucción de épocas prehistóricas es problemática. Desde el primer homínido hasta nosotros, el Homo sapiens, las actitudes sexuales a bien seguro han variado. De manera simplista y burda, podríamos simplificar el proceso señalando que se pasó de un comportamiento animal a otro propiamente humano, donde además de lo reproductivo entrarían posiblemente en juego otros factores: erotismo, placer, belleza, amor, posesión, sensualidad, etc.


Desde el proceso fisiológico animal que supone el cortejo de apareamiento y el ritual copulativo hasta las complicadas manifestaciones de la esfera sexual humana que constituyen el amor, entendido tanto como proceso físico como psicológico, ha sido necesario todo un proceso evolutivo que podríamos denominar la hominización sexual.

Nunca se sabrá del todo en qué momento tuvo lugar esta esencia, cuándo la llamada sexual se convirtió en erotismo y el acto reproductivo se transformó realmente en un fenómeno sociológico. Lo que sí se sabe es que en algún momento de la Prehistoria los hombres y las mujeres tuvieron un comportamiento sexual muy similar al nuestro.


En este sentido existe una herramienta básica para comprender la morfología y la fisiología humana, al menos en lo que se refiere a su aspecto exterior y al modo de comportamiento. Los documentos que mayor información presentan en este sentido son los grabados, las pinturas y los dibujos en piedra y hueso que las últimas sociedades cazadores-recolectoras del Paleolítico superior, y el tiempo, nos han legado en cuevas, abrigos y rocas al aire libre.

Se trata simplemente de documentos materiales inertes, formas sobre las que los estudiosos deben aplicarse para extraer la información que esconden. Un trabajo no siempre sencillo y lleno de numerosos, y a veces infranqueables, problemas.


En la actualidad la sexualidad es un motor de las relaciones sociales, habiendo transcendido claramente del ámbito más personal e individual a una faceta pública, no sólo en cuanto a su consideración sino también en cuanto a su exposición, siendo un tema que abarca y aborda numerosas facetas de nuestra actividad.

De este modo, el estudio y la exposición de los primeros comportamientos sexuales son claves para entendernos como especie humana, tanto desde una óptica antropológica como etnográfica, ya que las bases de nuestros comportamientos sexuales pueden reconocerse, más o menos explícitamente, durante la etapa correspondiente al Paleolítico superior.


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'Sexo en piedra' permanecerá expuesta en la sede de la Fundación Atapuerca hasta el próximo 8 de diciembre, y, posteriormente, viajará en 2011 a las Casas del Águila y La Parra, en Santillana del Mar. Está previsto que la exposición realice una itinerancia por distintos destinos de la geografía española.

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El Sexolítico

JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Vía: Público.es | 18 de septiembre de 2010

Hace varias semanas, la sección de ciencias de este diario publicaba la noticia de la próxima inauguración (22 de septiembre) de una sugerente exposición en la Fundación Atapuerca sobre el sexo en el Paleolítico. Javier Angulo y Marcos García Díez son los comisarios de la muestra, que se ha basado en los datos de su libro Sexo en Piedra (Ed. Luzán 5, 2005). Es poco lo que sabemos del comportamiento de nuestros ancestros, pero se pueden realizar algunas inferencias a través de los elementos materiales encontrados en los yacimientos arqueológicos. Es el caso que nos ocupa.

Las investigaciones de Angulo y García sugieren que desde hace más de 25.000 años los miembros de nuestra especie hemos disfrutado de los placeres del sexo más allá de la reproducción. Es más, parece que la homosexualidad formaba parte de la cultura social del Paleolítico superior. Los objetos en piedra hallados en varios yacimientos europeos representan una evidencia muy clara sobre el derroche de imaginación de nuestros antepasados en la búsqueda de nuevas experiencias sexuales.

El sexo sin reproducción, incluida también la homosexualidad, forma parte de la etología social de los bonobos (Pan paniscus); pero estamos ante un comportamiento fijado en el genoma de esta especie de chimpancé, con el objetivo de disipar la agresividad y facilitar la sociabilidad de los miembros del grupo. Carecemos de evidencias arqueológicas sobre el comportamiento sexual de ardipitecos, australopitecos y parántropos. Para estos homínidos del Plioceno tendríamos que abordar la cuestión planteando hipótesis sobre su posible biología social, basadas en lo que conocemos sobre la relación entre sexo y comportamiento social de los simios antropoideos.

Tampoco se dispone de datos para las especies del género Homo anteriores a Homo sapiens. Cabe pensar que durante la mayor parte de la evolución del linaje humano el sexo estaba dirigido únicamente hacia la reproducción. Quizá esto no fue necesariamente así, pero intuyo que en todas las especies la búsqueda de recursos y la supervivencia ocuparían la mayor parte del tiempo de los grupos. El tiempo de ocio y el simbolismo plasmado en objetos decorativos y/o destinados a la búsqueda de los placeres sexuales parecen más bien propios de nuestra especie.

La homosexualidad pudo suceder en otras especies de Homo, pero únicamente los miembros de Homo sapiens hemos dejado constancia arqueológica de su existencia hace varios miles de años, mucho antes de que la moralidad de tantas y tantas culturas actuales pusiera veto a su práctica normal.

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Comentario por María // el septiembre 30, 2010 a las 10:46am
De acuerdo Guillermo.
Servan,no no quiero decir que la relación con los animales sea exclusiva del chamán ,sino que (siguiendo a M.E)l chamanismo es todo un universo con su propio método ,distinto del de otros especialistas religiosos.Y ese método incluye la relación con los espíritus auxiliares para viajar a los niveles del cosmos,curar con su ayuda enfermedades causadas por los espíritus etc .
La impresión que tengo de lo que he ido leyendo es que la relación con los animales está en los orígenes del chamanismo, que probablemente (sigiendo a S.Karadjik )en la prehistoria era más accesible a todos los humanos el acceso a niveles profundos de conciencia ,que quizá el chamanismo no era exactamente igual a lo que conocemos ahora,y que tanto hombres como mujeres lo practicaban.
Sobre el travestismo,yo pienso que debía e ser una manera de sustituir a la chamana ;

Odínn aprende la magia femenina , mal vista porque afeminaba a los hombres ,creo.
Esto de las mujeres y su papel de colaboradora a distancia en la caza ( y en la guerra )de alguna manera existe en otros sitios;
tengo varias cosas que copiar para este foro pero estos dias no sé si voy a tener tiempo.
Comentario por Guillermo Caso de los Cobos el septiembre 30, 2010 a las 10:56pm

Servan:

En la referencia que puso María, "El mito del andrógino", de Jean Libis, se puede deducir cómo la androginia no es privativa de los seres infernales, que sería la razón por la cual, dices, es una condición apta para el chamán. En realidad, la androginia la remite el autor también a los seres celestes originarios (no precisamente maléficos), a las fuerzas míticas de la creación, etc.

La androginia que busca el chamán puede estar encaminada a "sintonizar" con las potencias divinas que generan la lucha de los contrarios, las contradicciones que afectan a la condición humana. Dicha androginia buscaría, pues, ser el mejor estado simbólico para enfrentarse a la división de fuerzas que surgen (para bien o para mal) de la unión de lo femenino con lo masculino. Al fin y al cabo, también en sus vuelos astrales de comunicación o lucha con los espíritus, el chamán ha de hacerlo, según el caso, tanto en la dirección de los mundos superiores, celestiales (masculinos) como de los inferiores, infraterrestres (femeninos).

Hemos dicho (como han dicho otros autores) que el hecho de que el chamán masculino se travestice de mujer es posible que sea fruto de que "in illo tempore" los chamanes fueran mujeres. Es otra posibilidad interpretativa, que tiene varios puntos de apoyo. Pero quizá sea posible especular, en sentido contrario (hay algunos datos que se podrían aducir), esto es, que dichas mujeres chamanes también incorporaran algún elemento masculino en su atuendo o parafernalia, a fin de conseguir igualmente dicho poder de mediación derivado de la unión entre lo masculino y lo femenino. En fin, es este un asunto muy interesante, pero de compleja resolución.

Comentario por María // el octubre 7, 2010 a las 12:14am
Guillermo ,además hay que tener en cuenta que muchas veces la divinidad suprema es andrógina,es decir ,reúne los dos aspectos del cosmos.
Servan con lo de la intervención de la mujer en la guerra,me refería a una intervención simbólica ,mágica, como pudo ser lo de los cantos de garganta inuit para influir en la caza y atraer a las bandadas de aves.
En “La rama dorada se recogen varios datos de cómo las mujeres y,en general,los que quedan en el poblado durante una expedición guerrera actúan de un modo determinado para influir en el resultado de la batalla.
En el foro de Ruecas y trance también hablamos algo de esto y también del posible papel de las tejedoras-videntes en el mundo nórdico e irlandés.
http://terraeantiqvae.com/forum/topics/ruecas-y-trance?groupUrl=REL...
Por cierto,Servan,que el artículo de B.Carbonell lo puse yo en el comentario anterior:-)
Comentario por jorge hugo bertran vall el octubre 15, 2010 a las 11:28pm
seria importante comparar , la sexualidad , en el paleolitico , con las actitudes actuales de algunos primates , considero que no habria mucha diferencia , ya el amor maternal , esta entre estos primates.////
jorge hugo bertran esparafita (bertranvall)
Comentario por Percha el diciembre 19, 2010 a las 11:59am

Las Casas del Águila y la Parra inauguran el día 22 una muestra documental que ilustra cómo las conductas sexuales básicas no han variado en los últimos 40.000 años

 

Guillermo Balbona

 

Foto: Venus de Monpazier (Francia). 25.000 años B.P. Apenas 5 cm de estatura.

Conocer el momento exacto en que el sexo se convirtió en erotismo. Un hecho que puede parecer inasible e imposible de certificar y datar. Pero la iconografía en piedra, el encuentro entre patrimonio, arte y expresión permite seguir las claves. Una muestra de grabados y pinturas revela y enseña el itinerario de los comportamientos sexuales que se vivieron en la época paleolítica, a través de una exhaustiva documentación gráfica de uno de los actos más viejos de la humanidad. La exposición, bajo el epígrafe ‘Sexo en piedra’, exhibida en otoño en la Fundación Atapuerca, recala ahora en Cantabria. Los investigadores rastrean en las líneas y figuras para entender cómo el comportamiento sexual del hombre paleolítico ha variado muy poco respecto al actual. También se puede apreciar cómo el sexo ha sido clave en la especie humana, y cómo afectaba en las relaciones sociales. El primer Kamasutra, el sexo oral, el voyerismo, la masturbación... Un estudio diferente y una exposición especial de los primeros comportamientos sexuales, «siempre claves para entendernos como especie humana». 'Sexo en piedra' viaja esta semana de Burgos a las Casas del Águila y La Parra, en Santillana del Mar, antes de que la exposición visite otros destinos geográficos españoles. La muestra será inaugurada el próximo miércoles, día 22, tras su paso por la sede de Atapuerca.

La exposición, organizada de forma conjunta por la Consejería cántabra y la Fundación de los famosos yacimientos de Atapuerca, es fruto del acuerdo de colaboración para la realización de actividades, firmado por ambas instituciones el pasado mes de julio. 'Sexo en piedra' pretende mostrar los comportamientos sexuales de época paleolítica (entre 38.000 y 11.000 años) a través de la documentación gráfica relacionada con el arte mueble y el arte parietal.

El consejero de Cultura Javier López Marcano sostiene que, además de estrechar lazos de colaboración entre ambas instituciones, la exposición constituye una «embajada cultural que realza dos de los hitos subterráneos más universales Patrimonio de la Humanidad: Altamira y Atapuerca».

El discurso expositivo está basado en el libro de igual título 'Sexo en piedra', publicado por los arqueólogos e investigadores Javier Angulo y Marcos García, éste último coordinador de Cuevas Prehistóricas de Cantabria de la Consejería de Cultura, y a su vez comisarios de la exposición.

El objeto de este trabajo documental es «ilustrar y acercar al gran público, de una forma sencilla y didáctica, al conocimiento de los comportamientos sexuales de la época paleolítica como paso previo para entender el proceso evolutivo denominado 'hominización sexual'». Es decir un documento ilustrativo del paso de una actitud meramente reproductiva, más propia del comportamiento animal, a un comportamiento propiamente humano en el que entran en juego otros factores como el erotismo, el placer, la belleza, el amor o la sensualidad.

Los documentos que mayor información presentan en este sentido son los grabados, las pinturas y los dibujos en piedra y hueso que las últimas sociedades de cazadores-recolectores del Paleolítico Superior ha legado en cuevas, abrigos y rocas al aire libre. En el presente, según los investigadores, «la sexualidad es un motor de las relaciones sociales, por lo que el estudio y la exposición de los primeros comportamientos sexuales se consideran claves para entendernos como especie humana», tanto desde una óptica antropológica como etnográfica, ya que las bases de nuestros comportamientos sexuales pueden reconocerse durante la etapa correspondiente al Paleolítico Superior, con la consiguiente evolución experimentada en este ámbito desde el Homo Sapiens hasta nuestros días.

La muestra, pese a su claro fundamento científico, posee un criterio y un carácter divulgativo, y se estructura en tres grandes bloques donde se explican los principales hallazgos y trabajos realizados por los investigadores en el campo de las relaciones sexuales con el contexto de la organización social, las manifestaciones artísticas y la evolución humana en general.

Así, el visitante se encontrará con un discurso temático que se inicia con 'Los primeros Homo Sapiens europeos y la explosión del comportamiento simbólico', para continuar con las 'Imágenes humanas sexuadas y comportamientos sexuales', y finalizar con la parte dedicada a 'Un presente eterno: los primeros documentos y las bases de nuestro comportamiento sexual'.

Investigaciones

La exposición, que recala ahora en Cantabria, es el resultado de diversas investigaciones promovidas desde la Consejería de Cultura y el Hospital Universitario de Getafe.

En ella básicamente se reconstruye, a partir de esos documentos del arte mueble y rupestre paleolítico, «la doble faceta sexual de nuestros antepasados más próximos: la sexualidad reproductiva, conducente al mantenimiento de la especie, y la sexualidad placentera, donde el acto sexual se convierte en erotismo y en un fenómeno sociológico».

Marcos García subraya que desde Portugal hasta Rusia, «numerosas imágenes masculinas y femeninas sexuadas, con los rasgos genitales explícitamente representados, informan sobre las actitudes sexuales en los albores de la Humanidad y nos muestran que en poco hemos cambiado».

Para ello se recurre a proyecciones, reproducciones de alta calidad, locuciones, escenografías y textos sintéticos.En los diferentes espacios temáticos que se exhiben destacan las llamadas «venus». Pequeñas esculturas de entre hace 30.000 y 21.000 años reproducen el ideal de mujer reproductora. Un canon de mujer de «abundancias anatómicas» con pechos, caderas y nalgas abultadas.

La exposición, producida por Digital Model, de alto contenido visual y de sugerencias sonoras, y que combina los colores rojo y negro y juegos de espacios de luz y penumbra. Una museografía cercana a nuestros «espacios y ambientes sexuales».

A través del recorrido se destaca que no sólo se han mantenido conceptos como el sexo por placer o para la reproducción, que ya se registraba en cuevas y abrigos de hace miles de años, sino incluso conductas sexuales que hoy están «mal vistas». La exposición cuenta con ese montaje sobre un fondo negro dividido en diversas estancias que pretenden dar al espectador una sensación de «intimidad».

Efectos audiovisales

El montaje -en el que se combinan efectos audiovisuales con murales y piezas del paleolítico de varios países europeos- comienza con una explicación general del contexto de las condiciones de vida del Paleolítico.

En otro bloque de la exposición, el de mayor amplitud, se exhibirán un audiovisual explicativo y diferentes imágenes humanas sexuadas y comportamientos sexuales recogidos en ese ámbito de la historia y del arte.

Se expone en ese apartado la muestra diferenciada entre la sexualidad por placer y la sexualidad como mecanismo de reproducción para la continuidad de la especie.

Para los organizadores, 'Sexo en piedra' revela que las conductas de nuestros ancestros paleolíticos están presentes las bases de nuestro comportamiento sexual. «Una sexualidad cultural que debe hacernos reflexionar sobre el origen de nuestros tabúes y condicionantes que marcan nuestra existencia y nuestro destino».

El consejero López Marcano ha trasladado desde el inicio del proyecto su voluntad de seguir profundizando en el hermanamiento entre «dos hitos del comportamiento de nuestros antepasados» como son Atapuerca (Burgos) y Altamira (Cantabria). Insiste en que el patrimonio es «básico» para la cultura y el atractivo de Cantabria, y cree que el Gobierno cántabro está abierto a llevar la colaboración con la Fundación Atapuerca a «trabajos de excavación e investigación que se puedan realizar en la comunidad cántabra y en Castilla y León».

Cultura considera que esta exposición es el umbral de colaboraciones futuras y abre la posibilidad de que la Fundación Atapuerca se implique en el proyecto de la segunda parte del museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria.

la idea de la colaboración surgió hace un año cuando se exhibieron en el Mercado del Este las fotografías de los primeros yacimientos arqueológicos de Cantabria y de sus investigadores. A juicio de los organizadores, se ha avanzado en una senda muy importante y es que fundaciones como la de Atapuerca «establezcan relaciones con distintas administraciones , y se genere una especie de red invisible que nos ayuda a estar presentes en muchos lugares y foros». Marcano cree que la exposición de Santillana del Mar supone «un puente de unión entre dos nombres de referencia» del mundo de la prehistoria. «Sería imposible poner a Altamira en su concepción más alta sin conocer Atapuerca y viceversa».

 

Comentario por Jose de Teresa el agosto 7, 2016 a las 8:52am

Agradezco a María y a Guillermo Caso de los Cobos el que tengan esta interesante conversación abierta. No sé si consideren que para aclarar puntos sobre el chamanismo sea relevante un dato, por lo demás, muy conocido, sobre las antiguas religiones mesoamericanas: la deidad de la lluvia es masculina (Tláloc para los mexicas SS. XIV-XVI; Chaac para los mayas desde el clásico, hasta el presente en algunos pueblos) 

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