Y una tercera hipótesis sería la siguiente: “Ferreries”, o la herreria

ubicada en el “Puig de S´Enclusa”, pudo pertenecer a Guillermo Ferrer o

“Guillem Ferrari”, capellán de San Martín, parroquia de Mercadal; ya que sí

que existió la figura de Guillem Ferrarii, e igualmente le fue otorgado por el rey

Jaime I, en agradecimiento a su apoyo durante la conquista de la emergente

Corona de Aragón, unas casas (143):

“(…) 2173.- A Guillem Ferrer, capellà de Sant

Martí, unes cases contigües a les de Portolés i a les de Pere de Solano. 3 d´agost (…)”.

4.4. Mercadal.

La ocupación territorial más antigua de Mercadal tuvo lugar en Senitja

por catalanes y aragoneses que acompañaron al rey Jaime I en la conquista de

Menorca.

Los primeros pobladores fueron Berenguer de Sanaüja y Ramón de

Mercadal (144):

“(…) (Germà de Ramón Pere) Berenguer de Sanaüja: cases d´Ali

Alhallaz, davant el fossar dels Sarraïns.- Ha mort.- Está la mare i una germana seua.

(

Ramón de Mercadal) Pere Ros: cases de Mahomat Algaribal (…)”.

Berenguer de Sanaüja o Bernat de Sanaüja recibió otras propiedades de

manos del rey Jaime I (145):

“(…) A Bernat de Sanaüja, unes cases a Xàtiva, que

foren d´Acenou; y dues jovades i mitra de terra i mitra de vinya. 16 d´abril (…)”.

Pero el linaje de los Sanaüja que participaron con Jaime I en la conquista

de la emergente Corona de Aragón fue más completo (146). Lo que no aclara

“El llibre del Repartiment de Valencia”, es si todos los Sanaüja pertenecieron a

la misma familia, ya que en el caso de Berenguer, el documento precisa que

tenía un hermano llamado Ramón Pere.

El apellido Sanaüja, o Senitja, tiene su paralelismo en un topónimo

catalán, que todavía se mantenía en el siglo XIX, en su lugar autóctono (147).

El asentamiento de Bernat de Sanaüja, coincide con el contenido de una

pintura que a principios del siglo XX, se conservaba en el Museo de Mahón, y

cuya descripción refirió Riudavets i Tudurí (148):

“(…) Nos las sugieren un cuado

anónimo pintado a la aguada, expuesto en el Museo municipal de esta ciudad. (…)

Divídese en tres fajas horizontales de distinta composición cada una. La más alta

contiene en el centro la vista del pueblo con un letrero por encima en grandes letras

capitales que dice Victoriae Praemio, y á cada lado una loa, expresada en latín una, y en

mal verso castellano la otra, en las que se ensalza el valor del protagonista, capitán

Martín Mercadal, premiadas sus hazañas por el Rey católico.

La faja del centro representa una reñida batalla de moros y cristianos algo

exagerada, en la que figura entre los cristianos de á caballo el paladín Martín, y entre

los moros algunos también de á caballo, con estandartes.

Y por último en la faja inferior se contiene el texto de la composición, cuyo

encabezamiento, expresado en letras mayúsculas dice: Fundación de la Villa de

Mercadal. Esta leyenda es como sigue, textualmente.La parroquial iglesia de la villa de

Mercadal antiguamente era edificada en la cala de la Caballería llamada vulgarmente Se

Nitje, y á causa que los moros cautivaron el Rector y muchos de los habitantes de su

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pueblo, fue trasladada de Sta. Cruz, cuyo rector cada jueves iva á celebrar á la ermita de

san Narciso situada al mismo punto á donde en el día es edificada

la expresada

parroquia de la misma villa de Mercadal, y haviendo el Capitán Martín Mercadal salido

al encuentro de una Emboscada de Moros que se habían escondido dentro de un grande

bosque de Tamarises y otros árboles junto á la referida ermita de Sn. Narciso, les dio

batalla y les vencí, en premio de cuya victoria le concedió el Rey, para perpetuar é

inmortalizar su memoria, trasladase la mencionada Parroquia de Santa Cruz y su

pueblo al mismo lugar de la Batalla, poniéndole por titular de esta nueva Parroquia Sn.

Martín, y á la población su apellido de Mercadal (…). Mucho celebraríamos fuese

auténticos algunos de los datos consignados en ellas para poder enmendar nuestra

opinión estampada en la Parte tercera de nuestra Historia de Menorca, página 2251

(…)”.

El mismo historiador que describió el cuadro, no creía la versión del

mismo (149).

Pero Riudavet i Tudurí se equivocó, porque Bernat de Sanaüja

existió, y Ramón de Mercadal también, como lo corrobora otro documento

hallado por Parpal y Marqués (150):

“(…) (3). El documento fue publicado aunque

incompleto por Villanueva, pero nosotros para darlo a conocer íntegro hemos creído

conveniente reproducir la copia que hemos sacado del original. Si existió en Ciudadela

un palacio de Alfonso III es seguro, pues

en una concesión hecha a Ramón

Mercatali se cita el palacio del Rey (Archivo de la Corona de Aragón. Registro

70, fol. 66 vº)

de modo que la voz casalibus se refiere al palacio que el Rey aragonés

tenía en Menorca y que tal vez fue el mismo que el del arraiz menorquín (…)”.

Desde la Baja Edad Media, el linaje de los Mercadal se estableció en

Menorca, en la misma villa de Mercadal (151), Alayor (152), y Mahón (153).

Ligado a la población de Mercadal desde la Edad Media, se halla el linaje

de los “Ferragut”, que se estableció en dicho territorio de la isla de Menorca

desde la conquista del rey templario Jaime I (154):

“(…) Nº 246, 10 octubre de

1867.- En varios periódicos hallamos la siguiente para nosotros interesante noticia,

sobre el almirante Ferragut, “(La escuadra acorazada angloamericana que se halla en la

actualidad en los mares del norte de Europa, se propone pasar el invierno en el

Mediterráneo, visitando los puertos españoles, y entre ellos el de Mahón, donde nació el

padre del almirante de dicha escuadra, que es el famoso marino Ferragut.

Este, según

dice un colega, conserva en su fisonomía los rasgos de su origen español, y

enseña con

complacencia unos documentos de los cuales resulta que uno de sus

antepasados estuvo con el Rey D. Jaime en la conquista de las Baleares

”. No

fueron, pues, a lo que parece, erradas nuestras apreciaciones al creerle de origen

menorquín (…)”.

En el término de Mercadal existió una aldea denominada coloquialmente

por “Addaia”, de la que Mascaró Pasarius, basándose en Antonio Ramis señaló

su origen medieval en 1396 (155).

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Pero, podría ser que la aldea de Mercadal, denominada “Addaia”, fuese

anterior a dicha fecha, puesto que “El llibre del Repartiment de Valencia”

recoge en el año 1227, una alquería en Valencia, denominada igualmente

“Addaya” o “Aldaia”, y cuyo topónimo fuese instituído por los colonizadores

catalana-aragoneses que acompañaron al rey Jaime I en la conquista de

Menorca (156):

“(…) A Aceyt, l´alqueria d´Aldaia, junt a Benaguasil, amb forns i

molins. 13 de maig (…)”.

4.5. Alayor.

Quizás la “Addaya” de la conquista del rey Jaime I no estuviera en

Mercadal, y sí en cambio en Alayor (157):

“(…) A la zona meridional de l´illa –la

dels barrancs-, al límit dels termes d´Alaior i des Migjorn Gran, hi ha un topònim

“deià”, que deriva de l àrab diya, plural de dai a, i significa “llogarets”. Tot quadraria,

tot sria molt correcte si no fos que la gent de la terra efectivament diu “addaia” (…),

perè de cap manera no diu “deià” [daá], sinó “daia” (…)”.

Una nueva hipótesis para avalar la antigüedad de Alayor desde la época

de la conquista del rey Jaime I, es la siguiente. En Alayor, se halla un predio que

lleva por nombre “Alcaydus”.

El término “Alcaydus” procede de “Alcaid” (158). ¿No pudieron

pertenecer las tierras de “Alcaydus”, a un alcaid sarraceno que viviese bajo la

dominación cristiana de Jaime I en dicha zona de la isla de Menorca?

Jaime I pudo conquistar el territorio de Alayor, e implantar la advocación

religiosa templaria de la “Virgen de Gracia”, en la pequeña iglesia que llevaba

su nombre. Herencia religiosa que dejó a su hijo Jaime II, que la ratificó

consagrando la iglesia de la “Mare de Dèu de Gracia” (159).

5. Conclusiones.

La bibliografía clásica sobre Menorca ha venido repitiendo

reiterativamente a lo largo del siglo XIX y XX la infeudación de la isla de

Menorca, a través del Tratado de Cap de Pera. Pues bien, esta obra ha tratado

de demostrar, como ese hecho, es incierto.

En primer lugar, porque la isla de Menorca no fue un lugar poblado solo

por sarracenos y judíos, a la que nunca más volvió el rey Jaime I, y que nada

más que pagaba anualmente sus tributos al rey.

La isla de Menorca se fue poblando de nuevos colonos instaurados bajo

el reinado de Jaime I, en los lugares de Ciudadela, Mahón, Ferreríes, Mercadal y

Alayor. El nuevo conglomerado de gentes procedentes de la Corona de Aragón

instalados en Menorca, quedaron bajo la legislación del Reino de Mallorca;

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respetaron las costumbres forales ordenadas por el rey Jaime I, para la toma de

posesión de los cargos institucionales dependientes del monarca aragones.

Utilizaron tanto la moneda templaria como mallorquina, mandada acuñar por

el rey templario Jaime I. Trasladaron y absorbieron las costumbres culturales

musicales de sus poblaciones de origen, para dejarlas arraigadas en Menorca,

desde la Baja Edad Media, hasta la actualidad, en que todavía pervive, la obra

del canto de “La Sibil.la”, cuya representación tuvo lugar durante siglos, cada

año por Navidad. Implantaron la teosofía templaria en las Artes Plásticas,

mediante la transformación de la primitiva mezquita de Medina Minurka, en la

iglesia de Santa María, de Ciudadela, y dejaron su impronta escultórica en las

arquivoltas del friso corrido de la “Puerta de la Luz”, de la iglesia de Santa

María, de Ciudadela, así como en sus gárgolas, llenas de significado simbólico.

Igualmente, en Ciudadela, los militares de la hueste del rey Jaime I, que

conquistaron Menorca, dejaron su impronta en el relieve geográfico costero de

la costa septentrional de Ciudadela: el cabo Bajolis y Dartruch, toponimia que

corresponde a los nombres de dos personajes reales que pisaron la isla de

Menorca en la Baja Edad Media, junto al rey templario Jaime I. Implantaron,

igualmente en el campo religioso, la advocación templaria a “Nuestra Señora de

Gracia”, -de la que era muy devoto, el rey templario Jaime I-, en las poblaciones

de Mahón y Alayor. Transformaron el castillo sarraceno de Sent Hagays, en la

encomienda templaria de la isla de Menorca, ubicándose en los terrenos de los

alrededores del castillo de “Santa Ágata”, las donaciones realizadas por el rey

templario Jaime I, a las órdenes militares: Mercedarios y Templarios. En el

terreno otorgado a Pedro Nolasco –quien personalmente participó en la

conquista de la emergente Corona de Aragón junto a Jaime I, y fue

recompensado personalmente por el rey, como lo demuestra “El llibre del

Repartiment de Valencia”-, y sus monjes de la Merced, con el paso de los años

se levantó una iglesia. Mientras que en el terreno ofrecido a la Orden del

Temple, se construyó una herrería, taller artesanal que dio nombre a la

toponimia de la población menorquina de “Ferreries”.

Otros vestigios y huellas templarias del dominio directo del rey Jaime I

sobre la isla de Menorca, se hallan en Mahón, donde existió desde la Baja Edad

Media, hasta 1936, una cruz Templaria-Hospitalaria, decorada con elementos

simbólicos templarios –pelícano y cardo-, que a su vez correspondían a la firma

y heráldica de los caballeros que la mandaron realizar: Guillen de Cardona,

Mestre Templario de Cataluña y Aragón, fue uno de ellos. Igualmente, los

Templarios de Jaime I, se apoderaron del ya existente castillo ubicado en las

cercanías del puerto de Mahón, que fue obtenido a través del pacto de rendición

de los sarracenos autóctonos de Menorca. Pero además, la huella templaria en

Mahón se triplica, debido a que a nivel religioso, los caballeros de la orden

militar del Temple, o “Pobres caballeros de Cristo”, implantaron el culto a la

advocación de “Nuestra Señora de Gracia”, cuya festividad todavía se viene

celebrando en la actualidad, cada 8 de septiembre.

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